Una nueva generación de variedades de cannabis
¡Enséñame las nuevas variedades!

by Micha on 14/12/2018 | Cultural

¿Beneficios cuantiosos? Cannabis medicinal como oportunidad de exportación

Cannabis medicinal Durante las campañas para legalizar la marihuana medicinal, suelen aflorar más los intereses económicos que las consideraciones en materia sanitaria. Muchos países, incluidos Grecia, Colombia y Sudáfrica, quieren ganar dinero con las exportaciones, mientras se olvidan de sus propios pacientes. ¡No solo es deshonesto, sino también poco ético!


El cannabis está en plena expansión. Hoy que cada vez más países permiten el uso medicinal del cannabis, se está produciendo una verdadera Fiebre Verde. En las noticias de la Bolsa, hay numerosos anuncios diarios sobre el estado más reciente de las acciones del sector del cannabis, y cada vez hay más grandes compañías que anuncian que van a entrar en este nuevo mercado.

Alemania, la gallina de los huevos de oro

Si hablamos de ganar dinero, entonces los inversores internacionales, los fondos de protección y otros buscadores de oportunidades de todo el mundo se están fijando muy bien en Alemania. Esto se debe a que es uno de los pocos países del mundo que ha legalizado tanto los medicamentos a base de cannabis como los cogollos de cannabis mediante una ley federal, pero que en ningún momento es capaz de proporcionar suministros al número cada vez mayor de pacientes. Canadá, Israel, los Países Bajos y los estados de los EE.UU. no están viviendo este fenómeno, ya que a los pacientes se les suministra exclusivamente productos de producción nacional.

¿Beneficios cuantiosos? Cannabis medicinal como oportunidad de exportación

Pero Alemania necesita importar una cantidad cada vez mayor de cannabis y ha anunciado que también seguirá haciéndolo una vez que comience la producción nacional en 2020. Junto con Canadá, Alemania es actualmente el único mercado con un cien por ciento de seguridad jurídica para los distribuidores, productores e inversores a nivel federal. Y solo aquí están permitidos los cogollos, extractos y medicamentos listos para usar, cuyo gasto será reembolsado por los seguros sanitarios. Para resumir: el mercado crece de manera exponencial y, en un futuro cercano, seguirá dependiendo de las importaciones. Obviamente, esto genera codicia. De momento, solo los productores de los Países Bajos y Canadá han conseguido uno de los muy solicitados permisos de importación. Asimismo, las empresas de Israel ya han anunciado que quieren suministrar cannabis medicinal a Alemania en breve.

Los beneficios económicos suelen superan a los medicinales

No solo los países con un programa de marihuana medicinal consolidado de repente quieren producir y exportar la medicina que fue tan despreciada. Mientras tanto, los países que hasta ahora han impuesto castigos draconianos a cualquiera de sus ciudadanos que usara la medicina ilegal, ahora anuncian un enorme interés en el Gran Negocio del Cannabis.

En Luxemburgo, el Parlamento aprobaba en junio, literalmente de la noche a la mañana, la legislación que permite el uso de cannabis medicinal – por la que pacientes y médicos habían luchado durante años sin éxito – debido a la amenaza de que las acciones de la industria del cannabis se fueran al extranjero. Mientras tanto, el nuevo gobierno de Luxemburgo ha anunciado que va a ir más allá y a legalizar el cannabis por completo.

En Grecia, donde hace poco durante el verano de 2018, dos alemanes fueron condenados a cadena perpetua por cultivar 80 plantas, casi al mismo tiempo se aprobaba una ley para autorizar el uso medicinal del cannabis, que está claramente motivada por razones económicas. La principal preocupación no es proporcionar a los pacientes de Grecia acceso a los cogollos legales; más bien se trata de conceder licencias de cultivo, licencias de exportación, de la recaudación de impuestos y de puestos de trabajo. El hecho de que el gobierno griego tuviera que aprobar una legislación que también permitiera a los pacientes domésticos acceder a el cannabis no se debe a consideraciones de comprensión, empatía o políticas sanitarias, sino simplemente a razones económicas.

Parece que no solo en Grecia la población doméstica queda en un triste segundo plano para la Fiebre Verde Internacional. En Ghana, sueñan con exportar marihuana sin poner en marcha ningún programa de cannabis medicinal. El Líbano quiere exportar hachís con fines medicinales, porque de todos modos ya cultivan y hacen el mejor hachís. A nivel legal, sería mucho mejor. Aquí tampoco apenas se dice una palabra sobre un programa nacional de cannabis. Sudáfrica ya exporta cannabis medicinal, mientras que no existe una base legal para su uso dentro del propio país. Colombia también quiere convertirse en un exportador de cannabis medicinal, y ya está concediendo licencias. Por otro lado, en otro país donde el cannabis medicinal se legalizó en 2015, los pacientes siguen sin tener acceso a ningún producto controlado ni estandarizado. No obstante, el gobierno ha aprobado la siembra de 40 toneladas de cannabis. Mientras tanto, Uruguay, elogiado en 2013 como pionero de la legalización, aún no ha logrado establecer un programa separado para el cannabis medicinal, a pesar de los planes y anuncios a gran escala.

Los opositores al cannabis solían acusar a los primeros activistas estadounidenses de que no estaban interesados en legalizar la marihuana medicinal por el bien de la salud, sino como un negocio. Ahora que los gobiernos, las compañías farmacéuticas y los inversores se han subido a bordo, estos temores parecen ser reales. Podemos estar casi completamente seguros de que los propietarios de los primeros dispensarios médicos de hace 20 años pensaron menos en los resultados económicos de sus acciones que aquellos que hoy hacen negocios con la marihuana medicinal a nivel internacional.

Los pacientes nacionales no suelen formar parte del plan

Los importadores potenciales como el Instituto Federal de Medicamentos y Dispositivos Médicos (BfArM) son escrupulosamente cuidadosos con el respeto a los tratados internacionales. Los países que actualmente sueñan con aumentar las exportaciones de cannabis, a menudo han analizado a medias o ni siquiera se han molestado en comprobar las normas y los requisitos básicos. Los tratados internacionales contemplan no solo la creación de una Agencia de Cannabis, que hasta ahora solo existe en los Países Bajos, Israel, Canadá, Jamaica, Australia y Alemania, sino también muchas otras condiciones previas que las muchas partes potencialmente interesadas no pueden cumplir en la actualidad.

¿Beneficios cuantiosos? Cannabis medicinal como oportunidad de exportación

Además, se espera que los países productores cubran sus necesidades domésticas primero y solo exporten el excedente. Porque cualquier país que reconozca los beneficios medicinales del cannabis e incluso quiera exportarlo, difícilmente puede criminalizar a los pacientes en casa o nada más que tolerar su uso. Esto significa que cualquier plan de exportación debe ir precedido por la creación de una ley nacional sobre el uso del cannabis medicinal. Por lo menos Grecia lo ha entendido, aunque no esté motivada por una política sanitaria, y junto con las regulaciones sobre el cultivo y la exportación, también ha aprobado una ley que se ocupa de sus propios ciudadanos. Casi sin información disponible para los médicos y pacientes del país, el enfoque al inicio del programa seguirá siendo la exportación, mientras que la oferta nacional solo podrá desarrollarse poco a poco debido a la falta de planificación.

Portugal también está retrasándose un poco con la legislación para su propia población, mientras que ya se está cultivando cannabis medicinal. Sin embargo, en este caso, podemos vislumbrar progresos, ya que la nueva ley del uso medicinal está redactada de forma que se tiene muy en cuenta al paciente.

Al hacer planes para cultivar y exportar cannabis medicinal, muchos otros países parecen desconocer las muy estrictas condiciones de Alemania y los Países Bajos, ni los costes asociados. Por ejemplo, el Instituto BfArM alemán envía una delegación al país de producción, a expensas del solicitante, para verificar en el sitio que no solo el producto final, sino también las condiciones de cultivo y producción, cumplen con los altos estándares alemanes. Si no es así, entonces no hay importaciones.

Tolerancia cero hacia el colonialismo del cannabis

Parece que sobre todo los países más débiles económicamente están abordando el tema con gran ingenuidad. Están pensando en producir productos de cannabis medicinal de alta calidad para Europa y América del Norte, mientras que los pacientes de su país de origen pueden, en el mejor de los casos, cultivar los suyos o tienen que comprar cogollos de menor calidad en una zona gris legal, como ya ocurre ahora en Sudáfrica y Colombia. Los países, gobiernos y empresas que aprueban la importación de cannabis medicinal de los estados donde no hay un suministro controlado para sus propios pacientes, han aprendido muy poco de los errores del pasado. Si las condiciones climáticas más favorables y los costes de producción más bajos se van a utilizar ahora para la producción de cannabis, según los antiguos modelos coloniales, entonces al menos debe haber garantías de que las personas de los países de procedencia de estos medicamentos de origen vegetal también pueden comprarlos y usarlos de una forma tan legal como aquellos que los importan y exportan con grandes márgenes de beneficio.

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