Una nueva generación de variedades de cannabis
¡Enséñame las nuevas variedades!

by Diana on 21/11/2013 | Cannabis Noticias

Cannabis medicinal: desde su uso histórico hasta el sistema endocannabinoide

En este artículo haremos un repaso de la evolución histórica del uso terapéutico del cannabis hasta nuestros días, en los que ya conocemos los principales mecanismos por los que el cannabis ejerce su efecto terapéutico, y que se explican por la distribución del sistema endocannabinoide en nuestro organismo. La primera referencia del uso de cannabis como medicina data del año 2737 aC, y la encontramos en el manuscrito de farmacopea del emperador chino Shen Nung. Este emperador recetaba el té de cannabis para el tratamiento de la malaria, el reumatismo, la gota y el beriberi. En el año setenta, Dioscórides –médico del ejército imperial de Nerón– recopila una farmacopea donde describe los usos medicinales de numerosas plantas, entre las que incluye la marihuana. En 1532, François Rabelais –médico y escritor francés– publica Gargantúa y Pantagruel, donde describe el “pantagruelión” (cannabis) como remedio para las quemaduras, los cólicos y los dolores originados por la gota. En 1563, el médico portugués García da Orta describe la capacidad del cannabis para estimular el apetito. En 1764, The New England Dispensary recomienda el uso de las raíces de cáñamo para tratar diversas enfermedades cutáneas. En 1794, el Edinburgh New Dispensary recomienda el aceite de marihuana para el tratamiento de la tos, las enfermedades venéreas y la incontinencia. En 1842, el médico irlandés William O’Shaughnessy publica, en la revista Transactions of the Medical and Physical Society of Bombay, los resultados de sus investigaciones sobre el uso de cannabis en la India para el tratamiento de diversas enfermedades. Estos resultados apuntaban hacia una mejoría del dolor, las náuseas y los espasmos que acompañan a enfermedades como el tétanos, la rabia, la epilepsia y el cólera. En 1860, la Ohio State Medical Society se reúne para analizar la utilización terapéutica del cannabis, encontrando resultados favorables para su uso en el tratamiento de la inflamación, el dolor y la tos.


En este artículo haremos un repaso de la evolución histórica del uso terapéutico del cannabis hasta nuestros días, en los que ya conocemos los principales mecanismos por los que el cannabis ejerce su efecto terapéutico, y que se explican por la distribución del sistema endocannabinoide en nuestro organismo.

La primera referencia del uso de cannabis como medicina data del año 2737 aC, y la encontramos en el manuscrito de farmacopea del emperador chino Shen Nung. Este emperador recetaba el té de cannabis para el tratamiento de la malaria, el reumatismo, la gota y el beriberi. En el año setenta, Dioscórides –médico del ejército imperial de Nerón– recopila una farmacopea donde describe los usos medicinales de numerosas plantas, entre las que incluye la marihuana. En 1532, François Rabelais –médico y escritor francés– publica Gargantúa y Pantagruel, donde describe el “pantagruelión” (cannabis) como remedio para las quemaduras, los cólicos y los dolores originados por la gota. En 1563, el médico portugués García da Orta describe la capacidad del cannabis para estimular el apetito. En 1764, The New England Dispensary recomienda el uso de las raíces de cáñamo para tratar diversas enfermedades cutáneas. En 1794, el Edinburgh New Dispensary recomienda el aceite de marihuana para el tratamiento de la tos, las enfermedades venéreas y la incontinencia. En 1842, el médico irlandés William O’Shaughnessy publica, en la revista Transactions of the Medical and Physical Society of Bombay, los resultados de sus investigaciones sobre el uso de cannabis en la India para el tratamiento de diversas enfermedades. Estos resultados apuntaban hacia una mejoría del dolor, las náuseas y los espasmos que acompañan a enfermedades como el tétanos, la rabia, la epilepsia y el cólera. En 1860, la Ohio State Medical Society se reúne para analizar la utilización terapéutica del cannabis, encontrando resultados favorables para su uso en el tratamiento de la inflamación, el dolor y la tos.

En 1868, el U.S. Dispensory elabora una lista con las aplicaciones medicinales de un extracto de cannabis preparado a base de marihuana embebida en alcohol. Esta lista incluye una mejoría del apetito, el insomnio y algunas enfermedades mentales. En 1890, un artículo publicado en la prestigiosa revista médica Lancet defiende el cannabis como tratamiento para el asma, los dolores menstruales, el insomnio y los tics faciales. El autor de este artículo fue Sir Russell Reynolds, médico jefe de la reina Victoria, que utilizaba un extracto de cannabis para tratar los fuertes dolores menstruales que esta reina sufría. En 1930, las empresas farmacéuticas Ely Lilly y Parke-Davis comercializan medicamentos a base de cannabis con propiedades analgésicas, sedantes, hipnóticas y antiespasmódicas. En 1975, el National Institute on Drug Abuse (NIDA) celebra una importante cumbre donde se reúnen la mayor parte de los principales investigadores estadounidenses sobre cannabis. Las conclusiones de esta cumbre apuntan a que el cannabis y sus derivados se convertirán en una de las más importantes clases terapéuticas a nivel mundial, en un plazo no superior a diez años.

En 1976, Robert Randall se convierte en la primera persona que consigue una autorización del Gobierno estadounidense para consumir cannabis de forma terapéutica. En 1985, la FDA aprueba el Marinol, un medicamento cuyo principio activo es el thc. Este medicamento se aprobó en el tratamiento de pacientes con cáncer, en un primer momento, y varios años después para pacientes con sida. En 1996, California aprueba la Proposición 215, que permite el uso de cannabis por aquellos pacientes que hayan obtenido recomendación escrita de su médico. Por otro lado, crea precedentes para evitar la persecución de los médicos que recomienden cannabis a sus pacientes. En el 2005, Canadá y Reino Unido aprueban el uso de Sativex® para tratar el dolor neuropático en esclerosis múltiple. Sativex® es el primer extracto de cannabis en forma de espray sublingual, fabricado a partir de la totalidad de la planta.

En el 2006, la Agencia Nacional del Medicamento de Finlandia concede a un paciente permiso especial para consumir cannabis para el tratamiento del dolor refractario a los opiáceos. En el 2007 ya son doce los estados americanos que autorizan el uso de cannabis para pacientes que sufren diversas enfermedades, siempre que obtengan una prescripción médica para tal efecto, y actualmente el número se eleva a quince estados.

Sistema endocannabinoide

De forma similar a lo que ocurre con el sistema opioide, nuestro organismo posee un complejo sistema de regulación corporal formado por los llamados receptores cannabinoides, que se encuentran ampliamente distribuidos por el organismo. Además de receptores cannabinoides, también producimos cannabinoides endógenos, también llamados endocannabinoides, y que son similares a los producidos por la planta de cannabis. El profesor Rafael Mechoulam –de la Universidad de Jerusalén, Doctor Honoris Causa por la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid– es el investigador que más datos nos ha aportado sobre el conocimiento del sistema endocannabinoide.

El primer endocannabinoide descubierto fue la anandamida, en el año 1992. El término anandamida deriva de ananda, palabra de origen sánscrito que significa ‘fuente de felicidad’. La anandamida es el principal cannabinoide producido por el organismo, al igual que el thc es el principal cannabinoide producido en las flores femeninas de la planta de cannabis. Cuando una persona consume cannabis, el thc que introduce en su organismo actúa en los mismos receptores que la anandamida, produciendo similares efectos. El thc y la anandamida son, por tanto, moléculas de estructura química muy parecida.

Los receptores endocannabinoides mejor identificados hasta el momento son conocidos como cb1 y cb2. Sabiendo la localización y las funciones de estos receptores, podemos comprender los efectos que los endocannabinoides ejercen en el cuerpo humano, entendiendo así los efectos terapéuticos producidos por los cannabinoides presentes en la planta de cannabis.

La localización principal del receptor cb1 es el sistema nervioso central, y el receptor cb2 se encuentra repartido por el resto del organismo. En el sistema nervioso central, la activación de los receptores cb1 a nivel del cerebelo provoca una disminución de las náuseas y los vómitos, que explicaría por qué el cannabis es utilizado para reducir este conocido efecto secundario de la quimioterapia. A nivel del tallo cerebral, la activación de cb1 provoca una acción analgésica. Los endocannabinoides actúan en conjunto con el sistema opioide, y en estudios controlados se ha demostrado que el thc aumenta la potencia analgésica de la morfina, reduciendo la dosis necesaria de ésta para disminuir el dolor.

También existen receptores cb1 en la corteza motora, que se encarga de regular los movimientos. Los pacientes con esclerosis múltiple, después de consumir cannabis, refieren sentir una mejoría de la espasticidad y de la ataxia.

Debajo de la corteza motora encontramos el hipocampo, que es donde guardamos nuestras vivencias pasadas. También aquí existen receptores cannabinoides cb1, y las líneas de investigación apuntan para una supresión de los recuerdos traumáticos mediante la activación de estos receptores. Esto se traduce en un interesante potencial terapéutico para el tratamiento del shock postraumático de guerra.

En los ganglios basales encontramos nuevamente receptores cb1, cuya activación regula las alteraciones en la coordinación de los movimientos, típicas de enfermedades como el Parkinson o la corea de Huntington.

Fuera ya del sistema nervioso central encontramos receptores cannabinoides en el interior del ojo. Los enfermos de glaucoma que utilizan cannabis refieren una mejoría de sus síntomas. La activación de los receptores cannabinoides producida por el thc en el globo ocular reduce la presión intraocular, explicando esta mejoría.

En el sistema digestivo, fueron identificados receptores cannabinoides a nivel del estómago y del intestino. En el estómago, la activación de receptores desencadena un aumento de la sensación de hambre, conocido efecto producido tras el consumo de cannabis. La pérdida de peso asociada al sida es otro de los problemas de salud en los que el cannabis ha demostrado su relevancia. Actualmente se están haciendo estudios en varios países para corroborar la eficacia del Sativex® en esta patología.

En el intestino, el sistema endocannabinoide regula la motilidad intestinal, que se encuentra alterada en enfermedades como el síndrome de colon irritable o la colitis ulcerosa. También existen referencias de pacientes y líneas de investigación en este sentido.

Finalmente, el sistema endocannabinoide regula el sistema inmune, mediante la presencia de receptores en células que forman parte de este sistema. Enfermedades como el lupus o la psoriasis son dos problemas de salud en los que el uso de cannabinoides parece ser útil, aunque todavía no existen estudios controlados.

A día de hoy, el uso terapéutico de cannabis varía mucho de un país a otro. Así, encontramos países donde el uso medicinal de la planta de cannabis está permitido siempre y cuando se justifique a través de una autorización médica, como ocurre en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Finlandia o Israel. En otros países, como Inglaterra o España, se permite el uso de preparados de cannabis a través de extracciones alcohólicas administradas en forma de aplicadores sublinguales, como es el caso de Sativex®. Las principales indicaciones para este preparado son la esclerosis múltiple, dolor neuropático/oncológico y síndrome de anorexia-caquexia, aunque existen estudios en fase III sobre otras patologías que ampliarán en breve el abanico de indicaciones terapéuticas para el cannabis y sus derivados.

Autor: Javier Pedraza

Sección de comentarios

¿Tienes una opinión? Háznosla saber dejando un comentario

Leave a Comment

Please enter a name
Oops, looks like you forgot something?