Columna: Calzada, Chomsky y el enorme fracaso de la guerra contra las drogas

En esta pasada edición de Spannabis, acudí a un interesante ciclo de conferencias. Una de ellas, la ofrecía Julio Calzada, a quien tuve el placer de entrevistar unos días antes del evento, en el Hash Marihuana Cáñamo & Hemp Museum de Barcelona. Calzada dijo durante su intervención que “no pueden aplicarse normas de otra era a situaciones actuales”. Él hablaba, concretamente, del estrepitoso fracaso que había supuesto la guerra contra las drogas iniciada por Nixon. Afirmaba que, años ha, puede que esas arcaicas normas tuvieran algún sentido pero, a día de hoy, lo habían perdido por completo.


En esta pasada edición de Spannabis, acudí a un interesante ciclo de conferencias. Una de ellas la ofrecía Julio Calzada, a quien tuve el placer de entrevistar unos días antes del evento, en el Hash Marihuana Cáñamo & Hemp Museum de Barcelona.

Julio Calzada, Secretario de la Junta Nacional de Drogas
Julio Calzada, Secretario de la Junta Nacional de Drogas

Calzada dijo durante su intervención que “no pueden aplicarse normas de otra era a situaciones actuales”. Él hablaba, concretamente, del estrepitoso fracaso que había supuesto la guerra contra las drogas iniciada por Nixon. Afirmaba que, años ha, puede que esas arcaicas normas tuvieran algún sentido pero, a día de hoy, lo habían perdido por completo.

El caso de Uruguay ha sido muy comentado (y criticado) por varios países y sectores de la sociedad pero demuestra como, encarando el problema de frente y dándole soluciones más ajustadas a la realidad, la solución está mucho más cerca.

La incertidumbre que acompaña a la lucha

Es evidente que un político, un activista, un empresario o cualquier persona motivada por la legalización y descriminalización del cannabis, debe ser un tanto osada para dar cualquier paso al respecto. Para muchos es enormemente más sencillo acatar las reglas, sin rechistar, y amoldarse a lo que viene dado. La lucha conlleva sufrimiento, decepción, injusticia  y, a veces, pérdida de toda esperanza. De ahí que, muchas batallas se queden a medias, con la toalla inevitablemente tirada en el suelo.

Puede que la mayoría pensara que eso era precisamente lo que iba a pasar con la marihuana. ¿Cómo iba a alguien a dar importancia a esa panda de inconscientes que lo único que quieren es estar colocados todo el día? Pues bien, como ejemplo, la absolución total de todos los cargos de los que estaba acusada la asociación vasca Pannagh demuestra claramente como la lucha sí tiene recompensa. La paciencia y el trabajo duro sí dan resultado. La justicia, a veces, se deja ver en el momento y el lugar más inesperados. La guerra contra las drogas sí ha fracasado y las leyes arcaicas sí han perdido el sentido.

Chomsky y el estrepitoso fracaso de la “war on drugs”

Todo esto me viene a la cabeza tras leer algunas declaraciones que hizo, en el año 2011 en Nueva York, Noam Chomsky en relación a la guerra contra las drogas y la aplastante seguridad de que se trataba de un “mito fabricado por Estados Unidos”. El intelectual dijo que la guerra contra las drogas “fue inventada para suprimir tendencias democráticas en Estados Unidos y empleada para justificar las intervenciones y control de amenazas al poder imperial en el extranjero”.

Noam Chomsky
Noam Chomsky

Chomsky, al hablar de América Latina (mucho antes de saber que Uruguay haría historia) afirmaba que “la guerra contra la droga, que desgarra a varios países de América Latina, entre los que se encuentra México, tiene viejos antecedentes. Revitalizada por Nixon, fue un esfuerzo por superar los efectos de la guerra de Vietnam en Estados Unidos. “ La guerra (de Vietnam) fue un factor que llevó a una importante revolución cultural en los 60, la cual civilizó al país: derechos de la mujer, derechos civiles, o sea, democratizó el territorio, aterrorizando a las elites. La última cosa que deseaban era la democracia, los derechos de la población, etcétera, así que lanzaron una enorme contraofensiva. Parte de ella fue la guerra contra las drogas”.

Chomsky transmitía con enorme sabiduría que dicha guerra contra las drogas “fue diseñada para trasladar la concepción de la guerra de Vietnam, de lo que nosotros les estábamos haciendo a los vietnamitas, a lo que ellos nos estaban haciendo a nosotros. El gran tema a finales de los 60 en los medios, incluso los liberales, fue que la guerra de Vietnam fue una guerra contra Estados Unidos. Los vietnamitas estaban destruyendo a nuestro país con drogas. Fue un mito fabricado por los medios en las películas y la prensa. Se inventó la historia de un ejército lleno de soldados adictos a las drogas que al regresar se convertirían en delincuentes y aterrorizarían a nuestras ciudades. Sí, había uso de drogas entre los militares, pero no era muy diferente al que existía en otros sectores de la sociedad. Fue un mito fabricado. De eso se trataba la guerra contra las drogas. Así se cambió la concepción de la guerra de Vietnam a una en la que nosotros éramos las víctimas”.

Por eso no me sorprende que, todo ello, nos haga, si más no, mirar con desconfianza a Estados Unidos y a su estrategia por legalizar, tanto a nivel medicinal como recreativo, el cannabis. Solo nos queda esperar y ver si, dentro de 50 años, algún otro erudito hará reflexiones acerca de la cuestión con la experiencia y perspectiva que solo puede dar el tiempo.

Mientras tanto, seguiremos apoyando la lucha  por la justicia y por la libertad de cualquier individuo. De momento, parece que las cosas van por buen camino.

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