En este artículo analizamos nuestra experiencia con la Caramel Pineapple Feminizada, posiblemente la variedad más productiva que hemos cultivado. Gracias a su tamaño moderado, se adapta bien tanto a espacios de interior como de exterior. Aunque puede ser bastante larguirucha y requiere un mayor cuidado, los resultados merecen la pena si se tiene paciencia.
Duración total del cultivo: 95 días
Etapa de floración: 65 días
Altura final: 132 cm
Rendimiento final: 235 gramos
Contenido en THC: 22,8%
Como es habitual, cultivamos nuestra Caramel Pineapple Feminizada en una maceta de plástico de 8 litros rellena de BAC Lava Mix y cubierta con una fina capa de cubos de lana de roca. La colocamos bajo una lámpara HPS Philips GreenPower de 1.000 W, a 3 metros del suelo, con un ciclo de luz 18/6. Mantuvimos la habitación a una temperatura diurna estable de 24°C, descendiendo a 21°C por la noche. Durante la etapa vegetativa, la humedad relativa fue del 65%, valor que redujimos gradualmente hasta situarlo en un 55% durante la etapa de floración.
Germinación y plántula
El primer paso, como en todos nuestros cultivos, consistió en hacer germinar la semilla. Afortunadamente, se trata de un proceso rápido y sencillo que no requiere ningún equipo especial, tan sólo unos cuantos artículos domésticos comunes. Para empezar, dobla unas toallitas de papel y colócalas en un plato. A continuación, rocía varios mililitros de agua sobre las toallitas hasta que estén completamente húmedas, pero no empapadas. Por último, coloca las semillas encima, cúbrelas con otra toalla de papel húmeda, ponlo todo dentro de una bolsa de plástico abierta y déjalo en un lugar cálido.
Al cabo de poco más de un día, observamos que la semilla ya se había abierto y que su raíz pivotante sobresalía un centímetro, lo que significaba que estaba lista para la siembra. La depositamos con la raíz primaria hacia abajo en un cubo de lana de roca previamente empapado, el cual colocamos bajo una lámpara de 600 W para no sobrecargarla. Como las plántulas son extremadamente delicadas en sus primeros días de vida, un exceso de luz, calor, agua o incluso nutrientes puede matarlas fácilmente antes de germinar completamente.
Tres días después, le suministramos su primera alimentación, la cual consistió en 100 ml de agua con pH equilibrado (pH 6,2; CE 0,8) mezclada con una pequeña dosis de hormona de enraizamiento.

Al finalizar la primera semana, la plántula medía 9 cm de altura y tenía un tallo bastante delgado, del cual ya habían brotado sus primeras hojas verdaderas. El tallo estaba un poco sobrecargado en ese momento (algo que ocurre con bastante frecuencia), así que lo sujetamos con un tutor de madera. En ese momento, la regábamos a diario con 100 ml de agua mezclada con nutrientes líquidos Bio Grow (pH 6,0; CE 1,4).
Etapa vegetativa

Al comienzo de la segunda semana, trasplantamos nuestra Caramel Pineapple Feminizada a su nuevo hogar (la maceta de plástico de 8 litros) y la colocamos bajo la lámpara de cultivo de 1.000 W. También duplicamos el volumen de agua que le suministrábamos a diario, el cuál pasó a ser de 200 ml. Al finalizar la semana, la planta casi había duplicado su altura, alcanzando los 17 cm, y le habían brotado nuevos grupos de hojas anchas de color verde oscuro. Ya empezaba a ser alta y larguirucha, y eso no cambiaría hasta la cosecha.

En la tercera semana, la planta siguió elevándose rápidamente, alcanzando una estatura de 30 cm, y le brotaron varios grupos de hojas a lo largo de un espacio internodal bastante estirado. Las ramas laterales se estaban extendiendo muy bien y crecían casi en línea recta, manteniéndose cerca del tallo principal. En vista de este rápido desarrollo, volvimos a duplicar la alimentación diaria, fijándola así en 400 ml.
Como la planta crecía rápidamente, decidimos que había llegado el momento de pasarla a la etapa de floración. No obstante, quedaba un último detalle por resolver antes de seguir adelante. Para protegerla de las plagas invasoras no deseadas, colgamos de las ramas más bajas unas bolsitas repletas de Neoseiulus californicus y Amblyseius swirskii. Estos bichitos mantienen una relación simbiótica con las plantas de marihuana, es decir, no dañan las plantas. Al contrario, cazan y se comen plagas como las arañas rojas y los trips, que pueden destruir hasta el jardín más sano. Reemplazamos estas bolsitas cada cuatro semanas para mantener la población estable.
Etapa de floración

La cuarta semana marcó el inicio de la etapa de floración de nuestra Caramel Pineapple Feminizada. Por suerte, el método para lograr este cambio es quizá la parte más fácil de todo el cultivo, ya que basta con modificar el programa lumínico a 12 horas de encendido y 12 horas de apagado, ajustando asimismo los hábitos de riego, los cuales pasaron a ser de 800 ml de agua diarios (pH 6,0; CE 1,8) mezclada con nutrientes líquidos Bio Flower.
En esa semana, la planta se elevó otros 16 cm hasta alcanzar los 46 cm de estatura. Este rápido crecimiento vertical estuvo acompañado de un robusto desarrollo de las ramas laterales y de la aparición de varios grupos de hojas en la parte superior. La ampliación del espaciado internodal no presentaba signos de detenerse, y nuestro ejemplar estaba adquiriendo una forma más bien cilíndrica.


Durante la quinta semana, la planta siguió creciendo con rapidez, ganando otros 17 cm y alcanzando los 63 cm de altura. Aunque observamos la aparición de hojas nuevas en la parte superior, la mayor parte de ese incremento de la estatura se debió al estiramiento, ya que las genéticas sativas de esta variedad estaban trabajando a toda máquina. También se desarrollaron de forma espectacular las ramas laterales, las cuales alcanzaron casi la misma altura que el tallo principal. Para mantener todo este crecimiento, iniciamos una alimentación diaria con 1.000 ml de agua.


La planta se frenó ligeramente en la sexta semana, en la cual alcanzó los 74 cm de estatura. Una vez más, casi todo el crecimiento vertical procedía del estiramiento. Ya no era delgada, se transformó ante nuestros ojos en un ejemplar con una estructura increíblemente alta y ancha. Fue entonces cuando empezamos a notar los primeros signos de floración: pequeños pistilos blancos asomaban por los nodos interiores y las puntas de las ramas. Fue entonces cuando aumentamos el riego diario a 1.500 ml y bajamos la humedad al 60% para evitar la aparición de moho.


Nuestra planta siguió estirándose a buen ritmo en la séptima semana, ganando 13 cm y alcanzando una estatura de 87 cm. En ese momento, era un amasijo larguirucho y enmarañado de ramas y hojas que, para ser sinceros, se estaba descontrolando un poco. Sin embargo, el aspecto era extraordinariamente saludable, y el tallo principal superaba con creces la copa inferior.


En la octava semana, la planta ya estaba en plena floración, todas las ramas laterales estaban cubiertas de pequeños cogollos que crecían rápidamente. Tampoco aminoró su crecimiento vertical, pues alcanzó los 103 cm de estatura. Las largas y esbeltas ramas laterales se extendían considerablemente, lo que permitía una penetración de la luz y un flujo de aire más que adecuados incluso en las zonas de floración más bajas.


En la novena semana se produjo el último gran estirón de la planta, ganando 17 cm hasta alcanzar los 120 cm de altura. También registramos un rápido desarrollo de las flores, las cuales empezaron a crecer juntas formando cogollos largos, delgados y extremadamente densos. Estaban bastante repartidos, y todo apuntaba a que acabaríamos cosechando varias docenas de cogollos del tamaño de pelotas de golf, en lugar de unas pocas colas grandes.


El crecimiento se frenó en la décima semana y la planta alcanzó los 126 cm. Estaba cubierta de flores que se desarrollaban muy deprisa, con unos cogollos cada vez más pesados, tanto que las esbeltas ramas laterales corrían el riesgo de doblarse, así que tuvimos que añadir varios tutores de madera para asegurarnos de que la planta se mantuviera erguida.




Durante la undécima y la duodécima semana, observamos más de lo mismo, ya que los cogollos siguieron creciendo hasta alcanzar tamaños verdaderamente monstruosos. El crecimiento vertical fue escaso, llegando a los 130 cm, y ya no quedaba más remedio que dejar que la naturaleza siguiera su curso.
En la decimotercera semana, nuestra planta de marihuana alcanzó su altura máxima (132 cm) y los pistilos se tiñeron de un naranja intenso, lo que indicaba que nuestra Caramel Pineapple Feminizada estaba lista para la cosecha.
Cosecha
Cuando llegó el momento de cosechar nuestra Caramel Pineapple Feminizada, la cortamos por la base y le quitamos todas las hojas en abanico. A continuación, la colgamos boca abajo en un cuarto de secado climatizado, donde mantuvimos una temperatura constante de 15,5°C y una humedad relativa del 50%. Así la dejamos hasta que las ramas más pequeñas estuvieron lo bastante secas como para partirse al doblarlas. Normalmente, esta fase del proceso de secado dura entre 10 y 20 días, dependiendo del tamaño de la planta.
Cuando se secó lo suficiente, retiramos los cogollos y manicuramos las hojas que quedaban. No tenían muchas hojas, pero había un gran número de ellos, y estaban extremadamente pegajosos debido a la gran cantidad de resina. Por este motivo, el manicurado de la Caramel Pineapple Feminizada fue más laborioso que el de otras variedades, aunque ni de lejos el peor que hemos visto.
A continuación, introdujimos los cogollos en tarros de cristal para curarlos. Dejamos los recipientes abiertos durante las primeras 24 horas para que se evaporara la mayor parte de la humedad restante. Un día después, los cerramos y los fuimos «eructando» varias veces al día. En las semanas posteriores, fuimos reduciendo gradualmente la frecuencia de los eructos hasta que sólo los hacíamos una vez cada 24 horas. Un curado bien hecho requiere tiempo y es vital para preparar la marihuana. Todo el proceso dura entre 4 y 6 semanas.
Al final, logramos cosechar la asombrosa cantidad de 235 gramos de flores secas, con un contenido de THC igual de impresionante: 22,8%.
Perfil de terpenos
La floración de nuestra Caramel Pineapple inundó el espacio de cultivo con un aroma floral que iba intensificándose con el paso del tiempo. Combinaba las fragancias a pino y limón de las genéticas SFV OG de la variedad, y las mezclaba con un matiz claramente skunk procedente de la progenitora jamaicana Roadkill Skunk. Como cabría esperar de una variedad con un linaje Kush y Skunk tan marcado, el olor era bastante potente y es posible que los cultivadores más discretos deban tomar medidas suplementarias para ocultarlo. El sabor es exactamente lo que cabría esperar a partir del aroma y el perfil genético: floral, cítrico y ligeramente terroso, con un final sutilmente skunk.
Los efectos de esta variedad híbrida son bastante equilibrados, con un subidón inicial energético y cerebral que te pondrá en marcha. Poco a poco se transforma en un subidón corporal flotante y relajante que alivia la tensión y calma los músculos doloridos, pero sin efectos sedantes, lo que te permite mantenerte en movimiento. En general, esta variedad es ideal si estás pasando el día en la naturaleza o para hacer algunas tareas en el jardín.
El resultado
La Caramel Pineapple Feminizada es una de las variedades más productivas que hemos visto hasta ahora, sobre todo si tenemos en cuenta su altura moderada. Aunque es posible que el enorme estiramiento y las largas ramas laterales de esta variedad impidan su cultivo en algunos espacios, si te animas a dominar esta bestia, seguramente los resultados finales te dejarán con muy buen sabor de boca.
- Disclaimer:Las leyes y regulaciones relativas al cultivo de cannabis difieren de un país a otro. Por lo tanto, Sensi Seeds recomienda encarecidamente que se revisen las leyes y regulaciones locales. No se debe actuar en contra de la ley.


