by Miranda on 06/02/2017 | Legal & Política

La DEA Clasifica las Extracciones de Cannabis en la Lista 1 de Sustancias Controladas Sin Uso Medicinal

Extracciones En diciembre de 2016, la DEA asestaba un nuevo golpe al Cannabis. Todas las extracciones de cannabis, CBD incluido, se clasifican en la Lista I de Sustancias Controladas como una droga sin uso medicinal. La DEA vuelve a ignorar los avances científicos y de legalización, y a los pacientes que ya se benefician de las aplicaciones terapéuticas del cannabis.


El pasado 14 de diciembre, la DEA asestaba un nuevo golpe al cannabis al introducir una modificación en su ya rocambolesca clasificación como Sustancia Controlada de la Lista I. Ahora, todas las extracciones de cannabis, incluidas las de Cannabidiol (CBD), se clasifican y enumeran en esta Lista I, junto con la heroína y otras sustancias estupefacientes peligrosas, como una «droga sin uso medicinal» – lo que demuestra una vez más que el gobierno federal ha optado por ignorar los avances que se están produciendo a nivel científico, además de al enorme número de pacientes que a día de hoy se están beneficiando de las aplicaciones terapéuticas del cannabis en todo el mundo.

La DEA Clasifica las Extracciones de Cannabis en la Lista 1 de Sustancias Controladas Sin Uso Medicinal

Parece que, a pesar de los avances que se están produciendo en materia de legalización del cannabis, la Administración para el Control de Drogas (Drug Enforcement Administration) o DEA (como es conocida por sus siglas en inglés) sigue prefiriendo ignorar décadas de datos científicos y médicos que ya han demostrado, y reconocido, que el cannabis y sus componentes activos o cannabinoides – como el CBD – tienen una gran cantidad de aplicaciones a nivel médico y terapéutico.

El nuevo código que la DEA acaba de establecer clasifica cualquier extracción o extracto de cannabis – incluido el aceite de CBD, que hoy se puede conseguir como suplemento dietético y sin prescripción médica –  en la Lista I bajo la Ley Federal de Sustancias Controladas, la misma lista en la que se encuentran la heroína, el éxtasis, el LSD y otras sustancias consideradas peligrosas, y donde desafortunadamente todavía sigue el cannabis.

Por qué se crea un código separado para las extracciones de cannabis

La DEA ha anunciado la creación de un número de código separado para las extracciones de cannabis que define como «aquella extracción que contenga uno o más cannabinoides derivados de cualquier planta del género Cannabis, y diferente a la resina separada (ya sea cruda o purificada) obtenida de la planta».

La DEA es la Agencia Antidrogas estadounidense que depende del Departamento de Justicia
La DEA es la Agencia Antidrogas estadounidense que depende del Departamento de Justicia

Aunque este nuevo código no supone un cambio en la ley a nivel federal, todos aquellos que han estado produciendo CBD, bajo el supuesto de que los productos derivados del cannabis con un contenido inferior al 0,3% de THC eran legales, ahora se encuentran con que ya no es así.

Según la agencia federal, este número de código permitirá a las entidades registradas por la DEA y a la propia DEA rastrear las cantidades de este material por separado de las cantidades de «marihuana (cannabis)», además de cumplir con los tratados de fiscalización internacional de drogas administrados por las Naciones Unidas. En estos tratados, existen diferencias entre los controles reglamentarios relativos a las extracciones de cannabis frente a los del cannabis y los tetrahidrocannabinoles – para los que la DEA ya había establecido previamente números de código separados.

El propósito de este nuevo código – según declaraciones realizadas por el portavoz de la DEA Russell Baer – es profundizar y obtener información más precisa sobre la investigación que se está llevando a cabo del CBD en concreto, ya que, hasta ahora, cuando los investigadores piden la autorización para realizar estudios científicos con y sobre el cannabis a la DEA, no hay ninguna disposición para que tengan que especificar si su intención es trabajar sólo con cannabis o con extracciones de cannabis.

Las empresas o entidades dedicadas a la producción y/o a la venta de productos a base de CBD tendrán que registrarse en la agencia bajo el nuevo código que se ha creado específicamente para las «Extracciones de Marihuana», el 7350 – el que corresponde a la marihuana es el 7360 – y deberán actualizar dicho registro anualmente. El plazo del que disponen para llevar a cabo las gestiones es de tan sólo treinta días a partir del 14 de diciembre, y si no realizan el tramite dentro del plazo, su registro estará violando la ley federal.

En palabras del propio Baer: «(El cambio de la norma) reconoce que hay un potencial medicinal beneficioso en algunos de los cannabinoides», y ha añadido que no hay ninguna gran conspiración en marcha, ni ninguna conexión con la transición presidencial que se está viviendo en el país.

Qué opinión se merece esta medida

Sin embargo, las voces críticas no se han hecho esperar. Este documento de tres páginas ha indignado a la industria del cannabis, que advierte de sus posibles consecuencias. Los expertos del sector califican la medida de preocupante, errónea, y de ser una muestra más de la ignorancia y del desprecio total de la DEA por el cannabis.

Porque cada día disponemos de más pruebas y datos que demuestran que lo que el CBD en concreto, y los cannabinoides en general, hacen básicamente es ayudar a la gente, mejorando su salud y, en consecuencia, su calidad de vida. Por lo tanto, resulta absurdo clasificarlo en un nivel tan restrictivo como la heroína, en una decisión que beneficia únicamente a la industria farmacéutica, cuyo afán parece ser seguir restringiendo el acceso a la planta.

Además de poner en duda la legalidad de esta disposición, sin duda representa una vuelta atrás que podría obstaculizar y frenar los esfuerzos de investigación del cannabis medicinal, que ya han desarrollado medicamentos eficaces a base de cannabinoides, como el CBD y el THC. Debemos recordar que toda la industria del cannabis para uso medicinal se centra básicamente en la producción de CBD, el cannabinoide no psicoactivo que ayuda a paliar el dolor o reducir la inflamación, entre otras muchas aplicaciones terapeuticas.

Las extracciones de cannabis se clasifican en la Lista I de sustancias sin uso medicinal
Las extracciones de cannabis se clasifican en la Lista I de sustancias sin uso medicinal

La Agencia Antidrogas de EE. UU. puede haberse excedido e ido más allá de sus competencias, porque puede hacer cumplir las leyes, pero no pueden crearlas. Al crear una categoría completamente nueva a la que llaman «extracciones de marihuana», pretenden hacerse con el control de todos los cannabinoides e ilegalizarlos, sin ni siquiera tener la autoridad para hacerlo.

No podemos olvidar que, desde el 8 de noviembre, una mayoría de los estados de Estados Unidos cuentan con leyes que legalizan algunas formas de cannabis medicinal, incluidas más de una decena con leyes de bajo contenido en THC o CBD para fines medicinales concretos. Esas leyes y otras iniciativas relativas al cannabis tomadas por los diferentes estados entran en conflicto con las leyes federales.

La idea de clasificar el cannabis y ahora el CBD, así como las extracciones de cannabis (psicoactivas o no psicoactivas), como sustancias estupefacientes incluidas en la Lista I, junto con la heroína, no es ni más ni menos que una demostración de su profundo menosprecio por la verdad y por los hechos.

Fármacos comercializados a base de extracciones de cannabis

Las farmacéuticas llevan años intentando estandarizar los principios activos de la planta de cannabis en lo que respecta a su formulación, composición y dosis. Actualmente, hay cuatro medicamentos aprobados y comercializados, dos aprobados por la FDA, otro que se aprobó en el Reino Unido y en gran parte de Europa, y un cuarto de reciente creación.

Dronabinol (Marinol®) contiene THC y se utiliza como antiemético, para paliar síntomas como las náuseas y los vómitos causados por los tratamientos oncológicos, y para el síndrome de anorexia/caquexia (pérdida de peso extrema) en pacientes con VIH o cáncer terminal.

Nabilona (Cesamet®) contiene un cannabinoide análogo sintético del THC, y también se utiliza como antiemético.

Sativex®, que contiene una proporción casi igual de THC y CBD, está aprobado en la actualidad en el Reino Unido y en varios países de Europa para tratar la espasticidad causada por la esclerosis múltiple (EM) y para tratar el dolor en pacientes con cáncer, y hoy se encuentra en la fase III de ensayos clínicos en los EE.UU.

Por último, Epidiolex™, que sigue en fase de ensayos clínicos para establecer su eficacia y seguridad, y es un fármaco de reciente creación a base de CBD para tratar ciertas formas de epilepsia infantil, como el síndrome de Dravet.

Testimonios reales de pacientes que demuestran el error de la DEA

Si la industria farmacéutica invierte en desarrollar medicamentos a base de extracciones obtenidas de la planta de cannabis, será por algo más que porque posiblemente tengan algún uso medicinal que aún no se ha confirmado. La DEA clasifica el cannabis y las extracciones obtenidas de él como sustancias sin valor medicinal, cuando siglos de historia, además de los testimonios de pacientes y los informes de expertos – médicos y académicos – a día de hoy demuestran todo lo contrario.

El aceite de CBD de Sensi Seeds puede atenuar el dolor intenso
El aceite de CBD de Sensi Seeds puede atenuar el dolor intenso

Podemos conocer miles de estas historias en la red, en videos grabados por los propios pacientes en YouTube, en los medios de comunicación cada vez con más frecuencia, a través de documentales que nos narran sus vivencias. Miles de testimonios de pacientes, personas enfermas que han experimentado como el cannabis en sus distintas formas puede ayudarles a mejorar los síntomas de su enfermedad, su calidad de vida, e incluso han sido testigos, en primera persona, de la sorprendente curación de una enfermedad que parecía no ser posible.

Como la historia del canadiense Rick Simpson, que desde que se hizo famoso tras el estreno del documental Run From The Cure en 2008 en YouTube, no ha dejado de compartir con y por todo el mundo su método de elaboración de una extracción de cannabis – el popular aceite de Rick Simpson conocido como RSO – de la que afirma puede curar el cáncer y otras enfermedades, como le ocurrió a él mismo.

La esclerosis múltiple (EM) es una de las enfermedades para las que el cannabis, y los tratamientos a base de cannabinoides, presenta grandes beneficios. En el blog de Sensi Seeds, puedes leer más entrevistas y artículos sobre las historias de los pacientes británicos, y activistas cannábicos en consecuencia, Clark French y Michelle X. Ambos sufren EM y utilizan el cannabis para tratar su enfermedad, pero debido a la ilegalidad de la planta, tienen que luchar por su derecho a medicarse con cannabis. Un ejemplo más del sinsentido de la prohibición del cannabis.

Hace muy poco, conocíamos también el caso de Thea Hali, una paciente que padece reumatismo, síndrome de dolor regional complejo, y a la que han diagnosticado el gen de cáncer de mama agresivo BRCA1. Gracias al aceite de CBD de Sensi Seeds, tan sólo dos días después de empezar a tomarlo, la intensidad del dolor disminuyó – con lo que pudo reducir la administración de morfina – además de empezar a concentrarse mejor y a sentir una mayor claridad mental.

Por qué la DEA se obstina en no reconocer el valor medicinal del cannabis

La pasada primavera crecieron las especulaciones sobre la posibilidad de que, en verano, la DEA pudiera considerar la reclasificación del cannabis a otra de las listas de Sustancias Controladas donde se reconociera su valor medicinal. Pero una vez más los rumores no fueron más que humo que no se materializó en nada. ¡Qué se puede esperar de una agencia dirigida por alguien que opina que el cannabis medicinal es un chiste!

«La decisión no se basa en el daño. La decisión se basa en si la marihuana es una medicina segura y efectiva, y no lo es», argumentaba Chuck Rosenberg, el actual jefe y Administrador de la DEA.

El cannabis y las extracciones obtenidas de él tiene propiedades medicinales demostradas
El cannabis y las extracciones obtenidas de él tiene propiedades medicinales demostradas

La Agencia Antidrogas sigue manteniéndose en sus trece de que el cannabis, y ahora las extracciones de cannabis, como el aceite de CBD, presentan un alto potencial de abuso, no tienen aplicaciones médicas aceptables de momento, además de no contar con estándares básicos de seguridad que les permitan ser aceptables para el uso médico – apoyándose, entre otros, en los argumentos de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) y del NIDA.

«En este momento, los riesgos conocidos del uso de la marihuana no han sido compensados por beneficios específicos en ensayos clínicos bien controlados que evalúen científicamente su seguridad y eficacia. El uso a largo plazo de la marihuana puede provocar una dependencia física, adicción psíquica o dependencia», explicaba Rosenberg.

Pero lo que no explica Rosenberg es el porqué de esa determinación surrealista de negar los hechos, y parecer inmune a la opinión de la mayoría de los profesionales de la salud estadounidenses y a un gran cuerpo de conocimientos y datos científicos, que confirman lo contrario. Para empezar, la propia historia de la prohibición del cannabis, y su inclusión en la Lista I, es muy polémica y, sin duda, cuestionable.

El cannabis y las extracciones de cannabis funcionan. Y eso es lo que de verdad nos dice y demuestra la ciencia, y los pacientes que lo utilizan. Así pues, ambas sustancias deberían estar incluidas en la Lista II de Sustancias Controladas, dejando así de ser sustancias criminalizadas a nivel federal para pasar a tener un uso medicinal reconocido.

Como ya dijo el juez de derecho administrativo de la mismísima DEA, Francis Young, en 1988, cuando recomendó desclasificar el cannabis en repuesta a una petición presentada por un grupo de activistas: «la marihuana, en su forma natural, es una de las sustancias terapéuticamente activas más seguras que conoce el ser humano. Desde cualquier punto de análisis racional, la marihuana puede ser utilizada con seguridad dentro de una rutina de atención médica supervisada».

Por supuesto, la DEA denegó su petición, y no ha dejado de hacer oídos sordos a las múltiples peticiones y recomendaciones de reclasificación del cannabis que ha recibido a lo largo de los años, y sigue recibiendo, desde muy diversas plataformas, tanto gubernamentales como independientes y privadas.

La DEA está empeñada en no reconocer el valor medicinal del cannabis
La DEA está empeñada en no reconocer el valor medicinal del cannabis

Aunque aún cabe la posibilidad de que el Congreso pudiera decidir reclasificar las extracciones de CBD y de otros cannabinoides, lo que eliminaría parte de la burocracia kafkiana a la que se tienen que enfrentar los investigadores que quieren estudiar los compuestos activos del cannabis, parece que el proyecto de legislación que se presentó el año pasado en el Senado para suavizar las restricciones a la investigación del CBD está parado, a pesar de haber recibido el apoyo de los dos partidos mayoritarios.

Es obvio que mientras que el mundo sigue un camino con una dirección más o menos clara, la DEA se empeña en su obstinación de negarse a reconocer siquiera que existe ese camino, que otros ya caminan por él, y se queda ahí parada, atascada, sin tener ni idea de a qué está esperando, sin hacer mucho más que incordiar.

Sección de comentarios

¿Tienes una opinión? Háznosla saber dejando un comentario

Leave a Comment

Please enter a name
Oops, looks like you forgot something?