Cannabis en los Estados Unidos: Leyes, Uso y Historia

Muchos de los estados de los EE. UU. han legalizado el cannabis para consumo recreativo o terapéutico, pero la legislación federal aún lo mantiene en la lista I de drogas, con la misma peligrosidad, en teoría, que la heroína. Ahora, tras la legalización del cultivo de cáñamo, muchas voces se preguntan si la legislación seguirá cambiando.

Legislación sobre el cannabis en los Estados Unidos

¿Se puede poseer y consumir cannabis en los Estados Unidos?

Hay dos niveles de legislación respecto a las drogas en los Estados Unidos: el federal y el estatal. En todos los supuestos, las leyes federales tienen precedencia sobre las estatales, y ahí se incluyen las leyes sobre el consumo del cannabis con fines recreativos.

A continuación, se ofrece un compendio de las principales leyes federales sobre las drogas:

Ley de Sustancias Controladas

Esta ley se aprobó en el marco de la Ley Integral para el Control y la Prevención del Abuso en el Consumo de Drogas de 1970 del presidente Nixon. Entre otras cuestiones, el texto establecía un sistema de clasificación de las drogas en cinco categorías, que van desde la lista I (alto potencial de abuso, riesgo significativo para la seguridad) hasta la lista V (uso terapéutico aceptable).

El cannabis se incluyó en la lista I junto con otras sustancias como la heroína y el LSD.

Leyes contra el abuso en el consumo de drogas

En 1986, entraba en vigor la Ley contra el Abuso en el Consumo de Drogas. En ella, se estipulaban las condenas mínimas obligatorias para los infractores, incluidos quienes fueran sorprendidos consumiendo cannabis. La condena exacta venía determinada por la cantidad de droga encontrada y por el tipo de sustancia.

La ley se enmendó en 1988 y pasó a incluir condenas mínimas para los menores que fueran sorprendidos consumiendo cannabis. Como era de esperar, a raíz de ello aumentó la población penitenciaria, al haber más personas encarceladas por delitos relacionados con las drogas.

Condenas a escala federal en la actualidad

La legislación federal presta especial atención al número de veces que una persona comete un delito, dejando en segundo plano la cantidad de cannabis en cuestión.

La tenencia de cannabis está penada con hasta un año de prisión y una sanción mínima de 1.000 dólares si se trata de la primera condena. En la segunda ocasión, esta pena puede ser de hasta dos años (con un mínimo obligatorio de 15 días) y la sanción, de 2.500 dólares. En ambos casos, la conducta se considerará un delito menor (misdemeanour) a ojos de la ley.

En cambio, las siguientes reincidencias se clasificarán como delito mayor (felony) y las condenas serán más duras. La sentencia de prisión mínima será de 90 días (siendo la máxima de tres años) y la multa ascenderá a los 5.000 dólares.

El asunto no acaba aquí, ya que cada caso de tenencia de cannabis entrará dentro de una de estas categorías: mera tenencia o tenencia con ánimo de distribución.

Si la persona es sorprendida con cantidades pequeñas, se considerará que la sustancia estaba destinada exclusivamente al consumo personal y se aplicarán las condenas mencionadas, las cuales también se impondrán a quienes posean enseres relacionados con las drogas, como pipas de fumar.

Sin embargo, si la cantidad es mayor (en cuyo caso, tal vez esté repartida en envases pequeños) o si se descubren equipos u otros objetos asociados con la venta de drogas, como una báscula o una cantidad considerable de dinero, se atribuirá un delito más grave.

La postura del presidente Trump

El actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha adoptado hasta la fecha una postura ambigua respecto a la legislación del cannabis.

En 2018, Buzzfeed News anunciaba la existencia de una comisión secreta «antimarihuana» de Trump que planeaba llevar adelante una serie de campañas públicas para demonizar la droga. Según este informe, la comisión pretendía ignorar cualquier hecho o dato positivo relacionado con el cannabis medicinal y centrarse en los aspectos negativos.

Otras fuentes, por el contrario, aseveran que Trump está a favor de la legalización del cannabis, o, al menos, de su consumo con fines terapéuticos. Greg James, editor de Marijuana Venture, comenta: «Trump no es una persona de convicciones, sino que hace lo que vaya a granjearle aprobación entre sus bases a corto plazo».

Curiosamente, el antiguo fiscal general, Jeff Sessions, también declaraba que el cannabis no es tan peligroso como la heroína y, en una audiencia del Congreso, ofrecía la siguiente aclaración:

«Nuestra política […] es que la legislación federal permanezca en vigor y que los estados puedan legalizar la marihuana a efectos de la aplicación de la ley, pero que siga siendo ilegal a instancias federales».

¿Se puede vender cannabis en los Estados Unidos?

La venta y el suministro de cannabis se consideran delitos mucho más graves que la tenencia. Se han estipulado varias condenas por el transporte, la venta o el contrabando de drogas que se calculan a partir de los siguientes criterios:

  • La sustancia vendida o transportada
  • El lugar donde se distribuía
  • El lugar de la detención (las condenas varían en función del estado)
  • Si la droga se vendía o no a menores

El cannabis ya no se clasifica como «droga dura» y, en consecuencia, las condenas que acarrea su tráfico son menores que las de otras sustancias como la cocaína o el LSD.

Un infractor a quien se sorprenda traficando con menos de 50 kilogramos puede enfrentarse a una condena de hasta cinco años de cárcel y a una multa de 250.000 dólares, si es la primera vez que incurre en el delito. En la siguiente ocasión, las condenas serán de hasta 10 años de cárcel y una multa de 500.000 dólares.

Si las cantidades encontradas oscilan entre los 50 y los 99 kilogramos, podrá imponerse una pena de hasta 20 años de cárcel y una multa de un millón de dólares en el caso de la primera infracción.

Si la cantidad de cannabis en cuestión está entre los 100 y los 999 kilogramos, la condena impuesta será de entre 5 y 40 años, y la multa, de 500.000 dólares. Si la cantidad es de 1.000 kilogramos o superior, el infractor podrá ser condenado a cadena perpetua y a una multa de un millón de dólares. Las condenas se multiplican por dos si el cannabis se suministra a un menor o en un lugar que diste hasta 305 metros de un centro escolar.

Regalar o intercambiar pequeñas dosis de cannabis (sin dinero de por medio) entra en la categoría de tenencia, y no en las de venta o suministro.

¿Se puede cultivar cannabis en los Estados Unidos?

La legislación federal clasifica el cultivo del cannabis dentro de la «fabricación de drogas» y, por lo tanto, lo considera un delito penal.

La pena impuesta va en función del número de plantas de cannabis de que conste la plantación.

  • 50 plantas o menos: hasta cinco años de cárcel y una multa de 250.000 dólares
  • Entre 50 y 99 plantas: hasta 20 años de cárcel y una multa de un millón de dólares
  • De 100 a 999 plantas: entre 5 y 40 años de cárcel y una multa de 500.000 dólares
  • 1.000 plantas o más: entre 10 años y cadena perpetua, más una multa de un millón de dólares.

¿Es legal el CBD en los Estados Unidos?

Algunos estados han legalizado el cannabis y sus derivados, incluido el CBD, para consumo terapéutico o recreativo. Sin embargo, el CBD sigue siendo ilegal a escala federal y, técnicamente, se clasifica como droga ilícita perteneciente a la lista I.

Ello implica que, aunque el CBD pueda usarse legalmente en ciertas zonas del país, no puede traspasar las fronteras de los estados, lo que supone un problema para las empresas que fabrican productos de CBD. Algunas de ellas han alegado que sus productos pueden clasificarse como suplementos dietéticos o extractos botánicos, alegaciones que han motivado el envío por parte de la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de varias cartas de «cese», en las que la entidad señalaba que la legislación federal no tiene tal concepto del CBD.

Esta postura se manifestó con mayor contundencia en 2016, cuando el Organismo de Lucha contra las Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) creó una nueva categoría que abarcaba los extractos de la planta del cannabis (entre ellos, el CBD). De esta forma, se hacía hincapié de forma inequívoca en que el CBD seguía siendo ilegal.

¿Qué supone la Ley Agrícola?

La Ley Agrícola de 2018, que eliminaba el cáñamo (y sus subproductos) de la lista establecida por la Ley de Sustancias Controladas, hizo pensar a muchos que, mientras el CBD se extrajera del cáñamo y no contuviera THC, su compraventa sería legal.

Sin embargo, la FDA emitió un comunicado en el que declaraba que la venta de productos de CBD seguía bajo su jurisdicción. Esto significa que el CBD puede extraerse legalmente, pero que no se puede vender. La tenencia de productos de CBD no se penaliza en virtud de ninguna de las leyes vigentes en la actualidad.

¿Se pueden enviar semillas de cannabis a los Estados Unidos?

En virtud de la legislación federal, son ilegales la tenencia, la compra y la venta de semillas de cannabis y, por lo tanto, no pueden enviarse sus semillas a los Estados Unidos.

De todos modos, algunos estados han legalizado el cultivo de cannabis, por lo que en ellos pueden venderse y comprarse sus semillas.

Cannabis medicinal en los Estados Unidos

Muchos de los estados de la federación ya han legalizado el cannabis con fines terapéuticos. California fue el primero en hacerlo en 1996 y, desde entonces, la mayoría de los estados han ido siguiendo su ejemplo.

Pese a ello, el cannabis medicinal sigue siendo ilegal a escala federal; se clasifica como droga de la lista I (la de las más peligrosas), independientemente de si su consumo es recreativo o terapéutico.

En 2009, el presidente Obama instaba a los fiscales federales a no castigar a quienes distribuyeran cannabis para consumo terapéutico, de conformidad con las disposiciones de las legislaciones de los estados. Esta postura se vio respaldada en 2013, cuando el Departamento de Justicia publicó un comunicado con el que declaraba esperar «la creación de unas medidas de cumplimiento de la ley contundentes basadas en las legislaciones estatales […] y que de momento se posponga el derecho a impugnar las leyes relativas a la legalización».

Es posible que cambie la legislación federal, puesto que en el pasado el presidente Trump se ha manifestado a favor del cannabis medicinal. No obstante, en 2019, Trump ha emitido una declaración firmada relativa al cannabis medicinal con la que concede a su gobierno el derecho a aplicar las leyes federales sobre las drogas para incriminar incluso a aquellos que cumplan con la legislación de su estado.

Cáñamo industrial en los Estados Unidos

El cultivo de cáñamo fue legalizado por el presidente Trump en 2018. La nueva Ley Agrícola dota a los agricultores de los Estados Unidos de los medios necesarios para cultivar cáñamo a gran escala y se renovará en 2023.

La Ley Agrícola adjudica la responsabilidad de supervisar el cáñamo industrial al Departamento de Agricultura. Para ser legal, el cáñamo no debe contener más de un 0,3 % de THC (la sustancia responsable de los estados de euforia) respecto a su peso en seco. Sin embargo, pese a la legalización del cultivo de cáñamo a escala federal, la producción sigue siendo técnicamente ilegal y se somete al control de la FDA.

Esto no ha impedido que varias multinacionales se entusiasmen por lo que deparará el futuro, y que muchas estén listas para comenzar a elaborar productos relacionados con el CBD en cuanto tengan la potestad legal para ello. Entre ellas, se incluyen Tilray Inc., Molson Coors Brewing Co. y Coca Cola Co.

Conviene saber

Si va a viajar a los Estados Unidos (o si reside en el país), puede interesarle saber lo siguiente:

Historia del cannabis

Los Estados Unidos tienen una historia compleja en relación con el cannabis. Antes del siglo XX, el consumo del cannabis era generalizado en todo el territorio nacional. Cuando los primeros colonos arribaron a las costas del país, se vieron incentivados a cultivar cáñamo por su utilidad en la fabricación de tejidos y cuerdas.

Pero esta situación cambió con la entrada en vigor de la Ley de Impuestos sobre la Marihuana de 1937. Fue este el primer paso para la total prohibición, y sus efectos aún se perciben hoy en día.

Según la obra El emperador está desnudo de Jack Herer, el motor principal que hubo detrás de la prohibición del cannabis fue Randolph Hearst, un renombrado magnate de la prensa cuyos planes de expansión se vieron frustrados por las plantaciones de cáñamo de sus vecinos mexicanos. Hearst empezó a perder dinero y tierras y, finalmente, una parte sustanciosa de sus negocios.

Hearst, furioso, decidió valerse de sus publicaciones para censurar el cannabis. La campaña mediática, que postulaba que la planta era peligrosa y maligna, pronto puso coto al emporio del cáñamo de sus competidores. Hearst se servía asimismo de sus periódicos para propagar falsedades de corte racista sobre delincuentes mexicanos y su excesivo consumo de cannabis.

Hearst recibió el respaldo de poderosas figuras como Harry J. Anslinger, de la Oficina Federal de Narcóticos. Como es de suponer, consiguieron destruir la industria del cáñamo del país.

Con el paso de los años, la situación empezó a cambiar en los Estados Unidos, pero ha llevado mucho tiempo recuperarse de los efectos de esta campaña de descalificaciones.

Actitudes ante el cannabis

La mayoría de los estadounidenses está a favor de la legalización del cannabis a escala federal. Al parecer, esto se debe en buena medida al cambio en la imagen proyectada por los medios. El cannabis ya no está tan demonizado, sino que los beneficios que reporta se debaten abiertamente en televisión y en la prensa, lo que a su vez tiene influencia en la sociedad.

Todavía hay quienes se oponen frontalmente a la legalización. El gobierno actual (republicano) ha adoptado tradicionalmente una actitud conservadora respecto al consumo del cannabis, y muchos de sus votantes mantienen la creencia de que la planta es perjudicial para la sociedad. No obstante, incluso el presidente Trump parece defender la legalización del cannabis con fines terapéuticos a escala federal.

Racismo y detenciones a causa del cannabis

Está comprobado que en los Estados Unidos el número de personas no blancas encarceladas por delitos relacionados con las drogas supera al de personas blancas. Aunque los políticos mantienen año tras año que esto se debe a que el consumo de cannabis está más generalizado entre las poblaciones no blancas, la realidad dista mucho de ser así de simple. En la práctica, parece que existe una corriente soterrada de racismo que motiva este discurso.

Para dar un ejemplo, según cifras del Centro sobre Justicia Juvenil y Penal, las tasas globales de detenciones llevadas a cabo en California disminuyeron un 40 % entre 1990 y 2008, mientras que las detenciones causadas por delitos relacionados con el cannabis aumentaron un 127 %, siendo este el único delito que aumentó en este período.

En 1990, el número de personas no blancas detenidas por delitos relacionados con el cannabis fue esencialmente el mismo que el de personas blancas (a pesar de que la población no blanca supone mucho menos del 50 % del total). En 2008, no eran blancas el 62 % de las personas detenidas. Un 42 % eran menores de 20 años.

Algunos políticos de los Estados Unidos se justifican con cifras como estas para indicar que la delincuencia relacionada con el cannabis está más presente entre las poblaciones no blancas, especialmente la afroamericana. Sin embargo, se ha demostrado que esta afirmación es errónea. La realidad es que los negros consumen cannabis en la misma proporción que los blancos y que, paradójicamente, en la franja de edad de entre los 18 y los 25 años, son los blancos quienes más recurren a la sustancia.

Esta opinión equivocada resulta ubicua y dañina, y se le debe hacer frente.

Retirada de custodias a familias en las que se consume cannabis

Otro fenómeno estremecedor es el de la retirada de custodias de menores a padres o tutores a los que se sorprende consumiendo cannabis. En ocasiones, la mera detención por poseer una pequeña cantidad de la sustancia es motivo suficiente para que los Servicios de Protección del Menor concluyan que los adultos en cuestión no son aptos para cuidar de los menores.

No existen cifras oficiales que indiquen con qué frecuencia ocurre esto, aunque a la luz de los diferentes casos de los que se tiene conocimiento, cabe suponer que no se trata de hechos aislados. En algunos de los casos recientes, el cannabis se usaba con fines terapéuticos y los hechos habían tenido lugar en estados en los que está autorizado el consumo de la sustancia con fines medicinales.

Sirva de ejemplo el caso de Brielle «Bree» Green. Brielle fue apartada de su hogar a los ocho meses de edad pese a que sus padres eran ambos usuarios registrados de cannabis por razones de salud. Tuvieron que librar una larga batalla para recuperar la custodia de su hija.

¿Se legalizará el cannabis en el futuro?

El futuro del cannabis en los Estados Unidos está en el aire. El presidente Trump ha sugerido que el cannabis medicinal se legalizará a escala federal, pero de momento no ha indicado que vaya a suceder lo mismo con el cannabis de consumo recreativo.

Dados los principios conservadores del actual gobierno republicano, parece improbable que vaya a legalizarse pronto el consumo del cannabis con fines recreativos.

  • Disclaimer:
    Aunque se ha hecho todo lo posible para garantizar la exactitud de este artículo, no está destinado a proporcionar consejo legal, ya que las situaciones individuales serán diferentes y deben consultarse con un experto y/o abogado.

Comments

5 comentarios en “Cannabis en los Estados Unidos: Leyes, Uso y Historia”

  1. Trastornos relacionados con Cannabis

    Criterios para el diagnóstico de Intoxicación por Cannabis

    A. Consumo reciente de Cannabis.

    B. Cambios psicológicos o comportamientos desacostumbrado, clínicamente significativos (p. ej., deterioro de la coordinación motora, euforia, ansiedad, sensación de que el tiempo transcurre lentamente, deterioro de la capacidad de juicio, retraimiento social) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de Cannabis.

    C. Dos (o más) de los siguientes síntomas que aparecen a las 2 horas del consumo de Cannabis:

    1. Irritación en los ojos
    2. Aumento de apetito
    3. Sequedad de la boca
    4. Taquicardia

    D. Los síntomas no son debidos a enfermedad médica, ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

    Trastornos inducidos por Cannabis

    • Intoxicación.
    • Intoxicación, con alteraciones perceptivas
    • Delirium.
    • Trastorno psicótico: con ideas delirantes, con alucinaciones.
    • Trastorno de ansiedad.

    Características

    La planta de cáñamo o cannabis sativa y su contenido de THC (delta -9-tetrahidrocanabinol) y otros cannabinoides hallados en las hojas y retoños de las flores de la planta son la fuente de la marihuana. El hachís se elabora de la resina tomada de la parte superior de las plantas mujer, las cuales contienen la mayor concentración de THC.

    La dosis de la droga puede variar enormemente con cada preparación; la concentración de THC puede variar hasta cien veces debido a los contaminantes y diluyentes en la muestra.

    Los efectos se sienten en unos cuantos minutos cuando estas preparaciones son inhaladas (en cigarro o pipa), o a los 30 ó 60 minutos después de la ingestión de alimentos que contengan la sustancia como dulces. Debido a que el fumador siente casi inmediatamente los efectos, la inhalación posterior se puede suspender en cualquier momento y por lo tanto, se pueden regular sus efectos.

    En cambio aquellos que ingieren la marihuana experimentan el desarrollo de sus efectos de una manera más lenta, acumulativa, más duradera y variable. Con este método, las probabilidades de que se produzcan reacciones severas son más altas.

    Efectos

    Los efectos primarios de la marihuana, se manifiesta en el comportamiento, debido a que la droga actúa sobre el SISTEMA NERVIOSO CENTRAL (SNC). El uso popular de la marihuana surge debido a la sensación de euforia y relajación y al aumento de las percepciones visuales, auditivas y gustativas que se alcanzan aún con dosis bajas.

    Se pueden presentar efectos severos como sentimientos de despersonalización, cambios en la imagen corporal, desorientación y reacciones de pánico agudas o paranoicas e intentos de suicidio.

    Se han reportado casos de delirio y alucinaciones severos inducidos por marihuana en los que podría sospecharse el uso conjunto con otros agentes como el PCP (fenilciclohexilpiperhidina o fenciclidina).

    También tiene efectos específicos que pueden disminuir la capacidad del individuo de realizar tareas que requieran mucha coordinación motora (como manejar un vehículo).

    Hay deterioro en la orientación visual y el sentido del tiempo es prolongado (lento). Es posible que el aprendizaje se vea afectado enormemente debido a que la droga produce una disminución en la capacidad de concentrar la atención.

    Los estudios señalan que el aprendizaje se puede volver 'estado-dependiente', es decir que la información adquirida o aprendida bajo los efectos de la droga se recuerda con mayor facilidad cuando se está bajo el mismo estado de influencia de la droga.

    Es posible que en los usuarios regulares se observe una letargia constante, caracterizado por pérdida de la energía, falta de concentración, alteraciones de la memoria (especialmente a corto plazo), disminución de la efectividad y rendimiento escolar/laboral y una pérdida general de interés y ambición para alcanzar metas a largo plazo.

  2. Espero que el gobierno y todos esos políticos corruptos se den cuenta de que la marihuana es mala para la gente que no sabe utilizarla, en cambio, si se hace un buen uso, podrán ver resultados muy beneficiosos. Esta planta se puede utilizar para muchas cosas. No solo para fumar, también existen las infusiones, un baño con hojas de maría, y ese relax que pocas sustancias te lo pueden aportar, un saludo. Y ¡¡LEGALIZACIÓN!!

  3. Mucha investigación mucha investigación, pero cuando llega este producto al usuario de la calle? las empresas como la DEA van a seguir teniendo problemas con carteles y con la mafias que se lucren de la misma hasta que no se pueda comprar libremente en una tienda por mucho que haga el gobierno de donde sea no va a conseguir nada. La mejor opción para acabar con el menudeo ilegal la venta del mercado negro y todo lo relacionado es: Hacer la competencia a dicho mercado negro y que los usuarios de la calle que consuman cannabis vean que es mejor lo que el gobierno nos da a lo que nos da las mafias dado que normalmente el mercado negro tiene unos precios desorbitados….. ademas a saber con que adulteran un producto u otro y aun asi tampoco dejaria en manos del gobierno el cultivo del cannabis, tendria que ser regulado por profesionales dedicados al cultivo de dicha planta para que no termine pasando con la malloria de empresas tabacaleras, que al final no sabes que fumas si tabaco o…. a saber.

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      Si quieres iniciar una terapia a base de cannabis, lo mejor es que acudas a tu medico para que te recomiendo el mejor plan para ti. Esto es variedad más adecuada, dosis, tipo de administración, regularidad de consumo, etc.
      Cada caso es un mundo así que lo mejor es acudir a un profesional que tenga en cuenta tu historial médico.
      Suerte!

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    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
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    Maurice Veldman

    Maurice Veldman es miembro de la Asociación Holandesa de Abogados Penales y uno de los abogados más destacados del campo del cannabis de los Países Bajos. Con 25 años de experiencia en dicho ámbito, su conocimiento del derecho penal y administrativo apoya a los vendedores de cannabis y a los productores de cáñamo al abordar la cuestión de las desigualdades entre el individuo y el estado.
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