by Tasha Kerry on 26/09/2018 | Cultivo

¿Puede el Cannabis Artesanal Salvar al Cannabis?

Cannabis Artesanal El término "cannabis artesanal" se originó en California para referirse a la marihuana cultivada al sol y de forma sostenible con el fin de producir cogollos potentes. Al adaptar el modelo de los restaurantes que llevan el producto de la granja a la mesa, los comerciantes con visión de futuro han creado un servicio que va desde la semilla hasta la estantería para suministrar a los dispensarios flores de primera calidad y promocionar el cannabis artesanal. Pero ¿es un truco o una apuesta para salvar una industria en crisis?


¿Qué es el Cannabis Artesanal?

Fotografía que muestra las espigas en flor de varias plantas de cannabis. Se muestran delante de un fondo blanco. Abajo, a la derecha, se puede ver el logotipo «C.R.A.F.T. Cannabis» (Cannabis Artesanal).

Mediante el uso de las prácticas de la vieja escuela, el cannabis artesanal es un cannabis orgánico de alta calidad recogido a mano, curado a mano, recortado a mano, de producción limitada y cultivado por cultivadores con conciencia ecológica que reconocen la importancia del cannabis sin productos químicos tanto para el consumidor como para el ecosistema. Decir que es algo nuevo sería un error, ya que es la forma en que se ha cultivado la marihuana desde la antigüedad. Sin embargo, hoy en día, se usa para hacer una distinción entre los cultivadores de cannabis a pequeña escala y los productores industriales emergentes.

Debido a sus condiciones ideales de cultivo, California es el principal productor de cannabis artesanal de los Estados Unidos de América, y la mayoría de agricultores orgánicos se encuentran localizados en el Triángulo Esmeralda, la región productora de cannabis más grande del país. El concepto de cannabis artesanal surgió cuando el mercado empezó a avanzar hacia la regulación, y se ha reforzado desde que entró en vigor la Prop 64, la Ley de Uso de Marihuana para Adultos de 2016, que legalizó el uso recreativo del cannabis en California.

En un principio, la Ley fue aclamada como un importante paso adelante para la industria, pero ha enterrado a las pequeñas empresas en un laberinto de burocracia nueva que controla el cultivo y la distribución de la marihuana. A los votantes de California se les vendió la ley partiendo de la base de que inyectaría hasta $ 7 mil millones a la industria legal del cannabis del estado. Pero no ha sido así.

El Cannabis Californiano Está en Crisis

Según la Proposición 64, cualquier adulto en California mayor de 21 años puede poseer hasta una onza de marihuana y cultivar hasta seis plantas. Pero a cada ciudad y condado se le da rienda suelta para regular el cannabis localmente, incluso pueden prohibirlo, y hasta el momento 25 de los 58 condados de California lo han hecho, lo que ha generado incoherencias enormes por todo el estado y ha forzado a muchos cultivadores a seguir cultivando para el mercado negro. Las violaciones de tres cláusulas de la Prop. 64 están sembrando el caos entre los pequeños agricultores.

Fotografía de algunos párrafos de la Proposición 64, que define la legalización del cannabis en California.

La legislación prometía una prohibición de cinco años para las operaciones de cultivo a gran escala, una autorización especial para microempresas y la opción de que los agricultores se ocupen de la distribución. Sin embargo, lo que ha sucedido ha sido lo contrario. La Asociación de Cultivadores de California informa que hasta el 90 por ciento de los cultivadores que vendían marihuana medicinal legalmente antes de la fecha de concesión de las licencias del 1 de enero de 2018 se están quedando fuera del mercado.

De entre los aproximadamente 50.000 cultivadores que hay en el estado, el Departamento de Alimentos y Agricultura solo había concedido 1.483 licencias hasta febrero de 2018. La Asociación de Cultivadores de California cree que solo «entre el 1 y 3 por ciento» de los cultivadores interesados en una autorización han podido conseguirla, mientras que algunas empresas compran licencias múltiples para crear operaciones de cultivo a gran escala. En un reportaje de New Cannabis Ventures, publicado en enero, se confirmaba que 15 empresas se habían quedado con el 10 por ciento de las licencias.

Además, de acuerdo con las nuevas regulaciones medioambientales de California, los agricultores se enfrentan a una serie de requisitos cuyo cumplimiento les cuesta miles de dólares, además de excluir a muchos de la industria legal. Y según la Asociación de Cultivadores, California tiene la tasa más alta de impuestos sobre el cannabis, en algunas zonas es del 60 por ciento, de los Estados Unidos. Todo esto ha resultado en ingresos fiscales menores a los esperados, un mercado negro floreciente y una escasez  en el suministro del mercado recreativo.

¿Es Artesanal?

Fotografía que muestra las espigas en flor de varias plantas de cannabis. Se muestran delante de un fondo blanco. Abajo, a la derecha, se puede ver el logotipo «C.R.A.F.T. Cannabis» (Cannabis Artesanal).

A la luz de esta evolución del mercado, un impulso hacia el cannabis artesanal tiene sentido como forma de conservar el patrimonio del cultivo de cannabis, y dar a los pequeños cultivadores acceso a un mercado que, durante siglos, ha sido una industria artesanal. Sin embargo, hay más problemas. Por un lado, la falta de conciencia del consumidor y la mejora de la tecnología del cultivo implican que la mayoría de la gente no sabe distinguir entre el cannabis artesanal y sus alternativas. Por otro lado, las técnicas de cultivo varían mucho de una plantación a otra.

«Hay demasiadas variables para establecer las diferencias entre el cannabis cultivado comercialmente y el artesanal», dice Russ Hudson, un consultor del sector del cannabis que trabaja con cultivadores en Estados Unidos y Europa. “Normalmente la máquina de recortar es más agresiva y resulta en la pérdida de cabezas de tricomas del tallo. El cannabis artesanal necesita mucha más atención individual por planta que el cannabis comercial, y hay que curarlo durante el doble de tiempo. Lo que no significa que los cultivadores artesanales no se den prisa en comercializar su producto, algunos lo hacen».

Hudson continúa diciendo: «Muchos pequeños cultivadores usan productos prohibidos en su cannabis artesanal. Algunos permiten que sus productos salgan al mercado contaminados con moho y hongos. La gente tiene que entender que artesanal no significa necesariamente mejor cannabis o que sea más seguro. En los grandes mercados comerciales o industriales, sucede lo mismo; algunas operaciones de cultivo se hacen bien, y otras no. Por eso, necesitamos una regulación tanto del cannabis artesanal como del comercial».

Tres fotografías de la variedad de cannabis «Cali Kashmir», que se vende con el nombre de «Cannabis Artesanal». A la izquierda se pueden ver plantas en flor al aire libre, en el centro cogollos secos delante de un fondo blanco y a la derecha cogollos secos en un recipiente de cristal.

El año pasado, unos investigadores del Centro de Investigación de Ecología Integral analizaron el suelo y los cursos de agua en torno a las operaciones de cultivo del mercado negro en California y encontraron productos químicos tóxicos en el 89% de los resultados, lo que demuestra que a menos que la fuente de marihuana esté certificada, hay una gran probabilidad de contaminación. Para mantenerse al margen de este tipo de malas prácticas, empresas como Mindful Cali, C.R.A.F.T. Cannabis y Canndescent fomentan sus procesos de cultivo artesanal y su amor por la planta.

Volver a las Raíces

A los oídos de Hudson ha llegado que algunas variedades artesanales de California han alcanzado los 40 € por gramo en Europa, lo que califica de «pura idiotez», y añade que lo que ha subido los precios son «las marcas fuertes» en lugar de la calidad del cannabis. La fuerza de la marca de marihuana Cali es innegable, y su sublimación del concepto de cannabis artesanal es una novedad positiva para los cultivadores europeos que no quieren ver a los mercados locales seguir la misma ruta que California y la Proposición 64.

Dos fotografías de la variedad de cannabis «Nepalese Kush», que se vende con el nombre de «Cannabis Artesanal». A la izquierda se pueden ver plantas en flor al aire libre, a la derecha un primer plano de una espiga en flor delante de un fondo blanco.

«Es una simple cuestión económica», dice Stiofan Caomhanach, presidente del Wexford Cannabis Club, Irlanda. «En un mercado con muchos cultivadores y mucha competencia, los estándares suben y los precios bajan. Por eso, la industria artesanal del cannabis es tan importante: controla el precio del cannabis. Ahora mismo, la base de la industria se está perdiendo con la comercialización, y lo único que puede salvarla es que los pequeños cultivadores produzcan cannabis artesanal de calidad».

Jose Romero, presidente del club social de cannabis Chamaneria de Barcelona, está de acuerdo: «Como usuarios responsables, es nuestra obligación producir cannabis de forma orgánica y sostenible. En España, nuestro mercado se ha desarrollado en un ciclo competitivo que obliga a los cultivadores a mejorar continuamente sus métodos y a producir mejores cosechas, lo que beneficia a la industria, al medioambiente y a los usuarios. Recuerda, hablamos de marihuana, una planta sagrada con infinitivos beneficios. Es tarea nuestra defenderla y tenemos derecho a cultivarla».

Sin duda, un sinfín de cultivadores, en los Estados Unidos y en Europa, comparten estos sentimientos, y quieren una forma de regulación que les permita capitalizar su experiencia única mientras participan en el boom del mercado de forma que respete el valor real de la planta de cannabis. Por último, el cannabis siempre ha sido artesanal, y perder ese legado para dejarlo en manos de entidades corporativas sería una injusticia tanto para los cultivadores como para los consumidores.

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