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by Seshata on 31/07/2014 | Cannabis Noticias

¿Quién financia la Investigación del Cannabis en los EE.UU.?

A pesar del creciente interés por las propiedades medicinales del cannabis, puede resultar difícil conseguir financiación para realizar nuevas investigaciones. Parece que la financiación del Gobierno Federal está orientada, en gran medida, hacia la investigación de los aspectos negativos del cannabis, mientras que se suprimen los estudios que evalúan sus potenciales beneficios. Sin embargo, existen indicios de que esta situación está cambiando.


A pesar del creciente interés por las propiedades medicinales del cannabis, puede resultar difícil conseguir financiación para realizar nuevas investigaciones. Parece que la financiación del Gobierno Federal está orientada, en gran medida, hacia la investigación de los aspectos negativos del cannabis, mientras que se suprimen los estudios que evalúan sus potenciales beneficios. Sin embargo, existen indicios de que esta situación está cambiando.

La DEA, el NIDA y el cannabis cultivado a nivel federal

Una agencia que suele estar implicada en la manipulación de los fondos destinados a la investigación, con fines políticos, es el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA). Esta agencia controla todo el cannabis utilizado en los ensayos clínicos aprobados, y como se ha informado ampliamente hace apenas unos meses, ha aumentado la cantidad que solicita para ello, pasando de sólo 20 kg a 650 kg al año. Sin embargo, tiene un mandato del Congreso para estudiar las consecuencias negativas del abuso de drogas, en lugar de estudiar los beneficios posibles de la sustancia para la salud humana. Por lo tanto, coordinar la investigación médica positiva sobre el cannabis, simplemente, no está dentro de su jurisdicción, de acuerdo con su línea oficial, aunque esta postura ha estado recibiendo multitud de críticas y parece que no puede continuar durante mucho más tiempo.

La DEA y el NIDA se han opuesto a la investigación positiva sobre el cannabis medicinal desde hace años, pero, a día de hoy, su postura se ha relajado mucho
La DEA y el NIDA se han opuesto a la investigación positiva sobre el cannabis medicinal desde hace años, pero, a día de hoy, su postura se ha relajado mucho

Debido a que el cannabis está clasificado en la Lista I, los investigadores que desean analizarlo deben solicitar una licencia de la Agencia de Control de Drogas (DEA) y, a continuación, solicitar el acceso al suministro de cannabis cultivado a nivel federal y controlado por el NIDA. En la práctica, estos trámites se complican con numerosas dificultades, tanto financieras como políticas, y como consecuencia la investigación sobre el cannabis se ha visto gravemente obstaculizada.

En su mayor parte, estas dificultades son fruto de la DEA y del propio NIDA. Durante la década de 1990, ambas agencias denegaron las repetidas solicitudes del profesor de la Universidad de California, Dr. Donald Abrams, para obtener la licencia y los materiales para investigar el posible papel del cannabis en el tratamiento de la caquexia (o síndrome de desgaste físico) producido por el SIDA. Su investigación preliminar había sido aprobada por la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos) y otros organismos reguladores, pero sus solicitudes fueron congeladas hasta 1998, cuando finalmente fueron aprobadas por ambas agencias.

El punto muerto entre la FDA /el NIDA

La DEA, con intereses creados en que el cannabis siga siendo ilegal, es la principal división antinarcóticos de los EE.UU.
La DEA, con intereses creados en que el cannabis siga siendo ilegal, es la principal división antinarcóticos de los EE.UU.

Los problemas a los que se enfrentó el Dr. Donald Abrams no fueron un hecho aislado. Varios equipos de investigación se han enterado de que sus solicitudes se han congelado o rechazado de forma injusta. En 2011, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) aprobó un ensayo clínico llevado a cabo por la Universidad de Arizona y financiado por la Asociación Multidisciplinaria para Estudios Psicodélicos (MAPS), que investigaba el potencial del cannabis para tratar los síntomas del trastorno por estrés postraumático (TEPT). Entonces, el ensayo se pasó casi tres años en el limbo, con dos de las tres etapas de pruebas completadas, debido a la negativa del NIDA a proporcionar a los investigadores el cannabis medicinal solicitado por la FDA.

En un giro inesperado de los acontecimientos, en marzo de 2014, el Departamento de Salud y Servicios Sociales (Department of Health and Human Services, HHS) aprobó el suministro de cannabis cultivado por el Gobierno Federal para el estudio del TEPT. En un comunicado emitido por MAPS, se indicaba que la organización había estado «trabajando durante más de 22 años para empezar a investigar y desarrollar    fármacos a base de marihuana «, y que la ocasión suponía la primera vez que se tomaba una decisión a su favor.

Cannabis Federal en la Universidad de Mississippi

Actualmente, todo el cannabis disponible para la investigación médica está controlado y producido por el NIDA, en una granja que es propiedad y está dirigida por la Universidad de Massachusetts. Las diferentes partes han intentado ampliar las instalaciones de cultivo autorizadas más allá de este sistema único, incluyendo una petición presentada por un ingeniero agrónomo de la Universidad, Lyle Craker. La Agencia de Control de Drogas (DEA) se ocupa de estas solicitudes, y a pesar de la recomendación formulada en 2007 por uno de sus propios jueces, Mary Ellen Bittner, hasta ahora ha denegado todas las solicitudes.

En mayo de 2014, la DEA realizó unas declaraciones en el Registro Federal al efecto de que aumentaría la producción anual de cannabis de 21 kg a 650 kg, debido a una mayor demanda por parte de los investigadores. Al seguir tan de cerca al fallo a favor de la Universidad de Arizona, constituye un claro indicio de que las agencias gubernamentales pertinentes están empezando a aceptar, de algún modo, el cannabis y que los obstáculos innecesarios para conseguir fondos pueden ser pronto agua pasada.

¿Qué otras agencias participan en la financiación de la investigación sobre el cannabis?

Todos el cannabis proporcionado por el NIDA, destinado a la investigación, se cultiva en un centro de la Universidad de Michigan
Todos el cannabis proporcionado por el NIDA, destinado a la investigación, se cultiva en un centro de la Universidad de Michigan

Además de suministrar el propio cannabis, el NIDA también es responsable de la coordinación y la asignación de fondos federales para los actividades de investigación, y junto a la Universidad de Columbia, lidera un gran número de estudios, financiados exclusivamente por ellos. Entre 2003 y 2012, cada una de las dos organizaciones fueron responsables de 65 proyectos de investigación, y se recibieron 32 millones y  16 millones de dólares en fondos federales, respectivamente. A pesar de elaborar sólo 52 estudios, el Instituto Psiquiátrico de Nueva York recibió la mayor asignación federal de fondos, 45 millones.

Además de financiar directamente estos 65 estudios, el NIDA también gestionó un total de 1.837 proyectos, y supervisó la distribución de 713 millones de dólares entre los proyectos. De acuerdo con el NIDA, la mayoría de los proyectos se centraban en la evaluación de los riesgos del cannabis, incluyendo su potencial impacto en el funcionamiento del cerebro, y desarrollando estrategias de prevención y tratamiento del abuso.

No todos los estudios sobre el cannabis son iguales

Si bien se han realizado investigaciones muy importantes sobre el cannabis medicinal, muy pocos estudios han cumplido o ni siquiera se han acercado a la prueba de referencia (gold standard)establecida para los estudios o ensayos clínicos controlados. Para que una solicitud de investigación de un nuevo fármaco (IND) pueda siquiera llegar a esta fase del ensayo, la FDA debe revisar los datos preclínicos existentes antes de que se conceda la aprobación para los ensayos clínicos en seres humanos. Entonces, comienzan las tres fases de ensayos clínicos en seres humanos, la primera de las cuales consiste generalmente en una pequeña muestra que se lleva a cabo sólo en voluntarios sanos para garantizar la seguridad. Si la Fase 1 de pruebas no se demuestra una toxicidad inaceptable, pueden llevarse a cabo estudios controlados de mayor envergadura en la fase 2 y 3.

La gran mayoría de la investigación sobre el cannabis es preclínica, en tanto y cuanto se lleva a cabo en animales o in vitro en un entorno de laboratorio. Una investigación preclínica también puede realizarse en forma de modelo informatizado, como la investigación de los sistemas de señalización de neurotransmisores en el cerebro. Sólo una veintena, de los miles de estudios disponibles en Internet, son ensayos clínicos controlados. El fracaso de la mayoría de la investigación preclínica sobre el cannabis para llegar hasta la fase de los ensayos clínicos es la cuestión clave, y una que no se puede explicar únicamente afirmando que los estudios no merecían mayor investigación.

Los médicos no quieren restriccionessobre el cannabis

La comunidad médica ha expresado, reiteradamente, sus objeciones a la prohibición del cannabis. Cuando los legisladores desarrollaron e implementaron la Ley del Impuesto sobre la Marihuana de 1937, la Asociación Médica Americana (AMA), la mayor organización que representa a los médicos en los EE.UU., fue uno de sus más enérgicos detractores.

Los ensayos clínicos controlados son la prueba de referencia de la investigación médica, y sólo se han realizado unos 20 sobre el cannabis
Los ensayos clínicos controlados son la prueba de referencia de la investigación médica, y sólo se han realizado unos 20 sobre el cannabis

En 2009, la AMA pidió una revisión de la clasificación del cannabis en la Lista I, que lo define como una sustancia sin valor medicinal, sin ningún uso aceptado en la medicina, y con un alto potencial de abuso. El Colegio Americano de Médicos (ACP), la segunda mayor organización de médicos de los EE.UU., también ha instado, recientemente, a que no se emprendan acciones penales ni contra los médicos que prescriben cannabis, ni contra los pacientes que lo utilizan.

Además de la AMA y la ACP, varias organizaciones científicas de gran prestigio, como el Instituto Nacional de Salud (NIH) y el Instituto de Medicina (IOM), han recomendado, encarecidamente, reevaluar las políticas existentes y sacar el cannabis de la Lista I de Sustancias Controladas.

¿Están la FDA y la DEA a punto de reclasificar el cannabis de una vez?

Actualmente, la FDA ha iniciado el proceso para revisar el lugar que ocupa el cannabis en la lista de Sustancias Controladas, en respuesta a una solicitud de la DEA. Si bien esta medida por parte de la DEA parece no tener precedentes, la agencia había hecho peticiones similares al menos en dos ocasiones, una vez en 2001 y nuevamente en 2006, en ambas ocasiones a instancias de las peticiones de los miembros del público. Las dos veces, la FDA revisó las pruebas disponibles y dictaminó que el cannabis debería seguir siendo una sustancia de la Lista I.

Por el momento, el papel exacto de los respectivos organismos no parece claro, y de hecho puede que sea tan complicado con el propósito de mantener al público poco informado y, por lo tanto, incapaz de llamar la atención con la misma facilidad.

La DEA es la agencia principal que hace frente a la regulación y ejecución de la Ley de Sustancias Controladas, mientras que la FDA y el NIDA, conjuntamente, proporcionan a la DEA el análisis de las sustancias controladas y las recomendaciones para su regulación. El HHS, que es la agencia gubernamental responsable del desarrollo y la implementación de los servicios de salud pública, por lo general solicitará una revisión de una sustancia controlada a la FDA. Los resultados de dicha revisión son la base para la recomendación de reclasificación que luego se da a la DEA. La DEA considera la recomendación y lleva a cabo otros exámenes, antes de realizar su propia clasificación final.

La financiación estatal en Colorado

Desilusionados por la falta de acción federal sobre la financiación del cannabis, algunas asambleas legislativas estatales han establecido la asignación de fondos propios, en un esfuerzo por acelerar la investigación y conseguir que más terapias a base de cannabis pasen el proceso de aprobación. En Colorado, los legisladores estatales aprobaron recientemente la Ley del Senado 155, que establece la creación de un presupuesto anual de 10 millones de dólares para financiar la investigación clínica y observacional del cannabis medicinal. También se creará un consejo consultivo, formado por expertos médicos y profesionales, que evaluará las propuestas y asignará fondos en consecuencia.

El magnate de los casinos, Sheldon Adelson, ha financiado la investigación positiva sobre el cannabis y a grupos contrarios a la legislación médica
El magnate de los casinos, Sheldon Adelson, ha financiado la investigación positiva sobre el cannabis y a grupos contrarios a la legislación médica

Los fondos se mantendrán con los impuestos recaudados de las empresas legales del sector del cannabis. Los responsables políticos de Colorado esperan que al comprometerse con la financiación de la investigación objetiva y empírica del cannabis medicinal, el Estado se convertirá en un líder nacional en la investigación del cannabis. Como las cifras de ventas de Colorado desde la legalización del cannabis recreativo han sido muy positivas, esta estrategia, sin duda, resultará muy popular en el futuro mientras que el apoyo para el cannabis, en general, crece a buen ritmo.

La financiación estatal en California

Aparte de Colorado, sólo California ha reservado, previamente, una parte del presupuesto anual del Estado con el propósito de financiar la investigación sobre el cannabis. Durante los últimos diez años, varias universidades estatales han recibido financiación para llevar a cabo ensayos clínicos sobre el cannabis medicinal.

En 2011, se aprobó el Proyecto de Ley del Senado 847 en California, lo que llevó a la creación del Centro para la Investigación del Cannabis Medicinal (CICM) de la Universidad de California. El Centro se encarga de coordinar las propuestas de investigación sobre el cannabis medicinal y la asignación de fondos, según proceda. De acuerdo con los detalles de la Ley del Senado 847, se encargará de supervisar un programa de tres años que investiga los riesgos y beneficios potenciales del cannabis medicinal.

En particular, las áreas de investigación incluirán la neuropatía y otras formas de dolor crónico, la pérdida de apetito y peso relacionadas con el VIH y el cáncer, las náuseas relacionadas con el cáncer, y la espasticidad muscular sufrida como consecuencia de la esclerosis múltiple.

Las fuentes de financiación no siempre parecen saber lo que están haciendo

Recientemente se ha sabido que el magnate de los casinos, con sede en Florida, Sheldon Adelson, muy conocido por sus muy generosas contribuciones a los miembros del Partido Republicano y a las organizaciones afiliadas, contribuyó con 2.5 millones de dólares para el Drug Free Florida Committee (Comité por una Florida sin Drogas), una organización formada recientemente para oponerse a la legalización del cannabis medicinal en Florida.

Sin embargo, la Dra. Miriam y la Fundación para la Investigación Médica Sheldon G. Adelson, que se financia con su dinero, también elaboraron un estudio en 2013 que indica que el cannabis puede reducir el sufrimiento causado por la esclerosis múltiple. En el estudio, investigadores de la Universidad de Tel Aviv y del Instituto de Ciencias Weizmann de Israel demostraron que el CBD y el THC reducen, y previenen, la inflamación en los ratones que sufren enfermedades relacionadas con la EM.

La enmienda 2 de Florida tiene como objetivo legalizar la posesión, el cultivo y la venta de cannabis medicinal para tratar una lista de enfermedades reconocidas, según lo prescrito por un médico autorizado. Se realizará una votación en noviembre, y los informes preliminares sugieren que hasta un 90% de los residentes nativos de Florida votarán a favor. El que Adelson se oponga tanto a su uso en la medicina legal y, al mismo tiempo, financie la investigación positiva sobre el cannabis es sumamente hipócrita, y no es probable que tenga mucho éxito con el público de Florida. Después de todo, de los nueve candidatos republicanos a los que realizó donaciones de unos 42 millones durante las elecciones de 2012, ocho perdieron en las urnas.

Se establecen fondos fiduciarios para la financiación específica del cannabis

La Fundación para la Investigación Médica de Adelson es sólo uno de los 88.000 fondos fiduciarios públicos y privados, y fundaciones activas en los EE.UU. a día de hoy, que distribuyen más de 40.000 millones de dólares al año para diversos fines, incluidos actos benéficos, investigación y educación.

La industria del cannabis ha demostrado ser especialmente rentable a lo largo de la última década, en las zonas donde se ha legalizado su venta y consumo, y algunos miembros clave de la industria han obtenido beneficios astronómicos. Por lo tanto, ahora existe la oportunidad de crear, y fundar, una fundación benéfica u organización similar centrada en el cannabis con el capital de la industria, y su valor debería resultar evidente para cualquier persona que pertenezca a la industria.

Como existen varias organizaciones poderosas, y bien financiadas, dedicadas exclusivamente a denigrar injustamente al cannabis y a otras sustancias que, sin duda, tienen valor medicinal, la idea de que tenemos que hacer más para contrarrestar este fenómeno, y añadir una voz de oposición, es claramente válida. Sin embargo, es vital que esas fuentes de financiación sean imparciales y apolíticas, y no sirvan a los intereses de miembros específicos de la industria antes que a los del resto.

Por lo tanto, la industria del cannabis necesita un fondo fiduciario que esté, a la vez, financiado y administrado por partes imparciales, y que debe funcionar en la transparencia para evitar cualquier acusación de parcialidad o corrupción. Lo que aportará la inversión en este programa no son dividendos financieros inmediatos, sino más bien un paso importante hacia la legitimación completa de la ciencia del cannabis a través de la investigación empírica, lo que permitirá a la industria lograr altas cotas de éxito y ser mucho más rentable.

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