Últimas sentencias del Tribunal Constitucional y del Supremo en España: Más cerraduras en la puerta

Clubes Sociales Cannábicos en España El Tribunal Supremo absuelve a Ebers y el Constitucional declara legal la Ley de Adicciones del País Vasco, pero al mismo tiempo se encargan de recordar que los clubes cannábicos cometen un delito y que ningún gobierno autonómico va a poder regular el cultivo de cannabis.


El pasado mes de enero, en mi anterior artículo en este blog de Sensi seeds, anunciábamos el final de la tolerancia hacia los Clubes Sociales Cannábicos en España. El Tribunal Constitucional (TC) anuló la sentencia condenatoria contra la asociación Ebers, dejando claro a la vez que la decisión de considerar los CSC como entidades delictivas era conforme a la Constitución.

Tras devolver el TC la pelota al tejado del Supremo, el alto tribunal no ha tardado mucho en decidir, de manera que el 22 de febrero se filtraba a la prensa la noticia de que los miembros de Ebers habían sido absueltos. Como ya informamos en su momento, esto se debía a la vulneración de su derecho a la defensa, al no haber sido escuchados por el Supremo antes de decidir sobre su condena. Ahora el mismo tribunal ha decidido absolverles directamente, sin convocar una vista en la que los miembros de Ebers tuvieran ocasión de decir si eran conscientes o no que lo que hacían era un delito. Para el Supremo es preferible esta absolución que sentar un precedente que les obligue a organizar futuras vistas en casos similares, algo a lo que no parecen dispuestos en absoluto.

En la sentencia, el Tribunal Supremo aprovecha para recordar que el resto de su sentencia ha sido ratificada y que, por tanto, los clubes cannábicos en su forma estándar, con un grupo amplio de personas y abierto a nuevas incorporaciones, cometen un delito en el momento en que comienzan a cultivar cannabis y distribuirlo entre sus miembros.

La ley vasca pasa el filtro

Fotografía del Tribunal Supremo de España. Es un edificio imponente, ricamente decorado, con numerosas esculturas de figuras humanas, y una bandera española de grandes dimensiones ondeando en lo alto. El cielo que se observa detrás es de un azul intenso con nubes.

Menos de un mes de después de esta sentencia, el Tribunal Constitucional dictaba otra en la que rechazaba el recurso presentado por el Gobierno español contra la Ley de Adicciones del País Vasco en la que se preveía regular las actividades de las asociaciones de personas usuarias de cannabis. Aunque el Gobierno Vasco se apresuró a valorar muy positivamente esta decisión, lo cierto es que se trata de una victoria sin ninguna consecuencia práctica. Si la ley vasca no es inconstitucional es precisamente porque, como dicen las propias alegaciones del Parlamento Vasco al recurso, en ella no se regula “el consumo, abastecimiento y dispensación de un estupefaciente”.

En realidad, la ley se limita a hablar de “colaboración de las asociaciones con las administración en cuestiones relacionadas con la salud”, remitiéndose a un reglamento posterior para definir las características de dichas asociaciones. Es decir, la ley se salva porque el tipo de asociación y de actividad que menciona cabe sin problemas en la vigente Ley de Asociaciones. Antes de la ley de Adicciones ya había en Euskadi asociaciones de personas usuarias (y no solo de cannabis) que colaboraban en materia de reducción de riesgos, como Ai Laket!!.

Por tanto, la victoria es pírrica, porque está claro que el Parlamento Vasco no va a aprobar un reglamento que vulnere las anteriores sentencias del Constitucional sobre clubes cannábicos y, sobre todo, la anulación de la ley navarra, que se tumbó precisamente por entrar donde el Parlamento Vasco aún no lo había hecho. La sentencia del Constitucional lo dice claro: “no será lo mismo si se trata de asociaciones de consumidores que no tienen más propósito que la participación en la ejecución de fines públicos (…) que si consisten en asociaciones para articular el consumo y cultivo compartido de cannabis a las que adicionalmente se les asigna la cooperación con la política de reducción de daños como objetivo de salud pública, supuesto este segundo en el que, con arreglo a lo resuelto en la STC 144/2017, FJ 4, la norma autonómica estaría regulando el consumo, abastecimiento y dispensación de cannabis, materias cuya disciplina normativa se reserva al Estado.” En otras palabras, en cuanto el Parlamento Vasco traspase la línea roja y se le ocurra hablar de cultivo de cannabis, la ley se declarará ilegal y se acabó el viaje.

Nos quedamos peor que nunca

Así las cosas, nos quedamos en la peor situación conocida desde los primeros años noventa, ya que desde entonces hasta el pasado diciembre la ambigüedad de la ley al menos permitía intentar crear un club con pocas probabilidades de ir a la cárcel. Ahora, en cambio, es cuestión de tiempo y de suerte que los clubes actuales vayan siendo poco a poco cerrados y sus responsables condenados sin escapatoria posible, ya que a partir de ahora nadie puede decir que no sabía que esto no era delito, ya que tanto el Tribunal Constitucional como el Supremo se han encargado de dejarlo claro una y otra vez.

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