by Miranda on 29/10/2018 | Legal & Política

Un Paso Más Cerca de la Reclasificación del Cannabis: La OMS Envía Sus Conclusiones a la ONU

OMS - ONU Por fin están listos los resultados del informe que la OMS anunció hace algo más de un año: la primera evaluación oficial del valor medicinal del cannabis en más de 80 años. La ONU ha recibido las conclusiones que recomiendan reclasificar el CBD en la Lista de Sustancias Controladas, además de una revisión crítica de la literatura científica sobre la planta.


El cannabis, un caso aparte para la OMS hasta ahora

Un poco más de un año después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciase que iba a realizar la primera evaluación oficial en profundidad del valor terapéutico de la planta de cannabis y sus derivados en 82 años, desde su prohibición a nivel internacional, por fin disponemos de los resultados del informe.

El Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, recibía el 23 de julio de este año las conclusiones del estudio preliminar, que formalmente se ha llamado “pre-revisión”, realizado por el Comité de Expertos encargado de esta importante tarea. Sus recomendaciones podrían traducirse en una relajación de los severos controles internacionales sobre el uso terapéutico del cannabis. Parece que estamos cada vez más cerca de la tan esperada y necesaria reclasificación del cannabis como sustancia controlada dentro de las convenciones internacionales sobre las sustancias estupefacientes.

Un Paso Más Cerca de la Reclasificación del Cannabis

De momento, es un paso más, el primero que da la OMS en más de ocho décadas, pero que sitúa a este organismo especializado de la ONU en la senda correcta para acabar con la paradójica situación (i)legal del cannabis a nivel internacional. Porque para poder liderar la gestión y coordinación de los temas sanitarios y de salud pública a nivel internacional, sus recomendaciones deberían basarse en pruebas y evidencias científicas actualizadas. Y ese no había sido el caso del cannabis desde que se crease este organismo internacional en 1949 hasta ahora.

Lo que hoy indica la evidencia científica, según los expertos de la ONU

El pasado mes de junio se celebraba en Ginebra, Suiza, la 40ª Cumbre del Comité de Expertos en Farmacodependencia (ECDD, por sus siglas en inglés) que depende de la OMS. Este comité está formado por expertos en campos como la farmacología, toxicología, bioquímica y prácticas clínicas, y su misión consiste en revisar el valor terapéutico del cannabis y sus derivados, basándose única y exclusivamente en la evidencia científica.

En las conclusiones y recomendaciones de la “pre-revisión” formuladas por los expertos en el informe, se concluye lo siguiente:

  1. Los preparados a base de Cannabidiol (CBD) puro, uno de los principales compuestos activos del cannabis que además no tiene propiedades psicoactivas, no deberían estar fiscalizados por los Tratados Internacionales de Control de Drogas, por lo que se hace necesaria su reclasificación en la Lista de Sustancias Controladas. La comisión reconoce que no se tiene evidencia de ningún caso de abuso, dependencia o problemas de salud pública relacionados con el uso o consumo de CBD.
  2. En lo que respecta a la planta de cannabis, el comité reconoce que se dispone de suficiente evidencia científica que demuestra la necesidad de llevar a cabo una revisión crítica de la literatura científica sobre el cannabis, que incluya a la planta de cannabis y su resina, los extractos y tinturas (también los que tienen un alto contenido en CBD), además de al THC y a los isómeros del THC. Admite que su clasificación actual no es coherente con los criterios de inclusión en dicha lista, ya que no es susceptible de abuso, ni produce efectos perjudiciales tan peligrosos como los de las otras sustancias incluidas en las listas I y IV.

La tan necesaria (re)clasificación del CBD

 

Aunque específicamente el Cannabidiol no está incluido en las Listas de Sustancias Controladas de los tratados de fiscalización internacional de drogas de la ONU, sí lo están los extractos y tinturas de cannabis, que también pueden contener CBD entre otros cannabinoides. Increíblemente, los extractos y las tinturas se encuentran clasificados en la Lista I, junto con sustancias tan perniciosas como la cocaína, heroína, metadona, morfina y opio.

La susodicha lista I está reservada para las sustancias con propiedades adictivas y que presentan un riesgo grave para la salud. A pesar de esta clasificación, tanto la investigación clínica y científica, como la práctica médica, llevan años demostrando que las aplicaciones terapéuticas y los beneficios medicinales del cannabis y de los cannabinoides, como el THC o el CBD, conforman un larga lista.

Un Paso Más Cerca de la Reclasificación del Cannabis

Cuando una sustancia no está incluida en las listas de fiscalización, se entiende que tanto su producción como su suministro no están sujetos a controles internacionales estrictos, sino que son los legisladores de cada país los que deben tomar una decisión con respecto a su situación legal. En concreto, el caso del CBD ha puesto de manifiesto que la sociedad va por delante de los legisladores y de los organismos mundiales de la salud en muchas ocasiones. Y son muchos los países que ya han reconocido oficialmente su valor medicinal o que han legalizado su uso de algún modo, gracias a la presión ejercida, entre otros grupos, por los propios pacientes.

La importancia de esta recomendación de reclasificar el CBD formulada por la OMS reside en que son muchos los pacientes que a día de hoy utilizan y necesitan el CBD que les ayuda tanto en el tratamiento de enfermedades y dolencias como la depresión, ansiedad, dolor crónico, diabetes, epilepsia, trastornos neuropsiquiátricos, cáncer, y un largo etc. Debido a la actual situación legal del cannabis, muchos de estos pacientes dependen de su ubicación geográfica para poder tener acceso a productos medicinales a base de este cannabinoide.

Así pues, la OMS ratifica sus conclusiones previas en las que describía al CBD como un cannabinoide de bajo riesgo, y reconoce que proporciona beneficios para la salud de los pacientes probadamente positivos, por lo que recomienda que no se incluya en las listas antes citadas.

¿Y qué pasa con el resto de la planta de cannabis?

Pues parece que ¡al fin! la OMS ha llegado a la conclusión de que, a día de hoy, se dispone de suficiente evidencia científica como para recomendar a la ONU que se proceda a realizar una Revisión Crítica del cannabis, cuyas conclusiones conoceremos en un par de meses. La revisión se ocupará de cuatro puntos concretos que ya hemos mencionado: la planta de cannabis y su resina, los extractos y tinturas, el THC y los isómeros del THC.

Y es que, aunque el cannabis se ha mantenido clasificado en las listas I y IV, las reservadas a las sustancias estupefacientes más perjudiciales y peligrosas, sin ningún o escaso valor medicinal, desde 1961, la OMS no contaba con ningún estudio sobre la planta que confirmase su falta de valor a nivel terapéutico, algo que exigen los propios tratados internacionales. Por fin, la OMS admite oficialmente que sí hay pruebas y evidencias científicas que confirmaban lo contario.

En este nuevo documento, el comité reconoce que no se ha registrado nunca ninguna muerte relacionada con una sobredosis de cannabis, además de describirlo como una “sustancia relativamente segura”. Hace alusión a la “gran cantidad de literatura preclínica” que demuestra que los cannabinoides “reducen la proliferación de células cancerosas” e inhiben “la migración de las células cancerosas y la angiogénesis en numerosos tipos de células cancerosas”.

Del mismo modo, el informe del comité confirma la existencia de suficiente evidencia científica que demuestra la efectividad de los tratamientos y terapias a base de cannabis para enfermedades y síntomas entre los que se incluyen: “estimulación del apetito, dolor crónico, epilepsia, dolor neuropático, dependencia de opiáceos, trastorno de estrés postraumático y trastornos del sueño”.

Habría que recordarle a la OMS que la falta de investigación médica previa sobre los potenciales beneficios, o perjuicios, del cannabis se ha visto obstaculizada por las estrictas regulaciones irracionales que se aplican a las sustancias clasificadas en la Lista I. La pre-revisión del ECDD manifiesta que, aunque los “efectos adversos” son posibles, pero leves, y a pesar de que el cannabis puede causar dependencia física, su clasificación actual en los tratados internacionales “puede no ser coherente con los criterios” de inclusión en dicha categoría.

Por la senda correcta, pero quedan pasos por dar

Será durante la 41ª reunión del Comité de Expertos, que se celebrará del 12 al 16 de noviembre de 2018, cuando se procederá a finalizar la revisión crítica y a emitir las subsiguientes recomendaciones sobre la potencial reclasificación del cannabis, de sus componentes activos y derivados, que actualmente se encuentran en las listas I y VI. Se espera que el último paso se dé en marzo de 2019, cuando la Comisión de Narcóticos (CND) de la ONU tendrá que decidir si adopta o rechaza las recomendaciones formuladas por el Comité de Expertos de la OMS.

Parece que hay más razones para ser optimistas que nunca. La OMS ha reconocido oficialmente que el CBD presenta beneficios medicinales para la salud, además de admitir que hay suficiente evidencia científica para comprobar si también es el caso de la planta de cannabis. Asimismo, el hecho de que el Secretario General de las Naciones Unidas sea el que fuera el primer ministro de Portugal cuando la nación despenalizó el consumo y la posesión de todas las drogas, una política que ha sido elogiada a nivel internacional como un éxito, hace que aumenten los motivos para el optimismo.

Sin duda, el resultado ideal de la revisión crítica final sería que el comité recomendase la eliminación del cannabis de la lista de sustancias controladas. Si la ONU, que tiene la potestad para reforzar o relajar los controles internacionales, decidiese optar por cambiar la actual situación del cannabis dentro del derecho internacional con su reclasificación, se daría luz verde y libertad a los estados miembros para impulsar sus propios esfuerzos de reforma y para avanzar por la senda que conduce hacia la legalización del cannabis y sus derivados de una vez por todas.

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