La Tsarina Feminizada es un híbrido 60/40 índica/sativa desarrollado por Leo Stone y Professor Q, de Aficionado French Connection, para el proyecto Breeding Grounds de Sensi Seeds. Partieron de las mejores líneas Aficionado de California, que luego se refinaron en las instalaciones de crianza al aire libre que tiene Aficionado en Colombia. Posteriormente se enviaron a las instalaciones de Sensi Seeds en los Países Bajos para trabajar con ellas. Esta variedad es una mezcla de Maple Leaf Indica con un cruce de Faberger (una mezcla muy compleja) y Pianono (Key Lime Pie x Sorbetto).
Estas plantas son pequeñas, pero pueden producir rendimientos XXL gracias a unos cogollos increíblemente densos, ideales para crear extractos. Crecen mejor cuando se las deja a su aire, y los cultivadores pueden tener dificultades a la hora de aplicarles técnicas de cultivo avanzadas debido a su crecimiento vegetativo relativamente lento y a sus ramas algo delgadas. En general, esta variedad se desarrolla mejor en climas cálidos y mediterráneos.
Las semillas de marihuana de Tsarina Feminizadas suelen dar lugar a plantas de tamaño mediano, con una distancia internodal moderada y unas ramas laterales anchas y robustas. La cola principal es una bestia densa y pesada, con colas laterales simétricas y un control sencillo de la copa que requiere un entrenamiento mínimo. Sin embargo, el peso de los cogollos puede provocar que la planta se doble, por lo que es aconsejable colocar algún soporte extra.
En interior, estas plantas de tamaño intermedio pueden acabar la etapa de floración con una altura aproximada de 70-110 cm y producir rendimientos XXL de hasta 460-650 gramos por metro cuadrado. Si se cultiva en exterior, la Tsarina Feminizada puede llegar casi a duplicar esa estatura, alcanzando normalmente los 200 cm y produciendo hasta 550-750 gramos por ejemplar. Independientemente del lugar de cultivo, la etapa de floración es de 60 a 65 días.
Los cogollos son densos y pesados, con un rico jaspeado púrpura y una gruesa capa de resina pegajosa con grandes tricomas. Las flores son moderadamente frondosas y están cubiertas de pistilos tupidos que se tiñen de un color naranja pálido, creando un contraste visual asombroso con las flores púrpuras que hay debajo.
En general, la Tsarina Feminizada funciona mejor cuando se la deja crecer sola. Es ligeramente alta para un sea of green (SOG), y sus ramas son demasiado cortas para un screen of green (SCROG). Sin embargo, responde razonablemente bien al lollipopping, mientras que el robusto tallo principal y la cola dominante la convierten en una buena elección para el mainlining.
Cuando la Tsarina Feminizada se acerca a la madurez, comienza a desprender un potente aroma que inunda la estancia. Esta fragancia recuerda a los pasteles de cerezas ácidas, a cáscaras de cítricos caramelizadas con densas notas a postre cremoso, junto con un aura almizclada y un sutil toque a combustible. Se trata de un olor que sin duda llama la atención, por lo que los cultivadores preocupados por su privacidad deberán tomar medidas especiales para controlarlo.
Tras el secado y el curado, los cogollos despliegan un aroma potente y convincente en el que destacan las notas a cerezas dulces y cálidas, las cremosas natillas de cítricos, el caramelo tostado y toques de brioche mantecoso, con un almizcle aterciopelado sobre tenues matices a nuez.
Al probar una Tsarina Feminizada se desata una explosión de sabor a cerezas agridulces y natillas de cítricos horneadas en cuanto el humo atraviesa los labios. Al exhalar, los usuarios disfrutarán de notas a caramelo cremoso, nuez moscada y un sutil soplo a combustible. Todo ello se acentúa con un final suave que recuerda a un postre francés, dejando un regusto dulce y mantecoso.
La Tsarina Feminizada produce un subidón híbrido suntuoso y estratificado, eufórico, cálido y mentalmente relajante, gracias a su herencia índica. Las genéticas sativas añaden una sutil chispa en la fase inicial, seguida de un profundo y sereno éxtasis corporal que puede dejarte pegado al sofá. Sin duda, es un «subidón de postre», pues es perfecto para después de cenar o para pasar la velada en casa: reconfortante, relajante y duradero.