La Head Knock Autofloreciente es un híbrido 60% índica creado en el marco del proyecto Breeding Grounds de Sensi Seeds de forma conjunta con nuestros amigos de DNA Genetics. Para obtener esta variedad, partimos de un cruce entre una DNA Cake de DNA Genetics (Gelato 33 x Wedding Cake) y una Grease Slapper (Banana Kush Cake x Richard Petty 43), una colaboración anterior de Breeding Grounds. El resultado se cruzó a su vez con una Ruderalis Indica para añadirle genéticas autoflorecientes.
A pesar de ser relativamente compacta, estamos ante una planta que tiende a desarrollar los rasgos propios de su genética sativa, siendo así ideal para cultivadores de interior que buscan un subidón estimulante pero no disponen de mucho espacio. Como sucede con la mayoría de las variedades automáticas, la Head Knock Autofloreciente no admite un gran número de técnicas de cultivo avanzadas, aunque puede aguantar bastante bien un entrenamiento de bajo estrés gracias a sus ramas largas y delgadas. En lo que respecta al clima, prefiere un entorno mediterráneo cálido y semiseco.
Las semillas de marihuana de Head Knock Autoflorecientes dan lugar a unas plantas con una estatura relativamente baja, aunque bastante tupidas, con gruesas ramas laterales y un espaciado internodal bien equilibrado. Al florecer, genera unas colas apiladas con cogollos densos que desarrollan brácteas ricas en resina. Al madurar, presenta una estructura tupida, pero bastante abierta, lo que favorece la circulación del aire y una buena penetración de la luz, con unas ramas laterales que se elevan más o menos hasta la mitad del tallo principal.
En interior, la Head Knock Autofloreciente alcanza una estatura que oscila entre los 25 y los 85 cm una vez que llega a la madurez, aunque lo más probable es que acabe en la parte superior de ese intervalo, produciendo grandes cosechas que pueden rondar los 250-325 gramos por metro cuadrado. En exterior, puede elevarse un poco más, aunque es improbable que supere los 100 cm, generando 150-250 gramos por ejemplar al finalizar una etapa de floración de 60 a 65 días.
Las flores de la Head Knock Autofloreciente son gruesas, muy densas y escarchadas, cubiertas de una gruesa capa de tricomas aceitosos sobre unos cogollos verde lima con reflejos púrpura, colores que se acentúan al bajar la temperatura nocturna durante la etapa de floración. La cola principal puede ocupar el tercio superior de la planta y las ramas inferiores generan numerosos cogollos, aunque no es probable que lleguen a ser excepcionalmente grandes. Además, las flores desarrollan una vegetación mínima, lo que hace que el manicurado sea bastante fácil, aunque requiera algún tiempo.
Como la Head Knock Autofloreciente florece sola pocas semanas después de la siembra, el cultivador no tiene demasiado control sobre su forma y tamaño final. Sin embargo, responde bien a técnicas de entrenamiento poco estresantes, como el screen of green (SCROG) o a métodos algo más intensivos, como el lollipopping. Aunque es más bien compacta, puede resultar demasiado alta y abierta para un sistema sea of green (SOG).
Cuando empieza la etapa de floración, la Head Knock Autofloreciente adquiere un dulce aroma a tarta de vainilla con notas cremosas de repostería, vapores diésel sutiles y un ligero toque cítrico Kush en el fondo. Aunque es una planta bastante pequeña, el linaje Grease Slapper le confiere un aroma potente que puede resultar difícil de disimular.
Las flores, una vez curadas y secas, desprenden un aroma cálido, azucarado y pastoso, con un funk gasificado subyacente, toques a glaseado de pastel dulce escarchado, y leves matices terrosos. Al probar una Head Knock Autofloreciente se puede degustar un sabor cremoso dominado por notas claras a vainilla y diésel. La inhalación ofrece un arrebato a pastelito dulce, mientras que la exhalación proporciona a los usuarios un acabado a galleta y nata que armoniza a la perfección con notas acres a gasolina y un final persistente, con un ligero toque a uva.
El subidón que provoca la Head Knock Autofloreciente arranca con una potente oleada de energía cerebral eufórica, social y estimulante. Este efecto combina a la perfección con un cálido colocón corporal que elimina la tensión sin apalancarte en el sofá, lo cual es perfecto para largas sesiones creativas. La experiencia termina con una relajación suave y calmante, perfecta para veladas nocturnas, momentos de relax, disfrutar de unos videojuegos, escuchar música o intercambiar ideas creativas.