10 Datos Interesantes sobre las Semillas de Cannabis

Las semillas de cannabis constituyen la esencia misma de nuestra misión, no solo forman parte del nombre de nuestra empresa. ¡Nos encantan, nos fascinan y queremos compartir nuestros conocimientos con vosotros! Aquí están los diez datos sobre las semillas de cannabis que todos los «cannaexpertos» deberían conocer.

Todas las semillas de cannabis pueden parecerse bastante, pero dentro de esas cáscaras marrones y moteadas, se concentra el potencial de variedades infinitas. Del cáñamo industrial a las sativas cuidadosamente perfeccionadas, de las variedades autoflorecientes más modernas a las semillas de cannabis más antiguas descubiertas hasta la fecha, ¡todo empieza con una semilla! A continuación, os presentamos diez datos interesantes sobre las semillas de cannabis para que los disfrutéis y compartáis.

1. Todas las semillas de cannabis tienen el mismo aspecto

No hay ninguna diferencia visible entre las semillas de cannabis regulares, las semillas de cannabis feminizadas, las semillas de cannabis autoflorecientes y las semillas para el cultivo de plantas de cáñamo industrial. Por esta razón, compra siempre tus semillas de cannabis en un banco de semillas reputado (como Sensi Seeds y White Label Seed Company) y así no tendrás dudas de lo que recibes.

2. Las semillas de cannabis son comestibles

¡Las semillas de cannabis se pueden comer y son buenas para la salud! Las semillas de la planta Cannabis sativa L. son una gran fuente de proteínas, y contienen un equilibrio casi perfecto de ácidos grasos esenciales omega 3, 6 y 9. Estos son indispensables para la salud humana y el cuerpo no los produce. Es mejor comer semillas de cáñamo que semillas de marihuana, ¡ya que las primeras son mucho más baratas! No hay diferencia en el contenido de ácidos grasos esenciales de las semillas, solo en el contenido de THC de las plantas que producen. Las semillas de cáñamo no contienen THC (tetrahidrocannabinol) ni ninguna otra sustancia psicoactiva.

3. Una sola semilla de cannabis puede producir cientos de semillas

Una sola planta de cannabis puede producir cientos de semillas de cannabis ¡y hasta más de mil! en función de su tamaño y la eficacia de la polinización. Algunas variedades de cáñamo se desarrollan para mejorar la producción de semillas cuando las propias semillas son la cosecha principal, por ejemplo, para su uso como fuente de alimento.

4. La humanidad lleva utilizando las semillas de cannabis desde hace milenios

Las semillas de cannabis más antiguas que conocemos datan de hace 2.700 años y se encontraron en una tumba en China, en 2007. Como especie, nuestra relación con el cannabis se remonta a miles de años atrás a los que podemos seguir la pista y ¡a muchos más que solo podemos imaginar!

5. ¡El tamaño no importa!

Las semillas de cannabis suelen tener más o menos el tamaño de la cabeza de una cerilla. Puede variar según la variedad de no mucho más grande que una semilla de tomate hasta el tamaño de un guisante. El tamaño de la semilla no indica el tamaño (o la vitalidad) de la planta de cannabis que crecerá a partir de ella.

6. Les gusta que las conserven en un ambiente fresco

La mejor temperatura para conservar las semillas de cannabis es de 5-7 grados centígrados, que suele ser la temperatura de la puerta del frigorífico de casa, muy a mano. Además, hay que mantener las semillas de cannabis perfectamente secas para evitar tanto el moho como que germinen antes de tiempo. ¡Esto es así tanto si tienes semillas de cannabis como recuerdo o semillas de cáñamo como alimento!

7. Las semillas de cannabis son un artículo de coleccionista

En muchos países, la posesión de semillas de cannabis es legal (normalmente porque no contienen THC), mientras que su germinación se castiga con dureza. Mucha gente se ve obligada a comprar y conservar sus semillas como objetos de coleccionista, con la esperanza de que la legislación de su zona cambie pronto a un enfoque más inteligente en lo que respecta al cultivo casero de cannabis.

8. ¡Las semillas de cañamo son mágicas!

Las mujeres jóvenes usaban semillas de cáñamo para conjurar visiones de sus futuros maridos. Cuando salían a celebrar el solsticio de verano (u otra fecha importante, dependiendo de la ubicación), las mujeres esparcían semillas de cáñamo por el suelo mientras recitaban una rima que dice «Semilla de cáñamo que siembro, semillas de cáñamo que crece…» nueve veces. Una vez hecho esto, miraban hacia atrás por encima de su hombro izquierdo y, con suerte, veían a su futuro esposo sujetando una guadaña (lo que establece otra conexión tradicional entre las guadañas y el cáñamo, ¡ver más adelante!). Esta práctica fue popular en el siglo XIX e. c.

9. Los escitas las usaban con fines recreativos e industriales

Los Escitas fueron la antigua etnia que dio nombre a la guadaña, ya que utilizaban estas herramientas de hoja curva para cosechar sus cultivos, incluido el cáñamo. Hacia el año 450 a. e. c., algunos de sus ritos religiosos incluían semillas de cáñamo, que arrojaban sobre las brasas de fuegos encendidos en el interior de pequeñas tiendas de campaña donde se sentaban a inhalar e impregnarse en los humos.

10. ¡A veces germinan por accidente!

Las semillas de cáñamo son un ingrediente común en la alimentación de los pájaros y existe una leyenda urbana sobre cosechas accidentales causadas por alguien, por lo general una abuelita, que tras vaciar el plato de comida de los pájaros al fondo del jardín, se encuentra con que, seis meses después, es arrestada a causa de las plantas en floración que, sin saberlo, estaba cultivando. En 2014, sucedió de verdad algo parecido, aunque la historia ya llevaba años circulando.

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Autor

  • Profile-image

    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
    Más sobre este autor
Ir arriba