by Sebastián Marincolo on 13/01/2016 | Opinión

Marihuana, Escapismo, y Viajes Mentales

Escapismo Todos necesitamos escapar de nuestra rutina diaria de vez en cuando. Nos vamos de vacaciones, jugamos al tenis o nos relajamos bebiendo una copa de vino. Muchos consumidores de marihuana se centran en el aquí y ahora para olvidarse de sus rutinas y preocupaciones diarias durante una subida. No hay nada de malo en esas pequeñas escapadas o evasiones - siempre y cuando nos ayuden a llevar una vida feliz.


Marijuana, Escapism, and Mind Traveling_4k

«¿No es este el verdadero sentimiento romántico, no desear escapar de la vida, sino impedir que la vida se nos escape?»

Thomas Wolfe

Todos necesitamos escapar de nuestra rutina diaria de vez en cuando. Nos vamos de vacaciones, jugamos al tenis o nos relajamos bebiendo una copa de vino. Muchos consumidores de marihuana se centran en el aquí y ahora para olvidarse de sus rutinas y preocupaciones diarias durante una subida. No hay nada de malo en esas pequeñas escapadas o evasiones – siempre y cuando nos ayuden a llevar una vida feliz.

De las Pequeñas Escapadas al Escapismo

Sin embargo, para muchos, la marihuana se ha convertido en una forma de escapar de las situaciones de estrés, que utilizan repetidamente, y de esconderse de los desafíos que nos presenta la vida. Han pasado de evadirse a un patrón malsano de escapismo. Por supuesto, el uso o consumo de marihuana es sólo una de los muchas formas que pueden utilizarse, indebidamente, para adoptar una actitud escapista ante la vida. Del mismo modo, se puede abusar del alcohol o de actividades como jugar a videojuegos o ver la televisión con el mismo propósito.

La marihuana, sin duda, tiene un gran potencial para aliviar el estrés, tanto fisiológica como psicológicamente hablando. En lo que respecta a este último, muchos de los que buscan, principalmente, el efecto de alivio de la tensión producido por la marihuana se conforman con estar «aturdidos y confundidos». Para lograr este estado mental, tienden a consumir marihuana de mala calidad y barata que se ha cosechado demasiado tarde y que se almacena de forma equivocada – exponiéndola a la luz, al oxígeno y a temperaturas cálidas. Lo que ocurre entonces es que una mayor proporción de THC se degrada a CBN (cannabinol), generando un estado mental más sedante y de mayor confusión.

El THC se degrada a cannabinol (CBN), que tiene valor médico para varias enfermedades, pero también se dice que tiene un mayor efecto sedante y de confusión sobre la conciencia
El THC se degrada a cannabinol (CBN), que tiene valor médico para varias enfermedades, pero también se dice que tiene un mayor efecto sedante y de confusión sobre la conciencia

Esos consumidores quieren estar más «colocados» que de «subida». Esta mala calidad y los efectos resultantes son todo lo que muchos consumidores pueden permitirse en el mercado negro, de todos modos. El estado mental alterado resultante proporciona la relajación deseada y la evasión mental. Sin embargo, por otro lado, estos usuarios no experimentan, completamente, la amplia gama de mejoras cognitivas que una buena marihuana puede generar, potencialmente, en condiciones favorables.

Prohibición y Escapismo

Tenemos que entender que las décadas de prohibición, de hecho, nos han llevado a este abuso generalizado de la marihuana con el único propósito de conseguir ese efecto de «aturdimiento y confusión» descrito anteriormente – de diversas maneras. Hace unos 40 años, los cultivadores comenzaron a utilizar una variedad indica de tipo afgano (o variedad de cannabis «de hoja ancha») para crear híbridos de variedades de cannabis con una forma más compacta, con un alto contenido en THC y ciclos de cosecha cortos. Se crearon plantas de cannabis para los cultivadores que querían un mayor rendimiento, plantas más pequeñas para cultivarlas en interior, y con una proporción elevada de THC para proporcionar un efecto más fuerte. Como resultado, las plantas de cannabis – incluso las variedades locales (landrace) que crecen en estado silvestre – han cambiado en todo el mundo y la mayoría de las variedades actuales contienen niveles significativos de mirceno, el terpeno calmante – un patrimonio genético de la genética afgana antes mencionada. [1]

Además, la prohibición ha obstaculizado la libre circulación de información entre los consumidores, productores y científicos. El mercado no es transparente y los usuarios suelen ignorar de todo lo que consumen, por lo que muchos de ellos terminan consiguiendo marihuana de mala calidad y muchas veces incluso mezclada. Son muchos los consumidores que nunca han experimentado toda la gama de posibilidades de alteración de los procesos mentales de la marihuana.

Y, por supuesto, la prohibición ha generado un deseo generalizado de más escapismo. Durante la prohibición, los que desarrollan una relación problemática con la marihuana no sólo se ven aislados por la sociedad, sino que también son criminalizados. Muchos usuarios reaccionan ante más problemas con más escapismo, consumiendo más mala marihuana – entran en una espiral descendente.

Podemos concluir entonces que la prohibición, obviamente, ha influido y sigue influyendo de forma decisiva en un sistema dinámico y malsano de cultivadores y consumidores, un sistema que conduce a un consumo empobrecido y, a menudo, a un mal uso de la marihuana de mala calidad simplemente para sedar, atontar y confundir a los usuarios que intentan escapar de sus preocupaciones cotidianas.

Viajar con la Mente en vez de Escapar

En un mercado legalizado y regulado, como el que podemos ver ahora en algunas partes de los EE.UU., en los Países Bajos, o en Uruguay, se puede observar que una gran cantidad de consumidores saben mucho más acerca de sus variedades. Tienen acceso a una marihuana de mejor calidad y pueden permitirse una marihuana de mejor calidad con su dinero. Muchos de ellos no sólo conocen los innumerables usos medicinales de la marihuana, sino que también redescubren y exploran las numerosas dimensiones de una subida, o efecto cerebral producido por la marihuana, para inspirarse o para otro tipo de usos.

He afirmado en varios lugares que si se utiliza con las habilidades y el conocimiento necesarios, la subida de la marihuana puede aportar todo un bouquet de mejoras perceptivas y cognitivas: una hiperconcentración de la atención, la intensificación de las experiencias sensoriales, así como la mejora de la memoria episódica, de la imaginación, del reconocimiento de patrones, de la creatividad, la introspección, la comprensión empática, además de ayudar a generar nuevas ideas.[2]

En vez de utilizar la marihuana con el único fin de relajarse, estimular el apetito, o disfrutar de la euforia de una subida, los consumidores empiezan a viajar mentalmente con la marihuana y utilizan estas mejoras para componer música, ser creativos en la cocina, para comprender mejor a sus amigos, para generar conocimientos científicos o personales, o para hacer el amor. Ya no dan más vueltas en círculos como muchos escapistas, sino que en su lugar utilizan la marihuana, de manera productiva, para realizar viajes mentales y crecer personalmente. Estos usuarios describen la marihuana como una enorme mejora en sus vidas.

Lo que el hachís le hizo a Walter Benjamin
Lo que el hachís le hizo a Walter Benjamin

El estereotipo del fumeta perezoso y disfuncional, entonces, no es engañoso ni incorrecto en el sentido en que este tipo de consumidores no existiría. Existen, y hay demasiados consumidores que abusan de la marihuana para practicar el escapismo. Sin embargo, no es una propiedad intrínseca de la marihuana producir automáticamente este estado disfuncional. El problema se genera, en gran medida, a causa de la prohibición que conduce a este abuso generalizado y al consumo de marihuana de mala calidad. Además, el problema también lo ocasiona una sociedad neoliberal, socialmente fría y materialista, en la que muchos experimentan constantemente demasiado estrés negativo, haciendo que busquen herramientas para escapar.

Legalización, Educación, Uso y Abuso

¿Consume más gente más marihuana cuando es legal hacerlo? Sabemos por muchos estudios comparativos sobre este tema que no es necesariamente así.[3] Sin embargo, creo que es el momento de hacernos una pregunta más relevante: si legalizamos la marihuana y educamos mejor a la sociedad, ¿conseguiremos que menos personas abusen de la marihuana para el practicar el escapismo? Tenemos todas las razones para creerlo. Como podemos ver claramente a día de hoy en algunas partes de los EE.UU., los consumidores de marihuana medicinal afectados por toda una serie de enfermedades se benefician enormemente de las diferentes variedades de cannabis desarrolladas para sus necesidades especiales. Ahora todos estos consumidores disponen de un mercado transparente, saben lo que compran y pueden comprar con su dinero una marihuana de mejor calidad. Tienen un mejor acceso a los conocimientos sobre cómo utilizar mejor la marihuana, sobre los riesgos reales y su potencial. Pueden experimentar más libremente con la marihuana para averiguar cómo pueden utilizarla para sus propios fines. Estas son las condiciones necesarias para que los usuarios se conviertan en «cannasseurs», es decir, unos entendidos en el tema del cannabis. Y sólo las habilidades y los conocimientos nos ayudarán a tener una relación más positiva con la marihuana.

Tal vez no deberíamos preocuparnos tanto por el número total de consumidores de marihuana, y preocuparnos más por el número de personas que no son felices.


[1]
Ver Michael Backes (2014), Cannabis Pharmacy. The Practical Guide to Medical Marijuana, Black Dog & Leventhal Publishers, New York.

[2] Ver Sebastian Marincolo (2015), What Hashish Did To Walter Benjamin – Mind-Altering Essays on Marijuana, Khargala Press, Stuttgart.

[3] Para una visión general de algunos estudios sobre el tema ver http://norml.org/aboutmarijuana/item/marijuana-decriminalization-its-impact-on-use-2.

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