by Micha on 15/02/2017 | Opinión

Uruguay pospone la venta de cannabis otra vez

Uruguay Tres años después de legalizar el cannabis, el gobierno uruguayo anunciaba su intención de empezar con las ventas controladas por el estado. Ya se ha recogido la primera cosecha, y los cogollos de cannabis deberían dispensarse a los consumidores adultos en las 1.100 farmacias del país. Pero... Aquí puedes conocer mejor los antecedentes de esta historia:


Las farmacias no quieren ocuparse del cannabis

 

Por supuesto, los cogollos de cannabis deberían dispensarse bajo condiciones estrictas y a un precio fijo de alrededor de un euro. El precio de venta se fija tan bajo con la esperanza de acabar con el mercado negro. Según los planes del gobierno, la cantidad máxima que se permite comprar como usuario registrado, de acuerdo con la legislación 19.172, es de 40 gramos al mes. Sin embargo, a principios de 2017, los uruguayos aficionados al cannabis tienen que seguir tirando de la paciencia hasta que se les permita comprarlo legalmente.

 

La administración del presidente Vázquez ha explicado que la venta que se había anunciado para enero ahora se ha pospuesto a una fecha no especificada a finales de este año. La razón principal del cambio es que, hasta ahora, sólo unas 50 farmacias han manifestado su disposición a vender cannabis. Si esto no cambia pronto, el sistema de dispensación de todo el país prescrito por la ley se pondrá básicamente en tela de juicio. No obstante, las farmacias uruguayas no quieren verse obligadas por el gobierno a vender cannabis.

 

La Asociación de Farmacias del país (AQFU) se ha manifestado públicamente varias veces en contra de la venta de cannabis para usos no medicinales, alegando que es poco ética, que confunde al público y que básicamente pondría en duda la reputación de las farmacias como centros de salud, explicaba el portavoz de la AQFU, el Dr. Eduardo Savio. Además de las consideraciones éticas, las farmacias también parecen temer la competencia ilegal. «No quiero ningún problema con las personas que venden cannabis en esta zona», explicaba Marcelo Trujillo, dueño de una farmacia, en una entrevista con «The Cannabist».

 

Cannabis para consumo oral

 

El gobierno ya había anunciado que sus estimaciones de la demanda de cannabis para consumo oral son de unas 26,5 toneladas al año, en base a los poco menos de 60.000 usuarios regulares y no más de 100.000 consumidores ocasionales. Para satisfacer su demanda, cada farmacia que tiene una licencia para la venta debe tener en stock dos kilogramos de cannabis. Esto a su vez provoca consideraciones de seguridad adicionales entre los titulares de las licencias, porque temen ser víctimas de asaltos o robos.

 

De las 20 compañías que solicitaron una licencia de cultivo, dos la consiguieron, International Cannabis Corporation (ICC) y Symbiosis. Sin embargo, incluso desde la sede de la empresa ICC, llevan mucho tiempo buscando en vano minoristas con licencia que vendan parte de las dos toneladas producidas en total por el momento.

 

Para posibilitar la identificación de los productos procedentes del mercado negro con mayor facilidad en el futuro, a las dos empresas sólo se les ha permitido cultivar una variedad que, según los datos del Instituto de Regulación del Cannabis (IRCCA), podría diferenciarse de las sustancias ilegales si se realizan pruebas.

 

Hasta la fecha, nunca ha habido un programa de cannabis medicinal independiente que no presente problemas, especialmente para las farmacias escépticas. Las únicas opciones para los 160.000 consumidores de cannabis y pacientes estimados, tres años después de la legalización del cannabis, es cultivarlo en casa o unirse a uno de los numerosos clubes sociales de cannabis. A los clubes de Uruguay, sólo se les permite tener un máximo de 99 miembros, para que no se cree un tráfico comercial de cannabis. A los individuos adultos, se les permite cultivar legalmente un máximo de seis plantas con una producción de hasta 480 gramos.

Uruguay - Las farmacias no quieren ocuparse del cannabis
Uruguay – Las farmacias no quieren ocuparse del cannabis

Incluso hoy, el 66% del cannabis sigue procediendo del mercado negro

 

En Uruguay, dos tercios del cannabis vendido sigue procediendo del mercado negro, como lo demuestran las cifras actuales de incautaciones, cuya cantidad, según datos del Ministerio del Interior, ha aumentado en más del 150% desde el momento de la legalización hasta el año 2016.

Los últimos resultados de un estudio encargado por el gobierno cuando la legalización entró en vigor, confirman que los productos del mercado negro son […] de menor calidad y contienen una mayor proporción de hojas que de cogollos. Por lo general, se cultiva en el este de Paraguay y se conoce como «Paraguayo Prensado», porque está comprimido, para poder pasarlo de contrabando y venderlo por toda la Cuenca del Río Plata, que cubre partes de Argentina, Brasil y Uruguay. El precio de un gramo o una «palanca» en el mercado negro puede ser de entre 15 y 50 pesos uruguayos (50 centavos a 1,60 euros), mientras que 10 gramos pueden costar unos 200 pesos (7 euros), aunque los cogollos de cannabis de alta calidad pueden costar hasta 600 pesos (20 euros) el gramo.»

 

En vista de todo esto, los observadores se preguntan cómo puede venderse el futuro cannabis de primera calidad por el mismo precio que los productos baratos del mercado negro de Paraguay. Porque incluso en un país que tiene bajos costes de electricidad y de personal, el precio propuesto por el gobierno de alrededor de un dólar el gramo es un precio realmente competitivo por un cannabis que está controlado, estandarizado, plantado y supuestamente cultivado sin plaguicidas ni fungicidas. Por todas estas razones, parece muy poco realista. Hace poco, se hacía público que el precio de venta de 1,17 euros anunciado para la primera cosecha ni siquiera cubre los costes de transporte del productor, porque se supone que las farmacias reciben 90 centavos por gramo.

 

Las únicas personas que se han beneficiado de la política del gobierno hasta ahora son los 5.000 pequeños cultivadores y los 1.000 miembros de los Clubs Cannábicos que se han registrado en el IRCCA. Pero el estudio establecía que aquí también hay una gran zona gris, que hasta ahora sólo ha registrado a una pequeña proporción de todos los que cultivan para uso personal, y muchos consumidores no quisieron participar en las futuras ventas de las farmacia, para las que tienen que registrarse.

Uruguay - Todavía no hay un plan maestro
Uruguay – Todavía no hay un plan maestro

Todavía no hay un plan maestro

 

Con su paso valiente en 2013, el ex presidente Mujica adoptó una postura importante sin pensar mucho en las consecuencias económicas y sociales. En todo caso, fue un posicionamiento político, porque Mujica considera la guerra contra las drogas como uno de los mayores males de la época actual. Su sucesor, Vásquez, está firmemente en contra de la nueva política, pero la está implementando, aunque sea de mala gana y, por lo tanto, quizás también muy lentamente.

 

Desafortunadamente, el sistema planificado mezcla la dispensación medicinal con la venta de cannabis para uso recreativo. Las ventas también están excesivamente reguladas, obstaculizadas por el registro obligatorio de las libertades personales de los consumidores. La política de precios es una reminiscencia de un plan socialista de cinco años del GDR; no se garantiza para nada que haya variedad para elegir debido a la cultura de recetar una única variedad y, por lo tanto, la legislación del libre mercado se está anulando totalmente. Si Uruguay no se piensa muy bien los detalles de la legislación, vende cannabis medicinal a través de las farmacias y autoriza a los comerciantes especializados con licencia, incluso después de un período de cuatro o cinco años después de la legalización, seguiría existiendo una zona gris, así como un lucrativo mercado negro.

 

En 2014, poco después de que la legalización se hiciese efectiva, se anunció que el cannabis se obtendría temporalmente de Canadá, sin haber hablado en absoluto con la agencia canadiense del cannabis. Después de que el plan fallara, el nuevo plan de Uruguay fue que el ejército cultivara cannabis, que tampoco funcionó. Hace poco, la asociación de farmacias tuvo la brillante idea de vender el cannabis en las comisarías por razones de seguridad, lo que plantea la cuestión de qué será lo siguiente. ¿El cuerpo de bomberos, el club de tiro local, el pub en la esquina, o quizás el profesional de medicina alternativa del barrio? Dicho esto, no resulta tan difícil encontrar hombres de negocios serios a los que les gustaría vender cannabis de una manera segura, responsable y respetuosa con la ley. Incluso no les importa que sus modelos de negocio sean supervisados por el estado y trabajar de una manera más transparente que muchas autoridades, como lo demuestran más de un puñado de estados de EE.UU. e incluso las ciudades de Vancouver y Toronto en Canadá.

 

Si las cosas prosiguen como hasta ahora en Montevideo, la legalización uruguaya del cannabis no será el ejemplo internacional positivo que los ciudadanos del primer país en ofrecer cannabis legal esperaban en 2013. Echar un vistazo a Canadá sería muy útil, incluso aunque hayan reconocido que un proceso de legalización bien elaborado resulta bastante costoso y sólo puede aplicarse si ya se tiene un plan muy bien diseñado. De lo contrario, el cannabis sólo desaparecerá del mercado negro para ser comercializado en los próximos años en una zona gris apenas controlada, convirtiéndose en un motor de ganancias libres de impuestos.

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