El Consumo de Cannabis y el Riesgo de Cólera

La Asociación Internacional para la Asistencia Médica de Viajeros (IAMAT) afirma en su página web que los consumidores de cannabis son «más propensos a la infección del cólera». Sin embargo, el cannabis se ha utilizado a lo largo de la historia para tratar y prevenir el cólera. ¿Maneja la IAMAT datos erróneos o hay una relación más profunda en marcha?

El cólera es una enfermedad bacteriana que afecta principalmente al intestino delgado, causando diarrea acuosa, vómitos. Si no se trata, puede conducir a la deshidratación extrema y puede producir la muerte. El cólera es una enfermedad causada por la bacteria Vibrio cholerae, y se transmite por la ingestión de agua o alimentos contaminados.

La diarrea y los vómitos se producen debido a la acción de una proteína tóxica (conocida como la toxina del cólera o CT) secretada por la bacteria. Dicha proteína estimula las células del intestino delgado, y las hace segregar un líquido claro y acuoso en grandes cantidades.

¿Cómo se transmite el cólera?

Una persona infectada puede producir de 10 a 20 litros de diarrea al día, lo que lleva a una deshidratación grave. La diarrea actúa como vehículo reproductivo. Contiene las nuevas generaciones de la bacteria, que en las zonas con malas condiciones sanitarias, pueden acabar en el suministro de agua desde donde pueden infectar a un nuevo portador.

Aunque el cólera se ha erradicado prácticamente en los países desarrollados, todavía se producen casos ocasionales. En los países en vías de desarrollo, donde el alcantarillado y el agua potable están fuera del alcance de la mayor parte de la población, el cólera sigue siendo una amenaza mortal.

Según la Organización Mundial de la Salud, el cólera tiene una incidencia estimada de 1,3 a 4 millones de personas en todo el mundo. Entre 21.000 y 143.000 personas mueren en todo el mundo como resultado del cólera.

El cannabis y la susceptibilidad al cólera

La base de la afirmación de la IAMAT es que fumar cannabis «reduce la secreción de ácido del estómago», lo que a su vez disminuye las defensas del cuerpo contra las bacterias V. cholerae. La investigación existente confirma la capacidad del cannabis para reducir la secreción de ácido gástrico, aunque se dispone de pocos estudios que evalúen de manera específica la relación entre el consumo de cannabis y la susceptibilidad al propio cólera.

También se ha demostrado que existe una relación entre los bajos niveles de ácido gástrico (hipoacidez) y la susceptibilidad al cólera. Si el ácido del estómago es demasiado bajo, las bacterias pueden pasar a través del intestino delgado con más facilidad, y lo harán en mayor número. De hecho, el ácido del estómago se considera la primera línea de defensa contra el cólera.

Cannabis, hipoclorhidria y cólera

Este estudio, publicado en la revista The Lancet en 1978, intenta describir una relación entre el cannabis, las secreciones gástricas y el cólera. En el estudio, se expuso a 92 voluntarios a las bacterias E. coli y V. cholerae. Durante las pruebas preliminares, se descubrió que los consumidores habituales de cannabis dentro del grupo tenían niveles más bajos de ácido gástrico, y que los bebedores de cerveza habituales ​​presentaban los niveles más altos.

La bacteria Vibrio cholerae, responsable de causar el cólera

El estudio también reveló que los individuos con baja acidez gástrica experimentaban una diarrea más grave una vez infectados por V. cholerae. La conclusión del estudio fue que el consumo habitual de cannabis estaba relacionado con un aumento del volumen de la diarrea, y que el consumo de cannabis «puede ser un factor importante que predispone a la diarrea grave».

El cannabis como cura para el cólera

A lo largo de la historia, se han documentado casos de médicos y doctores tradicionales que prescribían cannabis para aliviar los síntomas del cólera. Si tenemos en cuenta las fuentes históricas y modernas, se han hallado pruebas convincentes que sugieren que el sistema endocannabinoide puede usarse para la intervención farmacológica del cólera.

En India, en 1839, el médico William B. O’Shaughnessy comunicó que el cólera podía tratarse con cannabis. En 1893, la Comisión del Cáñamo de la India informó de que los curanderos tradicionales utilizaban cannabis para tratar el cólera, así como para actuar como protección contra la infección por la bacteria.

La edición de 1868 del U.S. Dispensatory, una farmacopea muy influyente de la época, también recomienda específicamente el cannabis como tratamiento para el cólera.

La cura del Dr. Willemin a base de tintura de cannabis

Un artículo presentado a la Academia de Medicina de París describe el uso de cannabis para tratar el cólera por parte de un médico. El hombre en cuestión era el Dr. Willemin, un médico alemán que vivía y ejercía la medicina en El Cairo alrededor de 1848. Durante un episodio de cólera, utilizó cannabis para tratarse a sí mismo y a otros que habían caído gravemente enfermos de esta afección.

La teoría de Willemin era que el cannabis «estimulaba» el sistema nervioso, revirtiendo el efecto «paralizante» del cólera, caracterizado por un pulso debilitado, frío, extremidades entumecidas, y la piel en tonos azulados debido a la deshidratación extrema. También sugirió que el efecto podría depender de la dosis, ya que a los primeros pacientes se les había administrado una dosis más baja y habían muerto, a pesar de que sus síntomas eran menos graves.

Aunque no fue capaz de describir completamente el mecanismo, las últimas investigaciones han confirmado la idea de que el cannabis «estimula» los receptores cannabinoides del sistema nervioso entérico. De hecho, esto puede ayudar a revertir los signos más graves de deshidratación mediante la reducción de la secreción de exceso de líquido en el intestino delgado.

Últimas investigaciones sobre el cannabis y el cólera

Solamente hay unos pocos estudios que han analizado específicamente el efecto de los cannabinoides sobre los síntomas del cólera. Sin embargo, un estudio de 2003 sobre la secreción de fluidos relacionados con el cólera realizado en ratones demuestra la complejidad de la relación. Los investigadores averiguaron que los ratones a los que se administraba la toxina del cólera (CT) por vía oral presentaban un aumento de la actividad de los receptores CB1 y un aumento de los niveles del endocannabinoide anandamida.

También se demostró que dos agonistas sintéticos de los receptores CB trabajaban para disminuir la secreción de fluidos inducidas por la CT en el intestino delgado: el THC análogo CP55,940 (un agonista no selectivo) y araquidonoil-cloro-etanolamida o ACEA (un agonista selectivo de los receptores CB1).

Se descubrió que uno de los agonistas selectivos de los receptores CB2, JWH-015, no tenía ningún efecto inhibitorio sobre la secreción de fluidos. Por otra parte, los ratones tratados únicamente con el antagonista SR141716A mostraron un aumento de las secreciones de fluidos.

Los agonistas de los receptores CB1 disminuyen las secreciones de fluidos

Los investigadores también descubrieron que los efectos tanto de CP55,940 como de ACEA fueron contrarrestados por un antagonista de los receptores CB1, pero no por un antagonista de los receptores CB2. A partir de esto, los investigadores pudieron concluir que el efecto inhibidor de la secreción de fluidos relacionados con el cólera está mediado únicamente por el receptor CB1.

Los investigadores concluyeron que, en los casos de infección de cólera que también implicaban la acumulación de un exceso de fluidos, el receptor CB1 es estimulado en exceso, lo que produce un aumento en los niveles de la anandamida agonista endógena. El resultado es un efecto inhibidor sobre la secreción de fluidos, que en consecuencia reduce la diarrea.

Aunque esto parece contradecir la idea de que el consumo de cannabis predispone a un individuo a una diarrea más grave, estos resultados aún no se han replicado en humanos, por lo que no se puede extraer una conclusión firme.

Los extractos de cannabis pueden acabar con la bacteria del cólera 

Las aguas residuales sin tratar pasan por delante de una escuela en Zimbabue

Otro estudio, publicado en 2012, demostró que la acetona y los extractos acuosos de cannabis eran eficaces en la destrucción de las bacterias V. cholerae in vitro. Se infectó con las bacterias una gelatina de agar sobre una placas de Petri esterilizadas, y después se introdujeron unos discos de papel empapados en extracto de cannabis en las placas de Petri.

Después de haberlos almacenado durante algún tiempo a la temperatura corporal humana, se midió la zona de inhibición (la zona en la que habían muerto bacterias) alrededor de los discos empapados de extracto. Se comprobó que el extracto de acetona presentaba el efecto antibacteriano más fuerte, y que la zona de inhibición alrededor de ambos extractos aumentaba a medida que se incrementaba la concentración (de 5μg/ml a 10μg/ml).

Implicaciones para la asistencia sanitaria

Las investigaciones recientes que demuestran que los textiles de cáñamo son eficaces para eliminar las bacterias Klebsiella pneumoniae y Staphylococcus aureus confirman la investigación presentada en este artículo. Conjuntamente, pueden ser cruciales en el desarrollo de estrategias futuras para controlar estas enfermedades muy contagiosas y potencialmente devastadoras.

Además, tal vez esta propiedad sea la base para el uso tradicional del cannabis como profiláctico contra la infección por cólera. Si un té o tintura contiene cannabinoides en concentración suficiente, el consumo regular podría jugar un papel en el control de cualquier bacteria V. cholerae ingerida.

Sin embargo, nuestro conocimiento de los efectos antibacterianos de los cannabinoides está dando sus primeros pasos, y hay que investigar mucho más antes de que se puede dar respuesta a esta pregunta.

¿Es el cannabis una cura o un factor de riesgo?

Tanto el cannabis como el alcohol fueron excluidos del estudio realizado en 1978. Esto significa que no se midió ningún posible efecto potencialmente curativo del cannabis sobre los individuos ya infectados por V. cholerae. Incluso se puede dar el caso de que la interrupción brusca del consumo de cannabis empeore los síntomas de la diarrea experimentados por los fumadores habituales.

También puede haber una explicación relacionada con la dosis para los resultados aparentemente opuestos de los diversos estudios existentes. Se ha demostrado que el cannabis tiene efectos muy diferentes cuando se administra en dosis altas o bajas; este caso parece ser especialmente cierto para la función gastrointestinal.

Con pequeñas dosis, algunos de los pacientes primeros del Dr. Willemin murieron, pero con dosis más altas, incluso aquellos en los estadios más avanzados de la enfermedad sobrevivieron. La investigación sobre el efecto antibacteriano de los cannabinoides demuestra una vez más que los extractos de cannabis son más eficaces en dosis más altas.

Camas especialmente modificadas para el cólera, con agujeros y cubos para adaptarse a la diarrea de los pacientes

Sin duda, el cannabis tiene un efecto complejo sobre el sistema gastrointestinal. Nuestra comprensión de los efectos independientes y sinérgicos de los diferentes cannabinoides se encuentra todavía en sus inicios, y hasta que logremos un conocimiento más profundo, quedan muchas preguntas a medio contestar o sin respuesta.

Como muchos de los que siguen corriendo el riesgo de contraer el cólera residen en países que también tienen una cultura bien establecida del consumo de cannabis, sería sumamente ventajoso comprender plenamente la compleja relación que existe. De esa forma, puede que seamos capaces de beneficiarnos de sus efectos potencialmente protectores y curativos.

  • Disclaimer:
    Este artículo no tiene la intención de sustituir el consejo, diagnóstico y tratamiento médicos profesionales. Siempre hay que consultar a un médico u otro profesional médico titulado. No hay que retrasar la búsqueda de asistencia médica ni ignorar el consejo médico debido a algo que se haya leído en esta página web.

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    Sanjai Sinha

    El Dr. Sanjai Sinha forma parte del personal docente de la facultad de medicina Centro Médico Weill Cornell en Nueva York. Se dedica a atender a pacientes, enseñar a los residentes y estudiantes de medicina, y a realizar trabajos de investigación sobre los servicios sanitarios. Es un apasionado de la educación y formación de pacientes y de la práctica clínica basada en la evidencia. Su gran interés en la revisión de casos médicos proviene de estas pasiones.
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