by Seshata on 29/03/2013 | Uncategorized

El estereotipo del “fumado”: desmintiendo las ideas equivocadas

A pesar de la creciente popularidad y aceptación del cannabis en la cultura occidental dominante, el estereotipo caduco e incorrecto del “fumado” o “emporrado” sigue existiendo en los medios de comunicación, en el discurso político y en las mentes de gran parte de la población.


Las actitudes de los medios de comunicación acerca del cannabis se han vuelto menos maliciosas, pero sigue habiendo intolerancia e ideas equivocadas.

A pesar de la creciente popularidad y aceptación del cannabis en la cultura occidental dominante, el estereotipo caduco e incorrecto del “fumado” o “emporrado” sigue existiendo en los medios de comunicación, en el discurso político y en las mentes de gran parte de la población.

¿Qué es el estereotipo del “fumado”?

Este cómic señala claramente las muchas ideas equivocadas sobre el consumo de cannabis.

El “fumado” es una persona vaga, falta de motivación, codiciosa, sucia y, en general, desagradable. El “fumado” a menudo es negro, latino o, si es blanco, es tachado de marginal para distinguirlo de la gente blanca “de bien”. El “fumado” resulta, por lo tanto, incompatible con la sociedad blanca de clase media. El “fumado” no tiene otras aspiraciones en la vida que ingerir comida basura y jugar a videojuegos, y nunca se le verá a la cabeza de una empresa de éxito de la lista Fortune 500, hacer ejercicio con regularidad o criar unos hijos bien educados.

Además de esto, el “fumado” perpetúa despiadada y egoístamente la guerra contra la droga, al comprar sustancias a bandas y cárteles criminales violentos. En Europa, donde los cárteles mejicanos y la retórica de la guerra contra la droga tienen menos predicamento, los consumidores de cannabis son a menudo acusados de contribuir al terrorismo islámico al comprar cannabis.

Los consumidores no perpetúan la guerra contra la droga

Independientemente de que los traficantes internacionales de drogas funden o no organizaciones violentas, no se puede responsabilizar de ello al consumidor final. El estatus de ilegalidad del cannabis y otros estupefacientes mantiene artificialmente altos los beneficios para los traficantes, beneficios que en parte pueden ser canalizados después hacia otras actividades ilegales, aunque el consumidor medio de cannabis no tiene absolutamente ningún deseo ni de que se vierta sangre ni de que el cannabis sea ilegal.

En lugar de los consumidores finales, los verdaderos culpables de la guerra contra la droga son las autoridades que se niegan a afrontar el problema con valentía y a legislar con eficacia. Sencillamente, los beneficios que tratan de obtener las organizaciones criminales no serían tan elevados si los estupefacientes ilegales se legalizaran, ya que los costes de producción son bajos y actualmente se pueden manipular los precios con impunidad porque no existen proveedores legales.

El estereotipo del “fumado” predomina en los medios de comunicación

Daily Mail sigue defendiendo la bandera anticannabis de “Reefer Madness”.

En una fecha tan reciente como noviembre de 2012, Huffington Post citó a Robert Dupont (Director del National Institute on Drug Abuse [NIDA] desde 1973 a 1978 y responsable de la lucha antidroga con los gobiernos Nixon y Ford desde 1973 a 1977), que declaraba que el cannabis “vuelve vagas y estúpidas a las personas”. Aunque se podría argumentar que Dupont representa un punto de vista pasado de moda y cada vez menos popular en nuestra sociedad, se mantiene la influencia de estas ideas, todavía muy fuerte, en el estamento dominante.

Pese a que los medios de comunicación convencionales se apartan de la descarada tergiversación sobre los “fumados” (al menos desde que la corriente de la opinión pública pasó en general a estar a favor de la legalización), siguen existiendo algunos elementos que indican y recuerdan que subsiste una intolerancia residual. Es así incluso en sociedades que en general son liberales y prolegalización, como los Países Bajos.

Los Países Bajos

En los Países Bajos, cabría esperar que el “fumado” no fuera objeto de estereotipos injustos, aunque seguramente dar esto por supuesto nos llevaría a error. Menos del 8% de los holandeses fuman cannabis regularmente, aunque hay quien sostiene que las cifras reales podrían ser significativamente mayores. Las ideas establecidas sobre el “fumado” holandés también albergan un cierto grado de racismo, ya que las poblaciones marroquí y turca son ampliamente consideradas culpables de la delincuencia a pequeña escala y la delincuencia violenta en el país, además de responsables de la entrada en el país del propio hachís.

Las “bandas” de jóvenes que se congregan en las esquinas de los suburbios de Ámsterdam, que a menudo pertenecen a grupos étnicos no blancos, son consideradas un elemento criminal de la sociedad. Fuman cannabis en la calle, lo que “justifica” los carteles que prohíben hacerlo; intimidan a los transeúntes, a menudo por su sola presencia más que por un comportamiento amenazador; son tan visibles que cualquier delito que cometen también lo es, y son puestos como ejemplo de criminalidad por los estratos acomodados blancos.

Los Países Bajos tienen problemas graves de integración de sus comunidades inmigrantes. La tasa de desempleo entre los jóvenes (menores de 25 años) marroquíes y surinameses se sitúa en el 28% y el 27%, respectivamente, en comparación con el 6,9% entre los jóvenes holandeses blancos del mismo rango de edad.

El Reino Unido

En el Reino Unido, otro país con una proporción significativa y creciente de consumidores de cannabis, el estereotipo sigue gozando de buena salud. El gobierno sigue tomando decisiones basadas en él. Asesores gubernamentales de máximo nivel, como el catedrático David Nutt, han sido destituidos de sus cargos por hacer declaraciones que difieren de la percepción predominante del cannabis y sus consumidores.

Incluso Caitlin Moran, autora del best seller internacional How to be a Woman y la escritora feminista más célebre del Reino Unido, ha tratado a los consumidores de cannabis de acuerdo con el mismo estereotipo en al menos un artículo de The Times (una publicación bien conocida por su postura anticannabis). Sus muchos críticos no pasaron por alto la ironía de que alguien que en sus obras pretende luchar contra estereotipos negativos refuerce al mismo tiempo los estereotipos negativos sobre otros grupos sociales.

Es posible que los prejuicios contra los fumadores de cannabis sigan siendo poderosos, y que incluso procedan de opiniones aparentemente neutrales, pero es inevitable que decaigan con el tiempo, ya que la aceptación social del cannabis crece a buen ritmo.  Además, pese a que ninguna persona debería sentirse obligada a actuar para desmentir un estereotipo tan injusto, cada vez son más los “fumados” sanos, trabajadores y con éxito que están preparados para dar la cara y dejarse ver. Estamos seguros de que en un futuro muy cercano veremos grandes cambios en la percepción pública del consumidor medio de cannabis.

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Nexs

Siento lo mismo así como todos, mi familia se dio cuenta que consumo cannabis y de inmediato cambiaron todos sus opiniones respecto a mi, siempre fui por así decirlo un nerd me va bien en la universidad pero mi familia se la pasa creyendo que soy un vago solo por consumirla no veo la hora de graduarme y poder demostrar que solo es un estereotipo y que seguimos siendo personas iguales a ellos con esas mismas metas a las cuales no pensamos renunciar.

30/03/2013

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