by Seshata on 22/10/2012 | Cannabis Noticias

Cómo el cannabidiol puede prevenir el crecimiento y la metástasis del cáncer de mama

Cuando un cáncer agresivo de mama empieza a invadir y a metastatizar el tejido circundante, la supervivencia y la rehabilitación del paciente son muy poco probables.


Progresión desde un tejido mamario sano a uno canceroso, © Libertas Academia
Progresión desde un tejido mamario sano a uno canceroso, © Libertas Academia

Cuando un cáncer agresivo de mama empieza a invadir y a metastatizar el tejido circundante, la supervivencia y la rehabilitación del paciente son muy poco probables. Se sabe muy poco de los complejos procesos genéticos que operan durante las fases finales de la enfermedad, y actualmente hay pocas opciones de tratamiento disponibles. El cannabidiol podría proporcionar un medio viable para combatir el cáncer de mama.

La necesidad de agentes terapéuticos eficaces y seguros contra el cáncer de mama es urgente, ya que la tasa de prevalencia de este cáncer, en comparación con los demás, está entre las más altas; por lo tanto, la aparición del cannabidiol (CBD) como candidato potencial es muy esperanzadora. En los últimos años, se han publicado varios estudios que atestiguaban la eficacia del CBD para inhibir la formación de tumores (o tumorigénesis), aunque todavía queda mucha investigación por delante antes de que se puedan definir con claridad los mecanismos moleculares implicados. Sin embargo, se ha demostrado que la capacidad del CBD para regular la proteína inhibidora Id-1, responsable de la prevención de la diferenciación prematura de células en personas sanas, es muy significativa.

El efecto receptor-independiente del cannabidiol

Hace años que se sabe que la prevalencia de receptores CB1y CB2 en tejido primario del cáncer de mama es anormalmente alto. Sin embargo, actualmente se ha demostrado que el mecanismo mediante el cual se cree que el cannabidiol previene la neoplasia (una proliferación sin restricciones de las células anormales) es independiente de las acciones de estos receptores, sea cual sea su número.  De hecho, el cannabidiol actúa directamente para reducir la expresión de proteína Id-1, que regula el potencial metastático de los cánceres de mama. Por ahora, entre los agentes exógenos (no tóxicos) conocidos, el único con este efecto de reducción es el CBD. Antes de este descubrimiento, la investigación de la disminución de Id-1 implicaba un enfoque de terapia genética “antisentido” que era impracticable en seres vivos. Esta terapia implica “apagar” de un modo efectivo el gen ID1 (que codifica la proteína Id-1) creando hebras de ácido nucleico a medida que se unan al ARN mensajero (denominado sentido) del gen. Los resultados hasta ahora no han sido significativos, ni siquiera in vitro. Sin embargo, la molécula de CBD parece actuar como un “antisentido” natural –una revelación que ha causado oleadas de entusiasmo en el campo de la investigación oncológica. Las proteínas Id (inhibidoras de la fijación del ADN) son reguladores cruciales de la mitosis de las células madre, y se ha demostrado que la sobreexpresión de estas proteínas en la ubicación primaria del tumor se corresponde con una mayor tasa de proliferación de células mutadas. Durante más de una década, la Id-1 ha sido particularmente reconocida como agente activo en la neoplasia del cáncer de mama: interactúa con el ADN celular para inhibir su adherencia a las proteínas fijadoras del ADN, que tienen la capacidad de reparar, copiar y modificar la estructura del ADN como requiere una diferenciación celular normal. También se cree que la sobreexpresión de la Id-1 reduce la capacidad de las células epiteliales mamarias sanas para diferenciarse y formar varias células hijas esenciales durante el proceso normal de reparación y regeneración celular, y también puede generar una proliferación anormal y una invasión de los tejidos circundantes, incluso en células no cancerosas.

Estudios anteriores coinciden en demostrar el efecto del cannabidiol en el cáncer de mama

En un estudio de 2006, varias células humanas de cáncer de mama (que incluía la línea celular más agresiva que se conoce, la MDA-MB231) se trataron in vitro con cinco compuestos fitocannabinoides naturales –cannabidiol, cannabigerol, cannabicromeno, ácido de cannabidiol y ácido de THC. Se constató que el cannabidiol era el inhibidor más eficaz de la proliferación de células neoplásicas y resultaba eficaz incluso con concentraciones moleculares muy bajas. Además, se inyectaron células de carcinoma de mama humano en ratones para provocar el crecimiento in vivo de tumores xenoimplantados (transplantados a una especie distinta); cuando se administraba mediante una inyección intraperitoneal, el CBD se mostraba eficaz para inhibir el crecimiento del tumor. También se mostró que tenía un efecto insignificante sobre las células sanas con una expresión normal de Id-1. No obstante, la gran influencia del CBD no se limita a su carácter de agente antineoplásico: como citotoxina, ataca y destruye directamente varios tipos de células cancerosas cuando se administra in vitro, aunque es posible que estos resultados varíen in vivo cuando el efecto del CBD sea modulado por los receptores. Es necesario seguir investigando para valorar con exactitud la naturaleza de la compleja interacción entre el CBD y la muerte celular programada (MCP).

Cómo el cannabidiol realmente puede matar células del cáncer de mama

Células de cáncer de mama in vitro, © GE Healthcare
Células de cáncer de mama in vitro, © GE Healthcare

Un estudio de 2011 demostró también que, mediante una interacción con la proteína Beclin-1, el cannabidiol realmente causaba apoptosis (autodestrucción total) de varias líneas de células cancerosas, en lugar de limitarse solamente a inhibir la mitosis. También se sabe que la proteína Beclin-1 desempeña un papel crucial en la autofagia o autodegradación celular de componentes no vitales, que puede conducir a la MCP. Se ha demostrado que el CBD puede inducir tanto a la autofagia como a la apoptosis en las células del glioma humano (tumor cerebral o espinal), así como en la leucemia u otras formas de cáncer. El descubrimiento de esta compleja influencia sobre estos procesos concretos de muerte celular (que constituyen los dos tipos de MCP relevantes para el cáncer de mama) es de gran relevancia. Anteriormente, se consideraba que la acción de los cannabinoides dependía de los receptores CB1 y CB2,así como de los receptores vaniloides (que responden al calor y a la acidez generados por compuestos orgánicos como la capsaicina, el componente activo de los pimientos chiles). Aunque la interacción entre los receptores vainiloides y endocannabinoides y el cannabidiol conduce a una reducción en la proliferación de células, el CBD tiene una afinidad comparativamente baja con estos receptores –aunque actualmente se piensa que tienen lugar interacciones importantes incluso con concentraciones moleculares relativamente bajas. Sin embargo, debido a la baja afinidad percibida, la investigación sobre el CBD se ha centrado en gran medida en los efectos aparentemente más significativos, derivados de la actividad independiente respecto a los receptores. El cannabidiol influye en la apoptosis interactuando con proteínas clave que se encuentran en el interior de la célula cancerosa, haciendo que se reduzca el potencial eléctrico de la membrana mitocondrial externa y desbaratando la permeación al interior de la célula de determinadas moléculas vitales para el metabolismo –básicamente, estropeando la pared celular y privando de alimentación a la célula. Ello conduce a una pérdida drástica de energía celular, que activa el proceso de autodestrucción de la apoptosis que ocurre de manera natural en las células privadas de energía. El CBD influye claramente en este proceso en las células de cáncer de mama, al tiempo que tiene un efecto insignificante sobre el tejido sano circundante, lo que lo convierte en un candidato muy viable para una investigación en mayor profundidad. Aunque estos hallazgos todavía no se han reproducido en humanos, los resultados positivos obtenidos hasta ahora justifican con creces ahondar en la investigación, y abren la posibilidad de una cura para una de las enfermedades más destructivas de la humanidad.

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