C4 Autofloreciente

C4 Autofloreciente

En este informe detallamos nuestra experiencia con una C4 Autofloreciente, una variedad muy compacta de floración muy rápida que es ideal para cultivos de interior o con poco espacio. Aunque su rendimiento puede que no te impresione, sí lo hará su facilidad y fiabilidad. Es perfecta para cultivadores principiantes o para quienes tienen poco espacio vertical.

Duración total del cultivo: 81 días

Etapa de floración: 61 días

Altura final: 43 cm

Rendimiento final: 42 gramos

Contenido en THC: 18,24 %

La C4 Autofloreciente es un híbrido 60/40 índica/sativa desarrollado en colaboración con el equipo de Serge Cannabis en el marco del proyecto Breeding Grounds de Sensi Seeds. La C4 original es un cruce entre Triangle Kush y Strawnana, y esta nueva versión autofloreciente cruza esa variedad tan apreciada desde hace tiempo con una Ruderalis Indica de Sensi Seeds, la primera variedad autofloreciente creada por Nevil Schoenmakers en los años 80.

Cultivamos nuestra C4 Autofloreciente en una maceta de plástico de 8 litros rellena de Bac Lava Mix, la cual colocamos bajo una lámpara de 1000 W siguiendo un ciclo 18/6. Durante todo el cultivo, nos aseguramos de que la temperatura fuera de 23°C durante el día, bajando ligeramente hasta los 21°C por la noche. Durante el inicio de la etapa vegetativa, mantuvimos la humedad relativa en un 65%, y luego la fuimos reduciendo poco a poco a medida que la planta se acercaba al momento de la cosecha.

Germinación y plántula

Para hacer germinar la semilla de C4 Autofloreciente, la pusimos en un plato encima de un par de servilletas de papel húmedas (pero no empapadas) y la cubrimos con otra servilleta de papel ligeramente mojada. Lo guardamos todo en una bolsa de plástico abierta, la cual dejamos en un lugar cálido, lejos de la luz solar directa. La semilla se abrió a los dos días, dejando al descubierto una pequeña raíz principal blanca, lo que indicaba que ya era hora de plantarla.

A continuación, plantamos la semilla con la raíz principal apuntando hacia abajo en un cubo de lana de roca previamente humedecido, el cual colocamos bajo una lámpara LED de 600 W. En esos primeros momentos, las semillas son muy frágiles, así que es mejor evitar el exceso de luz, agua o calor, ya que podrían dañar la planta gravemente.

Transcurridos tres días, comenzamos el riego diario suministrando 100 ml de agua de pH equilibrado (pH 6,2; CE 0,8) mezclada con una pequeña dosis de hormona de enraizamiento. Al final de la primera semana, nuestra C4 Autofloreciente alcanzaba los 7 cm de altura y ya presentaba un juego de hojas primarias sanas.

Etapa vegetativa

Al comenzar la segunda semana, nuestra C4 Autofloreciente creció ligeramente, alcanzando los 10 cm de estatura, y le salieron su segundo par de hojas. En ese momento, las raíces ya sobresalían por la base del cubo de lana de roca, lo que indicaba que era hora de trasplantarla a la maceta de plástico de 8 litros que teníamos preparada. Además, subimos la cantidad de agua diaria hasta los 200 ml (pH 6,2; CE 1,4) para asegurarnos de que la plántula recibiera todo lo que necesitaba.

Nuestra planta siguió creciendo a buen ritmo en la tercera semana: alcanzó los 15 cm de altura y le salieron varias hojas, aunque no observamos todavía signos de desarrollo de las ramas laterales. Las hojas nuevas tenían un color verde intenso y saludable, mientras que el tallo principal fue aumentando de grosor poco a poco. Para mantener el ritmo de crecimiento, volvimos a duplicar la cantidad de agua suministrada, pasando así a ser de 400 ml por riego.

Antes del inicio de la etapa de floración, colocamos unas bolsitas de Neoseiulus californicus y Amblyseius swirskii en la maceta. Estos bichitos beneficiosos establecen una relación simbiótica con el cannabis, pues se alimentan de plagas como los ácaros o los trips sin causar ningún daño a la planta. Los fuimos cambiando cada cuatro semanas para mantener la población estable.

Etapa de floración

Al terminar la cuarta semana, nuestra C4 Autofloreciente aumentó considerablemente su ritmo de crecimiento, pues alcanzó una estatura de 25 cm. Este desarrollo vino acompañado de la aparición de algunos grupos de hojas nuevas, así como de un aumento significativo del tamaño de las hojas ya existentes, que eran bastante anchas. Como esperábamos que la floración comenzara en cualquier momento, aumentamos la cantidad de agua a 800 ml (pH 6,2; CE 1,8) por riego y cambiamos los nutrientes líquidos a Bio Flower.

Como se trata de una variedad autofloreciente, no tuvimos que cambiar el ciclo de luz. Sin embargo, como también cultivábamos variedades fotoperiódicas en el mismo lugar, modificamos la programación lumínica, fijándola en 12/12. Aunque solo cultives variedades autoflorecientes, es importante que les proporciones varias horas de oscuridad al día, aunque pueden entrar en la etapa de floración (y de hecho lo harán) con un ciclo 18/6.

En la quinta semana se produjo una desaceleración considerable del crecimiento vertical, pues la planta solo ganó 3 cm, alcanzando así una altura de 28 cm. Sin embargo, este hecho se vio compensado por el rápido crecimiento de la vegetación existente: todas las hojas aumentaron bastante de tamaño y las ramas laterales se desarrollaron de forma significativa. La distancia internodal seguía siendo bastante reducida, aunque la planta poco a poco empezaba a entrar en la antesala de la floración. Para favorecer la buena salud de nuestro ejemplar, volvimos a aumentar el volumen de agua a 1000 ml al día y bajamos la humedad al 60% para evitar la aparición de moho.

Nuestra planta siguió creciendo a buen ritmo durante la sexta semana. Subió hasta los 32 cm de altura y los nodos internos se estiraron considerablemente, creando así una estructura bastante abierta y aireada. Las ramas laterales experimentaron un desarrollo importante y se extendieron lejos del tallo principal. A lo largo de la semana, la planta empezó a mostrar los primeros signos de floración, ya que comenzaron a aparecer racimos de pequeños pistilos blancos en las puntas de cada rama. Para asegurarnos de que tuviera todo lo necesario para florecer bien, aumentamos el riego a 1.500 ml al día. Esta cantidad no cambiaría durante el resto del cultivo.

En la séptima semana registramos un crecimiento vertical casi nulo, ya que la planta solo ganó 2 cm, alcanzando una estatura de 34 cm. Sin embargo, sí que observamos un rápido crecimiento de las flores, ya que empezaron a aparecer cogollos por toda la planta. Los cogollos de la parte superior ya se estaban uniendo para formar la cola, y las ramas laterales desarrollaban flores sanas por todas partes.

La planta continuó creciendo en la octava semana, aunque lo hizo a un ritmo muy lento, así que terminó la semana con solo 36 cm de altura. Ya estaba en plena floración, con una cola principal que casi cubría toda la longitud del tallo, mientras que las ramas inferiores, bastante cortas, seguían extendiéndose hacia fuera. Además, empezaba a desprender un aroma afrutado y tropical que se notaba bastante, pero no era demasiado intenso.

Llegó la novena semana: nuestra C4 Autofloreciente alcanzó los 38 cm y el desarrollo de las flores siguió acelerándose. A estas alturas, el tallo principal era una única cola densa, mientras que cada una de las ramas inferiores presentaba unos cogollos pequeños, pero igual de densos. A pesar de que la distancia internodal era relativamente amplia, la vegetación era bastante espesa y la parte inferior era una maraña de hojas, por lo que era prioritario mantener una buena ventilación.

Nuestra C4 Autofloreciente alcanzó los 42 cm de estatura en la décima semana. La cola principal ya estaba completamente formada y aumentaba su grosor día a día. Las ramas inferiores estaban haciendo un trabajo admirable al sostener las nuevas flores, y los primeros pistilos iban adquiriendo poco a poco un tono anaranjado, lo que indicaba que se acercaba el momento de la cosecha.

La undécima semana no se observó crecimiento vertical, aunque los cogollos siguieron aumentando de tamaño y densidad. Las ramas laterales presentaban ya impresionantes colas secundarias, y la planta consistía casi en su totalidad en una única flor de gran tamaño. Durante este periodo, redujimos la humedad al 55 % para ayudar a mantener la planta libre de moho.

En la duodécima semana, cosechamos nuestra planta de cannabis C4 Automatic.

Cosecha

Cuando llegó el momento de cosechar nuestra C4 Autofloreciente, lo primero que hicimos fue cortarla por la base y podar todas las hojas grandes de abanico. A continuación, la dejamos colgando boca abajo en una habitación climatizada a 15,5 °C con una humedad relativa del 50%. Cuando las ramitas más pequeñas estuvieron lo suficientemente secas como para romperse al doblarlas (algo que sucede normalmente al cabo de 10-20 días), pasamos a la siguiente etapa del proceso.

Una vez seca, quitamos las flores y recortamos las hojas que quedaban. La estructura compacta de nuestra planta de marihuana limitaba mucho el número de flores, pero cada una era bastante grande, con una densidad y una cantidad de hojas aceptables, haciendo que el manicurado fuera rápido y sencillo.

Una vez terminado el proceso de manicurado, metimos los cogollos en tarros de cristal para que se curaran. Dejamos los recipientes abiertos durante las primeras 24 horas para que se evaporara gran parte de la humedad que quedaba. Después, los cerramos herméticamente y los fuimos «eructando» varias veces al día. Durante las semanas posteriores, fuimos reduciendo poco a poco la frecuencia de la apertura hasta que sólo lo hacíamos una vez al día. El proceso, que tarda entre 4-6 semanas y no se puede acelerar, continuó hasta que los cogollos terminaron de curarse.

Al final, cosechamos unos modestos 42 g de flores secas con un contenido en THC del 18,24%.

Perfil de terpenos

Cuando nuestra C4 Autofloreciente entró en la etapa de floración, empezó a desprender un aroma sutil e intenso que combinaba el dulzor fresco de un batido de fresas con notas tropicales a plátano procedentes de la progenitora Strawnana, incluyendo además los matices cálidos heredados de la línea Triangle Kush. El aroma se percibía claramente, aunque el tamaño relativamente compacto de la planta evitó que aquello se nos fuera de las manos.

Tras el secado y el curado, los cogollos adquirieron un aroma afrutado intenso donde destacaban unas notas frescas a puré de fresa, plátano cremoso y bayas frescas, con un fondo ligero a Kush y un toque terroso a masa fresca. El sabor presentaba el mismo perfil, con un toque a batido cremoso de fresa y plátano maduro al inhalar, seguido de notas más cálidas y terrosas de Kush a mitad de la calada, terminando con una exhalación suave con matices ligeros a combustible, dejando así un regusto dulce y persistente.

Los efectos de la C4 Autofloreciente fueron bastante equilibrados durante toda la experiencia, la cual arrancó con un subidón cerebral y una ligera introspección, manteniendo en todo momento una sensación de calma, euforia y relajación física que no nos dejó apalancados en el sofá. Esta variedad es una opción genial en cualquier momento del día gracias a su subidón relajante que te deja la mente despejada y a ese cosquilleo corporal constante que te levanta el ánimo y te ayuda a relajarte de verdad sin dejarte fuera de combate.

El resultado

Aunque la C4 Autofloreciente no te sorprenderá en cuanto a rendimiento o potencia, su tamaño extremadamente compacto, su producción fiable y su etapa de floración ultrarrápida la convierten en la opción ideal para un cultivo sea of green (SOG), o para cualquiera que valore la rapidez por encima del tamaño. Del mismo modo, a los cultivadores discretos con poco espacio les encantará el perfil bajo y el olor mínimo de esta C4 Autofloreciente. Además, estas plantas de marihuana son una opción fantástica para aprovechar los espacios libres del cuarto de cultivo, ya que no compiten con las plantas de al lado.

  • Disclaimer:
    Las leyes y regulaciones relativas al cultivo de cannabis difieren de un país a otro. Por lo tanto, Sensi Seeds recomienda encarecidamente que se revisen las leyes y regulaciones locales. No se debe actuar en contra de la ley.

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    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
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