Cereal Killa

Cereal Killa

La Cereal Killa Feminizada nos sorprendió, nos la esperábamos diferente. Su linaje es predominantemente índica, pero su estructura larguirucha y estirada, el periodo de floración tardío y los pequeños racimos de cogollos le dan un marcado aire sativa. En cambio, el rápido desarrollo de los cogollos, su densidad y sus efectos sedantes son claramente índica.

Duración total del cultivo: 90 días

Etapa de floración: 62 días

Altura final: 101 cm

Rendimiento final: 118 gramos

Contenido en THC: 24,2%

Para el cultivo de nuestra Cereal Killa Feminizada, utilizamos una maceta de plástico de 8 litros rellena de BAC Lava Mix, la cual colocamos en una habitación climatizada cuya temperatura diurna era de 23°C (la temperatura nocturna descendía a 21°C) y una humedad relativa del 65% durante la etapa vegetativa. La planta creció bajo una lámpara Philips GreenPower de 1.000 W, colgada a tres metros del suelo, con un horario 18/6.

Germinación y plántula

Como en todo cultivo, el primer paso consistió en hacer germinar la semilla. Para ello, recurrimos al conocido método de las toallitas de papel, ya que es la técnica más rápida y fiable. Además, sólo se necesitan unos pocos utensilios domésticos básicos: servilletas de papel, un plato y una bolsa de plástico.

Para ello, dobla un par de toallitas de papel y rocíalas con unos 20-30 ml de agua. Deben quedar húmedas, pero no empapadas. A continuación, pon la semilla encima de las toallas y cúbrela con otra servilleta de papel húmeda. Por último, mételo todo en una bolsa de plástico abierta y déjala reposar uno o dos días en un lugar cálido y alejado de la luz solar directa. Al cabo de unas 24 horas, la semilla ya se había abierto y le asomaba una pequeña raíz pivotante blanca y fina.

Plantamos la semilla recién germinada en un cubo de lana de roca previamente empapado, el cual colocamos bajo una lámpara LED de 600 W. La dejamos reposar así unos días. En esta fase temprana del crecimiento, las plantas jóvenes son extremadamente frágiles, y un exceso de luz, calor o agua podría matarlas incluso antes de que echaran raíces. Al cabo de tres días, le administramos a la plántula su primera alimentación. La regamos con 100 ml de agua de pH equilibrado (pH 6,2; CE 0,8) mezclada con una pequeña dosis de hormona de enraizamiento.

Al término de la primera semana, las raíces sobresalían por la base del cubo de lana de roca, así que la trasplantamos a su nuevo hogar en la maceta de plástico de 8 litros y la pusimos bajo la lámpara de 1000 W. En ese momento, la planta ya alcanzaba los 9 cm de altura, con dos grupos de prehojas de aspecto saludable sobre un tallo delgado y recto. En esa semana comenzamos a regar diariamente la plántula con 100 ml de agua (pH 6,0; CE 1,4) mezclada con nutrientes líquidos Bio Grow.

Etapa vegetativa

En la segunda semana, nuestra planta casi duplicó su altura, llegando a los 16 cm, y observamos la aparición del primer conjunto de hojas verdaderas, a la vez que el tallo se engrosaba ligeramente. Como esperábamos un crecimiento rápido en los próximos días, duplicamos la alimentación diaria, fijándola en 200 ml de agua.

En la tercera semana, nuestra planta subió hasta los 25 cm de estatura. Le salieron varias hojas nuevas, así como las primeras ramas laterales. El espaciado internodal era razonablemente estrecho, aunque ya empezábamos a ver algunos signos de estiramiento, pese a su juventud. Como el cambio a la etapa de floración se produciría a la semana siguiente, volvimos a duplicar el volumen de riego diario, el cuál pasó a ser de 400 ml.

Quedaba algo por hacer antes de entrar en la etapa de floración: colgar una bolsita de Neoseiulus californicus y Amblyseius swirskii de las ramas más bajas de la planta. Desafortunadamente, existen varias plagas, como las arañas rojas y los trips, que pueden colonizar las plantas de marihuana. Pueden devastar incluso las plantas más sanas si no se controlan. Las bolsitas contienen cientos de criaturas diminutas que cazan estas plagas sin dañar las plantas. Luego las fuimos sustituyendo cada cuatro semanas para mantener una población estable.

Etapa de floración

Iniciamos la etapa de floración en la cuarta semana. Para ello, modificamos el horario de iluminación a 12/12 y ajustamos los hábitos de riego: cambiamos a nutrientes líquidos Bio Flower y pasamos a suministrar a la planta 800 ml de agua (pH 6,0; CE 1,8) al día. Además, redujimos la humedad relativa al 60% para evitar la aparición de moho u hongos. Al final de la semana, nuestro ejemplar alcanzó los 31 cm de estatura, generando varios grupos de hojas y desarrollando aún más las ramas laterales.

En la quinta semana, nuestra planta llegó a los 39 cm de altura, y en toda ella se extendió una maraña densa y tupida de hojas y ramas. La separación internodal era moderada, pero la abundante vegetación le confería un aspecto bastante tupido. Las ramas laterales medían aproximadamente el 75% de la altura del tallo principal, y todo se veía exuberante y saludable. Como esperábamos que la floración arrancara con fuerza a lo largo de la semana siguiente, volvimos a aumentar la alimentación diaria, fijándola en 1.000 ml.

En la sexta semana se produjo el mayor crecimiento intersemanal de la planta, pues subió 14 cm, alcanzando así una estatura de 53 cm. Aunque gran parte de este aumento tuvo su origen en el estiramiento del tallo principal, las ramas laterales también se extendieron hacia arriba y formaron una copa bastante uniforme. A medida que la semana llegaba a su fin, fuimos observando la aparición de los primeros pistilos en las puntas de algunas ramas, por lo que aumentamos la alimentación a 1.500 ml de agua diarios.

Nuestro ejemplar llegó a los 61 cm de altura en la séptima semana, y la etapa de floración siguió acelerándose a medida que iban apareciendo gradualmente más y más grupos de pistilos blancos. La planta seguía estirándose y parecía menos tupida que en la semana anterior.

En la octava semana se produjo un estiramiento considerable y la planta alcanzó una estatura de 72 cm. Ya presentaba una estructura claramente sativa, pues el tallo principal superaba con creces a las ramas inferiores. Todo este estiramiento hizo que ya no pareciera tan densa y tupida, aunque seguía manteniendo una vegetación muy densa que obligaba a prestar más atención a la circulación del aire y a la humedad, la cual bajamos a un 55%.

La floración se aceleró considerablemente durante la novena semana, a la vez que se desaceleraba el crecimiento vertical de nuestro ejemplar, el cual terminó la semana midiendo 81 cm. El tallo principal era ahora bastante más alto que las ramas inferiores, y todas las partes de la planta estaban mucho más estiradas y expuestas que la semana anterior. La floración avanzaba a buen ritmo, y en todas las zonas de cogollos se apreciaban flores cada vez más grandes.

En la décima semana volvió a decaer el crecimiento vertical de la planta, la cual alcanzó los 88 cm. Las ramas laterales apenas se desarrollaron, pero toda ella rebosaba de cogollos grandes y densos que empezaban a desprender un aroma potente, dulce y terroso, que llenaba el espacio de cultivo.

Durante la undécima y la duodécima semana, nuestra planta de marihuana creció hasta alcanzar los 99 cm de estatura. El tallo principal formó una impresionante cola y las ramas laterales empezaron a doblarse bajo el peso de sus cogollos. Los pistilos se volvían lentamente de color naranja y la cosecha se acercaba rápidamente.

Por fin, en la decimotercera semana, cosechamos nuestra Cereal Killa, la cual alcanzó una altura final de 101 cm.

Cosecha

Para cosechar nuestra Cereal Killa Feminizada, la cortamos por la base y le quitamos las hojas grandes en abanico. A continuación, la colgamos boca abajo en una sala de secado climatizada, la cual manteníamos a una temperatura constante de 15,5°C y una humedad relativa del 50%. La dejamos ahí hasta que las ramas más pequeñas estuvieron lo bastante secas como para partirse al doblarlas, lo que suele requerir entre 10 y 20 días.

Una vez seca, retiramos los cogollos para manicurarlos y ponerlos a curar. El manicurado consumió mucho tiempo y fue un engorro. Aunque los cogollos en sí no eran demasiado frondosos, había una enorme cantidad de ellos, y cada uno era pequeño, pero increíblemente denso. Una vez manicuradas, introdujimos las flores en tarros de cristal para iniciar el proceso de curado.

Dejamos los tarros abiertos durante las primeras 24 horas para que se evaporara toda la humedad posible. Al cabo de un día, los cerramos herméticamente y los colocamos en un lugar oscuro y fresco. Los íbamos «eructando» varias veces al día. A lo largo de las semanas posteriores, fuimos reduciendo la frecuencia de estos eructos hasta hacerlo sólo una vez al día. Así continuamos hasta que los cogollos se secaron lo suficiente. En general, el proceso de curado dura de 4 a 6 semanas y si se acelera puede resultar perjudicial para el sabor y la experiencia en su conjunto.

Una vez concluido todo el proceso, pudimos cosechar 118 gramos de flores secas con un contenido en THC del 24,2%.

Perfil de terpenos

Al inicio de la floración, nuestra Cereal Killa Feminizada comenzó a desprender un aroma relativamente suave, mezcla de dulzor azucarado y varias notas terrosas y cremosas procedentes de su genética Cereal Milk. En general, el aroma era bastante agradable, aunque se volvió abrumador a medida que la planta alcanzaba la madurez, por lo que es probable que algunos cultivadores necesiten tomar medidas para disimularlo si la privacidad es una de sus principales preocupaciones.

A medida que los cogollos se iban curando, adquirían una fragancia suave, similar a la de un postre, la cual dejaba un persistente aroma dulce acaramelado. El sabor encajaba perfectamente con el olor, golpeándonos al inhalar con una explosión afrutada en la que los sabores a caramelo y bayas acaparaban todo el protagonismo. Al final, percibimos una mezcla dulce y cremosa que ofrecía una combinación equilibrada de sabores con un regusto sutilmente dulce.

Los efectos de la Cereal Killa Feminizada fueron sumamente relajantes, ya que una calmada sensación de euforia sumió nuestras mentes en un apacible estado de tranquilidad. Esto vino acompañado de un cierto grado de apalanque y sedación potente, ya que esta variedad nos relajó todos los músculos del cuerpo. Es una elección estupenda para relajarse tras un largo día, y sus potentes efectos sedantes la hacen ideal para disfrutar de una última calada antes de acostarse.

El resultado

Como 60% índica, la Cereal Killa Feminizada nos sorprendió un poco con su patrón de crecimiento claramente sativa y su etapa de floración algo tardía. Sin embargo, la facilidad de crecimiento y la rapidez con la que terminó la floración fueron impresionantes. En general, la Cereal Killa Feminizada es una variedad muy equilibrada que crece como una sativa, pero tiene efectos claramente índica.

  • Disclaimer:
    Las leyes y regulaciones relativas al cultivo de cannabis difieren de un país a otro. Por lo tanto, Sensi Seeds recomienda encarecidamente que se revisen las leyes y regulaciones locales. No se debe actuar en contra de la ley.

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    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
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