Lemon Pavlova Feminizada

Lemon Pavlova Feminizada

En este informe describimos nuestro cultivo de una Lemon Pavlova Feminizada, un híbrido 65% índica que hemos desarrollado en colaboración con Aficionado French Collection. Estas plantas, de tamaño mediano, son muy productivas, y nos ha encantado su rendimiento.

Duración total del cultivo: 105 días

Etapa de floración: 70 días

Altura final: 94 cm

Rendimiento final: 109 gramos

Contenido en THC: 24,1 %

La Lemon Pavlova Feminizada es una 65% índica desarrollada por Aficionado French Connection para el proyecto Breeding Grounds de 2026 de Sensi Seeds. Los criadores partieron de un cruce entre una Creme De Menthe y una Pianono, el cual a su vez cruzaron con una Shiva Skunk. Desarrollada por Leo Stone en California y refinada por Professor Q en las instalaciones de cultivo exterior de Aficionado en Colombia, se trata de una variedad dulce y estratificada, conocida por sus sabores cítricos y mentolados.

Cultivamos nuestra Lemon Pavlova Feminizada en una maceta de plástico de 8 litros rellena con BAC Lava Mix, la cual colocamos bajo una lámpara de 1000 W con un horario 18/6. Mantuvimos el espacio de cultivo a una temperatura estable de 23°C durante el día, con temperaturas nocturnas que descendían hasta los 21°C y una humedad relativa inicial del 65%, cifra que se fue reduciendo gradualmente a medida que la planta maduraba.

Germinación y plántula

El primer paso consiste en hacer germinar las semillas. Basta con doblar dos o tres toallitas de papel y humedecerlas con agua, pero sin que lleguen a gotear. A continuación, coloca las semillas encima de las servilletas de papel y cúbrelas con otra toallita húmeda. Introduce el plato en una bolsa de plástico abierta y colócalo en un lugar cálido y alejado de la luz solar directa.

La semilla se abrió un par de días después, dejando al descubierto una delgada raíz pivotante blanca, un signo claro de que estaba lista para la siembra. La depositamos (con la raíz hacia abajo) en un cubo de lana de roca previamente empapado, el cual colocamos bajo una lámpara de 600 W y dejamos reposar. Tres días más tarde, la plántula había brotado completamente y había desarrollado unas cuantas prehojas sanas, lo que indicaba que había llegado el momento de alimentarla por primera vez.

En esos primeros momentos, las plantas son extremadamente delicadas y suministrarles demasiada luz, agua o nutrientes puede causarles daños irreversibles. Así pues, para la alimentación inicial se utilizaron únicamente 100 ml de agua de pH equilibrado (pH 6,0; CE 0,8), mezclada con una pequeña cantidad de hormona de enraizamiento.

Etapa vegetativa

Al cabo de una semana, la estatura de la planta seguía siendo bastante baja, apenas 3 cm, pero estaba sana y ya asomaban las primeras hojas verdaderas. Se elevó un poco más al final de la segunda semana, alcanzando los 5 cm, y desarrolló un segundo y un tercer conjunto de hojas. Como las raíces sobresalían por la base del cubo de lana de roca, la transplantamos a la maceta de plástico de 8 litros que colocamos bajo la lámpara de 1.000 W. Para favorecer su crecimiento, empezamos a alimentarla diariamente con 200 ml de agua (pH 6,0; CE 1,4) mezclada con nutrientes líquidos Bio Grow.

En la tercera semana, nuestra Lemon Pavlova Feminizada duplicó su tamaño, llegando así a los 12 cm de alto, y le crecieron varios grupos de hojas anchas y pálidas. El espaciado internodal era bastante estrecho. Como el crecimiento se incrementaría notablemente en breve, aumentamos la alimentación diaria a 400 ml.

Antes de iniciar la floración, colgamos unas bolsitas de Neoseiulus californicus y Amblyseius swirskii de las ramas inferiores.  Estos envases contienen pequeños ácaros depredadores que no dañan las plantas de marihuana, sino que se alimentan de parásitos como arañas rojas y trips, los cuales pueden devastar una cosecha si no se controlan. Las fuimos reemplazando cada 4 semanas para mantener una población estable.

Etapa de floración

En la cuarta semana, activamos la etapa de floración. Para lograrlo, cambiamos las luces a un horario 12/12 y ajustamos el riego, el cual pasó a ser de 800 ml de agua mezclada con el nutriente líquido Bio Flower (pH 6,0; CE 1,8). Al final de la semana, nuestra planta medía 17 cm y empezaba a mostrar un estiramiento significativo del espacio entre los nudos interiores.

La planta siguió creciendo rápidamente durante la quinta semana, alcanzando los 25 cm de estatura, mientras la distancia internodal seguía aumentando. A pesar de su fuerte genética índica, adoptó una forma similar a la de una sativa ya en esta fase tan temprana. Como el crecimiento se aceleraría en las semanas posteriores, volvimos a aumentar la alimentación diaria, fijándola en 1.000 ml.

El desarrollo continuó acelerándose en la sexta semana y nuestra planta creció 9 cm hasta alcanzar los 34 cm de estatura. El espaciado internodal siguió aumentando, aunque con bastante lentitud, y gran parte del avance en altura se debió al desarrollo del tallo principal. En la parte inferior, las ramas laterales empezaban a tomar forma, dando a la planta un aspecto compacto y cilíndrico. Como esperábamos que la floración comenzara en cualquier momento, aumentamos la alimentación diaria a 1.500 ml, cantidad que no modificamos durante el resto del cultivo.

En la séptima semana observamos una continuación del desarrollo, así que la planta terminó la semana con una altura de 41 cm. Esta cifra era el resultado de una combinación de hojas nuevas en la parte superior y de un pequeño estiramiento en la parte inferior. Las ramas laterales se iban alargando poco a poco, pero aún no se veían signos de floración.

La octava semana registró el mayor crecimiento intersemanal de la planta, la cual creció nada más y nada menos que 22 cm, alcanzando así los 63 cm de altura. Este aumento se debió casi por completo al estiramiento del tallo principal y las ramas laterales, que triplicaron con creces su longitud. Con este nuevo desarrollo, la planta adquirió una forma similar a la de un árbol de Navidad, con una estructura abierta y aireada que favorecía la circulación del aire y la penetración de la luz en las ramas más bajas.

En la novena semana asistimos a la aparición de los primeros signos de floración, pues pequeños racimos de pistilos blancos empezaron a crecer en la parte superior de las ramas. Esta semana también fue testigo de otra ronda de crecimiento extremo, y nuestra planta terminó la semana midiendo 78 cm. Las ramas laterales continuaron expandiéndose hacia arriba y hacia fuera, y el tallo principal se elevaba lentamente por encima de la copa inferior. Al final de la semana, veíamos brotes en todas las zonas de floración.

El crecimiento se frenó significativamente en la décima semana, pues la planta sólo aumentó 5 cm, llegando así a los 83 cm de alto. Esta desaceleración vino acompañada de un rápido repunte en el crecimiento floral, ya que cada zona de floración lucía ahora un pequeño cogollo que se desarrollaba con rapidez.

En la undécima semana se produjo el último impulso vertical de la planta, la cual terminó la semana con 93 cm de estatura. Este crecimiento se debió enteramente a que el tallo principal se elevó por encima de la copa inferior, ya que las ramas laterales se mantuvieron más o menos del mismo tamaño. A estas alturas, la cola principal estaba completamente formada y cada uno de los cogollos crecía significativamente cada día.

En la duodécima semana, nuestro ejemplar solo creció un centímetro de altura, ya que se había dedicado por completo a la producción de flores. Los cogollos eran más bien pequeños, pero bastante densos, y las ramas inferiores empezaban a doblarse bajo su peso. Llegados a este punto, no quedaba más remedio que esperar a que la planta terminara su trabajo.

En la decimotercera y decimocuarta semana, nuestra planta de marihuana alcanzó su altura definitiva de 94 cm. Dado que los cogollos seguían creciendo, casi todas las ramas, así como el tallo principal, corrían el riesgo de doblarse por su peso, hasta el punto de que las ramas más bajas se inclinaban más de 90°.

Por fin, en la decimoquinta semana, llegó el momento de realizar la cosecha de nuestra Lemon Pavlova Feminizada.

Cosecha

Una vez que nuestra Lemon Pavlova Feminizada estuvo lista para la cosecha, la cortamos rápidamente por la base, le quitamos las hojas grandes en forma de abanico y la colgamos boca abajo para que se secara en la sala de secado, cuyo entorno mantenemos con una temperatura estable de 15,5 °C y una humedad relativa del 50%. Allí la dejamos colgada hasta que las ramas más pequeñas estuvieron lo suficientemente secas como para romperse al doblarlas, algo que tarda normalmente entre 10 y 20 días.

Una vez secas, cortamos las flores de los tallos, retiramos las hojas que quedaban y metimos los cogollos en tarros de cristal para su curado. Al principio, los dejamos abiertos durante las primeras 24 horas para permitir que se evaporara la mayor parte de la humedad. Al cabo de un día, cerramos los recipientes herméticamente y luego los fuimos «eructando» en intervalos de una hora, varias veces al día. A lo largo de las semanas posteriores, la frecuencia de los eructos se fue reduciendo hasta que solo lo hacíamos durante 30 segundos una vez al día.

Cuando terminó el proceso de secado, obtuvimos unos respetables 109 gramos de flor seca con un contenido en THC del 24,1%.

Perfil de terpenos

Cuando nuestra Lemon Pavlova Feminizada floreció, pudimos apreciar un aroma complejo y matizado, caracterizado por un intenso toque a menta fresca sobre notas distintivas de postre dulce y afrutado, toques de sorbete de lima ácida y un fondo a combustible almizclado y sutil.

Los cogollos, una vez secados y curados, intensificaron su aroma, el cual combinaba menta fresca, capas de fruta dulce y postre, así como matices cítricos. Todas estas notas se superponían a unos toques a combustible y a un almizcle terroso con un final herbáceo sutilmente fresco.

Al probar la Lemon Pavlova Feminizada descubrimos que combina a la perfección cada una de estas complejas notas en un único y delicioso producto. Las notas de postre dulce y cremoso se hicieron evidentes al inhalar, mientras que las notas a fruta y crema de lima le siguieron rápidamente, acabando con un suave frescor mentolado que perduró mucho después de exhalar.

El subidón de la Lemon Pavlova Feminizada fue realmente suave y equilibró perfectamente un cálido colocón corporal con un subidón despejado, estimulante y cerebral que era a la vez eufórico y calmante. Este subidón acogedor, no nos dejó apalancados ni nos provocó una sedación excesiva, por lo que estamos ante una variedad ideal para usar por la noche o en sesiones sociales relajadas.

El resultado

Esta planta de marihuana tiene un comienzo más bien lento, pero luego se desata rápidamente a mitad de floración, lo que puede sorprender a los cultivadores que no estén preparados para un crecimiento tan rápido. No obstante, su altura final relativamente baja, lo cual, sumado a unas impresionantes ramas laterales, hacen de esta variedad una de las mejores opciones para los cultivadores de interior que buscan una planta que admita bien el entrenamiento para llenar el espacio disponible.

  • Disclaimer:
    Las leyes y regulaciones relativas al cultivo de cannabis difieren de un país a otro. Por lo tanto, Sensi Seeds recomienda encarecidamente que se revisen las leyes y regulaciones locales. No se debe actuar en contra de la ley.

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    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
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