by Tasha Kerry on 17/08/2018 | Legal & Política

Irlanda propone un enfoque del siglo 21 para la regulación del cannabis

Irlanda "¿Puede Irlanda permitirse no formar parte de la llamada 'fiebre del oro verde'?" Se pregunta Niall Neligan, el abogado, catedrático y fundador del grupo para la reforma de la ley de drogas, Fweed, en un folleto recientemente publicado que se intitula Un enfoque del siglo 21 para la regulación del cannabis, un ambicioso marco legal, que podría inyectar €300 millones en la economía irlandesa para 2025.


El marco es una propuesta económica y legal que apunta a eliminar el mercado negro, proteger a los niños, beneficiar la salud pública y la investigación, crear hasta 15.000 nuevos puestos de trabajo y un mercado viable que podría hacer que Irlanda se convierta en un importante centro europeo para el cannabis en los próximos diez años.

Como parte del marco, en 2019 se introduciría una nueva ley llamada Ley de regulación del consumo de cannabis (solo para adultos y uso médico) que reemplazaría las leyes prohibitivas existentes y separaría el cannabis de otras drogas ilícitas como la heroína y la cocaína. Una segunda ley, la Ley de drogas controladas regularía estas últimas, mientras que el cannabis se trataría de la misma manera que el tabaco y el alcohol.

Fotografía que muestra el río Liffey en el centro de Dublín. Hay edificios a lo largo de las orillas.

Las farmacias licenciadas venderían cannabis medicinal a pacientes certificados mientras que los clubes sociales autorizados se ocuparían de los usuarios recreativos. En el caso de los consumidores adultos, ellos podrían comprar hasta 60 gramos al mes, 15 a la semana, y regalar no más de 5. En casa se podrían cultivar seis plantas, de las cuales solo tres podrían estar en floración simultáneamente. Por otro lado, los pacientes médicos podrían cultivar hasta doce plantas de las cuales solo seis podrían estar en floración al mismo tiempo.  Los usuarios recreativos podrían fumar y consumir cannabis en clubes sociales y en hogares privados.

De acuerdo al marco, la Autoridad Reguladora de Productos Sanitarios (HPRA por sus siglas en inglés) supervisaría la concesión de licencias, la producción, distribución y venta de cannabis y productos derivados del cáñamo, mientras que la Sociedad Farmacéutica regularía las prescripciones médicas y la Salud Pública (leyes de tabaco) 2002 -15 establecería normas de salud y seguridad para el consumo público de cannabis.

El cannabis está por llegar

En un informe reciente publicado por asesores de la industria con sede en el Reino Unido, Prohibition Partners, el mercado ilegal actual de cannabis está valorado en €30 mil millones, y podría crecer a €60 mil millones en los próximos diez años, mientras que el mercado médico podría exceder los  €55 mil millones. El objetivo del nuevo marco, el cual descriminalizaría eficazmente todas las drogas, es aprovechar estas oportunidades de crecimiento antes de que sea demasiado tarde.

Fotomontaje con, a la izquierda, un llamamiento a la acción, bajo el cual se ve la palabra "norml" y una hoja de cannabis. A la derecha se ve una fotografía de manifestantes en Dublín.

Neligan advierte que Irlanda no puede darse el lujo de quedarse atrás «por confiar en leyes obsoletas nacidas de la ignorancia y el conservadurismo social». Él no quiere que el gobierno irlandés pierda el tiempo introduciendo gradualmente la regulación del cannabis, sino que acepte lo inevitable, y revise la manera en que controla las drogas mediante el cambio a una serie de políticas de «reducción de daños», incluida la despenalización y la disuasión. «Nunca se ha logrado que las drogas se vuelvan más seguras en manos de pandillas criminales», escribe.

Quiere ver el fin de la prohibición, la cual califica como una estrategia destinada al fracaso, y señala que no ha generado ningún ingreso fiscal, mientras que la regulación ha generado $643 millones para el estado de Colorado desde 2014. Según el Departamento de Ingresos de Colorado, las ventas de marihuana de cannabis recreativo, comestibles y concentrados alcanzaron un récord de $1,51 mil millones en 2017. En Dublín, el precio estimado de un gramo de cannabis es de €17.30 en comparación con Denver donde la misma cantidad cuesta $6.31, lo que indica los márgenes de beneficio que actualmente se realizan en el mercado negro.

Fotomontaje con, a la izquierda, un retrato de Niall Neligan y, a la derecha, una fotografía de una hoja de cannabis. Debajo de la hoja de cannabis hay hexágonos de colores con símbolos de cannabinoides en el centro y debajo el texto "A 21st Century Approach to Regulating Cannabis" (Un enfoque del siglo XXI para la regulación del cannabis). En la parte inferior derecha de la imagen aparece el logotipo "FWEED".

Para capitalizar el potencial del mercado, el proyecto de ley de Regulación del Cannabis (solo para adultos y uso médico) incluye un grupo de pautas reguladoras para el licenciamiento, producción, potencia, embalaje, venta, compra, posesión, y el cultivo casero de cannabis. Las pautas incluyen sugerencias tales como un «sistema de licencias de vanguardia con salvaguardas integradas» para excluir bandas criminales, contenedores a prueba de niños, un impuesto para sepas más potentes y huellas digitales biométricas para usuarios recreativos.

Presentando el marco al gobierno

El 10 de julio, Neligan junto a otros activistas del cannabis medicinal, Vera Twomey, Gino Kenny TD, Kenny Tynan, y el Dr. Garrett McGovern, un especialista en drogadicción, comparecieron ante el Oireachtas (casa de gobierno irlandesa) para presentar el marco regulatorio propuesto. Neligan habló durante aproximadamente cuarenta minutos centrándose en los beneficios económicos del marco, mientras que los otros activistas resaltaron los problemas con la legislación actual y McGovern hizo hincapié en los beneficios de las políticas de reducción de daños.

Fotografía de Gino Kenny, Vera Twomey, Niall Neligan, Kenny Tynan y Garret McGovern, sujetando ante la cámara un folleto con una hoja de cannabis.

«Este es el comienzo de las conversaciones», dijo Neligan después de la presentación. «Es el fin de año para el gobierno y mientras se preparan para salir a vacaciones los estamos dejando con una nueva manera de pensar acerca del cannabis. Cuando regresen en septiembre, podremos tener una discusión real acerca del uso adulto y la regulación de la planta. Toca resaltar que el hecho de haber llegado hasta este punto significa que la gente está poniendo atención. Por ahora, tenemos que seguir presionando».

Las cosas ya están cambiando en Irlanda. La demanda y el interés en el cannabis medicinal se ha disparado en los últimos seis meses, tanto que el 17 de julio el Departamento de Salud publicó un nuevo servicio de información en un intento por expandir su Programa de Acceso al Cannabis Medicinal. Mientras que el Ministro de Salud, Simon Harris TD, reconoció la necesidad de ampliar este programa, advirtió que «el cannabis sigue siendo una sustancia controlada en muchas jurisdicciones debido a la potencialidad de sus efectos nocivos para la salud pública».

Fotografía de Vera Twomey sujetando ante la cámara un folleto con una hoja de cannabis. En el folleto se puede leer “A 21st Century Approach to Regulating Cannabis” (Un enfoque del siglo XXI para la regulación del cannabis).

No solo se trata de las ideas sin argumento dentro del gobierno que los activistas tienen que desafiar. La comunidad médica en Irlanda sigue sin educación sobre cómo prescribir o usar cannabis terapéuticamente, y hasta que este problema no se aborde, los pacientes no recibirán la ayuda o las respuestas que necesitan. Hasta el momento, el programa de acceso permite el uso de cannabis a los pacientes con esclerosis múltiple, náuseas asociadas con la quimioterapia y epilepsia. Se especula que puede expandirse para incluir dolor crónico el próximo año.

Preservando el arte del cannabis

El 17 de octubre, Canadá se volverá la primera nación del G7 en legalizar el cannabis medicinal y recreativo. Mientras esto sucede, empresas canadienses como Aphria y Tilray continúan expandiendo sus actividades alrededor del mundo, y aunque Neligan sabe que estas compañías afectarán la evolución del mercado en Irlanda, también desea conservar la amplia experiencia de los «cultivadores artesanales» a medida que Irlanda pasa del mercado negro al verde».

Fotografía con parafernalia para fumar detrás de un escaparate.

«Es un error suponer que todas las personas que cultivan cannabis son delincuentes, aunque técnicamente están infringiendo la ley», explica Neligan. «Hay una diferencia entre la criminalidad profesional y la infracción legal. Más importante aún es que cualquier persona que no entienda que los productores artesanales deben ser parte de la regulación, no es capaz de comprender la cultura. La exclusión de estos productores creará una división que queremos evitar. Nuestro objetivo es alejar a esas personas del frío, por así decirlo, darles la oportunidad de solicitar licencias y garantizar que todos puedan participar en la fiebre verde».

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Jamesaliek

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18/08/2018

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