Marihuana en Kirguistán – Leyes, Uso e Historia

En Kirguistán la marihuana crece en abundancia en la naturaleza. A pesar de esto, la tasa de consumo en el país no es alta y su mercado interno ilegal es relativamente pequeño. Sin embargo, es un país de tránsito para los traficantes de drogas de Afganistán, que pasan con marihuana destinada a Rusia, Europa y América del Norte.

    • Capital
    • Bishkek
    • Habitantes
    • 6,302,000
    • Productos de CBD
    • Ilegal
    • Cannabis recreativo
    • Ilegal
    • Cannabis medicinal
    • Ilegal

Legislación relacionada con la marihuana en Kirguistán

¿Puedes poseer y utilizar marihuana en Kirguistán?

El Código Penal de Kirguistán establece que la posesión de marihuana es ilegal. Si se detiene al infractor, puede ser castigado con «privación de libertad» (una sentencia de prisión) entre tres y siete años. Asimismo, se puede confiscar su propiedad.

Si se trata de un delito repetido, o si el infractor ocupa un cargo oficial, la sentencia se aumenta a seis a diez años, o incluso más si actúa como parte de un grupo organizado.

Aunque la ley no establece explícitamente que el consumo de cannabis es un delito, sí menciona la «inducción al consumo», castigada con penas de prisión de tres a cinco años.

La ley establece que, si se determina que un infractor es «adicto a las drogas», el tribunal también puede imponer el tratamiento, además de una sentencia.

¿Puedes vender marihuana en Kirguistán?

Según el Código Penal de Kirguistán, si se sorprende a una persona transportando o enviando «estupefacientes» (incluida la marihuana) sin el propósito de la venta, puede recibir una multa equivalente a cincuenta salarios mensuales (mínimo) o una sentencia de prisión de hasta tres años. Si es reincidente, la sentencia puede aumentar de tres a ocho años.

Sin embargo, si se trata de grandes cantidades de marihuana, la sentencia es aún más dura: de 8 a 15 años, además de la posible confiscación de bienes.

El tráfico de marihuana (o cualquier otra droga) a través de la frontera es castigado con penas de tres a siete años de prisión. Si se reincide, tiene un trabajo oficial o actúa con violencia en el control aduanero, esta sentencia aumenta de cinco a diez años de prisión y la posible confiscación de los bienes.

La sentencia se endurece si el traficante forma parte de un grupo organizado. Si se determina que este es el caso, la sentencia es de siete a doce años de prisión.

Sin embargo, a pesar de estas sentencias, el tráfico de marihuana es un gran problema en el país. Al estar situado al lado de Afganistán, el mayor productor de hachís del mundo, los narcotraficantes cruzan regularmente la frontera hacia Kirguistán para traficar con drogas a otros países. Del mismo modo, debido a la pobreza generalizada de Kirguistán, las personas corren voluntariamente el riesgo de ser procesadas para poder ganar dinero a través del tráfico de hachís y marihuana.

¿Puedes cultivar marihuana en Kirguistán?

Es ilegal cultivar marihuana en Kirguistán. Sembrar semillas de cannabis o cultivar la planta se castiga con una multa, que actualmente se establece entre 100 y 300 salarios mínimos mensuales, o prisión.

Toda producción ilegal de estupefacientes o sustancias psicotrópicas se castiga con una pena de prisión de 5 a 10 años, junto con la confiscación de bienes. Si se trata de un delito reiterado, o de grandes cantidades, el castigo aumenta entre 10 a 15 años de prisión y, si la persona forma parte de un grupo organizado, la pena sube entre 15 y 20 años.

Sin embargo, en Kirguistán, la marihuana crece en abundancia en la naturaleza. Eso significa que el cultivo es rara vez necesario, ya que los agricultores y los traficantes pueden recolectar las plantas silvestres. El país tiene un pequeño comercio de marihuana, y se estima que el 80 % de las familias en las regiones de Chui e Issyk-Kul están involucradas en el mercado ilegal. El 40 % se consume a nivel local, y el resto se saca de contrabando a los países vecinos.

En el pasado, las autoridades kirguises intentaron controlar el cultivo de marihuana silvestre para erradicarla. Sin embargo, el nivel de cultivo es tan extenso que es difícil erradicarla por completo.

¿Es legal el CBD en Kirguistán?

La ley kirguís no diferencia entre CBD y marihuana. En consecuencia, el CBD es ilegal y no se puede comprar, consumir ni vender a pesar de ser bajo en THC (la sustancia responsable de la «subida»).

¿Se pueden enviar semillas de marihuana a Kirguistán?

Las semillas de marihuana no se pueden comprar ni vender legalmente en el país y, por ello, tampoco se pueden enviar por correo al país.

Marihuana medicinal en Kirguistán

No existe ningún programa de marihuana medicinal en Kirguistán. Esto significa que es ilegal utilizar la droga, incluso para fines medicinales.

Cáñamo industrial en Kirguistán

El cáñamo se puede cultivar legalmente en Kirguistán y la industria de este sector es notable. Sin embargo, ha disminuido desde el derrumbamiento del sistema soviético.

Interesante saberlo

Si viajas a Kirguistán (o resides en el país), es importante saber lo siguiente:

  • El Crime and Safety Report de 2018 establece que el uso de estupefacientes, incluida la marihuana, es «relativamente bajo». Sin embargo, reconoce que el tráfico es un problema importante.
  • Kirguistán es un país de tránsito, lo que significa que el narcotráfico lo cruza. La mayoría de marihuana que viaja por el país se pasa de contrabando a Rusia, Europa o América del Norte.

Historia de la marihuana

Se cree que Asia central es el hogar ancestral de la marihuana. Ciertamente, los primeros casos documentados de uso provienen de esta región, que data del 2700 a. C. Se sabe que las antiguas tribus escitas que vivían en la zona de Kirguistán utilizaban marihuana con fines recreativos y rituales.

Heródoto describió a los escitas como gritando de placer después de inhalar los vapores emitidos por la quema de semillas de marihuana. Por supuesto, Heródoto no es conocido por ser una fuente histórica totalmente fiable, pero el descubrimiento de varias tumbas escitas que contienen marihuana preservada parece respaldar algunas de sus afirmaciones.

Marihuana silvestre en Kirguistán

Gran parte de la marihuana silvestre de Kirguistán se cultiva alrededor del lago Issyk-Kul, situado a 225 km al sureste de Biskek y en zonas del valle de Chui, en la frontera con el sur de Kazajstán. En la primera zona crecen unas 7 000 hectáreas de esta marihuana mientras que, en esta segunda, la cifra es de unas 6 000. Otras regiones incluyen Jalal-Abad y Talas. En total, en todo el país, hay unas 40 000 hectáreas de marihuana silvestre.

Las tensiones entre la población local que cosecha la marihuana silvestre y las autoridades van en aumento. Algunos de los agricultores van armados con palos y cuchillos, aunque no es extraño ver también armas. Como resultado, surgen brotes de violencia.

La policía generalmente dispara al aire para disuadir y evitar heridos. Sin embargo, a veces se producen hechos más graves. Por ejemplo, en 2005, un funcionario del departamento de antinarcóticos afirmó que dos de sus agentes habían sido apuñalados al intentar arrestar a recolectores de cannabis en Issyk-Kul.

Es poco probable que las autoridades puedan erradicar por completo la recolección de marihuana silvestre. La planta crece en abundancia y la población rural, afectada por la pobreza, la necesita para ganarse la vida. Además, las divisiones antinarcóticos no cuentan con fondos suficientes y simplemente no disponen de personal para cambiar la situación.

Marihuana de Kirguistán

La marihuana de Kirguistán es principalmente de la variedad C. ruderalis aunque, a lo largo de los siglos, se han introducidos algunas genéticas de la India y de Pakistán. Esto ha dado como resultado una diversidad importante en la genética y la morfológica. Una planta de marihuana media en Kirguistán puede crecer hasta una altura de 1 – 1,25 metros y producir alrededor del 4 % de THC en las flores femeninas. Normalmente, producen buenas cantidades de resina.

Cosechar marihuana en Kirguistán

Normalmente, la marihuana silvestre se cosecha a principios de agosto, mes que marca el punto máximo de producción de resina. Los informes indican que una vez que se han sacado los cogollos, la planta sigue produciendo flores, lo que da como resultado una segunda cosecha a finales de agosto, principios de setiembre.

La cosecha es importante para la economía rural local, especialmente cuando el turismo se hunde, debido a la inestabilidad política de la región. Familias enteras salen a los campos a cosechar, aunque a menudo suelen ser mujeres, ya que es menos probable que despierten las sospechas de la policía.

También es común ver marihuana silvestre en los jardines. El propietario del jardín debe tomar la decisión: arrancar la planta para evitar ser perseguido o dejarla crecer y vender la cosecha resultante a los distribuidores locales.

Preparación de hachís

En Kirguistán, las plantas de marihuana resinosa son ideales para hacer hachís; de hecho, se hace en el país desde hace siglos.

Tradicionalmente, la producción de hachís en Asia central suponía rituales particulares. Cuenta la leyenda que hombres desnudos a caballo (ambos recién lavados) cabalgaban por los campos hasta que ambos estaban cubiertos de una capa pegajosa de hachís, que luego se raspaba y se prensaba en bloques.

Como era de esperar, esta técnica ya no se practica. Ahora, la mayoría de agricultores rurales frotan las plantas para recolectar la resina, antes de rasparla con un cuchillo. A continuación, la resina se empaqueta en una caja de cerillas para venderla.

Un trabajador tarda una media hora en recoger un puñado de resina, que recibe el nombre de «chocolate». Cada caja de cerillas contiene cuatro «chocolates», que suelen pesar entre 15 y 25 gramos. Dado que el proceso de producción es ilegal, es común ver que la resina se extrae durante la noche.

¿Se legalizará en el futuro?

Las leyes que rigen el uso, posesión y distribución de marihuana en Kirguistán son bastante estrictas. Sin embargo, algunas figuras notables se han pronunciado a favor de su legalización. Por ejemplo, el viceprimer ministro Tolkunbek Abdygulov dijo en televisión: «¿Cómo crear un paraíso turístico en Kirguistán? (…) Yo sé cómo traer todos los turistas aquí: legalizando la marihuana. Así de fácil. Esto es lo que hay que hacer. Toda la CEI viajará a Kirguistán y no quedarán habitaciones libres en los hoteles».

Jenishbek Nazaraliev, quien anteriormente se postuló para presidente, es otro defensor de la legalización de la marihuana. Solicitó un programa piloto para producir cannabis en las montañas del norte de Tian Shan. Al igual que Abdygulov, destacó su potencial económico para el país.

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    Aunque se ha hecho todo lo posible para garantizar la exactitud de este artículo, no está destinado a proporcionar consejo legal, ya que las situaciones individuales serán diferentes y deben consultarse con un experto y/o abogado.

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Autor y revisor

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    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
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    Maurice Veldman

    Maurice Veldman es miembro de la Asociación Holandesa de Abogados Penales y uno de los abogados más destacados del campo del cannabis de los Países Bajos. Con 25 años de experiencia en dicho ámbito, su conocimiento del derecho penal y administrativo apoya a los vendedores de cannabis y a los productores de cáñamo al abordar la cuestión de las desigualdades entre el individuo y el estado.
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