¿Se Puede Consumir Cannabis y Sentir los Efectos el Día Siguiente?

Disponemos de múltiples informes en internet de gente que ha probado el cannabis por primera vez y se ha sentido «atrapada en un bucle» en el que un estado mental alterado dura días, semanas o hasta meses. ¿Hay alguna razón demostrada científicamente? ¿Se tendrán efectos secundarios duraderos? ¿Tienes curiosidad por saber por qué o con qué frecuencia pasa?

Algunos consumidores describen que siguen sintiendo de forma subjetiva los efectos positivos del cannabis mucho tiempo después de lo que se esperaban. Sin embargo, es más frecuente que las personas que tienen una primera experiencia negativa con el cannabis informen de efectos secundarios persistentes, desconcertantes y negativos.

¿Con qué frecuencia los consumidores de cannabis primerizos sufren efectos negativos y persistentes?

En primer lugar, es importante señalar que, al parecer, solo una pequeña minoría de los consumidores primerizos experimentan este efecto. No se conoce el exacto número de afectados, ya que todavía no se dispone de cifras oficiales sobre muchos temas relacionados con el cannabis. En el futuro, a medida que se generaliza cada vez más el cannabis legal, deberíamos llegar a tener una idea más clara.

¿Es normal seguir sintiendo la «subida» el día después de consumir cannabis por primera vez?

Parece que es bastante frecuente que los consumidores noveles utilicen una gran cantidad de cannabis durante una sesión, y luego se vayan a dormir por la noche para despertarse al día siguiente sintiéndose todavía de «subida». La duración típica de una «subida» o efecto psicoactivo del cannabis casi siempre se estable en de 2 a 4 horas. Podría esperarse que una buena noche de sueño fuera más que suficiente para que el cuerpo procese el THC y para que se reanude el estado de consciencia normal.

Aquí es importante tener en cuenta la diferencia entre las personas que experimentan una «resaca» de cannabis al día siguiente de una sesión y aquellos que afirman que subjetivamente siguen sintiendo la subida o efecto psicoactivo. En el primer caso, la gente por lo general dice sentirse «mareada», «agotada» y «medio dormida».

Este hecho puede tener que ver con que el consumo de cannabis reduce el tiempo empleado en el sueño REM (una importante etapa del sueño en la que soñamos, y así renovamos y reparamos diferentes procesos mentales). Parece ser un fenómeno diferente al de las personas que afirman que siguen sintiendo efectos a nivel cerebral («subida») o a nivel físico («colocado”).

Por el contrario, las personas que realmente parecen experimentar una «subida» duradera la describen como «en un ensueño», «colocado», «sensación de bienestar» y «placentera»; por lo general utilizan calificativos positivos y agradables.

¿Cómo pueden durar días los aspectos «positivos»?

La mayoría de estos informes describen la sensación de seguir sintiendo la subida a la mañana siguiente, pero también hay informes de personas que siguen sintiéndola durante varios días. Un individuo describe sentirse «colocado» hasta seis días después del consumo de cannabis. Otro individuo habla de su «agradable» sensación el día después de vivir su primera experiencia «muy psicodélica» con el consumo de cannabis.

No está claro qué hace que algunos de los consumidores noveles sientan subjetivamente la subida o efecto psicoactivo durante días después de consumir cannabis. Es posible que, en el caso de algunos, la descomposición del THC en el hígado en metabolitos (que luego se secretan en la orina) se produzca a un ritmo más lento que en otros. Esto permitiría que el THC circulase por la sangre durante más tiempo, proporcionándole una oportunidad extra para llegar al cerebro, encontrarse con los receptores CB1 y producir los efectos psicoactivos.

Otra posibilidad es la vía de administración. Ingerir productos comestibles a base de cannabis suele conducir a una concentración máxima retardada de THC en la sangre, ya que los cannabinoides por lo general se disuelven en la grasa que se utiliza para elaborar los comestibles.

La grasa libera los cannabinoides lentamente en la sangre a través del tracto gastrointestinal, en comparación con la administración rápida que se consigue fumando, vaporizando y con los aerosoles sublinguales, que administran cannabinoides directamente al flujo sanguíneo a través de las membranas mucosas de la boca. Además, como el THC se acumula en los tejidos adiposos (grasos), puede darse el caso de que las personas con más grasa corporal experimenten un efecto de liberación lenta del THC.

Pero ¿qué pasa con los efectos negativos persistentes?

Con diferencia, los efectos negativos que describen con mayor frecuencia los consumidores de cannabis primerizos son ansiedad, paranoia, pánico, confusión, desorientación y despersonalización. Una vez más, la mayoría de los que experimentan estos efectos negativos lo hacen durante los días o semanas inmediatamente posteriores al consumo de cannabis, y luego se vuelve a la normalidad rápidamente.

Sin embargo, también hay un pequeño porcentaje de personas que afirman haber sentido intensos sentimientos negativos que persistieron durante semanas, e incluso meses. En algunos casos, su vida normal se vio alterada de tal manera que necesitaron tratamiento psiquiátrico.

En ocasiones, los informes anecdóticos de estos efectos negativos persistentes incluyen el haber tenido pensamientos suicidas y deseos de autolesionarse. Sin embargo, resulta difícil asumir que haya una relación causal entre el consumo de cannabis y el suicidio. Los que informan de dichos pensamientos pueden estar sufriendo o correr el riesgo de sufrir un trastorno mental diferente. Algunos estudios han relacionado el consumo de cannabis con un mayor riesgo de suicidio, pero otros han señalado que, en varios estados de EE. UU., las tasas de suicidio han disminuido desde que se pusieron en marcha los programas de cannabis medicinal.

Es probable que la verdad se encuentre en algún punto intermedio. El consumo de cannabis puede aumentar los pensamientos suicidas en ciertos individuos susceptibles. Por otro lado, están los que sufren dolor crónico o enfermedades incurables, lo que se cree que es un factor de riesgo para el suicidio. Dado que se ha demostrado que el cannabis tiene beneficios terapéuticos que alivian el dolor crónico y el sufrimiento, parece razonable decir que el consumo de cannabis puede reducir el riesgo de suicidio en algunos casos.

¿Por qué algunas personas sufren estos efectos negativos?

Esta pregunta es complicada y la ciencia lleva décadas intentando darle respuesta. No obstante, también es una pregunta que se solapa en gran medida con el estudio general del cannabis y de sus efectos en la salud mental. Esto la convierte en un área de investigación enturbiada por los prejuicios y la política. Por lo tanto, resulta complicado darle una respuesta clara. Podría decirse que ni siquiera existe todavía, ya que todavía nos queda mucho para conocer todos los datos.

Resulta interesante señalar que en un libro escrito en 1980, High Culture: Marijuana in the Lives of Americans de William Novak, el autor afirma que «los malos viajes de marihuana son estadísticamente ínfimos, pero ocurren, sobre todo la primera vez… No obstante, la gran mayoría de las primeras experiencias son neutras o agradables».

Aunque no hay duda de que las primeras experiencias negativas siguen siendo una minoría, el gran número de informes actuales implica que se puede estar produciendo un cierto aumento en su incidencia. Después de todo, hoy en día los consumidores habituales conocen por lo menos a una o dos personas que «no pudieron controlar» su primera vez. Este fenómeno puede corresponder al aumento del THC en relación con el CBD, y con otros cannabinoides y terpenos, que se viene produciendo en las variedades de cannabis comerciales durante las últimas décadas. O puede deberse simplemente a los productos químicos residuales presentes en el cannabis cultivado en malas condiciones.

Puede deberse al aumento de los niveles de THC

Lo que está claro es que el mercado del cannabis del mundo occidental ha pasado de las variedades de cultivo de exterior importadas que contienen relativamente poco THC (y pocos pesticidas o ninguno) a las cosechas de interior cultivadas con nutrientes comerciales y productos químicos.

Con la mayoría de las plantas, se utilizan productos químicos y pesticidas específicos cuyo uso está dictado por la normativa reguladora del organismo competente, como la Agencia de Protección Ambiental de los EE. UU. (a nivel federal). Pero al menos en el caso de EE. UU., esto no se aplica al cannabis, ya que sigue siendo ilegal a nivel federal. Por lo tanto, aquellos que cultivan cannabis no tienen una orientación clara sobre qué se puede o se debe usar ni cuándo. La falta de esa supervisión se traduce en que por lo menos parte del cannabis actual del mundo occidental está más contaminado con residuos químicos.

Además, hay que tener en cuenta el hecho de que el contenido relativo de THC ha aumentado a lo largo de las últimas décadas.

En los últimos tiempos, el contenido de THC ha aumentado drásticamente en la variedades desarrolladas en gran parte del mundo occidental, y cada vez más gente tiene acceso a estas variedades tan fuertes. Ahora oímos hablar de variedades que tienen hasta un 40 % de THC. En 1980, los niveles tan altos eran impensables y el contenido medio de THC era inferior al 10 por ciento.

Hoy en día, el contenido medio de THC no es el 35 por ciento, pero desde luego es superior al 1-10 por ciento. En 2008, la ONUDD señaló que el contenido medio era aproximadamente del 10 por ciento. En Colorado en 2015, parece que la media era más bien de ¡un 18,7 por ciento!

El THC parece causar psicosis a corto plazo

Disponemos de tantas pruebas que relacionan el THC con efectos psicóticos a corto plazo que sería una tontería ignorarlas. Aunque tenemos escasas pruebas de confianza de que cause enfermedades psiquiátricas a largo plazo, disponemos de pruebas fehacientes de que una gran administración de THC provoca un estado comparable a la psicosis a corto plazo.

Es probable que algunos de los individuos más susceptibles (que pueden ser más susceptibles debido a la genética, al estado de salud o a otros factores) puedan experimentar un estado de tipo psicótico inducido por el THC, que puede persistir durante algún tiempo. Para la mayoría de estas personas, este estado desaparecerá con el tiempo. Para un pequeño subconjunto, este estado inducido por el THC puede desencadenar una enfermedad mental subyacente.

No significa que el THC cause enfermedades mentales, ya que probablemente habrían desarrollado una enfermedad mental sin el consumo de cannabis. El consumo de cannabis podría acelerar o posiblemente agravar su aparición. Así que, aunque a día de hoy no se puede culpar al THC de causar enfermedades mentales, resulta de gran importancia estudiar los efectos psicóticos que induce a corto plazo.

¿Qué pruebas hay de que el THC cause psicosis?

En un informe iraní sobre estupefacientes, de 1972, se pone de relieve el caso de un policía sin antecedentes de psicosis que «entró en un estado de excitación muy violento, con delirios paranoides, luchando por hacerse con su rifle para disparar a sus perseguidores imaginarios» después de «atracarse a beber bhang». Por supuesto, esto ocurrió durante una época de intensa polémica en lo que respecta al consumo recreativo de cannabis. Unos tiempos con muchos casos de propaganda salvaje y declaraciones infundadas sobre el consumo de cannabis (¿has visto la película Reefer Madness?). Así que a saber cuánta hay de cierto en esta historia que no sabremos nunca con certeza.

Más tarde, en 2005, tenemos dos estudios de caso de «psicosis aguda por cannabis». Dos consumidores «regulares y ocasionales» experimentaron «despersonalización, sentimientos paranoides y desconexión de la realidad» después de la administración oral de THC. Ambos individuos se sintieron «bien» al día siguiente, sin recurrencia de los síntomas.

Otro estudio realizado en 2005 indica que «incluso los críticos han aceptado que los síntomas psicóticos puede inducirlos el cannabis, y que dichos síntomas suelen desaparecer rápidamente y remitir completamente«. Sin embargo, este estudio sí encontró una fuerte relación entre la psicosis derivada del consumo de cannabis y el desarrollo posterior de esquizofrenia paranoide, lo que apoya la idea de que la psicosis inducida por el cannabis puede actuar como un desencadenante de trastornos subyacentes.

En 2009, se publicó una excelente revisión de la literatura existente sobre el cannabis y la psicosis aguda, que establece que «en general, estos síntomas psicóticos son transitorios (de minutos a horas), aunque se han registrado algunos informes de síntomas que persisten durante semanas (…) las reacciones psicóticas graves o persistentes no son frecuentes, y es más probable que se den en personas con una enfermedad psiquiátrica preexistente».

¿Deberías preocuparte por tu propio consumo?

Una vez más, es fundamental tener en cuenta que estos efectos negativos persistentes no son habituales y que la mayoría de la gente pasa un rato muy agradable la primera vez que consume cannabis. Además, incluso si te encuentras experimentando sensaciones como las descritas en el presente artículo, es importante intentar mantener la calma y racionalizar la experiencia.

Los sentimientos de ansiedad, paranoia y la despersonalización de los que consumen cannabis por primera vez suelen ser temporales. Son el resultado de consumir una sustancia psicoactiva potente. Muchas de las personas que experimentan estas sensaciones enseguida empieza a poner en duda su propia cordura. Solo hay que tener en cuenta que se trata de una reacción natural a una sustancia muy fuerte. Esto debería ayudarte a estar seguro de que no estás loco y a tener más confianza en que la normalidad volverá de forma inminente. El que esta actitud acelere o no la vuelta a la normalidad no está claro, pero sin duda puede marcar una gran diferencia con respecto al estado de pánico y miedo mientras que los sentimientos inusuales persisten.

Si sigues en un estado de conciencia alterado después de unos días, sería conveniente buscar ayuda psiquiátrica, ya que puede apuntar a la existencia de un trastorno subyacente. Una vez más, si este es el caso, no implica necesariamente que el cannabis haya causado dicha enfermedad. También es posible que el estado mental alterado temporal simplemente «prepare el camino» para su aparición.

Se puede reducir el riesgo de sufrir síntomas psicóticos eligiendo variedades de cannabis con un alto contenido en CBD, que ha demostrado contrarrestar los efectos psicoactivos del THC. Esta es quizás la consideración más importante. Pero también merece la pena tener en cuenta la importancia de un ambiente relajado, de tener el estómago lleno, el cuerpo hidratado y la cabeza despejada cuando se consume cannabis por primera vez.

  • Disclaimer:
    Este artículo no tiene la intención de sustituir el consejo, diagnóstico y tratamiento médicos profesionales. Siempre hay que consultar a un médico u otro profesional médico titulado. No hay que retrasar la búsqueda de asistencia médica ni ignorar el consejo médico debido a algo que se haya leído en esta página web.

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    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
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    Sanjai Sinha

    El Dr. Sanjai Sinha forma parte del personal docente de la facultad de medicina Centro Médico Weill Cornell en Nueva York. Se dedica a atender a pacientes, enseñar a los residentes y estudiantes de medicina, y a realizar trabajos de investigación sobre los servicios sanitarios. Es un apasionado de la educación y formación de pacientes y de la práctica clínica basada en la evidencia. Su gran interés en la revisión de casos médicos proviene de estas pasiones.
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