Alemania quiere permitir el cultivo de cannabis medicinal

Cannabis medicinal A raíz de la presión pública, cada vez mayor, sobre el Gobierno Federal de Alemania, la Comisaria de Drogas alemana Marlene Mortler ha anunciado lo que hace tan sólo unos meses parecía inconcebible: Alemania, al igual que los Países Bajos y Canadá, va a crear una Agencia del Cannabis con el fin de cuidar y ocuparse de sus propios pacientes en el futuro. Hasta ahora, el Gobierno alemán ha insistido en que no hay necesidad de ningún organismo.


Se anuncia la creación de una Agencia del Cannabis

Alemania, al igual que los Países Bajos y Canadá, va a crear una Agencia del Cannabis con el fin de cuidar y ocuparse de sus propios pacientes en el futuro.
Alemania, al igual que los Países Bajos y Canadá, va a crear una Agencia del Cannabis con el fin de cuidar y ocuparse de sus propios pacientes en el futuro.

A raíz de la presión pública, cada vez mayor, sobre el Gobierno Federal de Alemania, la Comisaria de Drogas alemana Marlene Mortler ha anunciado lo que hace tan sólo unos meses parecía inconcebible: Alemania, al igual que los Países Bajos y Canadá, va a crear una Agencia del Cannabis con el fin de cuidar y ocuparse de sus propios pacientes en el futuro. Hasta ahora, el Gobierno alemán ha insistido en que no hay necesidad de ningún organismo. En el marco de su Convención Única sobre Estupefacientes, la ONU ha exigido la creación de una agencia de este tipo en sus Estados miembros desde 1961. Esta institución permite las drogas con fines medicinales que de otro modo serían ilegales. Los Países Bajos, Canadá, Uruguay, Colorado, el Estado de Washington y Washington DC, Alaska y Oregón, todos cuentan, a día de hoy, con organismos de ese tipo. Aunque en un principio estaban destinados a los opiáceos, ahora supervisan los programas de cannabis medicinal. En su mayor parte, los costes de esta medicina, que hoy resulta inasequible en Alemania, correrán a cargo de los fondos de los seguros sanitarios. Este enfoque más flexible beneficiará a los pacientes que ya toman preparados listos para el consumo, así como a los que obtienen su cannabis medicinal del fabricante holandés Bedrocan. Hasta la fecha, los fondos de los seguros sanitarios solamente reembolsaban los gastos derivados del Dronabinol y Sativex, y sólo en algunos casos. El gran grupo formado por los pacientes con dolor crónico que han confiado en el uso fuera de  indicación, de momento, será el más beneficiado, ya que ya no tendrán que pagar su medicina, tanto si es en forma de gotas o de preparados sólidos.

Cálculos en frío

Aunque muchos lo han considerado un paso sorprendente, los observadores de tendencias llevan esperándolo algún tiempo. No es que el conservador ministerio de Sanidad alemán comprenda, de repente, a los pacientes de cannabis con menos recursos económicos, simplemente ha hecho sus cálculos ante la inminente pérdida de un juicio. Este no ha sido el único blog en predecir que la República Federal de Alemania produciría su propio cannabis con fines terapéuticos antes que permitir a los pacientes de cannabis con pocos recursos económicos cultivar su propia marihuana. Después de haber perdido dos casos judiciales frente a los pacientes, las posibilidades de ganar el caso judicial contra Günther Weiglein en 2016 parecían escasas. Weiglein, que sufre las consecuencias de un grave accidente de motocicleta, ha llevado al Gobierno a los tribunales por el elevado, e inasequible, precio de 15-20€ por cada gramo de cogollos de marihuana en las farmacias alemanas. Debido a las estrictas regulaciones del transporte, los cogollos de marihuana de los Países Bajos les cuestan a los pacientes alemanes casi el doble que a los pacientes holandeses. Además, tienen que pagar por su medicina ellos mismos y muchas veces no están disponibles. La escasa disponibilidad se debe al hecho de que Bedrocan, en realidad, sólo tiene capacidad para atender al mercado holandés, como la empresa le señaló al Gobierno Federal Alemán allá por 2013. Pero eso no cambió nada. Sin embargo, ahora debe tomarse una decisión en los tribunales, y la anunciada creación de una Agencia del Cannabis va a influir en ello de manera significativa. Como hemos visto en Canadá, el Estado ahora puede alegar que proporcionará un suministro regular a sus propios pacientes, evitando así que Weiglein et al cultiven su propia marihuana con fines medicinales. Esa es la verdadera razón detrás de este cambio de postura a medias, y no un cambio de opinión real.

¿Quién va a cultivar el cannabis?

Como ocurre en Canadá, es probable que el estado encargue a una o más empresas cultivar el cannabis, mientras que se centra en la regulación y supervisión. Un posible candidato es la compañía farmacéutica alemana Bionorica, que desde hace años ha estado cultivando cannabis en Austria para la producción de Dronabinol. Otro posible candidato es Bedrocan, que de hecho ya suministra a los pacientes autorizados en Alemania. Esta empresa holandesa ya dispone de una filial en Canadá, y no sólo cuenta con los conocimientos, sino con años de experiencia. Entre otros candidatos podrían incluirse empresas extranjeras que ya cultivan cannabis y están interesadas en el nuevo mercado. Sin embargo, no es muy probable que se permitan – como sí ocurre en los EE.UU. – a los clubes o pacientes particulares cultivar cantidades limitadas de cannabis con fines medicinales. La Agencia del Cannabis pretende evitar que se produzcan cambios en ese sentido.

¿Qué pasará ahora?

Por el momento, la Cancillería alemana todavía está considerando el proyecto de ley en forma de borrador. Si se aprueba, el cambio correspondiente a la Ley de estupefacientes tendría que ser votado por la Gran Coalición. Sólo entonces se puede crear una Agencia del Cannabis, dedicada a asuntos como regular el suministro, el cultivo y la supervisión. La agencia, sin embargo, no tendrá autorización para actuar hasta el próximo período electoral. Todo depende las elecciones, dependiendo de quién las gane, la nueva ley se aplicará más o menos estrictamente. Este importante hito no se ha producido gracias a los esfuerzos voluntarios de los poderes públicos en Berlín, ha ocurrido gracias a los pacientes que han luchado sus casos con uñas y dientes, de institución en institución. Los que ahora se regodean, aunque sólo respondieron a la petición de ayuda una vez que la ley la respaldaba, harían muy bien en no olvidarlo.

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