by Martijn on 03/10/2013 | Cannabis Noticias

El cannabis en Israel: Historia, legislación, medicina, activismo – Parte II

Existen grandes discrepancias en la aplicación de las leyes anticannabis en Israel.


La policía de la vibrante ciudad de Tel Aviv es tolerante hacia la posesión de cannabis. (foto: The Pinnaclelist)
La policía de la vibrante ciudad de Tel Aviv es tolerante hacia la posesión de cannabis. (foto: The Pinnaclelist)

Existen grandes discrepancias en la aplicación de las leyes anticannabis en Israel. En términos generales, en Tel Aviv, una ciudad laica, joven y vibrante, la policía no lleva a nadie a los tribunales por simple posesión, mientras que en Galilea (al norte de Israel) y en el sur de Israel, la policía hostiga, detiene y lleva a la gente ante el juez, que en la mayoría de los casos cierra el caso “por falta de interés público”. Esta política es vergonzosa y crónicamente fracasa en alcanzar su supuesto objetivo de reducir la demanda y el suministro de drogas. Esta política prohibicionista está inundando los tribunales de detenidos por el cannabis, en la mayoría de los casos ciudadanos cumplidores de la ley. Recientemente, un juez se suicidó en Israel por exceso de trabajo. Israel es el tercer país del mundo con mayor número de casos por juez. El suicidio provocó un enorme debate público sobre el tema.

Para reducir el volumen de trabajo de los jueces, llamé recientemente a un miembro liberal del Parlamento y le sugerí que presentara una nueva ley para descriminalizar el consumo de cannabis, así como las sanciones que actualmente conlleva. Le sugerí que habría que cambiar la ley e incluir multas en función de la cantidad decomisada en cada caso, y al mismo tiempo hacer que el tema del cannabis pasara a ser de baja prioridad para las fuerzas del orden (como en el caso de Holanda). Fue muy receptivo ante la idea y le mandé más información para que la utilizara en la redacción de la nueva ley.

La Israel Anti-Drug Authority (Agencia Antidroga de Israel) o el fracaso de una política contra las drogas

De la web oficial: “La Israel Anti-Drug Authority (IADA) es un cuerpo establecido en virtud de la ley Israel Anti-Drug Authority Law a finales de 1988. La IADA es una agencia paragubernamental que actúa al amparo del primer ministro. En el 2009, la Knesset (el Parlamento de Israel) aprobó una decisión que otorgaba al Ministerio del Interior la responsabilidad sobre la IADA. La IADA es el cuerpo central que capitanea la batalla contra el azote de las drogas en Israel. En el 2005, el Gobierno israelí amplió las funciones de la IADA para incluir la lucha contra el abuso del alcohol.”

La IADA es responsable de la prevención y la educación, el tratamiento y la rehabilitación, el desarrollo de recursos humanos y comunitarios, la actividad policial y la investigación.

Un estudio epidemiológico para el año 2009, publicado el año pasado, incluía las siguientes estadísticas y resultados sobre el consumo de cannabis por parte de jóvenes y adultos: “Estudiantes de 12 a 18 años: un 5,7% consume cannabis, cifra similar a la del anterior estudio. No obstante, hubo un ligero aumento en el consumo de cannabis en el último mes y la última semana. Adultos de 18 a 40 años (se entrevistó a 4.657 personas de 250 zonas estadísticas): el 8,9% (unos 203.000 consumidores en la población) afirmaron haber consumido hachís o marihuana. Las cifras del consumo de cannabis son similares a las del anterior estudio. Los resultados de los tres últimos estudios reflejan aumentos, comparados con los estudios anteriores.”

IADA es el órgano central encargado de liderar la lucha contra las drogas en Israel.
IADA es el órgano central encargado de liderar la lucha contra las drogas en Israel.

En otras palabras, la actual política prohibicionista de tolerancia cero no consigue reducir las cifras del consumo de cannabis ni su frecuencia. Por otra parte, mientras que los métodos de las encuestas para estudiantes tienen sentido puesto que los cuestionarios se rellenan anónimamente en los colegios, las visitas domiciliarias de los encuestadores de la IADA para realizar su estudio sobre los adultos son muy problemáticas (el índice de respuesta fue del 62%), y es seguro que se declaró un consumo inferior al real. Sólo hay que imaginar, en España, a un funcionario de la Agencia Antidroga del Gobierno llamando a la puerta y sentándose en el comedor familiar para pedir a los adultos de la casa que describan el tipo de drogas que consumen y con qué frecuencia… Este método de investigación tiene un fallo inherente. Pero lo que se puede deducir a partir de la dudosa metodología del estudio sobre adultos es que la frecuencia de consumo actualmente es mucho más elevada, y entre los sectores activistas se supone que dobla por lo menos las cifras oficiales.

Propaganda

Durante mi actividad para la legalización del cannabis en Israel, mantuve un diálogo abierto con los responsables de la IADA. El diálogo es importante por dos motivos: primero, porque así los funcionarios del Gobierno se enteran de la existencia de una oposición activa a sus políticas en amplios sectores de la población. En segundo lugar, para dar información alternativa a los funcionarios y alimentarlos continuamente con nuevos datos sobre el desarrollo de la política internacional sobre drogas y los hallazgos de las investigaciones recientes. Tradicionalmente, las agencias antidroga de muchos países sólo reciben la información prohibicionista de la ONU o de Estados Unidos, que no concuerda con la verdad ni con los paradigmas de reducción de riesgos y descriminalización.

Al principio, mis reuniones con la IADA fueron respetuosas pero frías. Poco a poco, las formalidades fueron desapareciendo. Me permití atacarles; por ejemplo, a propósito de los anuncios anticannabis que colocaban por todas partes y que mostraban medio porro que se convertía en el otro extremo en una jeringa con una aguja. Tales exageraciones –como que fumar cannabis conduce a tomar drogas duras (a inyectarse heroína) o que si fumas cannabis tienes el cerebro como un huevo hervido– son graves errores sociales y médicos. Y lo único que consiguen es que los consumidores de cannabis (especialmente los nuevos) dejen de creer en la propaganda antidroga del Gobierno y se digan: “Si el Gobierno me miente sobre los peligros del cannabis también nos miente sobre los peligros de otras drogas, y por consiguiente, esas otras drogas no son tan peligrosas como dice el Gobierno”. Los fumadores de cannabis saben que sus posibilidades de consumir drogas duras son escasas y que sus cerebros funcionan bien a pesar de todas las tácticas del miedo. Pero esta crítica falta de confianza podría empujar a los jóvenes a consumir drogas más duras en lugar de convencerles de que no las consuman.

Un ex alto cargo de la IADA declaró durante su mandato que la política de prohibición del cannabis estaba fracasando y que se perdían recursos del Gobierno en la represión en lugar de dedicarlos a la educación, a la prevención y al tratamiento. Por otra parte, la policía no puede atender delitos másgraves. Unos meses más tarde se quedó sin trabajo, al parecer por salirse de la línea oficial. Su sucesor dejó intacta la política oficial anticannabis mientras estaba en el cargo, pero fue lo bastante “valiente” para hacer otra declaración sobre el actual fracaso de la política con las drogas sólo después de dejar el puesto…

Programa de Cannabis Medicinal

Es autorizado por la ley israelí un programa de cannabis medicinal.
Es autorizado por la ley israelí un programa de cannabis medicinal.

La gran ironía es que, a finales del año pasado, el Ministerio de Sanidad encargó a la IADA la publicación del concurso oficial para la selección de cultivadores e importadores de cannabis medicinal. Para ellos fue como tener un hueso en la garganta, como se ve en el lenguaje y los términos del impreso. Hasta entonces, el Ministerio de Sanidad gestionaba el programa del cannabis medicinal, autorizado por la ley israelí. Puesto que el programa evolucionó en los últimos quince años, había que regular su cultivo, distribución, consumo, precio, etc. Según las Convenciones sobre Drogas de 1961, si un país quiere hacer un uso médico de una droga ilegal (como la morfina extraída del opio), tiene que crear una “agencia” que se encargue de regular todos los aspectos de la producción, del consumo, de la distribución, de la importación y de la exportación, etc.

Podrían conseguirse progresos en el tema del cannabis medicinal en España si los activistas hicieran una petición oficial a los cuerpos adecuados del Gobierno para que crearan una “agencia” para la regulación y la distribución del cannabis medicinal. Si el Gobierno lo rechaza, los activistas pueden llevar al Gobierno a los tribunales por no cumplir sus obligaciones según la convención de la ONU sobre drogas que España ha firmado.

Este proceso podría generar por sí solo un amplio debate público en los medios, así como consolidar el apoyo a la iniciativa en España. Los pacientes españoles deberían tener acceso al cannabis medicinal como parte de un programa nacional bien organizado, igual que en Holanda, Canadá e Israel y en 20 estados de Estados Unidos.

Autor: Boaz Wachtel

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