Henri Michaux, marihuana, y la alfombra mágica

El famoso poeta, pintor y escritor Henri Michaux experimentó consigo mismo con sustancias como la mescalina y la marihuana para crear arte, relatando sus experiencias. Sus brillantes observaciones sobre los muchos efectos del cannabis son un tesoro para psicólogos y científicos cognitivos modernos que desean comprender mejor los efectos psicoactivos del cannabis en la mente humana.

«No importa a qué lugar vaya, siempre descubro que un poeta ha estado allí antes que yo». – Sigmund Freud (1856-1939)

Se ganó la admiración de muchos de sus contemporáneos, tanto por su poesía y escritura, como por sus singulares cuadros. El escritor francés André Gide se sintió tan fascinado por su obra que escribió un libro para darle a conocer al público titulado Let’s Discover Henri Michaux (Descubramos a Henri Michaux). Paul Celan, el poeta alemán que tradujo a Michaux a la lengua germana, pensaba que la obra de Michaux era tan enigmática y difícil de descifrar como los escritos de Kafka.

Y el crítico de arte Peter Schjeldahl escribió sobre Michaux en el New York Times:

«Me parece que es uno de los artistas europeos de posguerra más auténticos a todas luces. Influenciado por Ernst y Klee, creó un arte de ideogramas dinámicos y caligrafía sinuosa, de figuras en constante evolución sin orden ni concierto que salen del maremágnum del caos, o del propio caos que se reafirma para acabar con cualquier cosa reconocible».[1]

Michaux nació en 1899 en la pequeña ciudad belga de Namur, la misma ciudad donde murió el escritor y poeta francés Charles Baudelaire. Al igual que Baudelaire y el filósofo alemán Walter Benjamin, Michaux experimentaba con diferentes sustancias psicoactivas, incluidas la mescalina y el hachís, para explorar lo que él llamaba el «espacio interior».

Baudelaire, Benjamin, y Michaux, sin duda, pertenecen a los psiconautas modernos más pujantes, competentes y brillantes. Los tres eran hombres letrados prodigiosos y se propusieron, explícitamente, auto experimentar con el hachís, con la determinación de plasmar sus viajes adentrándose en los reinos internos de la conciencia.

Al igual que Baudelaire y Benjamin, Michaux nos ha dejado descripciones muy perceptivas, poéticas, y a veces crípticas de los efectos del cannabis sobre la mente humana. Michaux es mucho más conocido por sus escritos sobre sus experimentos con la mescalina, y también creó muchos de sus más famosos cuadros bajo los efectos de esta sustancia. Sin embargo, sus escritos sobre el hachís son tan profundos como reveladores.

Al igual que ocurre con la escritura de los protocolos de Baudelaire y de Benjamin, escritos bajo los efectos de la subida o efecto psicoactivo del hachís, la obra de Michaux necesita ser decodificada e interpretada. Pero por lo que sabemos de la subida del cannabis hoy, podemos decir que describió a la perfección y con precisión muchos de sus efectos más sorprendentes de forma minuciosa.

Los tres psiconautas entregados, Baudelaire, Benjamin, y Michaux, solían experimentar con grandes dosis ingeridas de hachís, lo que producía efectos mucho más pronunciados en su mente y cuerpo que los experimentados por la mayoría de los consumidores modernos. Esto les permitió hacer observaciones sobre algunos efectos extremos, que nos ayudan a comprender la naturaleza de la subida del cannabis. Resulta particularmente interesante ver la forma tan pormenorizada en que Michaux describía muchas mejoras interesantes cognitivas y perceptivas de la subida producida por el hachís.

Una capacidad de asombro, la hiperconcentración de la atención y la visión estereoscópica

En su libro Miserable Miracle (Miserable Milagro) Michaux señala: «Cualquiera que tome hachís como testigo de un experimento después de tomar mescalina deja un coche de carreras o una locomotora eléctrica de larga distancia por un poni».

Sin embargo, añade en una nota al pie: «Un poni, sin embargo, es capaz de sorpresas que no se pueden ver desde una locomotora».

Durante una subida, Michaux experimenta muchas sorpresas, y les sigue la pista. 

Infinidad de consumidores de cannabis han informado de que una subida de cannabis les hace sentir como si percibieran algo por primera vez; lo que se convierte en el foco de su atención suele venir acompañado de una fuerte sensación de asombro y curiosidad. Sin duda, esta es una de las grandes mejoras que puede aportar una subida.

Para los filósofos Aristóteles y Platón, la capacidad de asombro y sorpresa ante algo que se percibe o se contempla es el principio de toda filosofía. Si lo sentimos, ya nunca damos nada por sentado, sino que nos preguntamos por ello, comenzamos nuestra investigación. Muchos consumidores de cannabis han tenido esta sensación de asombro al ver un paisaje, escuchar música o experimentar un beso como si fuera la primera vez.

En su libro Miserable Miracle, Michaux escribe:

«(…) no importa lo que me muestre el hachís, siempre me interesa. Lo sigo hasta el final. Quiero conocer el final. Quiero saber dónde me lleva».

Al contemplar una fotografía, escribe: «Y así devoró este paisaje colorido con un nuevo entusiasmo. ¡Qué maravilloso es mirarlo! Una nueva juventud ha vuelto a mí, una de las más sutiles, la juventud de la vista».

Asimismo, Michaux observa que la subida centra su atención (lo que yo suelo llamar el efecto de «hiperconcentración» de la atención durante una subida):

«Con el hachís soy un halcón. Si echo un vistazo alrededor, solo lo hago una vez, con un solo vistazo hago una inspección general, que no hay que repetir. Estoy en contra de la dispersión. Busco un objeto con el fin de seguir su rastro. (…) Nada puede distraerme».

Michaux señala que puede percibir una foto con una «destreza óptica maravillosa». Describe su «visión estereoscópica o estereovisión» de una fotografía, que le permite ver la foto mejor en profundidad, y también describe «una experiencia auditiva estereoscópica» de los sonidos.

Asimismo, otros consumidores de cannabis han informado de una mayor capacidad para la visión estereoscópica, como un geólogo planetario anónimo en la selección de informes anecdóticos de consumidores de marihuana de Lester Grinspoon. Este científico cuenta que los geólogos planetarios se basan en dos estereoimágenes de paisajes planetarios tomadas desde dos ángulos ligeramente diferentes por los satélites y que, por lo general, se necesita un dispositivo como un estereopticón para juzgar la percepción de la profundidad de esas parejas de fotos:

«Pero una noche, fumamos un poco de marihuana especialmente fuerte, por puro placer. Me entretuve mirando un par de fotografías estéreo que habían dejado en la habitación. De repente, las dos imágenes se fusionaron en una sola visión tridimensional. Fue como un regalo divino».[2]

Percepción alterada de la imagen corporal y la alfombra mágica

Curiosamente, Michaux también observa un cambio drástico en la percepción de su propio cuerpo. Muchos consumidores han descrito en ocasiones que han sentido cómo se intensificaban las sensaciones corporales durante una subida. En el caso de dosis muy fuertes, los usuarios informan de distorsiones de la imagen corporal (como la sensación de que la pierna de uno mide 3 metros de largo), además de «liberar su cuerpo» por completo. Así lo describe Michaux:

«En ese momento, no sabía que la capacidad de flotar en el aire, de ser ingrávido, era una de las características del hachís. La alfombra mágica no es solo una leyenda, sino una antigua realidad en Persia y Arabia, donde durante siglos el cáñamo de la India hizo que la gente flotase en el aire y viajase por el cielo».

Mejora de la memoria episódica, de la imaginación y transformación de imágenes

Aparte de los cambios en la percepción durante una subida, Michaux describe la mejora de las capacidades cognitivas, como la mejora de la capacidad de recuperación de la memoria episódica:

«Más tarde en casa, empiezo a repasar vagamente en mi mente una escena de una película cinematográfica que he visto unos días antes, cuando de repente los ruidos y las voces del episodio – ‘salieron’ y se lanzaron con violencia hacia mí. Un recuerdo recuperado, pero más fuerte que la expresión original».

La experiencia de Michaux con un imaginario intensificado, al parecer, proviene de la ingestión de una gran dosis de hachís, que puede producir «viajes» visuales:

«Estas imágenes eran distintas, se quedaron discretamente en su sitio. Tuve suficiente tiempo (justo lo suficiente) para verlas con claridad. Era como una serie de escenas muy cortas en color, muy bien compuesta (…)».

Curiosamente, Michaux también observa cómo estas imágenes pueden pasar por transformaciones asociativas, un proceso que fácilmente puede verse como una fuente abundante de exploración creativa para un artista:

«Estaba mirando una cuerda, enroscándose, de repente terminó en el hocico rojo de un pequeño felino, (una especie de ocelote, se parecía a mí, (…) su cuello estaba hecho de cuerda, aunque su hocico era muy realista y amenazante). (…) En otra ocasión, estoy fijándome en el complicado montaje de un conjunto de piezas metálicas que repente se convierten en una ametralladora que me apunta».   

Mejora de la comprensión empática

Disponemos de infinidad de informes de consumidores de marihuana de confianza que describen cómo una subida les ha ayudado a comprender empáticamente a los demás, a imaginar mejor cómo es estar en la situación de otra persona y a sentir los sentimientos de esa persona. Desde hace ya unos años, se tiene constancia de que tanto los adultos como los niños que padecen diversas formas de trastorno del espectro autista (TEA) se benefician enormemente del consumo de cannabis. Bajo la influencia de una subida o efecto psicoactivo del cannabis, parecen ser más capaces de entender las emociones y necesidades de los que les rodean.

Mientras lee un texto durante una subida, Michaux siente que el hachís puede ayudarle a entender y a «sentir» la personalidad del escritor:

«Se puede oír a los escritores en persona. (….) Las palabras ya no desempeñan ninguna papel. El hombre que está detrás de ellas se adelanta. (…) El texto, da igual por donde elijas empezar, se convierte en una voz, (…) y el hombre habla desde esta voz. El hombre que lo escribió está ahí. El hachís abre el espacio interior de las oraciones (…). Así pues, el escritor desenmascarado nunca recuperaba por completo su manto ni su antiguo refugio».[3]

En otro pasaje, Michaux indica que, durante una subida, su percepción de los demás es lo que otros consumidores de cannabis han descrito como «telepática»:

«…con una mirada que piensa, piensa y pasa por la cabeza de la otra persona».

En otra ocasión, Michaux va caminando por la calle y su atención es atraída por la voz de una chica que pasa cerca. Una vez más, siente como si pudiera «leer» la mente de la chica:

«Seguí morando en ella apasionadamente – una voz, casi madura, y genuinamente tímida, que te hacía olvidar todo lo demás, una voz que imploraba protección, tan recelosa del fenómeno del lenguaje, avanzando con tanta cautela como un pie al borde de un precipicio, o unos dedos que se acercan al fuego. (…) Debería haber (…) llegado a conocer a esta chica, tan elegante en sus temores, tan conmovedora y distinguida en su pequeña osadía, que a ella seguro le parecía enorme, con tanta delicadeza aventurera en su pérdida de reservas mientras daba su primer paso vacilante». 

¿Es posible que Michaux puede leer o interpretar todo esto a partir del mero sonido de su voz, de la voz de una chica a la que, según escribe, ni siquiera vio? En mi libro High. Insights on Marijuana, he afirmado que, de hecho, una subida de cannabis puede producir diversas mejoras cognitivas, como la hiperconcentración de la atención, una mayor capacidad de recuperación de la memoria episódica, y un mayor reconocimiento de patrones, lo que podría explicar la capacidad de Michaux para «leer» tanto de la voz de la chica. Se centra enormemente en la voz y reconoce los patrones de sonido que recuerda de otras voces; patrones típicos de sonido parecidos a los de otras personas en las que él reconoció la expresión de inseguridad, osadía y timidez.

La teorías contemporáneas de «simulación» de la comprensión empática ponen de manifiesto lo importante que es que utilicemos la imaginación para ponernos a nosotros mismos en el lugar de los demás, para simular estar en su situación a fin de comprenderles mejor. Esta capacidad parece que suele intensificarse durante una subida. Michaux describe este proceso con claridad. Mirando a una fotografía durante una subida, observa:

«Estaba mirando (…) unas fotografías de esos increíbles buzos de las Nuevas Hébridas que, sujetados por largas cuerdas, saltan de cabeza desde una torre a cincuenta pies o así de altura, aterrizando en la superficie lentamente … era consciente de las distancias, hice una estimación como si estuviera allí arriba, en la parte superior de la torre, yo mismo el hombre, (…), seguí sintiéndome mareado, e incluso después de pasar la página, todavía me siento como si estuviera en lo alto de la torre, aún a esa altura aterradora». 

Poetas, psiconautas, y el valor de la evidencia anecdótica

La mayoría de los estudios científicos anteriores diseñados para investigar los efectos agudos del cannabis sobre la conciencia presentaban graves deficiencias en su diseño. Por lo general, los participantes en dichos experimentos no disponían de experiencia previa con la sustancia, venían con convicciones negativas o tenían miedo porque no sabían qué esperar.

Muchas de las reacciones de ansiedad y negativas resultantes fueron causadas por un estado mental y un entorno (set & setting) clínicos estériles, en los que los investigadores científicos controlaban sus dosis. Además, los participantes en estos estudios no presentaban capacidades introspectivas especiales para observar y describir sus propios estados mentales.

Hace más de cuarenta y cinco años, el psiquiatra de Harvard Lester Grinspoon y el psicólogo de Harvard Charles Tart llegaron a la conclusión de que podían estudiar mejor los efectos de la marihuana, en la mente y el cuerpo, mediante la recopilación y el análisis de informes anecdóticos de los consumidores habituales de marihuana. En su influyente libro Marijuana Reconsidered (1971), Lester Grinspoon fue lo bastante valiente para incluir y evaluar los informes de muchos escritores y artistas, como Fitz Hugh Ludlow, Baudelaire y Michaux.

Lester Grinspoon nos recuerda que tenemos que analizar cuidadosamente estos informes, ya que los poetas como Baudelaire, por ejemplo, solían consumir varias sustancias a la vez.

Sin embargo, Michaux parece haber distinguido claramente entre sus experiencias con la mescalina y sus experiencias con el hachís. Al igual que otros escritores y colegas psiconautas, nos ha dejado descripciones hermosas y muy provechosas de muchas de las mejoras cognitivas y perceptivas que una subida de cannabis puede proporcionar.

Muchas de sus observaciones han sido respaldadas por un sinfín de informes anecdóticos minuciosos de otros consumidores, incluidos muchos pacientes medicinales, como los que sufren un trastorno del espectro autista, que se han podido beneficiar del uso de cannabis.

Es hora de que los científicos de los diferentes campos analicen estos informes de nuevo para entender mejor cómo el consumo de cannabis puede afectar y mejorar nuestra mente y nuestro cuerpo, y para entender qué papel puede desempeñar el sistema endocannabinoide en esos procesos.

[1] Quoted from Douglas McGill, „Henri Michaux, Poet and Artist»

[2] Anonymous, „Cannabis and Planetary Surfaces“, in: Lester Grinspoon (ed.) (2016), marijuana-uses.com

[3] Henri Michaux (1961), Light Through Darkness, Orion Press, New York pp.124-127.

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    Sebastian Marincolo

    Marincolo completó su doctorado poniendo énfasis en la filosofía de la mente y en la neurociencia cognitiva, publicando numerosos ensayos y tres libros sobre el potencial de mejora mental que ofrece el subidón de cannabis. Ha trabajado como escritor, productor de la serie macrofotográfica “El arte del cannabis”, artista fotográfico, director creativo, y Director de Comunicaciones de una de las empresas más grandes del mundo dedicadas al cannabis.
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