Cherry Gas Feminizada

Cherry Gas Feminizada

Nuestra experiencia con la Cherry Gas Feminizada ha sido fantástica. Aunque la planta tardó en florecer un poco más de lo habitual, esto le permitió desarrollar a la perfección la estructura abierta y aireada de una sativa combinada con la altura manejable de una índica, lo que nos proporcionó una producción respetable de cogollos densos y estimulantes.

Duración total del cultivo: 105 días

Etapa de floración: 77 días

Altura final: 75 cm

Rendimiento final: 78 gramos

Contenido en THC: 22,8 %

La Cherry Gas Feminizada es un híbrido 50/50 creado por el equipo de Sherbinskis para el catálogo Breeding Grounds 2026 de Sensi Seeds. Esta variedad perfectamente equilibrada es el resultado de un cruce entre una Cherry Bacio y una White Runtz, aportando así genéticas Kush, Gelato y The Original Z, entre otras. Estas plantas de altura razonable son muy manejables, a la vez que ofrecen rendimientos XXL de cogollos pegajosos y resinosos.

Cultivamos nuestra Cherry Gas Feminizada en una maceta de 8 litros llena de BAC Lava Mix, la cual colocamos bajo una lámpara de 1000 W programada con un ciclo 18/6. La temperatura dentro del cuarto de cultivo se mantuvo a 23 °C durante el «día» y a 21 °C por la «noche», mientras que la humedad relativa fue del 65% durante la etapa vegetativa.

Germinación y plántula

Para conseguir que nuestra Cherry Gas Feminizada arrancara con las mejores condiciones posibles, la germinamos usando el método de la servilleta de papel, muy utilizado entre los cultivadores. Empezamos colocando una servilleta de papel ligeramente húmeda sobre un plato, luego pusimos la semilla encima y la cubrimos con otra servilleta de papel húmeda. A continuación, lo guardamos todo dentro de una bolsa de plástico abierta, la cual dejamos en un lugar cálido y alejado de la luz solar directa. Transcurrido aproximadamente un día, vimos que la semilla se había abierto y dejaba ver una pequeña raíz principal blanca.

Una vez que la semilla se abrió, la plantamos con la raíz principal hacia abajo en un cubo de lana de roca previamente remojado, el cual colocamos bajo una lámpara LED de 600 W. Las plántulas de marihuana son bastante frágiles, y un exceso de luz, calor o agua puede causarles daños permanentes.

La planta brotó al cabo de un día aproximadamente y, tres días después, tocó regarla por primera vez con 100 ml de agua de pH equilibrado (pH 6,0; CE 0,8) y una pequeña dosis de hormona de enraizamiento. Al final de la primera semana, la planta ya medía 7 cm de altura y tenía unas cuantas hojas primarias sanas que nacían de un tallo delgado.

Etapa vegetativa

En la segunda semana, la planta creció modestamente hasta alcanzar los 11 cm y le salieron unos cuantos pares nuevos de hojas ligeramente rizadas. La distancia internodal era moderada, aunque la plántula necesitó un soporte ligero. Como esperábamos que creciera bastante más, duplicamos la cantidad de agua diaria, pasando a ser de 200 ml.

La tercera semana estuvo marcada por un rápido crecimiento: nuestro ejemplar alcanzó los 18 cm de estatura y le salieron varias hojas nuevas, más bien anchas, a lo largo de los entrenudos, cuya distancia se fue ampliando poco a poco. En general, la planta se veía frondosa y sana, así que ya estaba preparada para pasar a la etapa de floración a la semana siguiente. Para asegurarnos de que tuviera todo lo que necesitaba, duplicamos de nuevo la cantidad diaria de riego, fijándolo así en 400 ml de agua.

Etapa de floración

Iniciamos la etapa de floración al comienzo de la cuarta semana. Para lograrlo, simplemente cambiamos el ciclo de luz a 12/12, bajamos la humedad al 60% y modificamos la alimentación, suministrando 800 ml de agua al día (pH 6,0; CE 1,8) mezclada con nutrientes líquidos Bio Grow. Al final de la semana, nuestro ejemplar había crecido hasta los 24 cm y seguía estirándose, ya que los espacios internodales se habían ampliado considerablemente, mientras que las ramas laterales más bajas empezaban a desarrollarse.

En la quinta semana se produjo nuevamente un crecimiento significativo, ya que la planta creció 7 cm hasta alcanzar una estatura de 31 cm. La distancia internodal seguía aumentando, mientras que las ramas laterales se desarrollaban con bastante lentitud. Como esperábamos un crecimiento explosivo en las semanas posteriores, aumentamos el riego a 1000 ml al día.

En ese momento, también colgamos unas bolsitas de Neoseiulus californicus y Amblyseius swirskii en las ramas más bajas. Estos saquitos blancos contienen cientos de diminutos bichitos simbióticos que no hacen ningún daño a las plantas de marihuana. Al contrario, se alimentan de plagas devastadoras como los ácaros y los trips, que pueden acabar fácilmente con cosechas enteras si no se controlan. Los fuimos cambiando cada cuatro semanas para mantener la población estable.

Nuestra planta experimentó su mayor crecimiento vertical en la sexta semana, ya que creció 11 cm, alcanzando así los 42 cm de altura. Esto se notó sobre todo en la rápida expansión de la distancia internodal, que llegó a ser realmente considerable. Aunque la estructura general era bastante abierta, las ramas laterales habían empezado a tomar su forma definitiva.

En la séptima semana observamos una desaceleración del crecimiento vertical, algo lógico, ya que la energía se concentraba en la producción de flores. Al final de la semana, la planta tan solo se elevó 6 cm más, alcanzando así los 48 cm de alto, mientras que las ramas laterales crecieron bastante, formando una estructura cilíndrica con una vegetación frondosa en la parte inferior. Para entonces, ya le dábamos 1500 ml de agua al día, y eso no cambiaría durante el resto del ciclo de cultivo.

El crecimiento continuó durante la octava semana, pero era cada vez menor. La planta alcanzó los 52 cm, aunque las ramas laterales habían crecido muchísimo durante la última semana y seguían bastante verticales, formando una maraña de ramas y hojas. No obstante, la gran distancia internodal favoreció muchísimo la circulación del aire y la entrada de luz en toda la planta.

Pero, en la novena semana, observamos un hecho sorprendente: la planta dio un gran estirón, ganando 9 cm y alcanzando los 61 cm de estatura. Las ramas laterales siguieron desarrollándose y ya se empezaban a extender hacia fuera desde el tallo principal. A lo largo de la semana, también aparecieron por fin los primeros indicios de la floración, pues surgieron pequeños racimos de pistilos blancos en las puntas de cada rama.

La floración se aceleró de verdad en la décima semana, cuando nuestro ejemplar experimentó un último empujón de crecimiento, alcanzando los 68 cm de alto, con el tallo principal sobresaliendo solo un poco por encima de la copa inferior. Aunque la planta había tardado en florecer, estaba recuperando el tiempo perdido, ya que podíamos observar a simple vista cómo los cogollos se hacían más grandes en un solo día.

El crecimiento vertical se frenó bastante en la undécima semana y la planta alcanzó una estatura de 71 cm. La cola principal se estaba convirtiendo en un único cogollo compacto, mientras que las colas secundarias crecían rápidamente junto con varios cogollos más pequeños similares a palomitas de maíz.

Durante la duodécima y decimotercera semana, nuestro ejemplar se elevó hasta los 73 cm, mientras que los cogollos seguían creciendo y haciéndose más densos. Las ramas laterales sostenían adecuadamente las flores, y ya veíamos cómo los primeros pistilos pasaban del color blanco al ámbar.

La planta llegó a su altura final al término de la decimocuarta semana. Medía 75 cm y lucía un número moderado de cogollos realmente impresionantes. Como tardó un poco en florecer, necesitó una semana más para madurar del todo.

Por fin, en la decimoquinta semana, cosechamos nuestra Cherry Gas Feminizada.

Cosecha

La cosecha de nuestra Cherry Gas Feminizada fue rápida y fácil. Empezamos cortándola por la base, quitamos las hojas de abanico y la colgamos boca abajo en nuestra sala de secado, la cual se mantuvo a 15,5°C de temperatura, con una humedad relativa en torno al 50%. Cuando las ramas estuvieron lo suficientemente secas como para romperse al doblarlas, supimos que era el momento de manicurar los cogollos.

Una vez eliminadas las hojas que quedaban, metimos las flores en tarros de cristal para que se curaran y los dejamos abiertos durante 24 horas. Las flores eran bastante grandes y densas, así que al final obtuvimos una cantidad considerable de cogollos impresionantes. Tenían muchas hojas y estaban cubiertos de una gruesa capa de resina, lo que hizo que el manicurado fuera un poco trabajoso.

Una vez evaporada la mayor parte de la humedad restante, cerramos los tarros y los fuimos «eructando» varias veces al día, reduciendo poco a poco la frecuencia hasta que solo lo hacíamos una vez al día. El proceso terminó cuando las flores alcanzaron la consistencia deseada.

Tras varias semanas de curado, obtuvimos unos respetables 78 gramos de flor seca con un contenido en THC igual de impresionante: 22,8 %.

Perfil de terpenos

El inicio de la floración de nuestra Cherry Gas Feminizada trajo consigo un aroma dulce a cereza, con matices cremosos y azucarados a vainilla, y un ligero toque a combustible que apenas se percibía. El olor se notaba bastante incluso a cierta distancia, aunque seguía siendo lo suficientemente discreto como para ser una opción razonable para aquellos cultivadores que prefieren pasar desapercibidos.

Una vez que los cogollos estuvieron completamente curados, el aroma se suavizó un poco, pero algunas notas se volvieron más intensas y definidas. Predominaba un explosivo perfume afrutado a cereza, mientras que un toque más suave, parecido al de un postre helado, y un ligero fondo terroso le daban el toque final. El sabor captaba a la perfección todos estos matices: al inhalar, se percibía un sabor a cereza dulce y pegajoso, en el paladar medio se notaba una vainilla cremosa y, al exhalar, un sabor azucarado y suave con sutiles matices a combustible.

El subidón de la Cherry Gas Feminizada arrancó con una ráfaga estimulante y eufórica de energía creativa y sociable. Al cabo de un rato, ese ímpetu social se fue transformando poco a poco en un colocón corporal cálido y calmante que mitigó la tensión sin dejarnos pegados al sofá. En general, el subidón se mantuvo equilibrado en todo momento, por lo que esta variedad es ideal para consumirla durante el día o en sesiones a primera hora de la tarde, cuando quieres relajarte manteniendo la mente despejada.

El resultado

Al final, hemos disfrutado mucho con el cultivo de la Cherry Gas Feminizada. Aunque tardó un poco en llegar a la floración y el rendimiento no fue especialmente alto, fue muy fácil cuidarla y nunca hubo riesgo de que creciera demasiado. Su estatura moderada y su subidón estimulante y enérgico la convierten en una opción genial para los cultivadores de interior que buscan algo más estimulante que una índica tradicional.

  • Disclaimer:
    Las leyes y regulaciones relativas al cultivo de cannabis difieren de un país a otro. Por lo tanto, Sensi Seeds recomienda encarecidamente que se revisen las leyes y regulaciones locales. No se debe actuar en contra de la ley.

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    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
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