Chocolate Bananza Feminizada

Chocolate Bananza Feminizada

La Chocolate Bananza Feminizada es un híbrido de predominio índica, pero con una estructura claramente sativa, lo cual permite limitar el espacio que ocupa. Creada por Sherbinskis para el proyecto Breeding Grounds de Sensi Seeds, esta variedad tan bien equilibrada es ideal para cultivadores que quieren experimentar con técnicas avanzadas de entrenamiento.

Duración total del cultivo: 98 días

Etapa de floración: 70 días

Altura final: 72 cm

Rendimiento final: 81 gramos

Contenido en THC: 22,6%

La Chocolate Bananza Feminizada es un híbrido 65% índica desarrollado por Sherbinskis para la colección Breeding Grounds 2026 de Sensi Seeds. Este híbrido equilibrado de Banana Kush (OG Kush, Skunk y Haze) y Chocolate Rainbow XXL (un cruce original de Sensi Seeds entre GMO y Gelato #41) es muy apreciado por su subidón relajante y equilibrado, su breve periodo de floración y su capacidad para generar rendimientos XXL.

Cultivamos nuestra Chocolate Bananza Feminizada en una maceta de plástico de 8 litros rellena de BAC Lava Mix. Colocamos el tiesto bajo una lámpara de 1000 W, con un ciclo lumínico 18/6 durante la etapa vegetativa. La temperatura diurna se mantuvo estable en 23°C, mientras que por la noche bajaba a 21°C. La humedad relativa fue del 65% al principio de la etapa vegetativa, aunque fuimos reduciendo esta cifra progresivamente a medida que avanzaba la floración.

Germinación y plántula

Antes de nada, teníamos que germinar nuestra semilla de Chocolate Bananza Feminizada. Así que doblamos unas cuantas servilletas de papel, las rociamos con agua (lo justo para que estuvieran húmedas, pero no empapadas) y las pusimos en un plato. A continuación, colocamos encima la semilla y lo cubrimos todo con otra servilleta de papel húmeda. Después, lo metimos todo en una bolsa de plástico abierta, la cual dejamos en un lugar cálido, lejos de la luz solar directa.

Al cabo de un par de días, observamos que la semilla se había abierto, dejando al descubierto una pequeña raíz principal blanca, así que la plantamos con dicha raíz hacia abajo en un cubo de lana de roca previamente humedecido. Colocamos el cubo bajo una lámpara LED de 600 W, teniendo siempre presente que las plántulas jóvenes son muy delicadas, así que un exceso de luz, calor o riego puede retrasar su desarrollo inicial o incluso impedir por completo que la semilla germine.

Tres días después, la plántula ya estaba lista para su primer riego, el cual consistió en 100 ml de agua de pH equilibrado (pH 6,2; CE 0,8) mezclada con una dosis de hormona de enraizamiento. Al final de la primera semana, la planta alcanzó los 8 cm de estatura y desarrolló un conjunto de pequeñas hojas primarias sanas. Continuamos regando a diario con 100 ml de agua (pH 6,0; CE 1,4) mezclada con nutrientes líquidos Bio Grow.

Etapa vegetativa

En la segunda semana, la planta creció ligeramente hasta llegar a los 8 cm, pero le salieron varios pares de hojas nuevas con una distancia internodal moderada. Las hojas eran bastante anchas y mostraban un color verde intenso y saludable. Como esperábamos un crecimiento vigoroso en la semana posterior, empezamos a regarla con 200 ml de agua diarios.

Y así fue: nuestro ejemplar casi duplicó su altura en la tercera semana, alcanzando los 14 cm, y las hojas se hicieron más grandes y pesadas. Las ramas laterales también empezaron a desarrollarse, aunque en esta fase no eran más que pequeños brotes. El estiramiento de los entrenudos ya empezaba a ser evidente y, como se acercaba el momento de pasar a la etapa de floración, aumentamos la cantidad de riego a 400 ml al día.

Etapa de floración

Al entrar en la cuarta semana, iniciamos la etapa de floración ajustando la iluminación a un ciclo de 12/12. Además, disminuimos la humedad al 60% y empezamos a regar con 800 ml de agua (pH 6,0; CE 1,8) mezclada con nutrientes líquidos Bio Flower. Al final de la semana, la planta medía 22 cm y se estaba estirando rápidamente, mientras que las ramas laterales más bajas ya se estaban desarrollando correctamente.

El crecimiento siguió su curso durante la quinta semana, y la planta ganó 6 cm hasta alcanzar una estatura de 28 cm. El tallo principal se estaba engrosando bastante y las ramas laterales se iban desarrollando bien, mientras que toda la planta entraba en la fase de estiramiento previo a la floración. En ese momento, aumentamos el riego a 1000 ml diarios.

Antes de que la floración despegara por completo, teníamos que ocuparnos de un asunto muy importante. Colgamos unas bolsitas de Neoseiulus californicus y Amblyseius swirskii en las ramas más bajas para ayudar a combatir posibles plagas. Algunos organismos como los trips y los ácaros pueden acabar rápidamente con un ejemplar sano, pero estas bolsitas contienen cientos de bichitos que se alimentan de esas plagas sin hacer ningún daño a la planta. Fuimos cambiando las bolsitas cada cuatro semanas para asegurarnos de que la población se mantuviera estable.

La sexta semana registró otro periodo de crecimiento lento pero constante, ya que nuestra planta alcanzó los 34 cm. Los entrenudos seguían ampliándose poco a poco, y el tallo principal ya se elevaba ligeramente por encima de la copa inferior, la cual se estaba desarrollando muy bien. Aunque todavía no veíamos mucha actividad relacionada con la floración, esperábamos que ocurriera en cualquier momento, así que empezamos a regar con 1500 ml al día, una cantidad que no cambiaría durante el resto del cultivo.

Nuestro ejemplar solo creció 4 cm durante la séptima semana, alcanzando así una estatura de 38 cm, mientras que las ramas laterales se desarrollaron bastante. Las ramas crecían casi verticalmente, lo que le daba a toda la planta una forma bastante compacta. El estiramiento de los entrenudos seguía en curso, y todo el conjunto era una maraña de ramas y hojas largas y delgadas.

El crecimiento vertical continuó igual en la octava semana, pues la planta ganó otros 4 cm, elevándose así hasta los 42 cm. Las ramas inferiores ya alcanzaban casi tres cuartas partes de la altura del tallo principal, y la forma todavía era, en gran medida, la de una columna vertical. Fue entonces cuando empezamos a ver pequeños racimos de pistilos blancos apareciendo en las puntas y en los nodos internos de cada rama, lo que indicaba que la floración estaba por fin a la vuelta de la esquina.

El crecimiento se aceleró un poco en la novena semana, pues la planta se elevó 8 cm más, por lo ya medía 50 cm de alto. Este crecimiento se debió casi por completo al estiramiento, ya que el tallo principal sobresalió por encima de la copa inferior y las ramas laterales empezaron a extenderse ligeramente hacia fuera. A pesar de sus genéticas, la planta estaba adquiriendo la forma clásica de una sativa a medida que la floración entraba en su etapa más vigorosa.

En la décima semana, la planta se elevó hasta los 58 cm. El tallo principal siguió creciendo, mientras que las ramas inferiores parecían haber alcanzado su tamaño máximo. Para entonces, cada punto de floración lucía un pequeño cogollo que se desarrollaba rápidamente, y lo único que quedaba por hacer era esperar.

El crecimiento vertical fue disminuyendo poco a poco durante la undécima semana, llegando a los 64 cm de estatura al final de la misma. Aunque la cola principal empezaba a cubrir la parte superior del tallo principal, era evidente que íbamos a acabar con una cantidad enorme de cogollos pequeños, tipo palomitas de maíz (popcorn), aunque cada día se veían más densos.

A lo largo de la duodécima y decimotercera semana, nuestra planta alcanzó su altura máxima de 72 cm cuando la floración se desplegó con fuerza de arriba abajo. Las ramas laterales sufrían la carga de los cogollos, pero aguantaban de maravilla el peso extra. La cola principal se había convertido en un hermoso ejemplar, aunque gran parte de la planta seguía bastante estirada.

Por fin, en la decimocuarta semana, llegó el momento de cosechar nuestra Chocolate Bananza Feminizada.

Cosecha

Una vez que nuestra Chocolate Bananza Feminizada estuvo completamente madura, la cortamos por la base, le manicuramos las hojas de abanico y la colgamos boca abajo para que se secara. La sala de secado se mantuvo en todo momento a 15,5°C, siendo la humedad relativa del 50%. Dejamos la planta ahí colgada hasta que las ramitas más finas estuvieron lo suficientemente secas como para romperse al doblarlas.

Una vez seca, separamos las flores de los tallos, recortamos las hojas que quedaban y metimos los cogollos en tarros de cristal para que se curaran. Estos eran de un tamaño entre pequeño y mediano, algo densos, cónicos y con una cantidad moderada de hojas. Todos estos factores hicieron que el manicurado de la Chocolate Bananza Feminizada fuera un trabajo relativamente tedioso.

Dejamos los tarros abiertos durante un día más o menos para que se evaporara la mayor parte de la humedad restante. Después, los cerramos bien y empezamos a «eructarlos» varias veces al día. Según pasaban las semanas, fuimos reduciendo poco a poco la frecuencia de las aperturas hasta que solo lo hacíamos una vez al día. Este proceso puede durar entre 3 y 6 semanas, dependiendo del tamaño y la densidad de las flores.

Cuando terminó el proceso de secado y curado, obtuvimos unos impresionantes 81 gramos de flor seca con un contenido en THC del 22,6%.

Perfil de terpenos

Cuando nuestra Chocolate Bananza Feminizada inició la floración, notamos en el ambiente un aroma intenso y dulce, con notas dominantes a caramelo de plátano, cacao y postre de chocolate, sobre un sutil trasfondo terroso. Tras el curado, se acentuaron esas notas: el cremoso sabor tropical a plátano pasó a ser el protagonista, acompañado de matices a chocolate fundido y un sutil toque especiado típico las variedades Kush.

El sabor era tan delicioso como sugería el aroma. Con una fuerte influencia de la dulce Gelato y la intensa especia Kush de sus progenitores, el humo revelaba inicialmente un suave dulzor a flan de plátano, seguido de cerca por notas intensas a chocolate. El conjunto culminaba con un regusto suave, persistente y cremoso, como el de un postre.

El subidón se inclinaba ligeramente hacia el lado índica, aunque se mantuvo bastante equilibrado en todo momento. Lo primero que notamos fue una leve euforia cerebral que resultaba estimulante y creativa, pero a esto le siguió enseguida una profunda sensación de relajación física. A medida que avanzaba el efecto, nos invadió una calma y un colocón profundo, acompañados de una cálida y acogedora relajación y felicidad. En general, el subidón fue suave, duradero y claramente relajante, lo que convierte a la Chocolate Bananza Feminizada en una opción excelente para disfrutar de una tarde tranquila, para aliviar el estrés o simplemente para relajarse en el sofá.

El resultado

Al final, nos ha impresionado mucho la experiencia que vivimos cultivando una Chocolate Bananza Feminizada. Esta variedad, de crecimiento lento pero constante y buenos rendimientos, es una mezcla genial entre el tamaño de una índica, la forma de una sativa y un subidón equilibrado. Si buscas una variedad excelente para aplicar técnicas de entrenamiento avanzadas (como un screen of green o un LST), esta es una de las mejores opciones.

  • Disclaimer:
    Las leyes y regulaciones relativas al cultivo de cannabis difieren de un país a otro. Por lo tanto, Sensi Seeds recomienda encarecidamente que se revisen las leyes y regulaciones locales. No se debe actuar en contra de la ley.

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    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
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