Cannabis en Kenia: Leyes, Uso y Historia

El uso o venta de cannabis («bhang») es ilegal en Kenia. Por su ubicación geográfica, es difícil controlar el tráfico de cannabis, y como resultado, hay un gran mercado interno para la sustancia. Además, la creciente presión de las peticiones puede traducirse en que el gobierno revise su legislación actual y que el cannabis se despenalice en el futuro.

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Legislación del cannabis en Kenia

¿Se puede poseer y consumir cannabis en Kenia?

La Ley de (Control de) Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de Kenia establece que: «Toda persona que tenga en su poder cualquier droga narcótica o psicotrópica será culpable de un delito». Esto incluye el cannabis.

Según dicha ley, si el tribunal decide que el acusado estaba en posesión de cannabis únicamente para su consumo personal, se le puede condenar a una pena de cárcel de diez años. Aunque parece severo, es un castigo bastante inferior al aplicado por otras drogas ilegales, que conllevan una pena de prisión de veinte años a cadena perpetua.

En realidad, es más probable que se le ponga una multa en el acto, que, debido a los niveles de corrupción del país, puede terminar en los bolsillos de los agentes que efectúan el arresto.

¿Se puede vender cannabis en Kenia?

Como puedes suponer, la venta de cannabis en Kenia también es ilegal. Si el tribunal determina que la cantidad de cannabis que tienes en tu posesión es para suministro (en lugar de para uso personal), podrían condenarte a una pena de prisión de 20 años a cadena perpetua.

También podrían ponerte una multa de un millón de chelines o «tres veces el valor de mercado» del cannabis, la que sea mayor de las dos.

¿Se puede cultivar cannabis en Kenia?

El cultivo de cannabis también es ilegal. Está prohibido por ley cultivarlo, y no se puede permitir que otros lo cultiven en tus tierras o en tu propiedad. Si la policía descubre que estás implicado en el cultivo de cannabis, podrían ponerte una multa de 250.000 chelines o tres veces el valor de mercado del cannabis, la que sea mayor de las dos. Como alternativa, se puede condenar a una pena de prisión (hasta 20 años), o a ambas cosas.

Si se es propietario de tierras en la que se ha cultivado cannabis, se pierde la propiedad de las tierras en favor del gobierno.

¿Es legal el CBD en Kenia?

Actualmente, el CBD se clasifica como una sustancia ilegal en virtud de la Ley de Control de Sustancias Psicotrópicas y Estupefacientes. Se clasifica de este modo independientemente de sus niveles de THC (la sustancia responsable del efecto psicoactivo o «subida»). Así pues, es ilegal comprarlo o venderlo en el país.

¿Se pueden enviar semillas de cannabis a Kenia?

Es ilegal comprar o vender semillas de cannabis en Kenia. Por eso, no se pueden enviar al país por correo.

Cannabis medicinal en Kenia

En el momento de redactar este artículo, la legislación del cannabis medicinal establece que:

“Un médico o dentista no deberá: (a) prescribir, administrar, vender o suministrar a ninguna persona ningún narcótico o sustancia psicotrópica; o (b) firmar ninguna receta u orden para el suministro de cualquier narcótico o sustancia psicotrópica a cualquier persona, a menos que el narcótico o la sustancia psicotrópica se necesite para el tratamiento médico o dental de la persona».

Sin embargo, las leyes podrían estar a punto de cambiar. En 2018, el diputado de Kibra, Ken Okoth, anunciaba la introducción del Proyecto de Ley de la Marihuana en la Asamblea Nacional. Este proyecto de ley pretende despenalizar el cannabis y permitir su uso medicinal.

Okoth no está solo. Gwada Ogot y Simon Mwaura, dos investigadores, también han presentado una petición al Parlamento para que legalice el consumo de cannabis. Se han encontrado con la oposición del senador Mutuen Kilonzo Jr. de Makueni, quien reconocía sus «beneficios medicinales» pero cuestionaba las credenciales de Ogot y Mwaura. «Si los grupos de presión fueran médicos o farmacéuticos», afirmaba, «se podría presentar un buen argumento».

A pesar de ello, ambos investigadores están dispuestos a seguir presionando al gobierno. Ya han logrado aislar el componente que produce el efecto psicoactivo o «subida» (THC) en la planta de cannabis, dejando intactas las propiedades medicinales.

Mwaura lo describe como un “toro castrado, que es bueno para engordarlo y produce la mejor carne”. Recomienda permitir a los agricultores cultivar un mínimo de un acre de cannabis sin THC, para usarlo con fines medicinales y en suplementos alimenticios.

Cáñamo industrial en Kenia

La producción de cáñamo es ilegal en Kenia, aunque muchos activistas están pidiendo que se cambie la ley.

Los ecologistas destacan el perjuicio que ha causado la deforestación, por no mencionar el impacto de mathange, una planta que daña el ganado y los seres humanos. Afirman que el cáñamo es una alternativa sostenible a los productos de madera, y crece en unos cinco a siete meses (mucho más rápido que mathange, que tarda de tres a cuatro años). A diferencia de otras plantas, el cáñamo también descompone los metales dañinos que hay en el suelo, y consume grandes cantidades de dióxido de carbono.

Queda por ver si el gobierno actuará siguiendo su consejo.

Conviene saber

Si vas a viajar a Kenia (o actualmente resides en el país), puede interesarte saber lo siguiente:

Historia del cannabis

El cannabis se ha cultivado en Kenia durante siglos, y se ha valorado no solo por sus beneficios prácticos y medicinales, sino también para los rituales religiosos.

El pueblo Luo de Kenia occidental (con el que está emparentada la familia Obama) fumaba cannabis tradicionalmente de calabazas vacías, como una forma de comunicación con sus antepasados. Creían que los espíritus de sus antepasados protegían sus plantaciones de cannabis.

Asimismo, era una práctica común que muchas familias kenianas tuvieran una pequeña cantidad de cannabis a mano en todo momento, con fines rituales y medicinales.

¿Cómo es el cannabis en Kenia?

No se sabe con exactitud cuántas variedades autóctonas o locales (landraces) de cannabis se cultivan en Kenia, ya que los kenianos no tienen un mercado de exportación. Sin embargo, algunos entusiastas han conseguido semillas del país y han desarrollado variedades comerciales a partir de ellas. Una de estas variedades comerciales es Kilimanjaro, que se desarrolló a partir de las plantas que crecen en las estribaciones orientales del Monte Kilimanjaro.

La mayoría de las plantas de cannabis de variedades autóctonas o landrace de Kenia son sativas puras y producen una subida o efecto psicoactivo rápido, casi psicodélico. Las principales zonas de cultivo incluyen las tierras altas centrales alrededor del monte Kenia, la cuenca del lago Victoria y las zonas costeras. Se dedican unas 1.500 hectáreas a su cultivo.

Aunque hay un pequeño mercado interno, la mayor parte del cannabis de Kenia se importa desde Tanzania y Uganda.

Korogocho: el mercado negro de cannabis de Nairobi

La legislación establece que poseer incluso pequeñas cantidades de cannabis es un delito, y no digamos proporcionar cantidades significativas a terceros. A pesar de ello, hay un próspero mercado ilegal de cannabis en Nairobi, la capital del país.

En Korogocho, las bolsas de cannabis se ocultan entre los productos agrícolas para evitar su detección. La mayor parte de este cannabis, o bhang, como lo llaman los lugareños, se ha introducido previamente de contrabando desde Tanzania, o incluso desde tan lejos como Etiopía.

Hay quien se atreve a cultivar cannabis, a pesar de los riesgos. En un barrio pobre de la Alta Sabana, por ejemplo, los residentes lo cultivan entre la caña de azúcar y hierbas altas, que sirven para ocultarlo. Gladi, una de las vendedoras callejeras, vende bhang para aumentar sus ingresos actuales.

«Consigo mi material en Koch (Korogocho) a 200 chelines el kilo y 100 chelines la pieza», dice a Nairobi News. «De un kilo se pueden liar hasta 50 porros».

Tarda unos 30 segundos en liar un porro, que luego vende por entre 10 y 20 chelines. La mayoría de sus clientes son adolescentes y adultos jóvenes de familias de clase media.

Actitudes en Kenia

En lo que respecta a las actitudes de la población ante el cannabis, las opiniones están divididas. Algunos quieren que el gobierno adopte la postura de Sudáfrica y legalice el cannabis para uso recreativo, y otros están preocupados por la percepción de los riesgos para la salud.

Incluso personalidades famosas de Kenia han entrado en el debate. Kush Tracey, una cantante muy conocida del país, reconoce que ya lo fuma mucha gente, pero ha dicho: “mi única preocupación es si puede haber control una vez que se legalice.”

Kenrazy, un músico, ha comentado: “No tengo nada en contra de su legalización, de hecho, hace mucho que va con retraso. Creará empleo para los agricultores, pero sé que el mayor desafío será el voto a favor de la legislación por parte de nuestros líderes hipócritas que predicarán con agua y beberán vino».

Uso actual

En la Kenia del siglo XXI, el cannabis es muy consumido por adolescentes y adultos jóvenes. Sus vínculos con la «cultura juvenil» comenzaron en los años ochenta. Con el fin de evitar los tabúes culturales, los jóvenes utilizaban la jerga de la calle para hablar de cannabis y asegurarse de que sus padres no entendieran lo que estaban diciendo. Así es como se introdujo por primera vez la jerga lingo que se usa hoy, como ngwai, godey, kush y ndom.

A pesar de su uso frecuente en el país, las autoridades de Kenia todavía se muestran dispuestas a transmitir el mensaje de que el cannabis es una «droga de entrada» peligrosa que hay que limitar.

¿Se legalizará el cannabis en el futuro?

Las peticiones mediáticas, por no mencionar el Proyecto de Ley de la Marihuana propuesto por Ken Okoth, sugieren que los cambios pueden haberse puesto en marcha en Kenia. Es probable que la despenalización del cannabis en Sudáfrica en 2018 haya influido de algún modo, y la cada vez mayor presión pública también puede convencer al gobierno de Kenia para que tome medidas.

Sin embargo, aunque parece probable que finalmente se permita el cannabis medicinal, puede tardarse más tiempo en ocuparse de las percepciones negativas que rodean su uso recreativo. Solo el tiempo dirá si las peticiones tienen éxito o no.

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    Aunque se ha hecho todo lo posible para garantizar la exactitud de este artículo, no está destinado a proporcionar consejo legal, ya que las situaciones individuales serán diferentes y deben consultarse con un experto y/o abogado.

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Autor y revisor

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    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
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    Maurice Veldman

    Maurice Veldman es miembro de la Asociación Holandesa de Abogados Penales y uno de los abogados más destacados del campo del cannabis de los Países Bajos. Con 25 años de experiencia en dicho ámbito, su conocimiento del derecho penal y administrativo apoya a los vendedores de cannabis y a los productores de cáñamo al abordar la cuestión de las desigualdades entre el individuo y el estado.
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