by Miranda on 20/11/2015 | Cultural Opinión

Un Activista del Cannabis en la Inglaterra del S.XVII: John Taylor, el Poeta del Agua. Parte I.

John Taylor En 1620, se publicaba The Praise of Hemp-seed, un sorprendente poema de John Taylor, el "Poeta del Agua". Curiosamente, elogia los múltiples beneficios del cáñamo y su semilla para la humanidad con la pasión de cualquier activista cannábico de nuestra era, sólo que hace casi 5 siglos. Conoce a este poeta y su poema en elogio de la semilla de cáñamo.


A principios del S. XVII, se publicaba The Praise of Hemp-seed (El Elogio a la Semilla del Cáñamo), un sorprendente poema escrito por John Taylor, el «Poeta del Agua», en la Era Isabelina. Curiosamente, este poema describe y ensalza los múltiples beneficios del cáñamo y de su semilla para la humanidad con tanta pasión y precisión como la que podría haber puesto cualquier activista cannábico de nuestra era. Sólo que John Taylor ya lo tenía claro hace casi 5 siglos.

The Profits arising by Hemp-seed are}
} Cloathing, Food, Fishing, Shipping,
} Pleasure, Profit, Iustice, Whipping.

(«Los Beneficios derivados de la semilla de Cáñamo son}
} Ropa, Alimento, Pesca, Navegación
} Placer, Provecho, Justicia, Latigazos».)

El poema The Praise of Hemp-seed ensalza los múltiples beneficios y aplicaciones de la semilla de cáñamo (CC. fluffymuppet)
El poema The Praise of Hemp-seed ensalza los múltiples beneficios y aplicaciones de la semilla de cáñamo (CC. fluffymuppet)

Así se puede leer en la primera página del poema The Praise of Hemp-seed (El Elogio a la Semilla del Cáñamo), justo debajo del título y antes del prólogo. El autor deja muy claro desde el principio por donde van los tiros, en caso de que no lo hubiera conseguido el propio título del poema. Y es que este sorprendente poema, escrito en 1620 por John Taylor, también conocido como el «Poeta del Agua», describe y ensalza los múltiples beneficios y aplicaciones del cáñamo y de su semilla para toda la humanidad y en el mundo entero. Y lo hace con tanta pasión y precisión como la que podría haber puesto cualquier activista cannábico de nuestra era. Como la que han puesto y siguen poniendo tantos activistas del cannabis y del cáñamo, todos los que defienden de forma activa el gran valor de esta planta milenaria. Y John Taylor ya lo hacía frente a sus congéneres hace casi 5 siglos.

A lo largo del poema, el «Poeta del Agua» ilustra los múltiples usos y aplicaciones del cáñamo, y los numerosos beneficios que reportaba en la sociedad de su época cultivar sus semillas. En la Inglaterra del siglo XVII, cuando se procesaba la planta de cáñamo, se aprovechaba todo, la fibra, el tallo, las hojas, todas sus partes, hasta el rabo como suele decirse del cerdo.

Entonces, el cáñamo se utilizaba como materia prima para elaborar alimentos, productos textiles y medicinales, como se llevaba haciendo durante miles de años. Ese es el alimento, la ropa y el provecho, de sus propiedades nutritivas y beneficios para la salud, a los que se refería Taylor en la primera hoja de su poema. En la época isabelina, el cáñamo se cultiva en Europa y en Gran Bretaña, donde se alimentaba la demanda masiva de la Armada británica. Apunta al cáñamo utilizado para elaborar cuerdas, redes, velas, aparejos de pesca y otros útiles navales.

Desgraciadamente, cuando John Taylor se refiere a la justicia, no podemos evitar que por aquel entonces, las resistentes cuerdas hechas de cáñamo se utilizaran para ajusticiar a los criminales de la época en la horca, o castigar a los delincuentes con latigazos. Así se las gastaban en la Inglaterra isabelina. Mucho más agradable y popular es el otro beneficio al que alude el autor en el título, el placer, es decir, el cannabis utilizado con fines recreativos, para disfrutar.

Para resumir, resulta evidente que el poeta se está refiriendo al cannabis medicinal, al recreativo, y al cáñamo industrial. John Taylor ya lo tenía todo muy claro hace casi 5 siglos.

¿Quién fue John Taylor?

En el S.XVII, los barqueros transportaban a los pasajeros a través del Támesis ya que el puente de Londres era el único paso entre las orillas (CC. DncnH)
En el S.XVII, los barqueros transportaban a los pasajeros a través del Támesis ya que el puente de Londres era el único paso entre las orillas (CC. DncnH)

A pesar de ser bastante desconocido para los lectores modernos, John Taylor fue un escritor prolífico, con más de 150 obras publicadas en vida, y autodidacta que se labró un papel pionero como «celebridad mediática» y se convirtió en una institución nacional, uno los poetas y personajes más populares del Londres Isabelino y Jacobino (de la época de Jacobo I).

También se hacía llamar el «Poeta del Agua«, ya que su principal fuente de ingresos provenía de su profesión como barquero transportando pasajeros a través del Támesis en los días en que el puente de Londres era el único paso entre las orillas.

Aunque su obra y su poesía están lejos de ser sofisticadas, fue un agudo observador del escenario social y cultural contemporáneos, y como tal, su trabajo es estudiado a menudo por los historiadores sociales. Permaneció orgulloso a su estilo de pareados y metro irregular, pese a las críticas. John Taylor narraba su vida aventurera y pasaba revista a su época en un sinfín de panfletos, poemas y ensayos, astutos e ingeniosos. Sus escritos han permitido reconstruir el mundo de un barquero de Londres durante el espacio de cuarenta años, desde el reinado de Jaime I hasta las secuelas de la guerra civil.

Taylor publicaba sus pensamientos, siempre mordaces, sobre todo tipo de temas que iban desde la política a la costura, de la poesía a la navegación interior, de la religión y la crítica social hasta las bromas subidas de tono. Fue una figura más compleja y contradictoria de lo que se suele suponer, y encarna muchas de las contradicciones de un mundo que pronto iba a estar, literalmente, en guerra consigo mismo.

John Taylor, el Poeta del Agua

Retrato de John Taylor, un pionero en muchos aspectos para su época (retrato grabado por Thomas Cockson para la antología de la poesía de Taylor publicada en 1630)
Retrato de John Taylor, un pionero en muchos aspectos para su época (retrato grabado por Thomas Cockson para la antología de la poesía de Taylor publicada en 1630)

Nació en Gloucester el 24 de agosto de 1578, y murió en 1653. Durante su adolescencia se convirtió en aprendiz de barquero del Támesis. Antes del cierre de la orilla sur del Támesis, donde se encontraban los teatros, entró en contacto con actores, la alta burguesía, y la élite educada.

Sin embargo, pronto, fue presionado para trabajar al servicio de la Royal Navy. Sirvió (1596) en la flota de Essex, y estuvo presente en Flores, en 1597, y luchó en el mar contra los españoles. Pero siempre se vio a sí mismo como un poeta. Después de varios viajes, Taylor volvió a Londres como barquero, una carrera que se prolongó hasta 1622, a pesar del éxito de una de sus primeras obras publicadas, The Sculler, Rowing from Tiber to Thames (1612).

Gracias a sus vínculos con el teatro (los barqueros transportaban a la gente a los teatros en la orilla sur del Támesis desde el norte de la ciudad), y debido a su interés por la poesía, parece imposible que Taylor no conociese a Shakespeare. De hecho, fue él quien escribió una de las primeras referencias a la muerte de Shakespeare, y lo hizo precisamente en el poema que nos ocupa en este artículo The Praise of Hemp-seed, publicado en 1620. En él, recopiló una lista de poetas cuya obra y nombre habían sobrevivido gracias a que sus poemas se habían impreso. Taylor siempre se preocupó por mantener su nombre vivo a lo largo de los siglos, y para asegurarse esa inmortalidad, hizo uso del poder de la imprenta.

Taylor contribuyó a la literatura a pesar de que no fue educado al estilo clásico. Fue capaz de ganar popularidad y mantenerla. Sin embargo, los críticos posteriores juzgan su escritura afirmando que aunque Taylor, complacientemente, se hacía llamar el «poeta del agua» y el «barquero real», en el mejor de los casos, puede ser solamente considerado como un «barquero literario». A pesar de sus críticos, Taylor siempre tuvo una visión diferente de su propio estilo.

John Taylor, el pionero

Taylor fue un pionero en muchos aspectos. Fue uno de los primeros en popularizar la literatura de viajes, en utilizar las suscripciones para financiar la publicación de sus propias obras, además de ser uno de los pocos primeros autores de un palíndromo, en lengua inglesa, que pueden ser acreditados como tal: en 1614, escribió «Lewd did I live, & evil I did dwel.»

Consiguió notoriedad por realizar una serie de supuestos viajes, bastante excéntricos, que después relataba en sus obras, como el que se incluye en este poema, claramente cannábico, titulado: THE PRAISE OF HEMP-SEED. The Voyage of Mr. Roger Bird and the Writer hereof, in a Boat of browne-Paper, from London to Quinborough in Kent. El escritor relata su viaje desde Londres a Queenborough en un barco de papel, utilizando como remos dos pescados secos atados a unas cañas. Aunque Taylor afirmó haber completado el viaje, a pesar de las dificultades que implicaba tal aventura, resulta bastante obvio que se trababa de un impresionante ardid publicitario que le proporcionó mucha publicidad y le ayudó a aumentar las ventas de las copias de su poema.

Como decíamos antes, Taylor también fue un pionero en el mundo editorial de su época ya que utilizaba las suscripciones para financiar la publicación de muchas de sus propias obras, por lo que podía escribir sin el apoyo de un mecenas. Algo así como organizar un crowdfunding para financiar un proyecto. Taylor proponía un libro, pedía dinero a los colaboradores, y lo escribía cuando tenía bastantes suscriptores para acometer los costes de impresión. Llegó a tener más de mil seiscientos suscriptores. Antes de emprender un viaje, les anunciaba su intención de viajar, y los interesados pagaban por adelantado para asegurarse de que recibían una copia del relato de sus viajes a su regreso. Desde luego, era un tipo resuelto, con recursos y con un punto de visionario, no cabe duda.

John Taylor, el activista del cannabis

En la Inglaterra isabelina, se utilizaba el cáñamo para elaborar tanto las sogas usadas para los ahorcamientos como los látigos que servían para el castigo corporal (CC. aliceskr)
En la Inglaterra isabelina, se utilizaba el cáñamo para elaborar tanto las sogas usadas para los ahorcamientos como los látigos que servían para el castigo corporal (CC. aliceskr)

El activismo es un fenómeno relativamente reciente en la Historia Mundial, y hoy en día, se relaciona en gran parte con protestas de tipo político, medioambiental, social y cultural. Los activistas son personas que comparten objetivos afines y que ven la necesidad de cambiar, y transformar, la realidad de manera directa e inmediata. Les motiva la pasión, como la que John Taylor sentía por la semilla de cáñamo, una pasión adquirida a lo largo de su vida y experiencias. Hay muchas formas de poner en practica el activismo cannábico y escribir un extenso poema dedicado a cantar las alabanzas de esta maravillosa semilla, desde luego, es una de ellas.

Parece razonable considerar, por lo tanto, a John Taylor un activista cannábico en toda regla. Aunque todavía quedaban muchos siglos para que se produjese la tan absurda prohibición de la marihuana en EEUU, un país que ni siquiera existía como tal en tiempos de Taylor, su conocimiento de la planta y su compromiso con la divulgación de sus propiedades medicinales, usos industriales, espirituales, recreativos, y las ventajas y beneficios que aportaba al hombre en la sociedad inglesa de finales del siglo XVI y la primera mitad siglo del XVII, nos recuerda al de tantos activistas de nuestro siglo.

Jack Herer, Ben Dronkers, Howard Marks, Marc Emery, Tommy Chong, son sólo algunos de los muchos nombres, destacados y reconocidos en el sector del cannabis, de personas que han defendido, y siguen defendiendo, activamente, la planta de cannabis y su semilla en el S.XX y XXI, y que como consecuencia han sufrido, en sus propias carnes, las terribles consecuencias de la prohibición de la marihuana y de la guerra contra el cannabis inventada en la era actual.

«The Praise of Hemp-seed»: introducción, contenidos y prólogo

Taylor cuenta que una gran cantidad de oficios y profesiones se ganaban la vida gracias al cáñamo, como los muchos que vivían de convertirlo en papel (CC. Smallest Forest)
Taylor cuenta que una gran cantidad de oficios y profesiones se ganaban la vida gracias al cáñamo, como los muchos que vivían de convertirlo en papel (CC. Smallest Forest)

La lectura de este poema de 1620, The Praise of Hemp-seed (El Elogio a la Semilla del Cáñamo), resulta de principio a fin tan interesante como ilustrativo. Porque, sin duda, no podemos olvidar que a través de él, obtenemos una descripción muy minuciosa de la importancia y el valor del cannabis, y el cáñamo, en la vida diaria de la sociedad de la que formó parte John Taylor. Aquí puedes leer el texto completo de The Praise of Hemp-seed.

No es necesario empezar a leer el poema en sí para saber de que trata y tener claro qué nos va a contar el autor. Lo aclara todo bastante bien en su introducción, en el índice o tabla de contenidos y en el prólogo que él mismo escribe.

Cuando se dirige a sus lectores como Noble Sirs, antes del prólogo, establece una constante que se repite a lo largo del texto: la semilla de cáñamo es una pequeña semilla, un pequeño grano que proporciona grandes, maravillosos y numerosos beneficios al mundo, volviendo a enumerar los antes mencionados y añadiendo algunos más propios de la época.

“I haue here of a graine of Hempseed made a mountaine greater then the Apennines or Caucasus, and not much lesser then the whole world. Here is Labour, Profit, Cloathing, Pleasure, Food, Nauigation: Diuinitie, Poetry, the liberall Arts, Armes, Vertues defence, Vices offence, a true mans protection, a Thiefes execution, Here is mirth and matter all beaten out of this small Seed.”

Según Taylor, este pequeño grano de cáñamo tiene una gran importancia en el mundo entero, ya que sus aplicaciones y propiedades son innumerables y excepcionales, proporcionando entre otras cosas trabajo, ganancias, ropa, comida, navegación. Taylor no olvida ni la faceta recreativa de la planta al mencionar el placer, ni la espiritual cuando se refiere a la divinidad. El cannabis se ha utilizado a lo largo de la historia con muchos fines, entre ellos el de potenciar la creatividad aplicada a la poesía y a las artes liberales. En la Inglaterra isabelina, se elaboran con cáñamo tanto las cuerdas o sogas utilizadas para los ahorcamientos como los látigos que servían para el castigo corporal, es decir, armas para defender las virtudes y castigar las ofensas y los vicios, la verdadera protección de un hombre, la ejecución de un ladrón. “Aquí está la alegría y la materia, todo sale de esta pequeña Semilla.”

En el índice de contenidos, enumera las partes del poema dedicadas exclusivamente a la semilla de cáñamo:

3 The profit and pleasure all Countries haue by Hemp-seed.
4 How it propagates the Gospell.
5 Nauigation, with the Commodities it brings and carries.
6 How many Trades and Functions liue by it.
7 How when it is worne to ragges, it is made into Paper.
8 How many liue by it being Paper.

Los títulos de las distintas partes resumen muy bien los contenidos del poema, es decir, los hechos demostrados con respecto a la semilla de cáñamo, y por supuesto, a la planta de cannabis que el autor describe. Todos los países de la época obtenían múltiples beneficios, y placer, de la semilla de Cáñamo. Por un lado, el cannabis se consumía y se había consumido a lo largo de la historia con fines religiosos y espirituales. Por otro, gracias a la navegación –los materiales necesarios para construir un barco se pueden obtener del cáñamo – se podían transportar todo tipo de productos, desde los básicos y materias primas a los de lujo (lo sabía bien por su pasado como barquero y soldado en distintas batallas navales). Además, una gran cantidad de oficios y profesiones se ganaban la vida gracias al cáñamo, como los muchos que vivían de convertirlo en papel.

En la segunda parte de este artículo, seguiremos conociendo y analizando el prologo y el poema en sí, una obra que John Taylor escribió en elogio de los múltiples beneficios del cáñamo y su semilla para la humanidad con la pasión de cualquier activista cannábico de nuestra era, sólo que hace casi 5 siglos.

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