Víboras, Marihuana, y la Evolución del Jazz

«Soy el rey de todo
Tengo que colocarme antes de cantar
El cielo se eleva, to’l mundo de subidón
Si eres un víbora…»

«Viper’s Drag« (1934), de Fats Waller

Sin duda la historia de los inicios del jazz y el consumo de marihuana están íntimamente relacionadas entre sí. A principios del siglo XX, los músicos de jazz negros actúan en los burdeles de Storyville, el barrio rojo de Nueva Orleans. Fuman «gage», «tea», «muggles», «muta», «Mary Jane» (términos coloquiales para referirse a la marihuana utilizados en la época) y se empiezan a llamar a sí mismos «víboras», ápodo que supuestamente viene del silbido producido al dar una calada rápida a un «reefer» (porro).

Como trabajan en turnos largos de noche, prefieren fumar marihuana a beber alcohol. No les hace perder la sensibilidad en su forma de tocar y despierta toda su imaginación sin dejarles resaca. El mismo Louis Armstrong, que era un víbora orgulloso desde sus primeros días en Nueva Orleans, recordaría más tarde:

«En primer lugar, es mil veces mejor que el whisky… Es un ayudante, un amigo, un buena borrachera barata si quieres llamarlo así… Bueno (muy bueno) para el Asma, te relaja…» [1]

«Siempre hemos considerado la hierba como una especie de medicina, un borrachera barata que te proporciona muchas más mejores ideas que cuando uno va hasta arriba de licor.» [2]

Armstrong era tan aficionado a la marihuana que solía comentar que en el caso de que se hiciera una secuela de su biografía podría tratarse «nada más que de la hierba».

Junto con el jazz, el uso de la marihuana se extiende a las grandes ciudades como Chicago, Detroit y Nueva York. Alrededor de 1930, durante la prohibición del alcohol, y mientras que la marihuana sigue siendo legal, hay unas 500 «tea pads» (casas donde se vendía marihuana) solo en Nueva York en las que se ofrecen porros por unos 20 centavos de dólar. Las canciones de los víboras causan furor en el mundo del jazz, entre las que se incluyen «Muggles» (Louis Armstrong), «Sweet Marihuana Brown» (Benny Goodman), «Viper Mad» (Sydney Bechet), «That Funny Reefer Man» (Cab Calloway), «Viper’s Drag»(Fats Waller), o «Gimme a Pigfoot» (Bessie Smith).

Las Muchas Influencias de la Subida de la Marihuana en el Jazz

¿Cuánto influyó la marihuana en la evolución temprana del jazz? Muchos historiadores ven una conexión clara, pero por lo general minimizan la profunda influencia de la subida de la marihuana en el desarrollo del jazz, al menos por dos razones. En primer lugar, subestiman la complejidad de la subida de la marihuana y, como consecuencia, sus muchos usos positivos para los músicos.

En segundo lugar, la subida de la marihuana afectaba no sólo a las interpretaciones individuales. Estaba implicada, de manera crucial, en la evolución del nuevo estilo de vida de una subcultura rebelde de la que el jazz era una expresión. Echemos un vistazo a la última afirmación, en primer lugar.

La Marihuana y la «Cultura Víbora»

La vida es muy difícil para la población negra durante la década de los años 20 y 30, y aún más para los músicos negros que se desplazan a las grandes ciudades para comenzar una carrera. En su autobiografía Really the Blues, Milton «Mezz» Mezzrow recuerda:

«(…) lo que solía suceder es que cuando un hombre emigraba a la ciudad no podía comer a menos que su mujer ganase dinero a costa de otros hombres. Pero a estos tipos no les desagradaba el tema. Muchos seguían queriendo a su mujer y acampando fuera de su casa hasta que ella le podía dejar entrar (…)» [3]

El Ku Klux-Klan tenía 4-5 millones de miembros. Los músicos negros eran constantemente humillados debido a la segregación racial y a la represión, y muchos de ellos pasaron por experiencias muy traumáticas. A los 11 años, un vecino de Billie Holiday intentó violarla, y a los 14 años, tuvo que prostituirse por 5 $ el cliente en Harlem. Billie Holiday empezó a fumar marihuana, de forma habitual, antes de llegar a la adolescencia.

Ahora sabemos que la marihuana se utiliza de manera muy eficaz médicamente para tratar el síndrome de estrés postraumático, los miedos y la depresión. La marihuana debe haber ayudado a muchos músicos a lidiar mejor con la tristeza, los traumas, miedos, y con una inhibición impuesta culturalmente.

Ku Klux-Klan

La tradición musical del blues siempre había ayudado a la población negra a aceptar sus condiciones de vida hostiles. Expresaba la tristeza de muchos, pero también creaba un espacio en el que pudieran recuperar la fuerza, la fe y alegría. En palabras de Milton Mezzrow:

«Este blues del sur me enseñó una cosa: Le quitas un poco de peso a un buen hombre y su canción empezará a saltar de alegría.» [4]

La marihuana quita algo más de peso. Muchos consumidores de marihuana han descrito al detalle lo que he llamado el «Efecto Zen» de la marihuana: durante la subida o efecto cerebral producida por la marihuana, se produce una hiperconcentración de la atención de los consumidores, que suelen centrarse en vivir en el aquí y ahora, sin preocuparse demasiado por los problemas pasados o futuros. Además, algunas variedades de marihuana producen una sensación de euforia durante la subida. Louis Armstrong recordaba:

«Te hace sentir bien, tío. Te relaja, te hace olvidar todas las cosas malas que le suceden a un negro. Te hace sentirte querido, y cuando estás con otro fumador de hierba, te hace sentir una afinidad especial».

La «afinidad especial» mencionada por Armstrong añade otro aspecto importante. Cuando se piensa en la época hippie, normalmente asumimos que una subida de la marihuana hacía que los consumidores se sintieran más cariñosos y empáticos. Tendemos a olvidar que tenía un efecto similar en muchos músicos y en su público en la época del swing de los «locos años veinte», que abrieron el camino a la generación beat de la década de 1960. Louis Armstrong escribió más tarde:

«Una de las razones por la que apreciábamos la hierba, como lo llamáis ahora, era la simpatía que sacaba siempre de la otra persona, sobre todo de los se encendían un buen porro de ‘shuzzit’ o ‘gage’ (…)» [5]

El efecto empático de la marihuana ayuda a la cohesión social de los víboras:

«Estábamos en otro plano, en otra esfera en comparación con los músicos que le daban a la botella, (…) nos gustaba que las cosas fuesen fáciles y tranquilas, suaves y agradables (…) su tono se endureció y se volvieron diabólicos, no era natural, ni suave ni conmovedor (…)» [6]

Los efectos empáticos de la marihuana, probablemente, también ayudan a la democratización de la música que juega un papel esencial en la evolución del jazz en sus inicios. La gran empatía es un ecualizador: Las jerarquías se vuelven menos importantes. Los solos ya no se restringen, únicamente, a los cantantes o los instrumentos clásicos solistas, como la guitarra o el saxofón. Como Herbie Hancock explicó más tarde: «No es excluyente, sino incluyente, ése es el espíritu del jazz.»

Las fronteras raciales y los prejuicios se superan con más facilidad. El judío Mezz Mezzrow, el víbora blanco que se hizo conocido por vender «mezzroles» (porros) de buena calidad a otros músicos, se declara a sí mismo como negro, por solidaridad con el estilo de vida y la música negra.

En definitiva, los distintos efectos psicológicos de la marihuana jugaron un papel positivo en la evolución de la cultura del jazz en sus inicios. En la segunda parte de este artículo, vamos a echar un vistazo a cómo cada músico utilizaba esos, y otros, efectos, que generan estados alterados de la conciencia, de la subida de la marihuana para mejorar su forma de  interpretar.

Nunca canto una canción de la misma manera dos veces»

Billie Holiday (1915-59)

El jazz se trata de vivir el momento»

Herbie Hancock

¿Cómo puede una subida influir de forma positiva en la interpretación de un músico de jazz? El efecto que suele citarse más a menudo como respuesta es la alteración de la percepción del tiempo durante una subida. El Dr. James Munch, farmacólogo y socio del zar de las drogas e infame prohibicionista de la marihuana Harry J. Anslinger durante los años 30 y 40, realizó muchas afirmaciones ridículas sobre los supuestos efectos terribles de la marihuana, pero expresó este punto nítido y claro años después, cuando habló sobre los músicos que consumían marihuana:

«(…) el efecto principal que se producía en ellos era que se prolonga el sentido del tiempo, y por lo tanto podían conseguir ritmos más elegantes y delicados en su música de los que podrían haber conseguido si simplemente hubieran seguido la partitura. (…) si consumes marihuana, vas a introducir, más o menos, el doble de música entre la primera nota y la segunda. Eso es lo que hacían los músicos de jazz». [7]

Hiperconcentración, Mind Racing, y una Percepción del Tiempo Alterada

El punto de vista de Munch sobre la alteración de la percepción del tiempo y su papel en la música de jazz es importante. Sin embargo, éste es sólo uno de los diferentes efectos fundamentales de la marihuana que pueden desempeñar un papel positivo para los artistas de jazz.

Uno de los efectos básicos de la marihuana es que se produce una hiperconcentración de la atención. Mezzrow recuerda esta hiperconcentración a nivel auditivo cuando se colocó por primera vez:

«Lo primero que noté fue que empecé a escuchar mi saxofón aunque lo oía en mi cabeza, pero casi no podía oír a la banda detrás de mí, aunque sabía que estaban allí. Parecía como si todos los demás instrumentos estuvieran muy lejos en la distancia; (…) «. [8]

Mezz Mezzrow, 1899-1972

Este hiperconcentración le permite concentrarse mejor en la sensación táctil inmediata de su instrumento, lo que mejora su control sobre él:

«Entonces empecé a sentir las vibraciones de la lengüeta mucho más pronunciadas contra mi labio (…) me pareció que estaba arrastrando las notas mucho mejor y poniendo sólo el sentimiento adecuado en cada frase.» [9]

Durante una subida, esta hiperconcentración de la atención permite no sólo una percepción más analítica de lo que se convierte en el centro de atención, sino que también puede dar lugar a una rápida velocidad a la que se procesa la información en la mente o mind racing, otro efecto que suelen describir los consumidores de marihuana, probablemente relacionado con la sensación de prolongación del tiempo antes mencionada. [10]

En su informe de 1938 «Marihuana, America’s New Drug Problem» (Marihuana, el Problema Nuevo de las Drogas de Estados Unidos), Walton dice:

«La exageración del sentido del tiempo es uno de los efectos más visibles. Probablemente está relacionado con la rápida sucesión de ideas e impresiones que cruzan el campo de la conciencia». [11]

La aceleración de los procesos de pensamiento a veces se experimenta como una corriente de pensamientos conectados de forma asociativa, recuerdos, o imaginaciones, que también dependen de la dosis consumida. Obviamente, la aceleración de los procesos mentales en un túnel reducido de atención puede ayudar a un músico a tocar más rápidamente en un solo improvisado, o a seguir el ritmo de los demás.

Si queremos entender mejor lo que sucede durante una corriente tan acelerada de pensamientos durante una subida debemos tener en cuenta otros efectos relacionados de la marihuana.

Interrupciones de Memoria a Corto Plazo, Mayor Reconocimiento de Patrones y Más Imaginación

Con la mente, inusualmente, centrada en el momento o pensamiento presente, los consumidores de marihuana a veces se olvidan del principio de una cadena de pensamiento o del «marco» original del discurso. Esto a menudo conduce al momento «¿de-qué-estábamos-hablando?», están perdiendo el hilo, y aunque suele describirse como algo negativo en la literatura científica sobre la marihuana como «trastornos de la memoria a corto plazo», también puede presentar aspectos positivos.

Mientras que los consumidores sin experiencia, sobre todo cuando consumen dosis altas, se desorientan, los consumidores cualificados, que utilizan marihuana de buena calidad, pueden seguir el hilo, pero sienten que su corriente de pensamiento está menos limitada por el tema o el marco original, y menos limitada por el objetivo hacia el que se pretendía dirigirse. Esto permite que la corriente de pensamientos o imaginaciones «salte» más libremente por las asociaciones, o conexiones, inusualmente variadas.

Asimismo, una gran cantidad de consumidores de marihuana han descrito cómo son más capaces de ver, y reconocer, patrones nuevos durante una subida. Encuentran nuevas semejanzas entre distintos patrones. Entonces, en una actuación musical, estos efectos pueden llevar a una improvisación rápida de temas musicales conocidos, que se asocian, vagamente, a los nuevos patrones e ideas, o dan lugar a nuevas conexiones o transiciones entre temas musicales. Subjetivamente, esto conduce a la sensación de que se está produciendo un flujo de ideas rápido y sin esfuerzo.

Los consumidores de marihuana también han descrito que una subida mejora sus capacidades imaginativas visuales, auditivas, gustativas, u otras, que son fundamentales para tener nuevas ideas. No hace falta decir lo importante que puede ser una mayor capacidad para la imaginación auditiva para un intérprete musical al que se le ocurre una nueva improvisación en el escenario, o para un compositor que trabaja en una nueva canción.

En la primera subida de Mezzrow, los efectos interrelacionados de la rápida velocidad a la que se procesa la información en la mente o mind racing, la hiperconcentración de la atención, la capacidad de reconocimiento de patrones mejorada y una mayor imaginación le llevan a una interpretación explosiva:

«Todas las notas salían fácilmente de mi trompeta como si hubiesen sido compuestas, engrasadas y metidas antes en la campana, así que todo lo que tenía que hacer era soplar y enviarlas por su camino, una después de otra, sin fallar, sin retrasarme nunca, todo sin una pizca de esfuerzo. Las frases parecían tener continuidad y me estaba fijando al tema sin salirme por la tangente. Sentía que podía seguir tocando durante años sin quedarme sin ideas y sin energía».

Baile swing

El Efecto Afrodisíaco de la Marihuana

Mezzrow menciona otra forma en que la marihuana afectó al jazz:

«Nosotros los víboras empezamos a ser conscientes de que teníamos una serie de cosas en común: (…) todos decidimos que la ‘muta’ también tenía cualidades afrodisíacas, lo que no nos hizo alejarnos de ella.» [12]

Muchos otros han citado los anteriores pasajes de Mezzrow para ilustrar la influencia de la marihuana en el jazz, pero nunca mencionan que su aventura por las alturas del escenario termina en una especie de experiencia grupal de éxtasis, como la que décadas después se produce en los conciertos de los Beatles:

«La gente se estaba volviendo loca por los cambios sutiles en nuestra forma de tocar; (…) algún tipo de electricidad crepitaba en el aire y les hacía a todos brillar y saltar. (…) parecía que toda la gente que estaba en la pista de baile se fundía en una sola masa sólida, hipnotizada; (…) mirando hacia la banda con ojos hipnóticos y balanceándose (…). Una de las animadoras (..) se estaba lanzando alrededor moviéndose como una serpiente en una colmena. El ritmo realmente tenía esta reina; (…) lo que estaba haciendo con (..) su anatomía no se discute en compañía femenina. «¡No hagas eso!», Gritó. «¡No me hagas eso!» [13]

Probablemente eso es a lo que se refería Duke Ellington cuando dijo sobre el jazz:

«En general, el jazz siempre ha sido como la clase de hombre con el que no quieres que tu hija se relacione.»

El jazz es una forma musical muy democrática. Sale de una experiencia comunitaria. Cogemos nuestros respectivos instrumentos y colectivamente creamos algo muy bello.»

Max Roach, batería de jazz (1924-2007)

Son varios los lugares donde he afirmado que, a los consumidores experimentados, la subida de la marihuana puede conducirles a la mejora de la comprensión empática de los demás. En su estudio pionero, On Being Stoned, el psicólogo de Harvard, Charles Tart, descubrió que muchos de los consumidores de marihuana que habían completado sus cuestionarios coincidían en que los siguientes efectos son característicos, o frecuentes, para una subida de niveles moderados:

Siento que conozco profundamente a las otras personas, cómo se mueven, qué están tramando, cuando estoy fumado (…). Me identifico muchísimo con los demás; siento lo que sienten; tengo una tremenda comprensión intuitiva de lo que están sintiendo. Me siento tan consciente de lo que la gente está pensando que debe ser telepatía, clarividencia, en lugar de ser más sensibls a las señales sutiles del comportamiento.» [14]

Jazz, Marihuana, y la Mejora de la Comprensión Empática

¿Puede la marihuana realmente ayudar a la gente a entender mejor a los demás durante una subida? Innumerables usuarios no sólo han descrito que comprendan a los demás mejor, sino que también han explicado  con todo detalle sus percepciones empáticas durante una subida. [15] Si nos fijamos en algunos de los otros efectos cognitivos de la marihuana, tiene sentido.

Tomemos por ejemplo la frecuentemente descrita memoria episódica mejorada durante una subida. Los consumidores de marihuana han relatado minuciosamente la forma tan viva en que recuerdan episodios pasados hace mucho tiempo de sus vidas durante una subida, a menudo desde el punto de vista de quienes eran entonces. Naturalmente, si puedes recordar mejor cómo te sentiste cuando eras un adolescente que se enfrentaba a un examen importante, vas a entender a tus hijos adolescentes mejor en esta situación.

Los consumidores de marihuana han descrito también todo tipo de mejoras en su capacidad de reconocimiento de patrones. Esto puede conducir a una mayor capacidad para leer el lenguaje corporal, que puede, por ejemplo, permitirte comprender de forma empática que tu amigo muestra signos de inseguridad en una conversación.

Los músicos con una mejor comprensión empática el uno del otro se comunican mejor tanto fuera como en el escenario. Cuando actúan juntos en directo, los músicos de jazz improvisan y no siguen reglas estrictas ni premeditadas. Su interpretación como grupo depende fundamentalmente de la comprensión mutua, reaccionando entre sí al tiempo que sus interpretaciones fluyen.

Billie Holiday, 1915-59

En la época del swing, la legendaria Billie Holiday y Lester Young eran conocidos por su interpretaciones casi telepáticas. Ambos eran experimentados víboras y consumían una buena cantidad de marihuana antes de actuar y entre las distintas actuaciones [16]. Al igual que muchos otros víboras del jazz, su uso de la marihuana puede que les haya ayudado a llegar a este estrecho conocimiento mutuo.

Una Nota de Advertencia

En una entrevista, el clarinetista y líder de la banda Artie Shaw dijo que una vez se sintió frustrado con el víbora Chuck Peterson, el primer trompetista de su banda, ya que a Shaw le parecía que Peterson hacía que la banda se retrasase cuando tocaba de subida. Se enfrentó a Peterson, que sentía que estaba tocando muy bien, por lo que llegaron a un acuerdo. Shaw, que había fumando marihuana durante un tiempo en su juventud sugirió actuar de subida juntos, si funcionaba, volverían hacerlo todas las noches a partir de entonces:

Me lo pasó, me lo fumé, y estuve tocando como un loco. Escuché mierda que nunca había oído antes en esos mismos viejos arreglos. Terminé y me volví hacia él. ‘Tú ganas’, le dije. ‘No, hombre. Pierdo‘ me contestó.

Me había estado mirando con incredulidad durante la noche y pensé que estaba pensando, ‘Tío, este tipo se está volviendo completamente loco.’ Yo escuchaba grandes cosas. Pero la capacidad técnica para hacerlo, es como conducir borracho. Te sientes muy bien, pero no sabes lo que estás haciendo. Por lo menos fue honesto al respecto’. « [17]

Dizzy Gillespie (izquierda), 1917-1993

¿Demuestra esto que los músicos de jazz que fuman marihuana generalmente experimentan una ilusión con respecto a su interpretación durante una subida? Difícilmente. Los víboras experimentados como Satchmo, Bessie Smith, Billie Holiday, Lester Young, Cab Calloway, Fats Waller, Theloneous Monk, Anita O’Day, Lionel Hampton, Count Basie, Duke Ellington, y muchos otros lo hacían mucho mejor que bien cuando actuaban bajo la influencia de la marihuana.

Dizzy Gillespie, quien escribió que empezó a consumir hierba cuando llegó a Nueva York en 1937, recuerda en su autobiografía que casi todos los músicos de jazz que conocía fumaban marihuana, y algunos de los músicos más viejos llevaban fumando marihuana desde hacía 40 o 50 años. Seguramente, no todos eran víctimas de un autoengaño cuando se trataba de actuar de subida.

Sin embargo, la historia de Artie Shaw nos recuerda que no todos los músicos puede tocar bien durante la subida. Al igual que con otras actividades, un verdadero víbora tiene que dominar los efectos de la subida y tiene que aprender a surfear la subida, las olas de marihuana, del mismo modo que un surfista tiene que aprender a coger una ola con una tabla de surf. Ten en cuenta, sin embargo, que incluso para los músicos que no pueden con la marihuana en el escenario, la subida todavía puede llegar a ser útil.

Artie Shaw ya había observado que bajo la influencia de una subida, escuchaba cosas en los viejos arreglos que nunca había escuchado antes estando sobrio. Esta nueva percepción también podría haberle abierto el camino para llegar a formas nuevas de interpretar o crear arreglos nuevos.

Una subida producida por la marihuana puede ayudar a un proceso o actividad creativa de muchas maneras y en diversas fases de las actividades creativas. [18] Por ejemplo, puede que un escritor sienta que puede generar grandes ideas durante una subida casi sin darse cuenta, mientras que en realidad siente que la subida no ayuda o incluso interfiere enormemente con el proceso real de escribir los detalles. Si se utiliza de manera incorrecta, la marihuana puede, sin duda, tener también una influencia negativa en la creatividad durante las interpretaciones.

La subida de la marihuana, probablemente, mejoraba las interpretaciones de Satchmo, que era un experto en controlar la subida de la marihuana, y le encantaba. Pero sin duda no quiere decir que su habilidad musical se pueda reducir a la influencia de la marihuana. Fue posible gracias a su enorme talento, su carácter, su disciplina, entrenamiento y experiencia. Asimismo, la evolución del jazz no sólo fue impulsada por el consumo de marihuana, sino que fue posible gracias a muchos factores, como el proceso sociológico del crecimiento de las ciudades.

Pero si nos fijamos en los muchos cambios cognitivos conocidos que se producen durante una subida, llegamos a entender que la marihuana contribuyó sustancialmente a la evolución del jazz. Ayudó a innumerables víboras expertos a los que se les ocurría, cada noche, nuevos solos fluidos, rápidos y una forma de tocar imaginativa. Y les ayudó no sólo en sus actuaciones individuales, sino, también, a comprenderse mejor uno al otro, y a «conectar» en el escenario.

«Si no lo vives, no va a salir de tu trompeta», dijo Charlie Parker una vez. Desde los inicios en Nueva Orleans, la subida producida por la marihuana también fue una parte integral de la evolución temprana de una cultura víbora libre, alegre, empática, rebelde, desinhibida, imaginativa y creativa, que celebraban con su jazz. [19]

[1]   Louis Armstrong, In His Own Words, Selected Writings, Oxford University Press 1999, p. 114.
[2]   Max Jones and John Clifton Little (1988) Louis. The Louis Armstrong Story 1900-1971 DaCapo Press.
[3]    Mezz Mezzrow (1946/1990), Really the Blues, Souvenir Press, London, p.46.
[4]    Ibid.
[5]   Max Jones and John Clifton Little (1988) Louis. The Louis Armstrong Story 1900-1971 DaCapo Press.
[6]   Mezz Mezzrow (1946/1990), Really the Blues, Souvenir Press, London, p. 94.
[7]   Larry “Ratso” Sloman (1998), Reefer Madness. The History of Marijuana in America, pp. 146-147.
[8]   Mezz Mezzrow (1946/1990), Really the Blues, Souvenir Press, London, p. 72.
[9]   ibid.
[10]   Comparar con Sebastian Marincolo (2010) High. Insights on Marijuana, Chapter 6,  “Intensified Imagination, Mindracing, and Time Perception Distortions”, Dog Ear Publishing, Indiana.
[11]   Walton, R.P. (1938), Marijuana. America’s New Drug Problem, Philadelphia, Lippincott, S.105.
[12]   Mezz Mezzrow (1946/1990), Really the Blues, Souvenir Press, London, p. 93.
[13]   ibid, p. 73.
[14]   Tart, Charles T. (1971). On Being Stoned: A Psychological Study of Marijuana Intoxication. Palo Alto, Cal.: Science and Behavior Books., p. 133.
[15]   Echa un vistazo a Lester Grinspoon (ed.), marijuana-uses.com
[16]   Veer Donald Clarke (2002), Billie Holiday: Wishing on the Moon, DaCapo Press.
[17]   Aram Saroyan (August 6, 2000), „Artie Shaw Talking“, Los Angeles Times
[18]   Ver mi artículo „Marihuana y Creatividad – Una Historia de Amor“
[19]   Para obtener una excelente fuente de información sobre el cannabis y la música, echa un vistazo a las publicaciones de Jörg Fachner sobre el tema. Asimismo, consulta Russell Cronin (2004), „The History of Music and Marijuana“, Cannabis Culture Magazine

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    Sebastian Marincolo

    Marincolo completó su doctorado poniendo énfasis en la filosofía de la mente y en la neurociencia cognitiva, publicando numerosos ensayos y tres libros sobre el potencial de mejora mental que ofrece el subidón de cannabis. Ha trabajado como escritor, productor de la serie macrofotográfica “El arte del cannabis”, artista fotográfico, director creativo, y Director de Comunicaciones de una de las empresas más grandes del mundo dedicadas al cannabis.
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