Oceanía También Avanza: Cannabis en Nueva Zelanda – Parte I.

Nueva Zelanda A diario se producen avances que tienen que ver con la legalización y la normalización del cannabis, sobre todo, en el continente americano y en Europa. Pero hay un tercer continente que avanza en esa misma dirección: Oceanía, y en esta ocasión, nos centramos en Nueva Zelanda, donde el uso de cannabis medicinal podría llegar a ser legal en 2016.


 

A diario se producen avances y novedades en el mundo que tienen que ver con la legalización y la normalización del cannabis, principalmente, en el continente americano y en Europa. Sin embargo, hay un tercer continente que avanza en esa misma dirección: Oceanía, y en esta ocasión, vamos a centrarnos en Nueva Zelanda, uno de los 14 países independientes que forman ese continente y donde el uso del cannabis medicinal podría llegar a ser legal en un futuro tan próximo como el año 2016.

Si echamos un vistazo a los titulares de la prensa neozelandesa más recientes, en el país de los «kiwis» (como se denominan a sí mismos sus habitantes) también se habla de cannabis, y a juzgar por los avances que se están produciendo, el uso del cannabis con fines medicinales podría llegar a ser legal en un futuro tan próximo como el año 2016. En este artículo, vamos a intentar conocer un poco más la situación actual del cannabis en Nueva Zelanda, otro de los países que conforman Oceanía, donde el cannabis también avanza.

Nueva Zelanda, un país muy verde

Nueva Zelanda está situada en el suroeste del océano Pacífico y formada por dos grandes islas, además de numerosas islas pequeñas. El país se caracteriza por su aislamiento geográfico, que ha definido su desarrollo en gran parte de los aspectos que determinan la vida de sus ciudadanos. Se encuentra relativamente cerca de Australia, a unos 2.000 kilómetros, con quien mantiene la mayor parte de su comercio. Nueva Zelanda tiene una población de 4,3 millones de habitantes, que se concentran básicamente en dos grandes ciudades. La de mayor tamaño es Auckland y la otra, Wellington, es la capital administrativa.

Aunque el país consiguió su independencia de los ingleses en el año 1947, pertenece a la Commonwealth y, por lo tanto, es súbdito de la Reina de Inglaterra. A pesar de su juventud, el país ocupa el 7º puesto más alto en el índice de desarrollo humano y tiene una renta per cápita muy elevada. De manera que se le considera un referente en desarrollo y calidad de vida en el mundo más avanzado.

El clima de Nueva Zelanda lo convierte en un lugar perfecto para que la plantas de cannabis crezcan en un entorno ideal (CC. Jaafar Alnasser)
El clima de Nueva Zelanda lo convierte en un lugar perfecto para que la plantas de cannabis crezcan en un entorno ideal (CC. Jaafar Alnasser)

Nueva Zelanda es un país verde por definición. Su naturaleza es exuberante gracias a su clima templado y a la gran cantidad de lluvias que caen en la mayor parte del país. Estas condiciones convierten a Nueva Zelanda en un lugar perfecto para que la plantas de cannabis crezcan y se desarrollen en un entorno ideal, por lo que no es poco frecuente que las plantas alcancen los 5 metros de altura. Además el país se considera verde por su gran preocupación por el medio ambiente, que se traduce en una economía ecológica y que le ha hecho ganarse el título de destino turístico “ más verde” del mundo.

Cannabis, la sustancia ilegal más consumida en Nueva Zelanda

A día de hoy, el cannabis es la droga ilegal más consumida en Nueva Zelanda, y la tercera droga recreativa más usada después del alcohol y la nicotina. De una población de más de 4 millones de habitantes, un 13,4% de las personas entre las edades de 16-64 años consume cannabis. Según un estudio de la ONU, en 2003 el consumo en las edades comprendidas entre los 15-45 años de edad era de alrededor del 20% y esto se redujo a 17,9% en 2010.

Las estadísticas oficiales de la Universidad de Auckland y de la Unidad de Investigación en Salud Pública indican que la mitad de los neozelandeses de entre 15-65 años han probado el cannabis, y uno de cada seis se define a sí mismo como consumidor regular. Esto quiere decir que alrededor de 1,5 millones de Kiwis normales han probado el cannabis, y alrededor de 400.000 siguen consumiéndolo. Esto lo sitúa en el noveno puesto de consumo de cannabis del mundo.

El uso de cannabis en Nueva Zelanda se rige por la Ley de Abuso de Drogas de 1975 (Misuse of Drugs Act 1975), según la que la posesión no autorizada de cualquier cantidad de cannabis es ilegal. Sin embargo, se han producido algunos esfuerzos, a nivel político, que intentan eliminar las penas por consumo para los mayores de 18 años de edad.

Cerca de 1,5 millones de Kiwis han probado alguna vez el cannabis, y alrededor de 400.000 siguen consumiéndolo. (CC. Rachel Bender)
Cerca de 1,5 millones de Kiwis han probado alguna vez el cannabis, y alrededor de 400.000 siguen consumiéndolo. (CC. Rachel Bender)

 

Historia del cannabis en Nueva Zelanda

A nivel mundial, la historia más reciente del cannabis se caracteriza por la relación amor-odio que la sociedad ha establecido con la planta. Y la historia se repite, sin duda, en Nueva Zelanda. La planta ha pasado por fases de demonización y adoración cíclicas, de su popularidad en la época victoriana, a ser vilipendiada en el siglo XIX, otra vez adorada por los hippies, aborrecida a finales de los años 70 y 80, hasta llegar al momento de profundo cambio que vivimos en el que cada vez está más aceptada.

La planta de Cannabis ya se cultivaba en Nueva Zelanda, por lo menos, desde mitad del siglo XIX. Se dispone de registros históricos de la década de 1880 que describen su uso terapéutico para el asma, menstruación y muchas otras enfermedades, y solía venderse en forma de tintura medicinal. Hacia la década de 1880, la resina de cáñamo indio era una bebida popular en Nueva Zelanda, usada por médicos, enfermeras y veterinarios. El cannabis cultivado localmente era un ingrediente básico en muchas recetas médicas de la época. También se menciona en un manual de jardinería que data del siglo XIX, en el que se recomienda como planta decorativa para jardines ornamentales.

Y según cuenta la historia, la primera persona, de la que se tiene constancia, en cultivar cannabis en Nueva Zelanda fue la Madre María José Aubert, una monja francesa que dedicó su vida a ayudar a los demás y que encontró en el cannabis un gran aliado para cumplir su misión. Destacaba por sus amplios conocimientos y por el alcance de su preocupación social. Gran parte de los ingresos de la Madre María y de su congragación provenían de las ventas de las fórmulas medicinales elaboradas por Aubert, que incluían muchos medicamentos a base de cannabis. Gracias a los medicamentos de la Madre María, se financió la creación de los primeros orfanatos, escuelas maoríes y hospitales en el país.

Hay que recordar que durante el periodo en que la Madre María y su congragación cultivaban cannabis en la granja situada al lado de su iglesia, la planta de cannabis se utilizaba con fines medicinales en todo el mundo, y se cultivaba en los cinco continentes por sus propiedades industriales como materia prima, además de por su valor terapéutico y nutritivo.

La Madre María José Aubert es una de las figuras más importantes de la historia de Nueva Zelanda. En el 2004, el Vaticano puso en marcha el proceso de beatificación de la Madre María José Aubert, que se convertiría en la primera santa de Nueva Zelanda. Cuando murió a la edad de 91 años en 1926, recibió el mayor funeral en honor a cualquier mujer en la historia del país.

En la década de 1920, a medida que la primera ola de represión sin sentido se extendía por el mundo, Nueva Zelanda se unió a las convenciones internacionales sobre drogas, realizadas bajo los auspicios de la Liga de Naciones, que había prohibido los opiáceos, la cocaína y el cannabis. En 1927, en cumplimiento con los tratados de fiscalización internacional impulsados por los Estados Unidos, la Ley de Drogas Peligrosas se convirtió en Ley. Desde entonces, el cannabis ha estado prohibido en Nueva Zelanda.

El documental que cuenta la historia de la prohibición del cannabis

Para conocer mejor la historia del cannabis en Nueva Zelanda, hay que ver la película documental de 2015 dirigida por Arik Reiss, Druglawed. Este documental nos cuenta cómo Nueva Zelanda se vio implicada en la guerra contra las drogas liderada por Estados Unidos, junto con otros 183 países. El modelo erróneo, y obligado por los EE.UU., de la prohibición de las drogas durante casi los últimos 100 años ha tenido un gran impacto sobre el país.

El aceite de cannabis se clasifica en la clase B (riesgo alto), junto con el hachís, morfina, opio, y éxtasis. (CC. Andrés Rodríguez)
El aceite de cannabis se clasifica en la clase B (riesgo alto), junto con el hachís, morfina, opio, y éxtasis. (CC. Andrés Rodríguez)

Nueva Zelanda es el segundo país del mundo con mayor población reclusa condenada por asuntos relativos al cannabis, después de EE.UU. Un persona es arrestada cada 30 minutos en Nueva Zelanda por delitos relacionados con el cannabis, sin embargo nunca se ha producido una muerte por su consumo. La película analiza el hecho de que a día de hoy algunos estados de Estados Unidos hayan decidido abandonar la prohibición del cannabis, mientras que en Nueva Zelanda no se producen cambios al respecto.

A través de entrevistas con consumidores y cultivadores de cannabis, agentes de policía, economistas, médicos, políticos y científicos, se plantea la necesidad de acabar con el mercado negro del cannabis a través de la legalización. Druglawed cuenta con la colaboración de expertos en política de drogas, entre los que se incluyen el profesor David Nutt y Ethan Nadelmann, así como los políticos neozelandeses, John Key, Nandor Tanczos y Metiria Turei.

Tras el éxito del documental, la segunda parte del documental titulada Druglawed 2 se encuentra en fase de producción.

Clasificación del cannabis en Nueva Zelanda

Hay una amplia gama de drogas controladas e ilegales, que la Ley de Abuso de Drogas de 1975 (Misuse of Drugs Act de 1975 y enmiendas posteriores) clasifica según el nivel de riesgo de daño que suponen para las personas que abusan de ellas:

  • Clase A (riesgo muy alto): metanfetamina, setas mágicas, cocaína, heroína, LSD (ácido)
  • Clase B (riesgo alto): aceite de cannabis, hachís, morfina, opio, éxtasis y muchas sustancias de tipo anfetamínico.
  • Clase C (riesgo moderado): semillas de cannabis, planta de cannabis, codeína.

Infracciones y sanciones relacionadas con el cannabis

En virtud de la Ley de Abuso de Drogas de 1975 es un delito consumir, poseer, cultivar o traficar (cantidad) de drogas ilegales, entre ellas el cannabis que, como hemos visto, se encuentra clasificado en las clases B y C de la lista de sustancias controladas e ilegales. Los delincuentes jóvenes menores de 17 años no están sujetos a las mismas penas que los adultos (personas de 17 años en adelante).

Consumo: incluye fumar, la inhalación de vapores y la ingestión, es decir, introducir una droga en el cuerpo de una persona (incluido el de otra persona).

Posesión: significa tener el control de o custodiar una droga. Dicha posesión debe probarse en los tribunales. La posesión se aplica tanto a las drogas encontradas en una persona, o en su propiedad, si se demuestra que las drogas pertenecen a esa persona. La sanción máxima por tenencia de cualquiera de los productos del cannabis clasificados en la clase B y C es de 3 meses de prisión y/o multa de 500 $. La policía puede registrarte si tiene «motivos razonables», como olerte o verte las drogas, o suponer que has consumido drogas en base a tu comportamiento. Tener en tu posesión una semilla o fruto de una planta prohibida, puede penarse con un año de prisión y/o una multa de 500 $.

Cultivo: se refiere al acto de la siembra, plantación, cultivo, cuidado, nutrición o cosecha de una planta narcótica. Cualquiera de estas actividades constituyen un delito de «cultivo». Si una persona cultiva una «cantidad con la que se puede traficar» o tiene la intención de vender incluso una pequeña cantidad, es probable que se puedan presentar cargos de posesión destinada al suministro. La pena depende del tipo de proceso judicial que se emprenda contra el acusado: si es ante un jurado, la pena puede ser de siete años de prisión, y si es ante una Corte de Magistrados, dos años de cárcel y/o multa de 2.000 $.

Por poseer instrumentos para tomar drogas, te pueden condenar a un año de prisión y/o sancionar con una multa de 500 $. (CC. antifluor)
Por poseer instrumentos para tomar drogas, te pueden condenar a un año de prisión y/o sancionar con una multa de 500 $. (CC. antifluor)

Tráfico: el tráfico es un delito muy grave e incluye:
• la preparación de una droga o sustancia para la distribución
• fabricación de una droga ilegal
• vender, intercambiar o acordar la venta, ofrecer para la venta o poseer para la venta de una droga ilegal. Si esto se hace en cantidades comerciales, las sanciones son muy severas. La fianza podrá ser denegada a menos que existan circunstancias excepcionales. La sanción máxima en caso de suministro o fabricación depende de la clase a la que pertenezca la sustancia.
• Si se trata de una sustancia de la Clase B, 14 años de prisión
• Clase C, si es ante un jurado, la pena puede ser de 8 años de prisión, y si es ante una Corte de Magistrados, 1 año de cárcel y/o multa de 1,000 $.

Dejar que tus instalaciones o vehículos de motor sea utilizado por alguien para hacer, usar o llevar drogas
• Clase A 10 años de prisión,
• Clase B siete años de prisión,
• Clase C tres años de prisión.

La posesión de instrumentos con el fin de tomar drogas
(por ejemplo, una pipa, bong, agujas, jeringuillas, cuchillo manchado)
• un año de prisión y/o multa de 500 $.

Según la Ley de Abuso de Drogas de 1975, las drogas pueden clasificarse según los efectos que tienen sobre el sistema nervioso central humano. Hay tres grupos principales, el cannabis se encuentra en el grupo de los depresores junto con las benzodiacepinas, la heroína y los opiáceos, inhalantes y disolventes, o el alcohol.

Y hasta aquí llega la primera parte de este artículo. En la segunda parte, seguiremos analizando la situación del cannabis en Nueva Zelanda, como la nueva política relativa a las drogas que se firmo el pasado verano, además de fijarnos en la actualidad del cannabis medicinal, y en la cultura cannábica del país de los kiwis. Oceanía también avanza.

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