Cannabis en el Tíbet – Leyes, Uso y Historia

Antiguamente, los tibetanos usaban el cannabis con varios fines, entre ellos, el de servir de ingrediente en el famoso té con mantequilla. Pero ahora el país está gobernado por China, lo que supone no solo que el cannabis es ilegal, sino que la ley se aplica con dureza a quienes lo compran o lo venden. Entre las posibles condenas está la pena de muerte.

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Legislación del cannabis en el Tíbet

¿Se puede poseer y consumir cannabis en el Tíbet?

El Tíbet se encuentra bajo el dominio de la República Popular China y, en consecuencia, se rige por su legislación. En China está prohibido incluso el consumo personal restringido, y se puede imponer al infractor una pena de prisión. Esto también es de aplicación en el Tíbet.

En el Documento de Control de Estupefacientes de China, se hace referencia a las drogas como una «lacra» y un «peligro público».

¿Se puede vender cannabis en el Tíbet?

Es ilegal vender o suministrar cannabis en el Tíbet. El derecho penal chino establece que toda persona que «transporte o fabrique estupefacientes, o realice contrabando o trafique con estos… será condenada a una pena de prisión de 15 años, cadena perpetua o pena capital, y además se confiscarán sus bienes».

De conformidad con la legislación china es posible condenar a los delincuentes a la pena de muerte y se tiene noticia de que esto sucede a menudo en China, por lo que es posible que ocurra lo mismo en el Tíbet. Se desconocen las cifras exactas de ejecuciones.

Aunque algunas figuras públicas (como el presidente de EE.UU. Donald Trump) han alabado la «tolerancia cero» de China en materia de narcotráfico, otras han denunciado que tal política no tiene éxito. En el informe de Brookings se señala que «pese a las implacables y draconianas medidas, el problema de las drogas en China no parece haberse encauzado significativamente».

El Tíbet es uno de los puntos del planeta con mayor vigilancia y control policial. En 2011, se adoptó una política de seguridad que supuso la creación de cientos de comisarías de policía en todo el país, lo que ha posibilitado una vigilancia intensiva de las zonas urbanas.

Ante tal situación, parece poco probable que mucha gente vaya a arriesgarse a vender cannabis abiertamente. Esporádicamente, se tiene conocimiento de que hay occidentales que consumen las «bolas del templo» tibetanas (las noticias se remontan a los 60 y 70), aunque, desde el establecimiento de la Región Autónoma Tibetana en 1951, se han restringido las entradas y salidas del país, por lo que hay muy poca constancia de ello.

¿Se puede cultivar cannabis en el Tíbet?

La ley prohíbe cultivar cannabis en el Tíbet. El derecho penal chino establece que toda persona que lo cultive ilegalmente será «obligada a arrancar» las plantas y condenada a una pena de cinco años de prisión, a una detención de carácter penal o a vigilancia pública. También es posible que se le sancione con una multa.

¿Es legal el CBD en el Tíbet?

Según la legislación china, es legal consumir CBD en el Tíbet, siempre y cuando este tenga unas concentraciones lo suficientemente bajas de THC (la sustancia psicoactiva responsable del estado de euforia). Ahora bien, dadas las dificultades de acceso al país, es difícil saber si hay productos de CBD disponibles. 

Cannabis medicinal en el Tíbet

Hay pruebas que sugieren que, en el pasado, el cannabis se utilizó como medicina en el Tíbet. La medicina tradicional tibetana bebía mucho de las prácticas ayurvédicas indias, en las cuales es sabido que se utiliza el cannabis. Hay textos históricos que documentan el uso de cannabis para tratar enfermedades del sistema linfático y de la piel.

Sin embargo, a pesar de su uso generalizado en épocas pasadas, ahora el Tíbet se rige por la legislación china, lo que implica que el consumo de cannabis es ilegal, incluso con fines terapéuticos.

Cáñamo industrial en el Tíbet

La legislación china permite cultivar cáñamo industrial y, en consecuencia, esto también es posible en el Tíbet.

En el pasado, el cáñamo fue un producto importante para la cultura tibetana. Y lo sigue siendo hoy, pero ya no considera un ingrediente básico de la dieta, sino que se utiliza con fines muy diversos.

El cáñamo se usa también en la industria textil. En Lhasa, en los mercados callejeros se vende con frecuencia ropa de cáñamo de colores vivos y accesorios de fibra de cáñamo. Tradicionalmente, los campesinos tibetanos vestían largas túnicas tejidas con cáñamo bruto, que resultaban robustas y duraderas. Además, anudadas en torno al cuerpo servían como bolsas de transporte, una práctica que se mantiene viva hoy día.

Conviene saber

Si va a viajar al Tíbet (o reside allí), le puede interesar saber lo siguiente:

  • Hay turistas que declaran haber sido testigos del consumo de cannabis en el Tíbet, abiertamente y por medio de bongs. Supuestamente, el cannabis está fácilmente disponible en los mercados rurales.
  • El Tíbet cuenta con una rica historia de consumo de cannabis, sustancia que fue especialmente apreciada en las prácticas tántricas del budismo.
  • Las tensiones políticas entre China y el Tíbet han provocado protestas y disturbios. Activistas pro derechos humanos han dado la voz de alarma sobre el trato que se dispensa al pueblo tibetano bajo el dominio chino. Entre las violaciones de los derechos humanos que se han documentado están la pena de muerte, torturas y detenciones arbitrarias.

Historia del cannabis

La mayoría de los expertos creen que el cannabis se originó en Asia Central, aunque hay voces que sugieren que la cuna de esta planta podría ser el desierto de Taklimakán, situado en China, justo al norte del Tíbet.

Actualmente, se cree que el cannabis se originó en su forma más primitiva en el Tíbet, en una región conocida como la Meseta Tibetana, hace entre 27,8 y 19,9 millones de años.

El cannabis y el cáñamo se cultivan y se consumen en Tíbet desde hace siglos. De hecho, los antiguos pobladores apreciaban la robustez del papel de cáñamo hasta el punto de escribir en él la mayoría de sus textos monásticos.

En el budismo tántrico (practicado en la región tibetohimalaya), el cannabis desempeñaba un papel importante en la meditación (que podría haber incluso implicado relaciones sexuales). Supuestamente, se empleaban grandes dosis de cannabis para agudizar el estado de alerta durante la ceremonia.

No en vano, la planta se ha considerado sagrada en el Tíbet desde hace mucho tiempo. Los budistas mahayana creían que, durante los seis años que precedieron a su iluminación, Buda sobrevivió con tan solo una semilla diaria de cáñamo. A Buda se le representa a menudo con «soma», u hojas de cannabis, en su cuenco para limosnas.

Cabe señalar que los budistas modernos son en su mayoría contrarios al consumo de drogas en general, pues consideran que debilita la mente. El pasado febrero, el dalái lama (partidario del cannabis medicinal) declaraba que él no lo consumía, y que se «considera un veneno» salvo si lo administra un médico como terapia.

El cannabis se ha cultivado en todo el país durante siglos. F. Kingdon Ward, con ocasión de su viaje a través del Tíbet en 1913, hacía mención de unas vastas plantaciones de cáñamo, situadas generalmente próximas a los pueblos.

Actitudes ante el cannabis

Culturalmente, el cannabis siempre ha sido importante para el pueblo tibetano budista. Aunque no está claro hasta qué punto se hacía uso de esta sustancia en los rituales religiosos, los datos conocidos de otros países budistas apuntan a que se utilizaba en cierta medida.

No obstante, en la actualidad, los budistas son en su mayoría contrarios al consumo de cannabis. No se conocen cifras sobre la prevalencia del consumo en el Tíbet, pero parece poco probable que haya mucha gente que lo use con fines recreativos, sobre todo teniendo en cuenta la dureza de la legislación china y su firme oposición al cannabis.

El cultivo de cannabis en el Tíbet

Sea cual sea la cuna del cannabis, lo que es cierto es que la planta se propagó rápidamente por toda Asia. Se cree que el biotipo original del Tíbet era similar al cáñamo, con fibras bastas y bajas concentraciones de THC. Esta teoría tiene sentido, pues el cannabis silvestre que aún crece en el país se ajusta a esta descripción, aunque algunas de las plantas tienen niveles superiores de cannabinoides.

Hoy día, es sabido que se cultiva cannabis en el valle del río Kyi Chu.

La producción de hachís

La producción de hachís en el Tíbet sigue unos métodos similares a los de países vecinos como Nepal, el norte de India y Bután. Según algunos informes puntuales, el hachís tibetano era famoso por su calidad superior, y muy codiciado, incluso en zonas productoras de hachís como Nepal.

Los agricultores tibetanos elaboraban el hachís amasando en la palma de la mano las partes necesarias de la planta del cannabis. El calor y la presión de la mano provocan una decarboxilación, proceso que convierte en cannabinoides los ácidos cannabinoides. Luego se forma una bola de hachís de gran tamaño. Las bolas se denominan «bolas del templo», porque tradicionalmente se apilaban en las entradas de los templos y los monjes las vendían para recaudar fondos para los gastos cotidianos y de mantenimiento.

La mayoría de las fuentes coinciden en que el hachís tibetano de buena calidad es muy suave y de color muy oscuro, casi negro, y sin el matiz verdoso que presentan algunas variedades indias y paquistaníes en el interior. Tiene un efecto cerebral, sin provocar somnolencia.

¿Se legalizará el cannabis en el futuro?

Parece poco probable que vaya a cambiar la situación mientras el país siga bajo el control de China. Los severos castigos, que pueden llegar hasta la pena capital, ejercen un efecto disuasorio en un país que en cualquier caso no es procannabis.

Con todo, dada la «fiebre verde» que experimenta todo el planeta, es posible que China comience a apreciar el potencial de crear ganancias que alberga el Tíbet con el posible cultivo de cannabis medicinal y de cáñamo industrial. 

  • Disclaimer:
    Aunque se ha hecho todo lo posible para garantizar la exactitud de este artículo, no está destinado a proporcionar consejo legal, ya que las situaciones individuales serán diferentes y deben consultarse con un experto y/o abogado.

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Autor y revisor

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    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
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    Maurice Veldman

    Maurice Veldman es miembro de la Asociación Holandesa de Abogados Penales y uno de los abogados más destacados del campo del cannabis de los Países Bajos. Con 25 años de experiencia en dicho ámbito, su conocimiento del derecho penal y administrativo apoya a los vendedores de cannabis y a los productores de cáñamo al abordar la cuestión de las desigualdades entre el individuo y el estado.
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