Cannabis y Cirrosis Hepática: ¿Puede el Cannabis Causar Daño Hepático?

La literatura existente actual demuestra una conexión muy clara entre el sistema endocannabinoide y la cirrosis hepática, hasta llegar a la enfermedad hepática terminal. Sin embargo, no hay consenso sobre si el consumo de cannabis puede provocar cirrosis hepática o si representa un tratamiento potencial para la enfermedad.

El hígado puede considerarse como el órgano desintoxicante gigante del cuerpo humano. Desempeña un papel importante en el metabolismo de las drogas, el alcohol, los medicamentos y las toxinas que llegan desde el tracto gastrointestinal. Los factores de estilo de vida poco saludables, el consumo excesivo de alcohol o drogas o ciertos virus hepáticos (como la hepatitis) contribuyen a la degradación del hígado. El resultado final de tal degradación es la cirrosis hepática: el proceso de cicatrización irreversible y grave del hígado.

Existe mucha polémica en torno al consumo de cannabis y la cirrosis hepática. El sistema endocannabinoide está muy implicado en la cirrosis hepática como la medicina moderna ha confirmado. Se cree que la distribución de los receptores CB1 y CB2 en el hígado y sus actividades desempeñan un papel importante en la progresión de la enfermedad hepática, la fibrosis y la cirrosis. A pesar de esta afirmación, existen evidencias contradictorias sobre cómo los fitocannabinoides (como el THC y el CBD) influyen en este proceso fisiológico y sobre si son beneficiosos o un factor contribuyente. Vamos a analizarlo.

¿Qué es la cirrosis hepática, qué la causa y cuáles son los tratamientos disponibles?

La cirrosis se refiere a la etapa tardía y crónica de cicatrización del tejido hepático. En las etapas iniciales, la cicatrización se llama fibrosis hepática. Es el resultado de un trauma persistente y crónico en el hígado, lo que hace que el hígado sufra una cicatrización constante de la herida y finalmente provoque cicatrices permanentes. La cirrosis se produce cuando las cicatrices del hígado se vuelven tan graves como para que los aspectos de la función hepática se vean comprometidos. La cirrosis hepática crónica provoca la alteración de la estructura del hígado y, en última instancia, puede provocar insuficiencia hepática.

La enfermedad hepática es responsable de hasta 2 millones de muertes al año, de las que 1 millón están directamente relacionadas con complicaciones de cirrosis hepática. La cirrosis hepática es actualmente la undécima causa más frecuente de muerte en todo el mundo.

Las causas más comunes de cirrosis hepática a nivel mundial son el abuso de alcohol y la hepatitis C, aunque hay otras afecciones hepáticas que también pueden provocar cirrosis. Una de esas afecciones es la enfermedad del hígado graso, que de forma parecida, se debe con mayor frecuencia al consumo excesivo de alcohol.

De momento, no se conoce ninguna cura para la cirrosis hepática. La enfermedad se caracteriza por la formación de cicatrices (fibrosis), que generalmente es irreversible, independientemente de dónde ocurra en el cuerpo. Al igual que cualquier otros tipos de fibrosis, la cicatrización del hígado se considera irreversible, aunque eliminar el factor causal puede retrasar la progresión de la enfermedad.

Debido a la prevalencia mundial de la cirrosis hepática, es una enfermedad muy investigada. Últimamente, el sistema endocannabinoide ha sido objeto de un escrutinio minucioso como posible diana potencial de tratamiento. Se debe a que los hígados con cirrosis presentan un comportamiento diferente con respecto a los cannabinoides endógenos y los receptores de cannabinoides en comparación con los hígados normales. De aquí es de donde surge la gran polémica sobre si el cannabis es un factor causante de la cirrosis hepática o si es una oportunidad de tratamiento potencial.

El sistema endocannabinoide y la cirrosis hepática

En una cantidad considerable de estudios experimentales y estudios clínico, se ha observado una actividad alterada de los endocannabinoides y de los receptores cannabinoides durante la cirrosis hepática. Se ha descubierto que el sistema endocannabinoide (SEC) es sumamente activo en los hígados cirróticos, con una expresión muy elevada de receptores cannabinoides durante la progresión de la enfermedad. Sin embargo, la expresión de los receptores cannabinoides es muy baja o completamente ausente en hígados normales y sanos.

En un estudio de 2011 publicado en el British Journal of Pharmacology, los investigadores demostraron que los receptores CB1 y CB2 están regulados al alza en muestras de hígado cirrótico. Los investigadores descubrieron que la activación del receptor CB1 (agonismo) intensifica la fibrogénesis (creación de tejido cicatricial), mientras que la activación del receptor CB2 inhibe la progresión hacia la fibrosis. Durante el mismo estudio, los investigadores también demostraron que el receptor CB2 es fundamental en el proceso regenerativo después de una lesión hepática aguda.

Estos hallazgos parecen estar respaldados por más literatura académica. En modelos de roedores, los receptores CB1 y CB2 se eliminaron por completo de las células hepáticas cirrosis para evaluar los efectos de la supresión completa. De forma apropiada, la supresión del receptor CB1 demostró una mejora notable de la fibrosis hepática y la supresión del receptor CB2 aumentó las puntuaciones inflamatorias, el aumento de la deposición de colágeno y la grasa hepática.

Estos hallazgos volvieron a ser respaldados por otro estudio realizado por Julien et al. en 2005. El equipo demostró que la activación del receptor CB2 resultaba en actividad antifibrogénica, lo que respalda la importancia del receptor CB2 en el proceso de regeneración que sigue a la fibrosis hepática.

Además de los receptores de cannabinoides, los cannabinoides endógenos también tienen una función mecanicista importante en la cirrosis hepática. Los cannabinoides endógenos como AEA, 2-AG y la anandamida contribuyen de forma natural al comportamiento de los receptores CB1 y CB2. De esta manera, pueden inducir algunas de las actividades antifibrogénicas y profibrogénicas de los propios receptores.

Se ha demostrado que AEA reduce la fibrogénesis en la cirrosis hepática. Por el contrario, 2-AG media potencialmente la fibrogénesis de forma completamente independiente, sin interacción con los receptores CB. Sin embargo, a dosis más altas, 2-AG induce la muerte celular de las células estrelladas hepáticas (HSC) y, por lo tanto, podría inhibir la fibrogénesis. Se cree que la mayor actividad de las HSC promueve la fibrogénesis y la fibrosis.

La investigación antes mencionada demuestra que el sistema endocannabinoide participa en casi todas las etapas de la patología de la cirrosis. Esto incluye posibles complicaciones de la cirrosis, como la encefalopatía hepática. Esta es una afección neuropsiquiátrica causada específicamente por daños en la función del hígado. La investigación actual está empezando a demostrar que los cannabinoides exógenos, como el THC y el CBD, interactúan con el sistema endocannabinoide de tal manera que tratan los síntomas de la encefalopatía hepática. No obstante, analizaremos este tema con mayor detalle más adelante en este artículo.

Cannabis y la progresión de la cirrosis hepática

La investigación sobre el potencial del cannabis para aumentar el riesgo de cirrosis hepática ha sido variada y polémica. En su mayor parte, los resultados son completamente contradictorios.

A principios de 2019, el Dr. Igor Koturbash y otros investigadores de la Universidad de Arkansas analizaron la dosis hepatotóxica del CBD. Los modelos fueron roedores, a los que se administró CBD primero en una fase de toxicidad aguda y, en segundo lugar, en una fase de toxicidad subaguda. En la primera fase, a los ratones se les administró una dosis única de hasta 2460 mg/kg de CBD. Durante la fase subaguda, a los ratones se les administraron dosis más bajas (hasta 615 mg/kg) durante 10 días. Curiosamente, en la fase subaguda de la prueba, el 75 % de los ratones murieron o fueron muriendo en las siguientes 72-96 horas. El resultado fue hepatotoxicidad hepática profunda.

Es importante recordar que estos se consideran los niveles de hepatotoxicidad del CBD, y no sugiere que todo el consumo de CBD sea hepatotóxico. La respuesta de los medios a esta investigación fue que «el CBD podía causar daño hepático», pero de hecho, los investigadores simplemente estaban buscando qué dosis máxima puede conducir a la toxicidad hepática. Básicamente, los investigadores concluyeron que el CBD interactúa con la misma vía metabólica que muchas otras sustancias y medicamentos, y esto puede contribuir a su hepatotoxicidad. Finalmente, los investigadores sugirieron un estándar por el cual se podría calcular la dosis para cada persona con el fin de mitigar cualquier posibilidad de hepatotoxicidad.

En 2005, unos investigadores franceses estudiaron el efecto de fumar cannabis en la progresión de la fibrosis en pacientes con hepatitis C crónica. Los investigadores incluyeron un total de 270 pacientes e introdujeron en sus cálculos otros factores como el consumo excesivo de alcohol, el consumo de tabaco, la edad en el momento de la biopsia hepática y la esteatosis. Los investigadores concluyeron que el consumo diario de cannabis vaticina fibrosis severa, independientemente de los otros factores. Aconsejaron que los pacientes con hepatitis C crónica deberían abstenerse de consumir cannabis con regularidad.

Estos hallazgos fueron respaldados por otro estudio de 2008 que incluyó a 204 pacientes con hepatitis C. El estudio se realizó en la Universidad de San Francisco y utilizó datos de referencia de un estudio prospectivo de cohorte basado en la comunidad. El indicador principal fue el consumo de cannabis y los resultados se calcularon utilizando una puntuación de fibrosis en la biopsia. El equipo también concluyó que el consumo diario de cannabis estaba muy relacionado con la fibrosis de moderada a severa en pacientes a los que ya se había diagnosticado hepatitis C.

En 2013, en la Universidad McGill en Quebec, Canadá, un equipo de investigadores reveló resultados completamente contradictorios a los mencionados anteriormente. En este estudio, el equipo evaluó a 690 individuos diagnosticados con coinfección por VIH y hepatitis C que no tenían fibrosis significativa ni enfermedad hepática terminal. Este fue el punto de partida. Al inicio del estudio, el 53 % había fumado marihuana en los últimos 6 meses y consumía una media de 7 porros por semana, mientras que el 40 % consumía diariamente.

Los investigadores descubrieron que cada 10 porros extra por semana aumentaban ligeramente el riesgo de progresión hacia la enfermedad hepática terminal o cirrosis. Sin embargo, también descubrieron que cuando la exposición al cannabis se retrasaba entre 6 y 12 meses antes del diagnóstico de VIH/hepatitis C, el cannabis ya no se relacionaba con la progresión de la fibrosis o de la cirrosis. Del mismo modo, descubrieron que cualquier riesgo mayor de cirrosis asociado al consumo de cannabis se atenuaba después de que la exposición al cannabis se retrasase.

Los investigadores atribuyen los hallazgos de otros estudios a un posible mecanismo de causalidad inversa debido a la automedicación con cannabis. No encontraron ningún riesgo asociado entre el consumo de cannabis y la progresión de la fibrosis hepática o la cirrosis.

Encefalopatía hepática y fitocannabinoides

La enfermedad hepática crónica puede provocar encefalopatía hepática, una disminución de la función cerebral. El papel más importante del hígado es coger sangre contaminada del tracto gastrointestinal y desintoxicarla, junto con la metabolización de medicamentos y otros materiales tóxicos que entran a través del tracto gastrointestinal. Si su función se ve demasiado alterada, las toxinas comienzan a acumularse en el cuerpo, incluso en el cerebro.

No disponemos de una cantidad abrumadora de datos sobre el papel de los endocannabinoides en la encefalopatía hepática. Sin embargo, es fiable y prometedor como para se realice una mayor investigación de los tratamientos.

En un estudio de 2006, los investigadores observaron niveles elevados de cannabinoides endógenos, 2-AG, en los cerebros de ratones con insuficiencia hepática fulminante. El equipo de investigadores utilizó esto como un biomarcador de que el sistema endocannabinoide respondía a la disfunción hepática. Los ratones fueron tratados con 2-AG exógeno y otro antagonista del receptor CB1, SR141716A, y sus puntuaciones neurológicas mejoraron. Sus puntuaciones volvieron a mejorar cuando les trataron con el agonista del receptor CB2, HU308. Los investigadores concluyeron que la modulación del sistema endocannabinoide por los cannabinoides exógenos, ya sea como antagonistas de CB1 o agonistas de CB2, presenta potencial para futuros tratamientos.

En otro estudio, los investigadores informaron que la estimulación de AMPK (una enzima cerebral y un importante sensor de energía intracelular) es una respuesta a la insuficiencia hepática. Esta enzima está regulada por el sistema endocannabinoide. La administración de THC a ratones a los que se había inducido encefalopatía hepática aumentaba los niveles de AMPK y restablecía la función cerebral normal. Esto se debe a que en la insuficiencia hepática (como se analizó anteriormente en el artículo), el receptor CB2 está muy estimulado y receptivo

También existe un conjunto de investigaciones relacionadas con el papel del sistema endocannabinoide en la vasodilatación hepática y otros cambios circulatorios durante la cirrosis. Estas cuestiones son igualmente pertinentes para el creciente número de investigaciones que rodea el sistema endocannabinoide y su respuesta durante la cirrosis.

Lo que sabemos y lo que no sabemos sobre el cannabis y la cirrosis

La investigación existente demuestra una conexión clara entre el sistema endocannabinoide y la cirrosis hepática. Como mínimo, la investigación confirma que el sistema endocannabinoide actúa como un equipo de respuesta de recuperación para una persona con un hígado que se está deteriorando. Cuando la afección se vuelve grave, como la cirrosis hepática o la encefalopatía hepática, el sistema endocannabinoide es una diana prometedora para el tratamiento.

Sin embargo, en lo que respecta al tratamiento con cannabis (y a si realmente contribuye o no a una enfermedad hepática ya existente), sigue habiendo polémica. La evidencia es demasiado contradictoria y el tema requiere mucha más investigación para comprender mejor el papel del cannabis como medicina. En cualquier caso, sin duda merece una mayor investigación y debería ser un gran punto de investigación para los científicos en el futuro.

  • Disclaimer:
    Este artículo no tiene la intención de sustituir el consejo, diagnóstico y tratamiento médicos profesionales. Siempre hay que consultar a un médico u otro profesional médico titulado. No hay que retrasar la búsqueda de asistencia médica ni ignorar el consejo médico debido a algo que se haya leído en esta página web.

Comments

11 comentarios en “Cannabis y Cirrosis Hepática: ¿Puede el Cannabis Causar Daño Hepático?”

  1. daniel rodriguez

    la verdad muy buena esta informacion para los que consumimos cannabis desde ya espero mas informacion muchas gracias .

    1. Diana - Sensi Seeds

      Gracias por tu comentario Daniel y no dudes en seguir leyendo nuestros artículos, ya que en ellos os mantenemos informados de todos los temas relacionados con el cannabis!

  2. Estoy sumamente preocupada ya que sufro de hígado graso y empecé a tomar aceite de cannabis debido a los dolores que padezco por artritis y artrosis, sentí mejoría en los dolores, pero noto que mi hígado se ha inflamado y no sé si es por consecuencia del cannabis, por eso me gustaría recibir más información, de todas maneras dejaré de tomarlo por un tiempo y observaré si baja mi inflamación.. Gracias

    1. Miranda - Sensi Seeds

      Hola Marta,

      Lo más recomendable sería que lo consultaras con tu médico especialista o con un profesional médico conocedor de los beneficios del cannabis. También podrías consultar con alguna asociación o grupo de pacientes de cannabis medicinal que haya en tu lugar de residencia.
      Haces muy bien en dejar de tomarlo de momento; no obstante, no son efectos frecuentes. Tal vez, el origen o procedencia del aceite, la forma de elaboración, su calidad o estado cuando lo consumiste podrían tener algo que ver. No dejes de hablarlo con un médico.

      ¡Suerte y gracias por leernos!

    2. Yo fui diagnosticado con Hígado Graso hace 2 años y medio, manifestado externamente en molestias en la parte baja de la costilla derecha, hombro derecho, etc…Desde este tiempo dejé de beber (5 años antes lo hacía por lo menos una vez a la semana durante 5 años en mi época universitaria) pero aumente el consumo de marihuana (cripi) a diario (2015-2018) por lo menos 2 cigarros, con la consecuencia del aumento de las molestias en espalda y abdomen, lo que me induce a creer que es la marihuana la causante, ya que por lo demás, disminuí el consumo de alimentos poco recomendados en mi caso (fritos, lacteos, carnes, etc); los efectos negativos en aumento se ven incrementados cuando rompo la dieta. En conclusión, la cripi y la mala alimentación, creo, son bastante dañinos para un hígado, y más, si es graso.

  3. ELIAS SANTIAGO

    HOLA, TENGO HEPATITIS C Y HIGADO CIRROTICO… PODRIA YO USAR ALGUN METODO DEL CANABIS, DEBERIA YO HABLAR CON MI MEDICO PRIMARIO SOBRE ESTO? ESTO SUENA MUY BIEN…

    1. Miranda - Sensi Seeds

      Hola Elías,

      Como nosotros no estamos autorizados a dar recomendaciones médicas, siempre recomendamos que, antes de empezar un tratamiento con cannabis medicinal, lo mejor es consultarlo con tu médico, como tú mismo has dicho. O, en su defecto, con un profesional médico que conozca los beneficios del cannabis, quien te podrá recomendar cuál es la mejor opción en tu caso concreto, teniendo en cuenta tu historial médico: mejor método de administración, dosis más adecuada, etc.

      También, puedes averiguar qué asociaciones o grupos de pacientes de cannabis medicinal hay en tu zona y ponerte en contacto con ellos. Seguro que pueden ofrecerte información de primera mano sobre las experiencias de otros pacientes como tú y sobre las posibilidades a tu alcance.

      Mientras tanto, no dejes de visitar el blog de Sensi Seeds para resolver cualquier otra duda, disponer de toda la información sobre el cannabis, y estar al día de las últimas noticias y avances: https://sensiseeds.com/es/blog/

      ¡Saludos y Suerte!

  4. Carlos galaviz

    Buena informacion
    Yo estoy empesando a tomar
    CBD
    Y ps hasta ahorita me sentido bien yo tengo atresia de via viliar la cual causó un problema en mi hígado
    Aun no tengo epatitis segun esto gracias a dios. Pero me quieren hacer transplante de hígado que raro
    Pero estoy empezando a sentir mejorías a una semana de tomado
    Mis hojos an tomado un color mas claros. Ya que los tenia muy amarillos. Por la bilis acomulada en mi cuerpo.

  5. Miguel Ángel

    Desde el 1992 con cirrosis hepática, trasplantado hace 8 años, he consumido hachís durante todo el tiempo, normalmente la esperanza de vida con cirrosis por Hepatitis C es de 10 años, máximo 15, como vereis han sido 20 años y muy por encima ďe la media, el truco está en concienciarnos con un consumo mínimo, (yo, medio porro al día ) hago varios con esa cantidad, el cuerpo si lo acostumbras con una pequeña cantidad reacciona y esta es suficiente, no hay que coger grandes colocones, el uso y no el abuso, comentarlo con el médico especialista, suerte a todos en vuestros problemas, para mi si a sido una solución, saludos

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    Sensi Seeds

    El equipo editorial de Sensi Seeds incluye botánicos, expertos médicos y legales, además de activistas de renombre como el Dr. Lester Grinspoon, Micha Knodt, Robert Connell Clarke, Maurice Veldman, Sebastian Marincolo, James Burton y Seshata.
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    Sanjai Sinha

    El Dr. Sanjai Sinha forma parte del personal docente de la facultad de medicina Centro Médico Weill Cornell en Nueva York. Se dedica a atender a pacientes, enseñar a los residentes y estudiantes de medicina, y a realizar trabajos de investigación sobre los servicios sanitarios. Es un apasionado de la educación y formación de pacientes y de la práctica clínica basada en la evidencia. Su gran interés en la revisión de casos médicos proviene de estas pasiones.
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