by Seshata on 17/09/2014 | Medicinal

¿El consumo de cannabis causa trombosis?

trombosis Descrita por primera vez en 1960, se cree que la supuesta enfermedad conocida como arteritis por cannabis ha afectado a unas sesenta personas desde entonces. Se dice que esta dolencia afecta a aquellos fumadores de cannabis que consumen grandes cantidades y durante un tiempo prolongado, al producirse una inflamación de las paredes de las arterias periféricas, y que ha tenido que ver con casos de necrosis grave, algunos de los cuales han requerido la amputación de las extremidades afectadas.


A pesar de que las pruebas sugieren que la enfermedad está relacionada con fumar tabaco, algunos creen que el efecto del cannabis desempeña una función singular. En 2001, en un estudio francés, se presentaron diez nuevos casos, todos de hombres con una edad media de 23,7 años. Todos estos individuos sufrieron necrosis en las manos o pies tras padecer una isquemia subaguda distal, o una pérdida, repentina y moderada, del flujo de sangre hacia una extremidad. A pesar del tratamiento, finalmente, a cuatro pacientes hubo que practicarles sendas amputaciones.

Relación con el consumo de tabaco

Se cree que la arteritis por cannabis ha afectado a unas sesenta personas desde 1960
Se cree que la arteritis por cannabis ha afectado a unas sesenta personas desde 1960

Debido al conocido efecto vasoconstrictor del cannabis, los investigadores llegaron a la conclusión de que el consumo regular de los pacientes jugaba un papel clave en su enfermedad. Estos hombres eran fumadores de tabaco moderados, por lo que es imposible evaluar con precisión el grado de responsabilidad que tuvo el consumo de cannabis.

Sin embargo, mientras que la mayoría de los investigadores de la arteritis inducida por el cannabis sólo han estudiado a enfermos que también fuman tabaco, otro estudio francés realizado en 2011 documentó el caso de una mujer de 36 años de edad con arteritis, que había estado expuesta de forma prolongada al cannabis, pero no al tabaco. En este caso, dejar de consumir cannabis hizo que los síntomas mejorasen rápidamente.

Por otro lado, en otro estudio francés, se describió el caso de un hombre de 36 años de edad, sin antecedentes de consumo de tabaco, que desarrolló lesiones necróticas en los dedos de los pies, supuestamente, debido al consumo prolongado de cannabis. Tras ser incapaz de reducir su consumo, el paciente desarrolló una isquemia en la pierna izquierda, que tuvo que serle amputada.

El cannabis y la vasoconstricción

Durante mucho tiempo, se ha creído que el cannabis causa vasoconstricción, por la que las paredes de un vaso sanguíneo (sobre todo arterias y arteriolas) se contraen, estrechando el canal y restringiendo el flujo sanguíneo a lo largo de él. En otro estudio, se llegó a la conclusión de que el riesgo de sufrir un ataque al corazón, para los mayores de 65, durante la hora posterior al consumo de cannabis era cinco veces mayor. Incluso en individuos más jóvenes, se han atribuido varios casos de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular isquémico (causado por la pérdida repentina del flujo de sangre al cerebro) al consumo de cannabis.

Un hombre de 36 años de edad, sin antecedentes de consumo de tabaco, desarrolló lesiones necróticas en los dedos de los pies
Un hombre de 36 años de edad, sin antecedentes de consumo de tabaco, desarrolló lesiones necróticas en los dedos de los pies

En un estudio francés en el que participaron 48 adultos jóvenes que habían sufrido un accidente cerebrovascular isquémico, se descubrió que el 21% presentaban estenosis craneal multifocal, o múltiples estrechamientos en las arterias craneales. De ese 21%, todos eran consumidores de cannabis, y aunque no todos presentaron síntomas, la mayoría se vio afectada. De todas las causas demostradas, entre las que se incluyeron el cardioembolismo y la arterosclerosis, este patrón de estenosis era más común. Por lo tanto, los investigadores concluyeron que el consumo de cannabis podría ser un factor clave para el accidente cerebrovascular isquémico en adultos jóvenes.

Dificultades para establecer relaciones causales

Mientras que, ciertamente, puede existir una relación entre el consumo de cannabis y la vasoconstricción, el tamaño de la muestra de este estudio, en concreto, era demasiado pequeño para extraer conclusiones válidas sobre la relación con el accidente cerebrovascular isquémico. Por otra parte, la mayoría de los consumidores de cannabis en Francia también consumen tabaco, y además se sabe que el tabaco es un vasoconstrictor, por lo que se debe investigar, más profunda y detenidamente, antes de asumir que existe una relación causal. De hecho, la mayor parte de la investigación sobre la arteritis inducida por el consumo de cannabis se ha llevado a cabo en Francia, donde las leyes son estrictas y la mayor parte de la opinión política lo desaprueba, por lo que es posible que los resultados no sean muy objetivos.

La gran semejanza entre la arteritis por cannabis y la tromboangeítis obliterante (o enfermedad de Buerger), la coagulación progresiva de las arterias periféricas relacionada con el consumo de tabaco (incluso las variedades que no se fuman), lleva a muchos a creer que las dos afecciones no son independientes, y el efecto del cannabis es, como mucho, sinérgico. Los casos confirmados de arteritis no concomitante por cannabis (no asociada) con el consumo de tabaco son insuficientes para establecer una verdadera relación.

¿Podrían los contaminantes ser la causa?

Sin embargo, otra posibilidad es que la alta incidencia de esta enfermedad en Francia se deba a un contaminante de uso extendido, en lugar de al propio cannabis. De hecho, se ha propuesto el arsénico como un posible contaminante. En suelos con un alto contenido en fósforo, se ha demostrado que el cannabis presenta mayor absorción a través del sistema radicular. Por separado, los suministros de agua contaminados por arsénico han estado implicados en casos de un tipo de necrosis conocida como de «pie negro». El hecho de que la mayoría del cannabis que se consume en Francia es hachís, que suele contener impurezas y se suele mezclar con aditivos muy perjudiciales, refuerza la posibilidad de que los contaminantes jueguen un papel en la arteritis por cannabis.

Compleja relación entre el sistema cardiovascular y el endocannabinoide

Además de esto, existen pruebas que contradicen muchos de los principios básicos de la arteritis por cannabis. Varios estudios han demostrado que el THC, la anandamida y el CDB anormal causan vasodilatación en lugar de vasoconstricción, haciendo que el músculo liso de las paredes de las arterias se relaje. Los cannabinoides atípicos también pueden inducir la vasodilatación. Los vasodilatadores ayudan en la reducción de la presión arterial y aumentan el flujo de sangre a los tejidos periféricos. Asimismo, dichos cannabinoides suelen presentar efectos antiinflamatorios importantes. Además, no hay pruebas que sugieran que ciertos cannabinoides pueden tener propiedades anticoagulantes, lo que generalmente supondría una reducción del riesgo de sufrir enfermedades como la trombosis.

Los vasodilatadores ayudan a reducir la presión arterial y a incrementar el flujo de sangre que llega a los tejidos periféricos
Los vasodilatadores ayudan a reducir la presión arterial y a incrementar el flujo de sangre que llega a los tejidos periféricos

Las interacciones, enormemente complejas, entre el sistema endocannabinoide y el cardiovascular requieren una investigación más intensiva antes de que se pueden sacar conclusiones firmes. Los cannabinoides pueden diferir en el grado en que afectan a una función vascular de acuerdo con la dosis, así como la proporción en la que están presentes. Un cannabinoide también puede ejercer un efecto vasoconstrictor en ciertas partes del cuerpo, y un efecto neutro o vasodilatador en otros. Por ejemplo, se cree que en las ratas, el THC provoca un efecto vasoconstrictor en las arterias renales y un efecto vasodilatador en los cuartos traseros.

Si bien existen cierta pruebas que relacionan el efecto de ciertos cannabinoides con la vasoconstricción de las arterias, considerar la arteritis por cannabis como una enfermedad, en sí misma, es sumamente cuestionable. Si se sigue investigando, se puede establecer una relación definitiva, pero la escasez de pacientes que no hayan fumado tabaco hace que la investigación sobre la enfermedad resulte muy difícil y menos prioritaria que la trombosis relacionada con el tabaco.

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Juan Carlos

Fui fumador de cannabis y me dio la enfermedad de buerguer no fume tabaco

31/10/2017

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