¿Produce el Consumo de Cannabis Coágulos de Sangre o Trombosis?

La arteritis por cannabis es una afección médica muy rara y poco estudiada que causa coagulación sanguínea y trombosis en las extremidades periféricas. De momento, la ciencia actual no la ha confirmado como una verdadera enfermedad médica. Vamos a examinar la investigación a la vez que intentamos entender el vínculo entre el cannabis y la trombosis.

Se cree que la supuesta enfermedad conocida como arteritis por cannabis, descrita por primera vez en 1960, ha afectado a unas sesenta personas desde entonces. Se dice que esta dolencia afecta a aquellos fumadores de cannabis que consumen grandes cantidades y durante un tiempo prolongado al producirse una inflamación de las paredes de las arterias periféricas. En algunos casos graves, la afección ha causado la amputación de las extremidades afectadas. 

A pesar de que las evidencias sugieren que la afección está relacionada con fumar tabaco, algunos creen que el efecto del cannabis desempeña una función singular. En 2001, en un estudio francés, se presentaron diez nuevos casos, todos de hombres con una edad media de 23,7 años. Todos estos individuos sufrieron necrosis en las manos o pies tras padecer una isquemia subaguda distal, o una pérdida repentina y moderada del flujo de sangre hacia una extremidad. A pesar del tratamiento, finalmente a cuatro pacientes hubo que practicarles sendas amputaciones.

La relación entre la trombosis y el consumo de tabaco

Debido al conocido efecto vasoconstrictor del cannabis, los investigadores llegaron a la conclusión de que el consumo regular de los pacientes jugaba un papel clave en su enfermedad. Estos hombres eran fumadores de tabaco moderados, por lo que es imposible evaluar con precisión el grado de responsabilidad que tuvo el consumo de cannabis.

Sin embargo, mientras que la mayoría de los investigadores de la arteritis inducida por el cannabis solo han estudiado a pacientes que también fuman tabaco, otro estudio francés realizado en 2011 documentó el caso de una mujer de 36 años de edad con arteritis. Había estado expuesta de forma prolongada al cannabis, pero no al tabaco. En este caso, dejar de consumir cannabis hizo que los síntomas mejorasen rápidamente.

Por otro lado, en otro estudio francés, se describió el caso de un hombre de 36 años de edad sin antecedentes de consumo de tabaco. Este hombre había desarrollado lesiones necróticas en los dedos de los pies, supuestamente debido al consumo prolongado de cannabis. Tras ser incapaz de reducir su consumo, el paciente desarrolló una isquemia en la pierna izquierda, que tuvo que serle amputada.

Finalmente, el estudio de caso más reciente tuvo lugar en 2017. El hombre en cuestión tenía 35 años y fumaba 20 cigarrillos al día mezclados con cannabis. Presentaba síntomas de placa necrótica y finalmente se le diagnosticó la enfermedad de Buerger. Los investigadores concluyeron que el cannabis es por lo menos un cofactor en este caso concreto, y que la afección es cada vez más frecuente en los consumidores de cannabis, independientemente del consumo de tabaco.

El cannabis y la vasoconstricción

Durante mucho tiempo, se ha creído que el cannabis causa vasoconstricción, por la que las paredes de un vaso sanguíneo (sobre todo las arterias y arteriolas) se contraen, estrechando el canal y restringiendo el flujo sanguíneo a lo largo de él. En otro estudio, se llegó a la conclusión de que, para los mayores de 65, el riesgo de sufrir un ataque al corazón durante la hora posterior al consumo de cannabis era cinco veces mayor. Incluso en individuos más jóvenes, se han atribuido varios casos de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular isquémico (causado por la pérdida repentina del flujo de sangre al cerebro) al consumo de cannabis.

En un estudio francés en el que participaron 48 adultos jóvenes que habían sufrido un accidente cerebrovascular isquémico, se descubrió que el 21 % presentaban estenosis craneal multifocal o múltiples estrechamientos en las arterias craneales. De ese 21 %, todos eran consumidores de cannabis y aunque no todos presentaban síntomas, la mayoría se vio afectada. De todas las causas demostradas, entre las que se incluyeron el cardioembolismo y la arterosclerosis, este patrón de estenosis era más común. Por lo tanto, los investigadores concluyeron que el consumo de cannabis podría ser un factor clave para el accidente cerebrovascular isquémico en adultos jóvenes.

Dificultades para establecer relaciones causales

Mientras que ciertamente puede existir una relación entre el consumo de cannabis y la vasoconstricción, el tamaño de la muestra de este estudio concreto era demasiado pequeño para extraer conclusiones válidas sobre la relación con el accidente cerebrovascular isquémico. Por otra parte, la mayoría de los consumidores de cannabis en Francia también consumen tabaco, y además se sabe que el tabaco es un vasoconstrictor.

Por lo tanto, hay que investigar en mayor profundidad antes de asumir que existe una relación causal. De hecho, la mayor parte de la investigación sobre la arteritis inducida por el consumo de cannabis se ha llevado a cabo en Francia, donde las leyes son estrictas y la mayor parte de la opinión política lo desaprueba, por lo que es posible que los resultados no sean muy objetivos.

Existen muchas grandes semejanzas entre la arteritis por cannabis y la tromboangeítis obliterante (o enfermedad de Buerger), la coagulación progresiva de las arterias periféricas relacionada con el consumo de tabaco. Estos parecidos llevan a muchos a creer que las dos afecciones no son independientes, sino que el efecto del cannabis es como mucho sinérgico. Los casos confirmados de arteritis por cannabis que no están relacionados con el consumo de tabaco son insuficientes para establecer una verdadera relación.

¿Podrían los contaminantes ser la causa?

Sin embargo, otra posibilidad es que la alta incidencia de esta enfermedad en Francia se deba a un contaminante de uso extendido, en lugar de al propio cannabis.

De hecho, se ha propuesto al arsénico como un posible contaminante. Se debe a que en suelos con un alto contenido en fósforo, se ha demostrado que el cannabis presenta mayor absorción a través del sistema radicular. Además, los suministros de agua contaminados por arsénico han estado implicados en casos de un tipo de necrosis conocida como de «pie negro». El hecho de que la mayoría del cannabis que se consume en Francia sea hachís, que suele estar mezclado con aditivos muy perjudiciales, refuerza la posibilidad de que los contaminantes jueguen un papel en la arteritis por cannabis.

La compleja relación entre el sistema cardiovascular y el sistema endocannabinoide

Los contaminantes no presentan la única complejidad en este asunto. Hay evidencias que contradicen muchos de los principios básicos de la arteritis por cannabis. Varios estudios han demostrado que el THC, la anandamina y el CBD anormal causan vasodilatación en lugar de vasoconstricción, haciendo que el músculo liso de las paredes de las arterias se relaje.

Los cannabinoide atípicos también pueden inducir la vasodilatación. Los vasodilatadores ayudan en la reducción de la presión arterial y aumentan el flujo de sangre que llega a los tejidos periféricos. Asimismo, ciertos cannabinoides suelen presentar efectos antiinflamatorios importantes.

De hecho, hay evidencias que sugieren que ciertos cannabinoides pueden tener propiedades anticoagulantes. Esto salió a la luz después de un estudio realizado en la Universidad de Dallas en 2017 en el que los investigadores averiguaron que el cannabis puede reducir la presión arterial y mejorar la circulación sanguínea y del oxígeno. Lo que normalmente indicaría que se reduciría el riesgo de enfermedades similares a la trombosis.

Las interacciones enormemente complejas entre el sistema endocannabinoide y el cardiovascular requieren una investigación más profunda antes de poder sacar conclusiones firmes. Los cannabinoides pueden diferir en el grado en que afectan a una función vascular según la dosis, así como en la concentración en la que están presentes. Un cannabinoide también puede ejercer un efecto vasoconstrictor o coagulante en ciertas partes del cuerpo, y un efecto neutro o vasodilatador en otras. Por ejemplo, se cree que en las ratas, el THC produce un efecto vasoconstrictor en las arterias renales y un efecto vasodilatador en los cuartos traseros.

Si bien existen cierta pruebas que relacionan el efecto de ciertos cannabinoides con la vasoconstricción de las arterias, considerar la arteritis por cannabis como una enfermedad en sí misma es sumamente cuestionable. Si se sigue investigando, se puede establecer una relación definitiva, pero de momento no hay suficientes pacientes que hayan consumido exclusivamente cannabis (sin tabaco).

Por esa razón, la investigación en la materia es difícil y los resultados se ven comprometidos. Hasta que se presenten más investigaciones en ausencia de consumo de tabaco, nuestra comprensión de la afección es limitada.

  • Disclaimer:
    Este artículo no tiene la intención de sustituir el consejo, diagnóstico y tratamiento médicos profesionales. Siempre hay que consultar a un médico u otro profesional médico titulado. No hay que retrasar la búsqueda de asistencia médica ni ignorar el consejo médico debido a algo que se haya leído en esta página web.

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    Sanjai Sinha

    El Dr. Sanjai Sinha forma parte del personal docente de la facultad de medicina Centro Médico Weill Cornell en Nueva York. Se dedica a atender a pacientes, enseñar a los residentes y estudiantes de medicina, y a realizar trabajos de investigación sobre los servicios sanitarios. Es un apasionado de la educación y formación de pacientes y de la práctica clínica basada en la evidencia. Su gran interés en la revisión de casos médicos proviene de estas pasiones.
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