by Silent Jay on 22/08/2014 | Cannabis Noticias

Estimada Sra. Marine Le Pen, lo que sea menos la guerra contra el cannabis

Tras los resultados de las elecciones europeas de 2014, en las que consiguió 24 escaños en el Parlamento Europeo, el partido nacionalista francés Frente Nacional (FN) ha sido objeto de un renovado interés por parte de la población francesa, así como de otros países europeos. Por este motivo, parece haber resurgido de los archivos un vídeo de 2011, en el que se muestran las imágenes de estudio de una entrevista con Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional, realizada por la radio francesa Europe 1. Este fragmento concreto trata del cannabis, y de la opinión de la señora Le Pen en lo que respecta a su despenalización.


Este artículo está inspirado en una de las columnas del editor de Sensi Seeds.

Tras los resultados de las elecciones europeas de 2014, en las que consiguió 24 escaños en el Parlamento Europeo, el partido nacionalista francés Frente Nacional (FN) ha sido objeto de un renovado interés por parte de la población francesa, así como de otros países europeos. Por este motivo, parece haber resurgido de los archivos un vídeo de 2011, en el que se muestran las imágenes de estudio de una entrevista con Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional, realizada por la radio francesa Europe 1. Este fragmento concreto trata del cannabis, y de la opinión de la señora Le Pen en lo que respecta a su despenalización.

Haz clic en la imagen para ver el vídeo.
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Puedes verlo (en francés) aquí, o leer la transcripción a continuación.

TRANSCRIPCIÓN

Locutor de Radio: El ex ministro del Interior Daniel Vaillant propone, al igual que muchos otros, la despenalización del cannabis, ya que parece que no somos capaces de frenar el tráfico ilegal. Después de todo, es como el alcohol o el tabaco.

Marine Le Pen:No conseguimos frenar el tráfico porque no nos proporcionamos los medios para hacerlo. Así de simple. Estamos perdiendo la guerra contra las drogas, pero por una razón muy sencilla, y es que en realidad no la hemos llevado a cabo. Por lo tanto, este es, de verdad, el camino más fácil, es una idea profundamente peligrosa. A los que dicen «ah, bueno, hachís …» … bien, resulta que la composición actual de estos productos es mucho más peligrosa, que entonces, cuando a lo mejor el señor Vaillant era un poco hippie, y tal vez dio alguna calada en un porro.» [Nota del Editor: Sr. Daniel Vaillant nunca ha consumido cannabis.]

LR:El señor Vaillant ha explicado que si esta droga fuera legal, si se vendiera de manera organizada por el gobierno, tendríamos acceso a sustancias más limpias y menos peligrosas que las drogas ilegales que se pueden encontrar en el mercado en este momento.

MLP (con ironía):Sí, claro, y si usted me da su cartera, no puede acusarme de robo, ¿verdad?

LR:Además precisa que el cannabis no es más peligroso que el whisky o el vodka.

MLP:En todas partes donde que se ha llevado a cabo [es decir, la despenalización] – algo que suelo discutir con los criminalistas – las consecuencias han sido dramáticas. La despenalización ha producido una explosión de las drogas, con graves problemas para la salud pública, con consecuencias psicológicas en la población que se han intensificado considerablemente, y con una delincuencia que es consecuencia de la falta de autocontrol inducida por las drogas. Por supuesto, algunas personas serán «razonables», pero otras no, ésta es una buena y falsa idea que lleva circulando durante 60 años. Afortunadamente, el gobierno ha decidido, sabiamente, no darle un final feliz.

LR:Un radioyente pregunta si usted ha probado el cannabis alguna vez.

MLP:No, no, nunca lo he probado. Todo esto me da demasiado miedo para querer probar.

FIN DE LA TRANSCRIPCIÓN

Cada vez resulta más habitual encontrarse con políticos franceses que se oponen a la legalización o a la despenalización del cannabis. Como ya ha documentado Sensi Seeds, a comienzos de 2014, apenas existen iniciativas francesas que favorezcan a esta planta versátil, incluso a pesar de que numerosas culturas la reconocen como beneficiosa, e incluso es legal en algunos lugares. El clima actual en lo que respecta a la legislación de la planta debería exigir un cambio de opinión a nivel global, pero Francia no parece dispuesta a participar en este esfuerzo.

«No conseguimos frenar el tráfico porque no nos proporcionamos los medios para hacerlo.»

Todos los activistas del cannabis respetables entonarán lo siguiente siempre que puedan: la guerra contra las drogas es un doloroso fracaso de la sociedad. La propia señora Le Pen lo confirma, «estamos perdiendo la guerra contra el narcotráfico».
Sin embargo, el ángulo elegido por la presidenta del FN es ligeramente distinto: al parecer, la razón por la cual Francia está perdiendo la guerra contra las drogas, se debe a que el país en realidad no participa en ella de forma activa.

Incautaciones en la aduana.
Incautaciones en la aduana.

Sin embargo, en 2012, el 90% de los arrestos relacionados con los estupefacientes tuvieron que ver con el cannabis. En 2011, los costes gubernamentales derivados de la represión, la prevención y la administración alcanzaron un importe de 916.590.000 €, en los que se incluyen 300 millones de euros destinados exclusivamente a la detención de «delincuentes». En 2013, en las aduanas francesas, se incautaron 86 toneladas de cannabis, una cifra récord, que es tres veces mayor que la cantidad, ya importante, incautada en 2012 (24 toneladas). Por supuesto, en estas cifras no se incluye el cannabis confiscado en el interior del territorio francés.
A pesar de todas estas operaciones, los franceses están todavía muy por delante, y se encuentran entre los tres primeros puestos de consumidores europeos de cannabis. En 2011, había 13,4 millones de «personas que experimentan» con él, entre los que se incluían 3,8 millones de consumidores en ese mismo año, con 1,2 millones de consumidores regulares.

Al ver los números antes mencionados, si en realidad aún no ha comenzado la guerra contra el cannabis en Francia, el ciudadano francés medio podría empezar a preguntarse por los costes y las posibles consecuencias dramáticas que ocasionaría llevar a cabo esta guerra de verdad, como propugna Marine Le Pen.
El señorBertrand Rambaud, un enfermo que utiliza cannabis medicinal y activista francés, acusado de posesión de cannabis y de incitación al consumo de drogas, a pesar de que se beneficia de la planta por razones médicas, probablemente, esté partiéndose de risa al enterarse de que la guerra contra las drogas nunca se ha producido en Francia. Sensi Seeds y la comunidad de activistas del cannabis medicinal le apoyan en esta terrible experiencia.

“La composición actual de estos productos es mucho más peligrosa, que entonces, cuando a lo mejor el señor Vaillant era un poco hippie, y tal vez dio alguna calada en un porro.»

 Los productos disponibles en la actualidad en Francia proceden del mercado negro del cannabis. Por supuesto, los niveles de THC contenidos en la propia planta, dependiendo de la variedad, pueden ser superiores a los niveles con los que están familiarizados las personas que se permitieron consumir cannabis durante los años setenta. Sin embargo, los elementos químicos, potencialmente peligrosos y que a veces se añaden al cannabis de contrabando, en general, no tienen casi nada que ver con sus agentes psicotrópicos. En el contexto del tráfico ilegal, no pocas veces se ve comprometida la integridad de las sustancias producidas a causa de otras sustancias, tanto si se trata de drogas duras, como productos tóxicos, u otros elementos que pueden ser perjudiciales para los consumidores.

Esto puede explicar por qué los «hippies» franceses, que padecen enfermedades con síntomas que pueden mejorar gracias a los remedios a base de cannabis, generalmente deciden cultivar sus propias plantas, con el fin de obtener productos totalmente naturales y de gran calidad. Entre las muchas enfermedades que presentan un cuadro clínico que pueden paliarse con el consumo de cannabis están el cáncer, la esclerosis múltiple, la epilepsia, y el VIH.
El susodicho señor Daniel Vaillant, ex ministro del Interior y, según la viva imaginación de la señora Le Pen, un supuesto hippie reformado, casualmente dio su apoyo al señor Rambaud de manera pública, ya que él mismo es un ferviente defensor de la despenalización como solución pragmática y sanitaria para la situación actual.

“En todas partes donde que se ha llevado a cabo [es decir, la despenalización] ha resultado dramática, ha dado lugar a la explosión de las drogas”

Problemas de salud pública»

La delincuencia que es una consecuencia negativa de la falta de autocontrol inducida por las drogas»

Los problemas psiquiátricos se agravan en la población»

La explosión de las drogas.
La explosión de las drogas.

Existen unos cuantos países y estados norteamericanos en los que el consumo y la posesión de cannabis están despenalizados o legalizados.
Entre los países que optaron por la despenalización se encuentra Holanda, donde los niveles de violencia, desempleo, y de problemas relacionados con los consumidores de drogas se encuentran entre los más bajos de Europa. El sistema holandés, todavía imperfecto, ha sido recientemente objeto de algunos contratiempos en ciertos aspectos. En particular, se han realizado esfuerzos con el fin de contener el turismo de la droga practicado por los ciudadanos de los países vecinos, una consecuencia directa de las políticas represivas aplicadas en la mayoría de las naciones europeas, y fuera de ellas.
De todos modos, Francia cuenta con el doble de consumidores de cannabis que Holanda (proporcionalmente al tamaño respectivo de cada país). Además, la separación entre los diferentes mercados de drogas impide que los consumidores de cannabis entren en contacto con la esfera de las drogas dura, contacto sin el cual la transición del cannabis a sustancias más duras rara vez ocurre. De hecho, la leyenda urbana sobre que el cannabis es una droga de iniciación, finalmente se ha desgastado con el tiempo, gracias a los estudios sociales y médicos, que favorecen la diferenciación más prudente entre correlación y causalidad.

En el frente de la legalización, el estado de Colorado puso en marcha su nuevo sistema a partir del 1 enero de 2014, y las noticias son buenas. No sólo están cayendo los índices de delincuencia, sino que los pocos millones de dólares obtenidos en impuestos constituyen un aspecto positivo que ofrece esta industria en ciernes. En una serie de estudios, se ha demostrado que el cannabis es menos adictivo que el alcohol, la cafeína, el tabaco o ciertos drogas duras. Por lo tanto, los temores de algunas entidades gubernamentales en cuanto a la salud pública deben apaciguarse una vez se publique el próximo informe, un muy esperado regalo para finales de año que el mundo del cannabis agradecerá.

Estimada Sra. Marine Le Pen, no se puede detener el progreso

«Es el camino más fácil, y una idea profundamente peligrosa», declaró la presidenta del FN sobre la despenalización. En el mismo vídeo, la señora Le Pen admite que nunca ha probado el cannabis por miedo, lo que presumiblemente, explica en parte sus puntos de vista tan extremistas sobre el tema. Por desgracia, las opiniones desinformadas han sido la base del movimiento prohibicionista desde la era «Reefer Madness». Pero cada vez resulta más difícil que este movimiento siga teniendo algún tipo de credibilidad, sobre todo gracias al importante número de estudios médicos y científicos que revelan las muchas propiedades de los cannabinoides.

Con suerte, el progreso recuperará terreno frente a la clase dirigente de una vez por todas, el movimiento a favor de la legalización será más amplio, y este tipo de discurso se convertirá en una tendencia pasada de moda.

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