Este informe describe nuestra experiencia con una Pineapple Jack Feminizada, un híbrido 70% sativa que combina el patrón de crecimiento estirado de una sativa clásica con la adaptabilidad a espacios de interior de las índicas. En general, es muy sencilla de cultivar, así que, si eres un cultivador de interior cansado de índicas frondosas, échale un vistazo.
Duración total del cultivo: 90 días
Etapa de floración: 62 días
Altura final: 107 cm
Rendimiento final: 143 gramos
Contenido en THC: 23%
La Pineapple Jack Feminizada se lanzó en 2025 como parte de la colaboración entre el proyecto Breeding Grounds de Sensi Seeds y el equipo de Serge Cannabis. Para cultivarla, empleamos una lámpara Philips GreenPower de 1.000 W y una maceta de plástico de 8 litros rellena de BAC Lava Mix. La lámpara la colgamos a tres metros por encima del suelo, programada a 18/6 durante la etapa vegetativa. Durante el «día», mantuvimos la temperatura en 23°C, la cual bajaba a 21°C cuando se apagaba la iluminación. Fijamos la humedad relativa de la sala a un 65% durante la etapa vegetativa.
Germinación y plántula
Como hacemos con todos nuestros cultivos, el primer paso consistió en germinar las semillas, para lo cual recurrimos al método de la toallita de papel. Es la forma más rápida, fácil y fiable de hacerlo, y sólo requiere un plato, papel de cocina y una bolsa de plástico.
Empieza doblando un par de toallitas de papel, añádeles 20-30 ml de agua (deben estar húmedas, pero no goteando) y ponlas en un plato. A continuación, coloca las semillas sobre las toallitas y cúbrelas con otra servilleta de papel húmeda. Por último, mételo todo en una bolsa de plástico abierta y déjala reposar en un lugar cálido, pero alejado de la luz solar directa. Al cabo de 24-36 horas, podrás ver cómo las semillas se abren y muestran una pequeña raíz pivotante blanca, señal de que ha llegado el momento de sembrarlas.
A continuación, plantamos la semilla (con la raíz primaria hacia abajo) en una esponja de enraizamiento previamente empapada con agua, la introdujimos en un cubo de lana de roca también humedecido y lo colocamos todo bajo una lámpara LED de 600 W. En una fase tan temprana, un exceso de luz, calor o agua puede dañar permanentemente la planta e incluso impedir que brote la semilla, así que hay que tener cuidado. Transcurridos tres días, llegó el momento de suministra el primer riego a nuestra plántula, el cual consistió en 100 ml de agua de pH equilibrado (pH 6,2; CE 0,8) mezclada con una pequeña dosis de hormona de enraizamiento.

Al final de la primera semana, nuestro joven ejemplar medía 8 cm de altura y presentaba cuatro cotiledones sanos. Tras la alimentación inicial, continuamos regándola todos los días con 100 ml (pH 6,0; CE 1,4) de agua mezclada con nutrientes líquidos Bio Grow. Cuando la semana llegaba a su fin, pudimos ver cómo las raíces sobresalían por la base del cubo de lana de roca, lo que significaba que había llegado el momento de trasladar la plántula a su nuevo hogar: una maceta de plástico de 8 litros colocada bajo una lámpara de 1.000 W.
Etapa vegetativa

Nuestra planta creció ligeramente en la segunda semana, alcanzando una altura de 12 cm, y desarrolló su primer conjunto de hojas verdaderas, algo pequeñas, pero bastante sanas. Como esperábamos una aceleración del crecimiento durante la semana siguiente, duplicamos la cantidad de agua diaria, fijándola a 200 ml.


En la tercera semana, la planta casi duplicó su tamaño, alcanzando una estatura de 23 cm. También aparecieron las primeras ramas laterales y varias hojas nuevas a lo largo del tallo principal, el cual se estiraba rápidamente. El espaciado internodal era ciertamente amplio, y la planta era algo larguirucha, con una separación notable entre las hojas inferiores y el suelo. Como faltaba apenas una semana para que comenzara la etapa de floración, volvimos a duplicar el volumen de riego diario, el cual pasó a ser de 400 ml.
Antes de entrar en la etapa de floración, colgamos de las ramas más bajas unas bolsitas de Neoseiulus californicus y Amblyseius swirskii. Estos bichitos establecen una relación simbiótica con las plantas de marihuana, así que no las dañan en absoluto, y cazan plagas como trips y arañas rojas, evitando que destruyan el jardín. Las sustituimos cada cuatro semanas para mantener la población estable.
Etapa de floración


La cuarta semana marcó el inicio de la etapa de floración. Para ello, cambiamos la iluminación a 12/12, redujimos la humedad del aire a un 60% y modificamos el régimen alimenticio, el cual pasó a ser de 800 ml de agua (pH 6,0; CE 1,8) al día, mezclada con nutrientes líquidos Bio Flower. A finales de la semana, nuestra planta medía 34 cm de altura, su tallo principal era grueso y sus hojas grandes y pesadas. Además, presentaba varias ramas laterales y un espaciado internodal increíblemente amplio.


En la quinta semana, nuestra Pineapple Jack Feminizada experimentó un crecimiento firme, ya que alcanzó los 43 cm y continuó su inmenso estiramiento. Su vegetación era más bien escasa, pero el tallo era grueso y las ramas laterales crecían rápidamente. Como la planta continuaba su rápido desarrollo, aumentamos la alimentación diaria a 1.000 ml de agua.

La sexta semana fue testigo del acelerón que experimentó nuestro ejemplar, subiendo 14 cm hasta alcanzar una altura de 57 cm. Los entrenudos seguían ampliándose y las ramas laterales continuaban su rápido desarrollo, imprimiendo a la planta una forma cilíndrica extremadamente estrecha. Como preveíamos que la floración se desataría en cualquier momento, aumentamos el riego a 1.500 ml diarios, cantidad que no cambiaría durante el resto del cultivo.


Los primeros signos de floración se manifestaron en la séptima semana con la aparición de pequeños mechones de pelos blancos en la parte superior de las ramas laterales. El espaciado internodal seguía estirándose, y las ramas laterales empezaban a crecer ligeramente hacia fuera, aumentando considerablemente el tamaño de la planta. Al final de la semana, la altura de nuestro ejemplar era de 69 cm y no había indicios de desaceleración.


La octava semana fue testigo del mayor crecimiento intersemanal, pues nuestra Pineapple Jack Feminizada ganó 15 cm, situándose así en los 84 cm de estatura. Aunque las ramas laterales crecieron significativamente, el verdadero trabajo se centró en el tallo principal, que ahora sobresalía por encima de la copa inferior. En este punto, el espaciado internodal solo podía describirse como «extremo». Las ramas inferiores eran largas, esbeltas y sorprendentemente robustas, y en cada una de las zonas de floración crecían pequeños racimos de pistilos blancos.


El proceso se desaceleró ligeramente en la novena semana, pues el crecimiento fue de 10 cm, algo menos que la anterior. La estatura de la planta era de 94 cm. Llegó en el momento perfecto, pues significaba que la planta estaba desviando su energía hacia la producción de flores. A lo largo de la semana, los cogollos fueron aumentando de tamaño y densidad, y la cola principal empezó a tomar forma.


En la décima semana, el crecimiento de nuestra planta de cannabis se detuvo casi por completo, pues apenas ganó 4 cm, alcanzando así los 98 cm de altura. Las ramas laterales habían dejado de crecer casi por completo y estaban cubiertas de cogollos que se desarrollaban rápidamente. A pesar de su longitud, las ramas soportaban perfectamente el peso de los nuevos cogollos.


En la undécima semana se produjo el último estirón de nuestro ejemplar, el cual alcanzó los 104 cm de altura al dispararse la cola principal. Las flores eran típicamente índica: densas, pesadas y cónicas. No íbamos a obtener cogollos enormes, pero tendríamos de docenas a cientos de flores gruesas, del tamaño de pelotas de golf, que se hacían más grandes y densas cada día que pasaba, con unos pistilos que adquirían rápidamente un color anaranjado.


La planta de marihuana alcanzó su altura máxima (107 cm) en la duodécima semana, y las flores siguieron pasando del color blanco a un intenso tono naranja, lo que indicaba que ya casi había llegado el momento de la cosecha.


Por último, en la decimotercera semana, cosechamos nuestra Pineapple Jack Feminizada.
Cosecha
En cuanto estuvo preparada, cosechamos rápidamente nuestra Pineapple Jack Feminizada. El primer paso fue cortarla por la base, quitarle todas las hojas en abanico y dejarla prácticamente manicurada colgando boca abajo en el cuarto de secado. Este espacio se mantiene a una temperatura estable de 15,5°C y una humedad relativa del 50%, y la planta de marihuana se deja colgando ahí hasta que las ramas más pequeñas están lo bastante secas como para partirse al doblarlas, lo cual normalmente ocurre en un plazo de entre 10 y 20 días.
Una vez seca, la bajamos, manicuramos todos los cogollos y eliminamos la vegetación restante. En general, los cogollos no presentaban muchas hojas, pero como eran muchos, el proceso de manicurado nos llevó bastante tiempo. Al terminar, los colocamos en tarros de cristal para su curado.
Dejamos los recipientes abiertos durante el primer día para que se evaporara la mayor parte de la humedad restante. Transcurridas 24 horas, los cerramos herméticamente y los colocamos en un lugar fresco y oscuro. A lo largo de las semanas posteriores fuimos «eructando» los tarros durante una hora. Al principio lo hacíamos varias veces al día, pero poco a poco fuimos reduciendo la frecuencia hasta que solo lo hacíamos una vez al día. Continuamos el proceso hasta que los cogollos estuvieron listos. En general, el curado suele prolongarse de 4 a 6 semanas y es un paso vital para obtener flores de la máxima calidad.
Al final, nuestra Pineapple Jack Feminizada produjo 143 gramos de flores secas con un contenido en THC del 23%.
Perfil de terpenos
Cuando el momento de la cosecha de nuestra Pineapple Jack Feminizada se aproximaba, empezó a desprender un aroma relativamente suave, aunque bastante característico, a pino fresco mezclado con toques tropicales a piña. Los cogollos, una vez curados, adquirieron un aroma cítrico más dulce y ácido, perfectamente mezclado con ligeras notas difusas a diésel, lo que dio lugar a un aroma potente y agradable.
El sabor era más o menos lo que esperábamos en función del aroma: suave piña tropical mezclada con una rica cremosidad. Al exhalar, el sabor era más cítrico, con un final picante y herbal que dejaba una combinación dulce, cítrica y cremosa que nos recordaba a un cóctel tropical playero.
El subidón de la Pineapple Jack Feminizada fue bastante estimulante y cerebral, ideal para potenciar la creatividad y la concentración. Al cabo de un rato, este colocón cerebral inicial dio paso a una relajación tranquila y apacible que nos calmó sin apalancarnos en el sofá. En general, los efectos aportaron una intensa claridad mental con un ligero subidón corporal, lo que convierte a esta variedad en una elección ideal para esos días en los que tienes que hacer cosas pero no quieres estresarte por ello.
El resultado
En general, quedamos muy satisfechos con nuestra Pineapple Jack. Puede ser difícil encontrar sativas productivas que quepan en un espacio de interior, pero ésta nos impresionó por su facilidad de cultivo, su estatura relativamente baja y sus rendimientos XXL. Si buscas una sativa de interior, considera seriamente la Pineapple Jack Feminizada.
- Disclaimer:Las leyes y regulaciones relativas al cultivo de cannabis difieren de un país a otro. Por lo tanto, Sensi Seeds recomienda encarecidamente que se revisen las leyes y regulaciones locales. No se debe actuar en contra de la ley.


