La Vienna Cotta Feminzied tardó en arrancar, pero una vez iniciada la floración, nos impresionó de verdad. A pesar de su pequeño tamaño, ocupa bastante espacio por sus largas y extensas ramas. Cultivar esta variedad fue pan comido, y los que tengan poco espacio apreciarán lo bien que responde al entrenamiento.
Duración total del cultivo: 98 días
Etapa de floración: 70 días
Altura final: 83 cm
Rendimiento final: 87 gramos
Contenido en THC: 22,78%
La Vienna Cotta Feminizada es una 65% índica creada junto al equipo de Aficionado French Connection en el marco del proyecto Breeding Grounds 2026 de Sensi Seeds. Los criadores de las instalaciones al aire libre de Aficionado en Colombia tomaron la clásica Garlic Bud (original del Seed Bank of Holland desarrollada a partir de variedades locales afganas) y la cruzaron con un híbrido de Strudel (fenotipo Biscotti BX1) y Pianono (Key Lime Pie & Sorbetto).
Para cultivar nuestra Vienna Cotta Feminizada empleamos una maceta de plástico de 8 litros rellena de BAC Lava Mix, la cual colocamos bajo una lámpara de 1.000 W con un programa 18/6. El espacio estuvo en todo momento a una temperatura estable de 23°C durante el día y de 21°C durante la noche. Inicialmente, mantuvimos una humedad relativa del 65%, cifra que se iría reduciendo gradualmente a lo largo del ciclo de cultivo.
Germinación y plántula
Para poner en marcha nuestra Vienna Cotta Feminizada, recurrimos al conocido método de las toallitas de papel para hacer germinar las semillas. En primer lugar, pusimos un par de servilletas de papel bien humedecidas en un plato, esparcimos las semillas por encima y las cubrimos con otra servilleta de papel húmeda. A continuación, las colocamos dentro de una bolsa de plástico abierta y las dejamos en un lugar cálido, lejos de la luz solar directa.
La semilla se abrió al cabo de unos días, dejando ver la raíz primaria, lo que significaba que había llegado el momento de la siembra. La colocamos con la raíz hacia abajo en un cubo de lana de roca previamente empapado, el cual pusimos bajo una lámpara de 600 W colgada a 80 cm de altura. De este modo, la frágil plántula tuvo luz suficiente para desarrollarse sin sufrir daños por un exceso lumínico. La alimentamos por primera vez al cabo de tres días. La regamos con 100 ml de agua de pH equilibrado (pH 6,2: CE 0,8) mezclada con una pequeña cantidad de hormona de enraizamiento.

Al final de la primera semana, nuestra plántula de marihuana ya medía unos impresionantes 10 cm de alto, y sus raíces sobresalían por la base del cubo de lana de roca. Había llegado el momento de trasplantarla a su nuevo hogar en la maceta de plástico de 8 litros, bajo la lámpara de 1.000 W. También empezamos a alimentarla diariamente con 100 ml de agua (pH 6,0: CE 1,4) mezclada con nutrientes líquidos Bio Grow.
Etapa vegetativa

En la segunda semana, la planta casi duplicó su estatura, alcanzando así los 17 cm, y desarrolló un primer conjunto de hojas cortas y anchas, con un segundo conjunto en camino. El tallo era bastante robusto, por lo que no tendría problemas para mantenerse en pie por sí sola. Nos esperaba otra semana de crecimiento vigoroso, así que empezamos a alimentarla diariamente con 200 ml de agua.


El crecimiento se aceleró un poco en la tercera semana: la planta de marihuana creció 9 cm y alcanzó una altura de 26 cm. Este desarrollo vertical vino acompañado de la aparición de varias hojas y de los primeros signos de crecimiento de las ramas laterales. El espaciado internodal era algo estrecho, aunque se iba ampliando con el paso de los días. Como la etapa de floración estaba a la vuelta de la esquina, aumentamos la alimentación diaria a 400 ml de agua.
Antes de pasar a la etapa de floración, aplicamos una última medida preventiva: colgamos de las ramas más bajas de la planta unas bolsitas de Neoseiulus californicus y Amblyseius swirskii. Cada una de ellas contenía cientos de bichos diminutos que se alimentan de parásitos dañinos como los trips y las arañas rojas. Estos útiles organismos establecen una relación simbiótica con la marihuana y no causan ningún daño a la planta. Cada cuatro semanas fuimos sustituyendo las bolsitas para garantizar una población constante.
Etapa de floración


Llegó la cuarta semana y nuestra planta de marihuana ya medía 33 cm de alto, por lo que decidimos iniciar la etapa de floración. Para lograrlo, ajustamos el horario de iluminación a 12/12 y modificamos la alimentación diaria, la cual pasó a ser de 800 ml de agua (pH 6,0; CE 1,8) mezclada con nutrientes líquidos Bio Flower. Por último, bajamos la humedad al 60% para evitar la formación de moho. Nuestra planta ya empezaba a estirarse, y el espaciado internodal era más amplio. Las hojas eran anchas y sanas, y las ramas laterales crecían lentamente desde los nodos inferiores.


En la quinta semana, la planta sólo creció 5 cm, alcanzando así una altura de 38 cm. El espaciado internodal se frenó un poco, aunque continuó el desarrollo de las hojas, mientras que las ramas laterales empezaron a crecer hacia arriba. La estructura era abierta y aireada, con un tallo robusto. Aunque aún no veíamos signos de floración, aumentamos el volumen de agua a 1.000 ml al día.


En la sexta semana se produjo el mayor crecimiento intersemanal de todo el ciclo de cultivo, pues se produjo un aumento de 14 cm. La estatura de la planta de marihuana era en ese momento de 52 cm. Mientras se frenaba el estiramiento internodal, se disparaba el crecimiento de las ramas laterales, las cuales crecían hacia fuera y hacia arriba, dando lugar a una planta tupida y cilíndrica. Las ramas laterales y el espaciado internodal siguieron estirándose considerablemente. Como la floración a punto de comenzar, aumentamos la alimentación diaria a 1500 ml al día, cantidad que mantuvimos hasta la cosecha.


Nuestro ejemplar se elevó hasta los 61 cm en la séptima semana. Aunque el espaciado internodal seguía siendo relativamente amplio, la planta era bastante tupida, con una vegetación frondosa y relativamente grande. Seguíamos sin detectar signos de floración, aunque pudimos comprobar cómo el crecimiento vertical se iba frenando poco a poco, así que esperábamos ver los primeros pistilos en cualquier momento.


Al final de la octava semana, nuestra planta había crecido hasta los 67 cm de estatura y se apreciaban los primeros signos de floración en las puntas de las ramas. Las ramas laterales continuaban su rápido crecimiento y la silueta de la planta recordaba al típico árbol de Navidad, con una estructura abierta y aireada, lo que favorecía la circulación del aire y la penetración de la luz.


La floración arrancó por fin en la novena semana. Cada una de las zonas de floración estaba coronada por un pequeño racimo de pistilos. Las ramas laterales siguieron creciendo hacia fuera y hacia arriba, y se igualaron bastante con el tallo principal, creando una copa uniforme. Al final de la semana, nuestra planta medía 73 cm de estatura.



El crecimiento se frenó bruscamente en la décima semana, pues la planta sólo subió 5 cm, llegando así a los 78 cm de altura. Las ramas laterales se desarrollaban casi horizontalmente hacia el exterior, creando una estructura ancha, abierta, que ocupaba mucho espacio. La floración se aceleró considerablemente, y cada rama estaba cubierta de varios cogollos pequeños parecidos a palomitas de maíz, mientras que la cola principal se empezaba a desarrollar por completo.




En la undécima y duodécima semana, nuestra planta de marihuana alcanzó su altura final de 83 cm, mientras que la floración seguía acelerándose. La cola principal se había convertido en un imponente espécimen, y las ramas inferiores empezaban a verse lastradas por sus flores.




Las semanas decimotercera y decimocuarta marcaron una última explosión en el proceso de floración, ya que las colas principales y secundarias maduraron hasta formar cogollos grandes y densos, mientras que las flores inferiores se convirtieron en cogollos densos del tamaño de una uva. La mayoría de los pistilos habían pasado del blanco al naranja pálido, así que la cosecha estaba a punto de llegar.
Por último, en la decimoquinta semana, cosechamos nuestra Vienna Cotta Feminizada, la cual alcanzó una altura final de 83 cm.
Cosecha
Cuando nuestra Vienna Cotta Feminizada estuvo lista para la cosecha, la cortamos por la base, manicuramos las hojas en abanico y la colgamos boca abajo para que se secara. El proceso de secado lo realizamos en una habitación climatizada con una temperatura constante de 15,5°C y una humedad relativa del 50%. Dejamos la planta de marihuana ahí colgada hasta que las ramas más pequeñas estuvieron lo bastante secas como para quebrarse al doblarlas. Esto suele tardar entre 10 y 20 días.
Una vez seca, cortamos los cogollos y manicuramos las hojas restantes. Estos cogollos pequeños, del tamaño de una palomita de maíz, no tenían muchas hojas, pero eran bastante densos. Aunque no se tardaba casi nada en recortarlos, había muchos, por lo que el manicurado fue bastante tedioso. Una vez terminado, los metimos en tarros de cristal para su curado.
Los tarros se quedaron abiertos durante las primeras 24 horas para que se evaporara la humedad restante. Al día siguiente, los cerramos herméticamente y los colocamos en un lugar oscuro y fresco. Al principio, los íbamos «eructando» varias veces al día en intervalos de una hora, pero durante las semanas posteriores fuimos reduciendo la frecuencia hasta que solo lo hacíamos una vez al día. En total, este proceso dura de 4 a 6 semanas y no puede acelerarse.
Al final cosechamos unos impresionantes 87 gramos de flor seca con un contenido en THC de 22,78%, una cifra sin duda muy satisfactoria.
Perfil de terpenos
Cuando nuestra Vienna Cotta Feminizada floreció, notamos un aroma potente y dulce que se caracterizaba por sus notas a galletas recién horneadas, almendras tostadas y corteza de hojaldre. Esta fragancia se veía acentuada por notas sutiles a almizcle terroso, especias herbáceas y vainilla. Los cogollos secos presentaban las mismas notas a almendra cremosa, galletas dulces y pasteles de mantequilla, junto con un aroma a lima y cítricos ácidos procedentes de la ascendencia Pianono de la variedad.
No obstante, lo que realmente nos llamó la atención fue el sabor: un perfil suave, dulce y goloso, con las mismas notas a almendra, lima y pasteles que auguraba el aroma. Estos sabores quedaron perfectamente equilibrados por unas notas terrosas y herbáceas que proporcionaban un regusto persistente y cremoso.
En general, los efectos de la Vienna Cotta Feminizada nos parecieron bastante equilibrados. La experiencia arrancó con un colocón corporal relajante acompañado de un subidón mental ensoñador, perfecto para llevar a cabo tareas creativas. Los efectos eran profundamente calmantes, aunque eufóricos, lo que convierte a estos cogollos en la mejor elección para una tarde de trabajo en un proyecto. Gracias a las genéticas sativa de la variedad, el subidón no nos dejó pegados al sofá.
El resultado
Nuestra Vienna Cotta Feminizada nos sorprendió ya que, a pesar de ser una planta con una estatura tan baja, acabó ocupando bastante superficie debido a sus ramas laterales anchas y extensas. Esto podría dificultar su cultivo en espacios reducidos, pero estas impresionantes ramas son ideales para un entrenamiento de bajo estrés. Si tienes tiempo y espacio, esta variedad es una auténtica triunfadora.
- Disclaimer:Las leyes y regulaciones relativas al cultivo de cannabis difieren de un país a otro. Por lo tanto, Sensi Seeds recomienda encarecidamente que se revisen las leyes y regulaciones locales. No se debe actuar en contra de la ley.


