by Diana on 06/03/2013 | Uncategorized

Mens sana in Cannabis sano

En la civilizaciones antiguas, el cannabis ya ocupaba un importante papel en ceremonias y rituales por sus efectos psicoactivos.


En la civilizaciones antiguas, el cannabis ya ocupaba un importante papel en ceremonias y rituales por sus efectos psicoactivos. Aunque paralelamente, la sociedad descubrió también sus usos medicinales, en un momento dado, y como con tantas otras cosas, el propio hombre lo estigmatizó hasta convertirlo en algo malo y peligroso. El origen de las leyes que hoy en día conocemos está en la Marijuana Tax Act que Estados Unidos creó en el año 1937, reprimiendo el consumo de cannabis tras miles de años de convivencia pacifica con la humanidad. Con ella, el país inició una agresiva campaña propagandística, deteriorando la imagen de la planta ante los ojos de la opinión pública mundial. Como otras tantas leyes, la Marijuana Tax Act marcó un importante precedente legal y fue uno de los primeros pasos hacia la regulación moderna actual.

Cosas de la vida, mucho, muchísimo tiempo después, en el año 2003, precisamente el Gobierno de Estados Unidos , representado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos, obtuvo una Patente sobre los Cannabinoides. Curioso movimiento, dada la mala fama atribuida al cannabis en épocas anteriores. La explicación es simple.
En la década de los 60, El ?9-tetrahidrocannabinol (?9-THC), principal componente psicoactivo de la Cannabis sativa (C. sativa), fue aislado de la planta. De ahí en adelante, se iniciaron los principales avances en la investigación dentro del campo de los cannabinoides que culminaron, entre finales de la década de los ochenta y el inicio de los noventa, con el descubrimiento del mecanismo de acción de estas sustancias. Fue en ese momento cuando se descubrieron los receptores para cannabinoides (CB1 y CB2) y se hallaron también los endocannabinoides que actúan de forma fisiológica al activar estos receptores (anandamida y el 2-araquidonilglicerol)
De ese modo, la patente estadounidense, conocida como Patente 6630507 , se inició en el preciso instante en el que, tras la investigación sobre cannabinoides , las empresas farmacéuticas pudieron adquirir conocimientos prácticos sobre, lo que más adelante calificarían como uno de los más poderosos antioxidantes y neuroprotectores conocidos del mundo natural.
Así, se supo que los cannabinoides tienen propiedades antioxidantes y este descubrimiento permitió comprobar que son aplicables en el tratamiento de gran variedad de enfermedades asociadas a la oxidación, así como en enfermedades isquémicas, relacionadas con la edad o enfermedades inflamatorias o autoinmunes.
Los cannabinoides, además, pueden aplicarse como neuroprotectores y limitan el daño neurológico en casos de accidente cerebrovascular como trauma, o en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, como la demencia, el Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y el VIH. Asimismo, los investigadores destacaron que los cannabinoides no psicoactivos, como el cannabidiol, son particularmente ventajosos ya que, con ellos, se evita la toxicidad que sí se encuentra en los cannabinoides psicoactivos cuando éstos se toman en dosis altas.Usos terapeuticos marihuana

El avance científico

Por ello, hoy en día y gracias a la ciencia, el cannabis se convierte en el punto de partida de un interesante avance. El proceso interno es más sencillo de lo que parece: los cannabinoides (CB) producen efectos psicoactivos activando una serie de receptores presentes en las membranas de las células nerviosas, sobre todo en las neuronas, los llamados Receptores CB que son activados por sustancias señalizadoras de naturaleza lipídica, los llamados Endocannabinoides (eCB). Ambos elementos, junto con las enzimas responsables de la síntesis y degradación de estos eCB, forman parte de un nuevo sistema de comunicación cerebral que se denomina “sistema cannabinoide endógeno” (sCBe). Dicho sistema endocannabinoide participa en diferentes procesos cerebrales, pudiéndose aplicar a varias enfermedades neurológicas incluyendo las neurodegenerativas.
Eso significa que los cannabinoides podrían ser útiles, tal y como hemos especificado anteriormente, en el tratamiento de, por ejemplo, el Alzhéimer, mediante su acción sobre el proceso degenerativo de la enfermedad.
Tal y como afirma Tim Karl, Investigador Sénior en el instituto de Investigación sobre Neurociencia Australiano, “el cannabis no es un componente, sino una mezcla de mas de 60 componentes diferentes y solo debe prestarse atención a la diversidad de dichos componentes ya que, algunos, pueden ser buenos para nosotros”.
De hecho, el propio Dr. Tim Karl, realizó un estudio en el que inyectaba cannabidiol a ratones con síntomas similares a los que se encuentran en alguien enfermo de Alzheimer. Con ello, quería comprobar lo que ocurría con las células cerebrales que eran tratadas con cannabis. Así fue como concluyó que los ratones mostraban mejoras drásticas en las partes de la prueba relacionadas con reconocer y recordar objetos. “Básicamente, ofrece la posibilidad de que los animales vuelvan a estar al nivel de otros animales sanos”, afirma Karl aclarando, en todo momento, que podría decirse que la sustancia los cura pero, para eso, deberían volver a estudiar los cerebros de los ratones y asegurarse al 100%.

El investigador afirma que “la mayoría de los componentes de la marihuana son perjudiciales ya que pueden llegara mermar el sistema cognitivo y causar efectos psicoactivos nocivos pero, tras los estudios realizados, parece que el cannabidiol no tiene ninguno de esos efectos negativos”
A día de hoy, se ha demostrado la efectividad del cannabis para estimular el apetito en pacientes con SIDA, reducir las náuseas causadas por la quimioterapia a la hora de tratar el cáncer, reducir los espasmos musculares en pacientes con desórdenes neurológicos, reducir la presión intraocular en personas con glaucoma e, incluso, para mejorar los síntomas del asma y la ansiedad.
Hoy, el ritmo al que avanza la ciencia es tan vertiginoso que tendremos que esperar menos de lo que imaginamos para ver como la comunidad científica mundial se pone de acuerdo en lo que al uso del cannabis medicinal se refiere. Porque, como muchos piensan, éstos son demasiados datos para pensar que estamos frente a casos aislados y que el cannabis, como tratamiento, es solo un mito.

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