by Ben Sensi on 15/11/2011 | Cannabis Noticias

¡California celebra 15 años de marihuana medicinal legal!


Vote Yes: Proposition 215El 5 de noviembre de 1996, el Estado de California promulgó la ley conocida como “Proposición 215” o “Ley de Uso Compasivo de 1996”. La ley vio la luz a raíz de una incitativa popular, en el sentido de que formaba parte de la papeleta electoral para las elecciones del estado y los ciudadanos californianos pudieron votar “Sí” o “No” a la propuesta. La iniciativa se aprobó con un 55,6% de los votos (de una participación del 63%), lo que convirtió a la Proposición 215 en la primera ley norteamericana en reconocer el valor medicinal del cannabis.
La Proposición 215 “proporciona una ‘inmunidad’ limitada frente al procesamiento bajo la ley del estado por cultivo o posesión de marihuana” a los residentes en el estado de California que tengan una receta médica válida para cannabis, permitiendo a los pacientes cultivar, poseer y consumir esta valiosa medicina.
La ley contempla asimismo el caso de pacientes que pudieran estar demasiado enfermos para cultivar su propio cannabis, extendiendo a las personas encargadas de cuidarles la misma protección para cultivar y obtener cannabis en lugar de los pacientes. Al contrario que muchos otros estados norteamericanos que posteriormente promulgaron leyes sobre el cannabis medicinal, la Proposición 215 también permite que el cannabis sea cultivado por cooperativas, para poder suministrar marihuana medicinal a los dispensarios autorizados a vender cannabis a los pacientes en posesión de una tarjeta de identificación proporcionada por el estado (denominada con frecuencia «medical marijuana card», es decir “tarjeta de marihuana medicinal”).
El movimiento que dio origen a la Proposición 215 fue iniciado por Dennis Peron, un destacado activista que se convirtió en el estandarte del movimiento en defensa del cannabis medicinal en California. En 1991, Peron organizó la denominada “Proposición P”, la iniciativa para la marihuana medicinal en San Francisco, que fue aprobada por el 79% de los votos. La Proposición P dio origen a dos exitosos proyectos de ley sobre la marihuana en la legislación californiana, vetados posteriormente por el gobernador Pete Wilson.
Bajo la Proposición 215, la industria californiana del cannabis medicinal – y los efectos positivos del mismo sobre la salud – han ido creciendo año tras año. A lo largo de los últimos 15 años, el cannabis medicinal ha seguido recibiendo el apoyo de científicos, doctores y de las constantes investigaciones llevadas a cabo por estos. Y, lo que es igual de importante, la mayoría de los habitantes de California siguen reconociendo las propiedades terapéuticas de la planta.
El cultivo del cannabis medicinal se ha convertido en una parte importante de la economía de California y, lo que es aún más valioso, permite a las personas disponer de un método efectivo, seguro y asequible para controlar los síntomas y aliviar el dolor que conllevan las enfermedades graves.

Oposición del Gobierno Federal a una industria positiva y rentablecannabis medicinal

Estudios médicos y científicos continúan identificando condiciones que pueden tratarse de manera efectiva con cannabis y los habitantes de California pueden obtener una receta médica para toda una serie de enfermedades. Pero a pesar de una abrumadora evidencia en contra, el Gobierno Federal de los Estados Unidos sigue clasificando el cannabis como una sustancia estupefaciente de clase 1 (Schedule 1 narcotic), con “un alto potencial de abuso y actualmente sin uso medicinal aceptado para tratamiento en los Estados Unidos”.
La legislación federal de los Estados Unidos no reconoce ninguna ley de marihuana medicinal promulgada por los estados. Dado que cultivar 100 o más plantas de cannabis es un delito federal, incluso bajo la Proposición 215, los cultivadores y cooperativas a gran escala han corrido el riesgo de ser arrestados por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (Drug Enforcement Administration o DEA).
Desde 1996, el cannabis medicinal se ha convertido en uno de los principales cultivos comerciales de California. Mientras que se podría haber dicho lo mismo de los cultivos ilegales de cannabis anteriores a 1996, la atmósfera relativamente abierta propiciada por la Proposición 215 ha mejorado los estándares de seguridad y calidad para los cultivadores y los consumidores, dado que el cultivo responsable de cannabis ya no está obligado a ser una actividad clandestina y delictiva.

La economía local de numerosos condados y comunidades rurales se vio fuertemente impulsada gracias a la posibilidad de cultivar cannabis y de comerciar con él legítimamente. El número de cooperativas y dispensarios ha crecido considerablemente, al igual que su capacidad de convertirse en una valiosa fuente de ingresos fiscales a nivel local y estatal.

Muchos pacientes cultivan su propio cannabis medicinal para ahorrar dinero, pero – al igual que las cooperativas más grandes -, no están libres de la amenaza de arresto, encarcelamiento e incluso decomiso de sus bienes, ya que se ha juzgado que en este caso la ley federal reemplaza la ley del estado. La DEA insiste en que la prohibición del cannabis a nivel nacional todavía es vigente, a pesar de los deseos de los ciudadanos de California.
Otros 15 estados, así como el Distrito de Columbia, han seguido desde entonces el ejemplo del Estado Dorado y han legalizado el uso medicinal del cannabis.

¿Una promesa incumplida?Steve Kubby

Otra agencia federal bien conocida, la IRS (Agencia de recaudación fiscal de los Estados Unidos), ha propuesto recientemente la aplicación con carácter retroactivo de impuestos a las “actividades ilegales” de los dispensarios y cultivadores medicinales, una industria cuyo volumen de negocios no es posible calcular exactamente, pero que supera sin duda un millón de dólares al año. Se ha estimulado a los bancos a rechazar el dinero proveniente de las numerosas empresas legítimas en California que siguen siendo ilegales desde el punto de vista de la ley federal.

Cuando llegó a la Casa Blanca, el presidente Obama prometió que su administración no interferiría en las leyes locales sobre marihuana medicinal; una promesa que le sirvió para obtener una gran cantidad de apoyo y votos. Sin embargo, parece que todo lo contrario ha sucedido: de hecho, las redadas en los dispensarios y a los pacientes han aumentado desde que Obama accedió a la presidencia.

Mientras una encuesta de Gallup a nivel nacional de los Estados Unidos muestra que – por primera vez – la mayoría de los norteamericanos está a favor de la legalización y el presidente de Colombia, entre otros, ha pedido una derogación mundial de la prohibición del cannabis, California debería estar siempre orgullosa de haber sido el primer estado norteamericano en haber introducido un cambio radical en el estatus del cannabis.

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