by Seshata on 26/04/2013 | Uncategorized

¿Qué es el hachís?

El hachís se compone de tricomas extraídos del cannabis, que contienen el compuesto activo THC, así como otros cannabinoides como el CDB, CBN y CBG.


El hachís (o hash) se compone de tricomas extraídos del cannabis, que contienen el compuesto activo THC, así como más de un centenar de otros cannabinoides como el CBD, CBN y CBG. Hay muchas maneras diferentes de hacer hachís y algunas de estas técnicas se han desarrollado a lo largo de cientos de años en las comunidades tradicionales de cultivo de cannabis, como las del Valle del Rif de Marruecos.

Hachís a partir del tamizado en seco

El hachís tamizado en seco es por lo general de color marrón ligeramente dorado, pero puede ser más oscuro si se prensa más
El hachís tamizado en seco es por lo general de color marrón ligeramente dorado, pero puede ser más oscuro si se prensa más

Quizás el método más popular para extraer hachís es la técnica del tamizado en seco. En este caso, las plantas de cannabis cosechadas, completamente desarrolladas y secas se agitan o frotan sobre un filtro de malla fina para capturar la resina en polvo y cristalina que cae de la planta. El tamaño de la malla dicta la calidad del hachís resultante: una malla fina produce hachís de alta calidad, una malla con amplios huecos producirá hachís de menor calidad con más material vegetal contenido dentro de la mezcla.

Cuando se utiliza el método del tamizado en seco, la duración y la intensidad de la «sacudida» también producirá resultados variables. Para producir hachís tamizado en seco de la más alta calidad, como por ejemplo las variedades conocidas como Double Zero, King Hassan y Ketama Gold, hay que sacudir plantas de buena calidad sobre un tamiz fino durante solo uno o dos minutos, para recoger únicamente los tricomas más maduros y más desarrollados. Por otra parte, si se sacuden las plantas durante más tiempo del debido, se produce hachís de menor calidad con más material verde.

Hachís hecho a mano (por frotación)

El hachís frotado a mano es generalmente oscuro, pegajoso y muy acre
El hachís frotado a mano es generalmente oscuro, pegajoso y muy acre

Después del método del tamizado en seco, la segunda técnica más popular consiste en frotar el hachís a mano. Ampliamente practicado en la India, Nepal, Pakistán y Afganistán (así como en muchos otros países menos conocidos que producen hachís como Bután y Myanmar) y exportado a todo el mundo, el hachís frotado a mano es casi tan común en términos generales como el tamizado en seco.

Con este método, la resina de cannabis normalmente se obtiene de plantas vivas que están todavía en el campo. Los extractores de hachís, literalmente, extienden sus brazos y corren por los campos de plantas de cannabis maduras, atrapando la resina pegajosa en su piel de modo que se puede enrollar en bolas y después se deja «curar»: en el caso de los charas, esta etapa de «curación» puede durar varios años.

La calidad del hachís frotado a mano puede verse afectada por la calidad de la propia planta, así como por el cuidado que se tenga para evitar incluir más material vegetal. El tiempo necesario para curar correctamente el hachís es también muy importante, no solo para el hachís frotado a mano sino para todos los tipos de hachís hechos a partir de cualquier método. Sin embargo, en el caso del hachís frotado a mano, la fase de curado es particularmente importante ya que las plantas frescas contienen una gran cantidad de humedad que debe ser eliminada.

Extracciones de cannabis «puro» 

A medida que las técnicas modernas para extraer la resina del cannabis han mejorado, la calidad de los productos derivados se ha visto favorecida y es ahora excelente. Actualmente, como la industria del cannabis medicinal está completamente establecida tanto en EE.UU. como en otros lugares, el hachís medicinal producido por algunos de los productores norteamericanos autorizados y regulados está, posiblemente, entre los productos de cannabis de más calidad encontrados en el mundo hoy en día.

Por lo general, las extracciones de alta calidad se hacen usando un disolvente como el alcohol o el gas butano, o simplemente con agua enfriada con hielo. La teoría dice que para hacer hachís los cristales deben ser separados pero, con los métodos de tamizado en seco y frotado a mano, nunca se alcanza el nivel de pureza que se puede lograr mediante el uso de una forma más precisa de separación mecánica o química.

Con agua o disolvente de extracción, los cristales se aíslan de la materia vegetal restante y se suspenden en la solución antes de ser filtrados a través de una malla fina, entonces se secan y después se dejan curar durante semanas para garantizar que todos los restos de agua o disolvente se han evaporado.

La extracción con agua

 Para utilizar el método de extracción con agua, hay que colocar una serie de bolsas con filtros de malla sucesivamente más pequeños uno dentro del otro y ponerlas en un cubo o recipiente similar. El material vegetal fresco o seco se coloca en una bolsa de malla separada con un filtro más grande que el de cualquiera de las otras bolsas (normalmente 220 micras o más).

A continuación, la bolsa de retención de cannabis se pone en un cubo o máquina de lavado especialmente adaptada (el famoso Ice-o-lator de Mila o el Bubbleator, por ejemplo) llena de agua helada. El agua se agita a continuación, congelando y endureciendo los cristales y permitiéndoles que se desprendan y que se suspendan en la solución. La mezcla se vierte en el cubo forrado con una bolsa y, mientras pasa a través de las mallas de tamaño sucesivamente más pequeño, las partículas más grandes y el material vegetal residual son atrapados.

La extracciones como este hachís obtenido a partir del lavado rápido isopropílico se encuentran entre las formas más puras de cannabis disponible a nivel químico
La extracciones como este hachís obtenido a partir del lavado rápido isopropílico se encuentran entre las formas más puras de cannabis disponible a nivel químico

Este método produce varias calidades diferentes de hachís, de las cuales la mejor es a menudo la que se obtiene del filtro más pequeño (25-45 micras). Cuanto más grandes son los filtros (90 a 220 micrones), peor es la calidad y quedan más restos de material verde en el hachís producido.

La extracción con disolventes

Con esta técnica se utiliza alcohol o gas butano para separar los cristales del material vegetal restante. También hace falta un filtro pero, por lo general, solo se utiliza uno, produciendo hash de calidad uniforme en lugar de los diferentes calidades obtenidas con la extracción de agua.

Como el THC y otros cannabinoides son solubles en alcohol y en otros disolventes, la resina se disuelve en el disolvente y luego se puede separar. El HoneyBee es un dispositivo que utiliza butano y que resulta útil para hacer pequeñas cantidades. Para cantidades más grandes, se aconsejan equipos de personalizados.

El HoneyBee se compone de un cilindro de plástico con un pequeño agujero para la inserción de una lata de gas de la boquilla en un extremo y una serie de pequeños agujeros en el otro. Cuando el gas a presión se introduce en el cilindro de plástico, se expande y expulsa la resina disuelta a través de los agujeros que cae en un recipiente listo para recogerla.

El método de lavado rápido con alcohol isopropílico, se está convirtiendo rápidamente en el más popular y es comúnmente utilizado por los productores con fines médicos en EE.UU. En este caso, el cannabis se mezcla con alcohol isopropílico puro durante un tiempo muy corto: se aconseja un máximo de treinta segundos para asegurar que los resultados sean de alta calidad. Después, la mezcla se filtra a través un tamiz y se deja secar.

¿Cuál es el «mejor» tipo de hachís?

El hachís extraído con disolventes es, sin duda, la forma más pura y más fuerte disponible en la actualidad y, como los métodos han mejorado, el problema inicial de restos de disolvente ha sido eliminado en gran medida. Sin embargo, trabajar con compuestos volátiles e inflamables puede ser peligroso, por lo tanto, solo deben intentar hacer sus propias extracciones con disolventes aquellos que tienen experiencia y que conocen los riesgos implicados.

Hacer hachís con agua también es un proceso difícil, pero no conlleva prácticamente ninguno de los riesgos que implica la extracción con disolventes. Los resultados son comparables a los de las extracciones con disolvente en cuanto a la pureza pero puede decepcionar la calidad que resulta inferior. Muchos amantes del hachís prefieren la extracciones de agua a las de disolvente ya que se consideran «más limpias», debido a que no han tenido ningún contacto con disolventes potencialmente perjudiciales.

Sin embargo, aquellos que prefieran conseguir más sabor que fuerza, a menudo pasan por alto las extracciones en favor del hachís tamizado en seco o frotado a mano. Aunque que las extracciones son puras y fuertes, a menudo carecen de sabor ya que los terpenos contenidos en el material vegetal son eliminados con el lavado. Cuanto más material vegetal del hachís se retiene en el tamizado en seco y frotando a mano, más suele conservarse el sabor de la planta parental.

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